Amenities del siglo XXI, nuevas funcionalidades en desarrollos inmobiliarios

Sobresalir entre la multitud de ofertas que desbordan el mercado inmobiliario es el gran desafío de esta era, en la que la diferenciación por experiencia de usuario inclina definitivamente la balanza a la hora de atraer y fidelizar clientes. Ya sea que se trate de un edificio residencial, un centro comercial o incluso una universidad, tanto las instalaciones como los servicios diseñados están casi obligados a lograr ese componente de atracción extra que vaya más allá de las funcionalidades habituales de cada lugar. 

El reto no es menor, ya que se trata de posicionar productos que usualmente son de muy alto costo entre un público selecto y dentro de un mercado cada vez más dinámico. La tendencia indica que, por lo general, hay un crossover de prestaciones: muchos proyectos nacen o se reconvierten en condominios para compartir amenities y hacer que los servicios se diluyan comercialmente entre más consumidores. 

<em> Porsche Design Tower, de Michael y Gil Dezer, permite a los propietarios estacionar sus autos dentro del departamento a través de un ascensor de automóviles de última tecnología. Foto: Rhona Wise, AFP</em>

Porsche Design Tower, de Michael y Gil Dezer, permite a los propietarios estacionar sus autos dentro del departamento a través de un ascensor de automóviles de última tecnología. Foto: Rhona Wise, AFP

Porsche Design Tower. Foto: Rhona Wise, AFP

Porsche Design Tower. Foto: Rhona Wise, AFP

El ahorro de tiempo y la mejora en la calidad de vida también forman parte de estos nuevos requerimientos de lujo que esperan los usuarios de este siglo. Sistemas de controles y automatismos en seguridad, energía y temperatura se vuelven indispensables en cualquier proyecto con perspectiva a futuro. 

Lo mismo ocurre con las aplicaciones móviles de gestión de servicios y el gran abanico de customización para mejorar la calidad de vida de las comunidades. Vale como ejemplo el informe KPMG Real Estate Innovations Overview en cuanto a la importancia de las múltiples soluciones online disponibles a la hora de proyectar, administrar, gestionar e interactuar en una copropiedad de la escala que sea (gastos comunes, usos de espacios, conectividad de servicios, etc.). 

<em> Porsche Design Tower. Foto: Rhona Wise, AFP</em>

Porsche Design Tower. Foto: Rhona Wise, AFP

<em> Porsche Design Tower. Foto: Rhona Wise, AFP</em>

Porsche Design Tower. Foto: Rhona Wise, AFP

Actualmente —y en especial luego de la crisis sanitaria— estos diferenciales son claves para otorgar carácter y elevar estándares de un proyecto inmobiliario, así como los amenities, que determinan un impacto positivo en la valorización de los nuevos desarrollos mientras aseguran la rentabilidad de los espacios y refuerzan el sentido de pertenencia a la comunidad. 

Comienzan a tomar relevancia los ambientes estimulantes y personalizados, materializados en infinitas formas, desde áreas verdes para el disfrute del aire libre hasta servicios de gastronomía con ambientaciones especiales o cartas de autor, y ámbitos de deporte para momentos de esparcimiento. Incluso un hospital es capaz de tener en sus servicios una apuesta que lo diferencie de sus competidores, logrando como resultado no solo una mayor captación de usuarios, sino también empleados más productivos y pacientes con índices de recuperación superiores. 

Estos amenities pueden potenciar el acceso a experiencias singulares (usualmente dirigidas a mercados de lujo) o bien delinear servicios que aporten un valor importante al mercado, ya sea porque resuelven las necesidades de un colectivo, mejoran la calidad de vida de un grupo o fomentan el uso de tecnologías disruptivas. 

<em> Porsche Design Tower. Foto: Rhona Wise</em>

Porsche Design Tower. Foto: Rhona Wise

Los propietarios de un edificio o los usuarios de un paseo comercial están buscando lugares más amplios y luminosos, con terrazas y patios disfrutables y salones comunes de usos múltiples. El diferencial ya no está en ofrecer gimnasio, lavandería o recepción 24 horas, sino en disponer de servicios basados en la economía colaborativa, donde todos se benefician de un servicio o producto que les es más esquivo abordarlo en forma individual. 

Arte, bosques y garaje en el departamento. Si de economía colaborativa hablamos, el concepto de sharing room entre los propietarios de The Ritz-Carlton Residences de Miami es de inspiración absoluta. Se trata de un espacio donde los residentes pueden contribuir, comprar o alquilar objetos usados que van desde lámparas o palos de golf hasta obras de arte y carteras de lujo, mediante una aplicación móvil administrada por un conserje en la que se exhiben los artículos virtualmente. Pasados los 60 días los artículos que queden en esa habitación se donan a una organización benéfica local. El resultado es win-win: además de crear sentido de comunidad y beneficiar al medioambiente, se ofrece un espacio de productos únicos que no se pueden adquirir en ningún otro lugar.

<em> El Bosco Verticale de Milán es un desarrollo inmobiliario de dos torres que conforman corredores ambientales construidos por miles de árboles, arbustos y plantas que además atraen aves e insectos. Foto: Rhona Wise</em>

El Bosco Verticale de Milán es un desarrollo inmobiliario de dos torres que conforman corredores ambientales construidos por miles de árboles, arbustos y plantas que además atraen aves e insectos. Foto: Rhona Wise

En el mundo abundan otros ejemplos sobre estas tendencias que marcan el futuro del real estate. El Bosco Verticale de Milán consiste en un desarrollo inmobiliario de dos torres que funcionan como polos de ecosistemas naturales, que unidos pueden conformar corredores ambientales construidos por miles de árboles, arbustos y plantas que además atraen aves e insectos. 

El Oceana Bal Harbour en Miami, creado por Eduardo Costantini, apostó a una inversión de cerca de 50 millones de dólares en obras de arte distribuidas en áreas comunes del edificio como parte del acervo patrimonial de los copropietarios del complejo. 

Otra hazaña innovadora es la torre residencial Porsche Design Tower, de Michael y Gil Dezer, quienes revolucionaron la industria inmobiliaria de lujo con un gigantesco edificio cilíndrico que permite a los propietarios estacionar sus autos dentro del departamento a través de un ascensor de automóviles de última tecnología. El sistema de parking robótico tiene capacidad para hasta 15 cocheras independientes por unidad. 

<em> Oceana Bal Harbour en Miami, creado por eduardo Costantini, invirtió cerca de 50 millones de dólares en obras de arte distribuidas en áreas comunes como parte del acervo patrimonial de los copropietarios.</em>

Oceana Bal Harbour en Miami, creado por eduardo Costantini, invirtió cerca de 50 millones de dólares en obras de arte distribuidas en áreas comunes como parte del acervo patrimonial de los copropietarios.

A escala local, empiezan a surgir proyectos como Distrito El Globo (recientemente lanzado en Ciudad Vieja), con una propuesta de polo de negocios que incluye sala de reuniones y livings corporativos integrados a servicios de hotelería, gastronomía y entretenimiento para esos nómades urbanos que trabajan sin horario ni sedes físicas. 

En todos los casos la clave está en que la estructura público-privada, conformada por sociedades de arquitectos, diseñadores, desarrolladores, inversores y agentes de gobierno, se animen a generar servicios e instalaciones que mejoren la calidad de vida de los residentes, les permitan ahorrar tiempo y asistan en áreas que, abordadas en su conjunto, pueden financiarse de forma sostenible

<em> Oceana Bal Harbour. </em>

Oceana Bal Harbour.