Café Ana Uclé: una nueva parada en la terminal de Buquebus de Montevideo

Refleja una transición entre los servicios y los formatos que se esperan en una terminal moderna con planes de expansión

El no-lugar es un término acuñado por el antropólogo francés Marc Augé para describir aquellos sitios de transitoriedad que no tienen suficiente importancia para ser considerados como lugares: un centro comercial, un supermercado, una habitación de hotel, un aeropuerto, un café en una terminal portuaria. 

Diseñar estos espacios circunstanciales, definidos casi exclusivamente por el pasar de individuos, implica todo un desafío, ya que no es sencillo interiorizar sus componentes, y por lo tanto establecer su identidad. En esta aventura se ha embarcado el arquitecto Lucas Mateo Nunes da Rosa, cuando la empresa Buquebus le encargó la construcción del nuevo Café Ana Uclé de la terminal de Montevideo. 

Con experiencia en arquitectura residencial y comercial, destacado especialmente por trabajos innovadores y remarcables incluso en escalas muy pequeñas, el arquitecto entregó un proyecto de 120 metros cuadrados que finalizó en junio de este año tras dos meses de obra. 

El objetivo final es que este café bar sirva a los pasajeros y se convierta en un punto gastronómico para la zona de oficinas cercanas al puerto. 

Una de las particularidades que rigió el diseño de este lugar es el cambio de dinámica del flujo de pasajeros que traen las nuevas tecnologías. La tendencia indica que cada vez más los viajeros realizan sus trámites online, por lo que las terminales de transporte comienzan a pensar en una mayor hospitalidad. 

En esta nueva escena ya no existen las largas filas de check in, se eliminan los mostradores y se ofrece al pasajero un espacio donde disfrutar un café de especialidad con un croissant mientras espera la próxima partida. De este modo, en esencia, el proyecto refleja una transición entre los servicios y los formatos que se esperan en una terminal, con planes de expansión que incluyen el área de avance sobre el hall interno del edificio.

Según Nunes da Rosa, la interacción directa con Juan Carlos López Mena, presidente de Buquebus, es siempre una experiencia enriquecedora que permite una colaboración creativa y productos innovadores, necesarios para hacer realidad esta visión nueva de la terminal. 

Diseñado en un sector del antiguo espacio de oficinas, orientado hacia el edificio de Aduanas que está frente a la terminal, la reforma implicó la transformación completa de una estética vintage, inspirándose en los arcos de aquella emblemática construcción. 

Se optó por abrir todo el lateral, enfatizando las aberturas con chapas de metal curvado que aportan definitivamente un aire contemporáneo a un ambiente envolvente más ecléctico. La repetición de los arcos, tanto desde el exterior como desde el interior, acaba siendo una característica distintiva de la arquitectura del lugar, al tiempo que permite en sus espacios residuales, áreas técnicas de servicio o mantenimiento ocultas.

El piso se cambió a una piedra tundra grey y convive con el elegante mármol italiano con veta gris, que se extiende en todo el mostrador para dar la sensación de mayor fluidez. En esta atmósfera diseñada principalmente en tonos oscuros, con paredes grises y toques negros, irrumpen tapizados rojos en una hilera de sillones y variaciones de seis tipos de madera en mesas, sillas y banquetas de diferentes alturas.

Uno de los elementos distintivos del bar es una máquina tostadora de granos de café, con detalles en cobre que coinciden con la terminación metalizada de los arcos. Además, las máquinas de café, cuya operativa deberá estar alineada para manejar fluctuaciones en la demanda, contribuyen a un servicio rápido y eficiente. Gran parte del mobiliario se confeccionó con proveedores de Argentina, aunque algunos elementos fueron importados. De hecho, el desafío fue encontrar proveedores que trabajaran en equipos simultáneos y en cuanto al equipamiento, que pudiera fabricarse o importarse en un plazo acotado de disponibilidad.

El área se divide en un sector más resguardado entre el hall y el extremo vidriado. Este último posee la previsión en su cerramiento de que en un futuro se pueda abrir hacia el exterior, sobre la playa de estacionamiento, para recibir público en general.

La sofisticación y el cuidado conviven transversalmente en todo el espacio, convirtiéndolo en un sitio moderno, cálido y acogedor para pasar un rato de espera o bien hacer una pausa en medio de la jornada laboral. 

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