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MOSCÚ - con sus más de 10 millones de habitantes y su frenético tránsito, busca convertirse en una urbe más amigable para los peatones, con un plan que propone ampliar veredas, reconstruir jardines y sumar nuevas peatonales a las que ya existen
Desde su construcción, Arbat, la primera calle peatonal de Moscú, se transformó en el símbolo de una época, porque fue inaugurada a mediados de los años 80, en los albores de la Perestroika liderada por Mijaíl Gorbachov, y porque le dio otro ritmo a la capital soviética, al constituirse como espacio de reunión entre los abundantes jardines que la decoran. Al poco tiempo de empezar a ser transitada, caricaturistas y pintores, artistas improvisados y vendedores de recuerdos colmaron la calle adoquinada que, de la noche a la mañana, se convirtió en un lugar de peregrinación de turistas occidentales que llegaban a una ciudad todavía dominada por el romanticismo de la apertura gorbachoviana.
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La calle Arbat se extiende por un kilómetro en el barrio homónimo, se ubica en el centro histórico de la capital rusa y, según los registros, ya existía en el siglo XV, por lo que se considera que es una de las arterias más antiguas de la ciudad. A lo largo de los siglos, la calle fue centro comercial; luego, reducto de nobles, artistas y académicos; también de funcionarios de gobierno y hoy es un recorrido habitual para el turismo.
El experimento de Arbat también caló hondo en los moscovitas, sobre todo entre los jóvenes, que rápidamente se adueñaron del nuevo espacio urbano entre los cientos de parques que se expanden por más de 1.400 hectáreas de la capital. Pero con la crisis económica que, en parte, condujo a la caída de la Unión Soviética, las reformas urbanísticas de las grandes plazas y jardines se aplazaron y la invasión de vehículos motorizados tomó protagonismo en las calles.
Como forma de contrarrestar tanto tránsito, desde entonces se han multiplicado las peatonales, con la apertura de nuevos pasajes en los que está vetado el paso de los automóviles, sobre todo en el centro de la ciudad, en las proximidades de la Tverskaya —antigua Gorki—, la histórica calle que nace junto al Kremlin y que continúa en la carretera que une Moscú con San Petersburgo, la segunda ciudad del país.
Así surgió, por ejemplo, el paseo por el callejón Lavrúshenskiy, generalmente transitado antes o después de visitar la galería Tretiakov, la mayor pinacoteca de arte ruso, con más de 130.000 piezas; o la peatonal Klimentovskiy, repleta de terrazas con cafeterías, restaurantes y tiendas de diseño, que une dos de las calles más emblemáticas del centro de Moscú: Ostozhenka y Pyatnitskaya, donde se encuentra el templo ortodoxo dedicado al papa San Clemente I, monumento arquitectónico del siglo XVII. Ostozhenka, en el centro de la ciudad, es una de sus calles más antiguas de Moscú. En ella se ubican el Kremlin, el Museo Pushkin y la Catedral de Cristo Salvador, entre otros de los monumentos.
Actualmente, a raíz de un plan urbano propuesto por el gobierno hace pocos años y titulado “Mi calle”, se inauguraron otras 60 peatonales adicionales en el centro y eso generó que algunas veredas triplicaran la circulación de caminantes. Según el teniente de alcalde de Moscú, Maxim Liksútov, en calles como Mala Nikítskaya o Spiridónovka, después de las obras de mejoramiento, los accidentes de tránsito se han reducido en torno a 50 por ciento.
Entre jardines. Con el proyecto “Mi calle”, las autoridades moscovitas no solo generaron nuevas peatonales sino otras obras que incluyen el ensanchamiento de aceras y el cambio, sobre todo en el centro de la ciudad, de su revestimiento de asfalto por baldosas y adoquines.
En Bolshaya Ordynka, calle que pisaron los cascos de la temible caballería del kan tártaro de Crimea, Devlat I Girai, quien incendió Moscú en 1571, las aceras fueron ensanchadas entre dos y tres metros y se redujeron de cuatro a dos los carriles para el tráfico de vehículos. Según el Ayuntamiento, estos trabajos, que incluyeron la creación de prados y la instalación de bancos, permitieron duplicar la circulación de peatones de 3.000 y a 6.000 por hora.
Fue hace pocos meses que comenzó la mayor obra de la remodelación vial planeada en Moscú: la reconstrucción del anillo de jardines de Sadóvoe Koltsó, la amplísima avenida de casi 16 kilómetros que circunvala el centro de la ciudad. Este es uno de los cinco anillos concéntricos que dan la tradicional forma radial a Moscú, en cuyo centro está el Kremlin. El Anillo de los Jardines es una de las arterias más larga de Moscú e incluye 17 calles y 12 plazas. Este anillo surgió a principios del siglo XIX y por allí pasaban una de las cinco fronteras históricas de la ciudad del siglo XVI: el llamado Terraplén.
Allí, el actual proyecto busca ampliar las veredas y recuperar las áreas arboladas destruidas durante el ensanchamiento del Koltsó en el marco de un plan de desarrollo urbano aprobado poco antes del estallido de la II Guerra Mundial por el entonces líder soviético Iósif Stalin.
Las tareas de mejoramiento se han extendido también a otro anillo, el de los bulevares, que rodea prácticamente todo el centro histórico de Moscú. En el siglo XVI por allí pasaba otra frontera histórica de Moscú que se llamaba “Ciudad de piedra blanca”. Hoy es uno de los lugares predilectos de los habitantes de la capital rusa. Sus paseos repletos de naturaleza y sus jardines que estallan de color entre abril y mayo lo convierten en un espacio apacible en medio de la metrópolis.
El proyecto se suma al casi centenar de parques que presenta Moscú y que cada año reciben a decenas de millones de visitantes. El más popular entre los turistas y los moscovitas es el Parque Gorki, situado a un costado del río Moscova, a dos kilómetros de la Plaza Roja y al que se puede acceder por cuatro estaciones de metro. Inaugurado en agosto de 1928 y diseñado por el arquitecto Konstantín Mélnikov —uno de los principales representantes del constructivismo ruso—, el parque, de 109 hectáreas, tiene jardines, lagunas, estanques, espacios para practicar deporte, anfiteatros, cafeterías, restaurantes y, en invierno, es sede de una de las pistas de patinaje más visitadas de la ciudad.