Esta entrevista fue publicada originalmente el 18 de octubre de 2018
Edad: 68 • Ocupación: Escritor y docente • Señas particulares: Trabajó 35 años como visitador médico, se define como ansioso, su serie preferida es Twin Peaks
Esta entrevista fue publicada originalmente el 18 de octubre de 2018
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá¿Cuánto tiempo ejerció como visitador médico? Durante 35 años. Lo hice al mismo tiempo que daba clases en Secundaria, en IPA, la (Universidad) Católica y talleres de escritura en mi casa. Dejaba de trabajar, daba una clase, volvía a las visitas y así sucesivamente. Tenía horarios arreglados y podía.
¿Extraña esa rutina? No, en lo más mínimo. Me dio para mucho. En esos años hice de todo, no solo trabajé sino que escribí muchísimo, por ejemplo, durante las giras por el interior o en las esperas en Montevideo. Al mismo tiempo me casé, tuve hijos. Toda mi vida pasó por ahí.
¿Ahora tiene más tiempo libre? Muchísimo más, porque además no doy más clases en Secundaria, ni en el IPA, ni en la Católica. Me jubilé de todo. Doy clases únicamente de guion de cine en Bellas Artes, en Playa Hermosa, una vez por semana. Tengo un taller de lectura y de escritura en casa, donde meto todo lo que me interesa.
Está leyendo tres libros al mismo tiempo. ¿Por qué? Me interesa mucho el autor. Descubrí a (Roberto) Calasso hace 20 años en Las bodas de Cadmo y Harmonía. Me encantó y lo comenté en el Cultural de El País (también me jubilé de eso). Pasó el tiempo y lo volví a ver en las librerías y me compré todo lo que había. Me fascina todo lo que hace. Me gustaría hacerlo como él, pero me dediqué sobre todo a la escritura en prosa autobiográfica o autoficcional.
En una entrevista con El País dijo que estaba cansado de que le pregunten si su literatura era experiencias o ficción. Ah, sí. Ya se me pasó eso. Me di cuenta de que es lógico y está bien que me pregunten si es verdad o no es verdad las cosas que digo o si es o no importante que sea verdad. Lo diré una y otra vez. Tampoco es una cuestión de explicar si es una verdad única, siempre es una especie de mezcla. En mi nuevo libro, La carta perdida, es todo ficción en el sentido de que invento una historia pero al mismo tiempo está salpicada de datos reales. Creo que es imposible no hacerlo, por lo menos para mí.
¿Le gustan las series? Sí, me gustan de todo tipo. Me beneficio mucho de la tele. Ahí puedo encontrar una cantidad de series. Tengo todos los canales habidos y por haber de películas y series, y en algunos logro dar con lo que buscaba en la computadora. Al mismo tiempo, hay mil cosas que no logro ver, que me las mencionan y no tengo la menor idea de dónde encontrarlas. Eso me pone nervioso y me hace buscar.
¿Cuál su preferida? Twin Peaks es la número uno. Fue cuando la vi hace más de 30 años y volvió a ser ahora.
¿Cuál es el libro de su autoría que más le gustó? En narrativa es Íntima, aunque estoy escribiendo otro que también me gusta mucho. En poesía es Cuerpos en pose.
¿Extraña el Café Bacacay? Sí, mucho.
¿Es bolichero? Siempre fui bolichero. Además, cada vez hay menos lugares en Montevideo donde sentarse y escribir. Fui muy del Sorocabana de los años 70 y 80. Iba a menudo y escribía ahí. También a cuanto boliche había. En el Bacacay trabajaba mi hijo, por eso iba seguido.
¿Por qué cree que algunos de sus alumnos dicen que es difícil seguirle las clases? Asocio y cambio de tema rápidamente. Estoy hablando de una cosa y paso a la otra. A veces soy muy denso en mi manera, pero me gusta así.
¿Es ansioso? Soy, sí. Me cuesta esperar y cuando las cosas no se dan me molesta bastante. Con la visita médica no aprendí a dejar de ser ansioso, pero igual estoy mejor.
Es hincha de Peñarol. Sí, mucho, mucho. No he ido al Campeón del Siglo todavía, pero lo sigo por televisión.
Vio a su equipo salir campeón de América y del mundo. ¿Qué opina del Peñarol de hoy? Es un desastre. Hace 20 años que estamos sufriendo y sin posibilidad de salida. Pero es así y no me voy a cambiar de cuadro.
Como hombre dedicado a la literatura, ¿qué opina sobre el manejo de la cultura de este gobierno o de los anteriores? Me parece que no hace más que repetir lo que ya se sabe en todos los terrenos y no propone cosas nuevas. Integra a la gente que ya hace pero no se propone una tarea de difusión de formas culturales para que quienes no están en el arte puedan acceder a él. Una especie de repetición de una máquina que se viene dando desde la Intendencia de 1989, donde había muchas actividades. Pero no se avanza en la conciencia estética de los montevideanos, de los uruguayos. No se hace nada realmente significativo.
¿Alguna vez tuvo participación política? Gremial, como profesor y estudiante.
¿Y partidaria? No, partidaria no. Solo en algún comité de base del Frente (Amplio).
En Se hizo la noche, hace autocrítica, usted o el personaje, sobre la izquierda. ¿Cree que a los uruguayos les falta análisis o introspección? Hace falta, sí, pero sucede que la fascinación de la izquierda, para todos los que estuvimos metidos, y los que pueden seguir metidos en la izquierda partidaria, política e ideológica, es muy fuerte y no deja ver los errores o hasta qué punto aquello que se presentaba como un paraíso mental o imaginario en la década de los 60 o 70 ha caído, tal vez por razones que no conozco de manejo político o tal vez por el hecho de ser gobierno. Ser gobierno cristalizó o dejó quietas muchas de las propuestas e inevitablemente se frustró.
¿Se considera un frenteamplista desencantado? Sí, soy eso. Soy un frenteamplista desencantado. No podría votar jamás a otro partido pero al mismo tiempo me cuesta identificarme con el Frente Amplio de la actualidad.
El año que viene son las elecciones... Todavía no lo tengo claro, pero me atrevo a decir que no voy a votar al Frente Amplio. Me atrevo a decirlo desde la izquierda.
Hay varias propuestas de izquierda que no son el Frente Amplio. O sea, ni la Unión Popular ni al PI. Está bravo. Nunca voté en blanco ni anulado.