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En febrero de 1928, Virginia Woolf estaba intentando concentrarse en el último capítulo de Orlando: A Biography, y ya le surgían las dudas que siempre acompañaron el proceso de escritura de cada uno de sus libros. Tenía la mente puesta, a la vez, en la charla que le habían pedido para mayo, sobre mujeres y ficción, y que presentaría en Newnham College, de la Universidad de Cambridge. Newnham y Girton eran los colleges fundados en los 60 y 70 del siglo XIX, exclusivamente para mujeres, a quienes hacía poco se les permitía acceder a los exámenes de dicha universidad (pero no los títulos: recién en 1948 se les concedió estatus completo y en plano de igualdad con los demás colleges). A Virginia la había invitado Pernel Strachey, una de las hermanas de su gran amigo, el escritor Lytton Strachey, y que era directora de Newnham.
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Al final, Orlando se publicó en la Hogarth Press de los Woolf el 11 de octubre de ese año, y el 20 de octubre, junto con su hermana Vanessa y su sobrina Angelica, los Woolf viajaron en auto a Cambridge. Allí Virginia se dirigió al público femenino de la Arts Society; la semana siguiente volvió a Cambridge y presentó la misma charla en Girton College. No le gustaba dar charlas; en una carta decía que no lo soportaba, que no lo hacía bien. En su diario, el 27 de octubre, anota: “Gracias a Dios, el trabajo arduo que significó la charla para las mujeres, se acabó. Llego de Girton, bajo una lluvia torrencial. Chicas con hambre, pero valientes: esa es la impresión que me dejaron. Inteligentes, entusiastas, pobres […] les dije que debían tener un cuarto propio…”. Al día siguiente de la charla en Girton, fue a cenar a Kings College, también de Cambridge, donde la opulencia de la cena y de los apartamentos del amigo que la había invitado contrastaban con el frío, los corredores como criptas y la comida austera de los colleges donde estudiaban y residían las mujeres.
¿De qué habló Virginia Woolf en esas dos ocasiones? El tema que le propusieron fue Women and Fiction o sea, las mujeres y la ficción, en sí, un tema al que le dio muchas vueltas. ¿Cómo entender la propuesta? ¿Se referiría a las mujeres tal como son retratadas en obras de ficción, escritas por hombres? ¿O quizás a la relación que existe entre las mujeres lectoras de ficción y los textos que leen? ¿O a las mujeres escritoras de ficción?Para Virginia, el modo “conferencia” no era lo suyo, y con este juicio parecen haber concordado varias de sus escuchas en ese octubre hace 90 años, según se lee en algunos testimonios recogidos en biografías de Woolf.
De todos modos, varios meses después de las charlas, volvió a retomar el tema, y en uno de esos impulsos creativos que le sobrevenían estando enferma, le dio forma a su essay, con el título de Women and Fiction. La primera versión la escribió a tal velocidad, con una letra tan llena de ganchos, que le resultó difícil luego releerla. Pero estaba encantada. La forma que le había dado, medio charla, medio soliloquio, le resultaba perfecta, permitiéndole flexibilidad y movimiento al momento de narrar. Fusionó los dos colleges en uno solo, que ella llamó Fernham. Esta versión se publicó en la revista literaria neoyorkina The Forum en marzo de 1929.Sin embargo, Virginia Woolf siguió trabajando, reescribiendo y recortando el ensayo, hasta darle la forma que conocemos hoy. A Room of One´s Own (Un cuarto propio) fue publicado en agosto de 1929 en la Hogarth Press con la sobrecubierta en color rosa pálido diseñada por su hermana la artista Vanessa Bell, el título escrito en letras minúsculas, en una cursiva infantil, en color azul. Son los colores tradicionales de nenas, y de varoncitos; que el color azul se imponga sobre el rosa no es casualidad.
Este es el libro que inspiró a tantas mujeres, un ensayo largo, dividido en 6 capítulos, y que comienza, inusualmente, contrariando las normas de organización discursiva, con la palabra But (“Pero”). Este But irrumpe, cuestiona, desoye reglas, propone nuevas maneras de organizar el discurso, indica una ruptura con parámetros tradicionales. El comienzo in medias res, como interrumpiendo un discurso que transcurre, nos indica que el tema central, Women and Fiction, es parte de una conversación que llevaba ya años, siglos. Uno de los temas que aborda en el ensayo, es el tema material: como las mujeres no poseen ni propiedades ni educación, y no tienen la libertad de moverse libremente en todos los ámbitos de la sociedad, nunca han logrado una obra como la de Shakespeare (el ejemplo predilecto de Woolf), y es en este contexto que en uno de los capítulos presenta la historia ejemplar de la hermana de Shakespeare, una chica con el mismo talento que su hermano, que nunca pudo poner de manifiesto por su condición de mujer. La historia de Judith Shakespeare es una historia ficticia —quizás la más citada de este libro— y constituye el paradigma de la escritora mujer. Si somos mujeres y queremos ser escritoras, dice Woolf, en otro capítulo, debemos pensar, recordar, a nuestras madres y buscar ahí los ejemplos que nos van a ayudar. No nos va a servir hurgar entre los grandes escritores masculinos para encontrar ayuda a la hora de escribir, por más que los leamos para deleitarnos. Y fue así que Virginia Woolf se convirtió en la “dulce antepasada” (como la llama Cristina Peri Rossi) de tantas mujeres feministas y escritoras.
El otro gran tema que tuvo una repercusión amplísima es el tema del “cuarto propio” y las 500 libras al año necesarios para que una mujer pueda escribir, aludiendo a las condiciones de trabajo y remuneración de las mujeres escritoras. Asimismo, las “nuevas regiones” que explora la literatura escrita por mujeres incluyen nuevas profesiones (en las ciencias) y relaciones amorosas entre mujeres. La necesidad de reescribir la Historia, viendo el protagonismo de mujeres en áreas consideradas irrelevantes, como la vida privada, abrió perspectivas y caminos novedosos y necesarios a seguir.
Una de las primeras mujeres en reconocer la fundamental importancia, y el hito que marcó A Room of One´s Own, fue la argentina Victoria Ocampo, cuando descubrió a Virginia Woolf a través de dicho ensayo en 1929 en París. Inspirada toda su vida por Woolf, fundó su revista literaria Sur en 1931; fue allí que entre 1935 y 1936 publicó la traducción de Borges, con el título de Un cuarto propio. Una lectura ineludible para todo público.
* Especial para galería. Lindsey Cordery es profesora de Literatura inglesa en la Udelar; fue profesora agregada de Lengua y Cultura inglesas en la carrera de Traductorado. Uno de sus temas de estudio es Virginia Woolf. En este momento investiga la recepción de su obra en Uruguay, trabajo que publicará la Edinburgh University Press en 2019 en el volumen Virginia Woolf and the world.