En Miami, un apartamento de la década del 70 encontró su nuevo estilo

El juego de colores sutiles de la renovación apuntó a integrar el exterior con el interior

El desafío de renovar radicalmente un departamento de 180 metros cuadrados en Coconut Grove (Miami), mientras su clienta estaba instalada allí y ella, en plena pandemia, recluida en Bahamas, no frenó a Ania Agardy de hacer una obra que terminó sorprendiendo a todos por sus resultados. 

En una de las paredes, Ania Agardy sumó una tela en papel a la que le dio una forma orgánica que afloja y suma calidez al espacio. Debajo, colocó una escultura de metal que funciona como objeto decorativo. En una de las paredes, Ania Agardy sumó una tela en papel a la que le dio una forma orgánica que afloja y suma calidez al espacio. Debajo, colocó una escultura de metal que funciona como objeto decorativo. 
La pared hecha de vigas de madera, colocadas de forma espaciada, es el elemento más importante del rediseño de este espacio. De esta manera, se logró separar el acceso del área de cocina, comedor y living, de una forma contundente sin quitarle luz.La pared hecha de vigas de madera, colocadas de forma espaciada, es el elemento más importante del rediseño de este espacio. De esta manera, se logró separar el acceso del área de cocina, comedor y living, de una forma contundente sin quitarle luz.

Sin grandes sobresaltos, durante más del año que duró la obra, la diseñadora de interiores se las ingenió para armar un nuevo hábitat a imagen y semejanza de su clienta, una contadora de espíritu alegre, muy detallista y buscadora del equilibrio. Había comprado este departamento, construido a fines de los 70 en una isla privada, en mal estado pero con un enorme potencial. Ania supo desde el minuto cero que había que aplicar cirugía mayor: cambiar todas las instalaciones, tirar paredes para integrar la cocina al estar-comedor, sustituir los pisos, renovar los dos baños; todas medidas esenciales para poder desplegar ese nuevo universo que quería lograr. “Estaba deteriorado, era de baja calidad. Había que volar todo”, grafica.

Nacida en Polonia, donde vivió hasta los 10 años, Ania Agardy pasó largas temporadas en Buenos Aires, Punta del Este, Miami y su última base, Bahamas. Su sello está presente en obras que realizó en todos estos lugares que habitó, y aún más: actualmente está decorando un piso en Tribeca (Nueva York).

Las banquetas en cuero con estructura de metal, de Artefacto de Miami, aportan un toque de diseño, textura, una sensación de livandad y no compiten con las sillas del comedor.  Las banquetas en cuero con estructura de metal, de Artefacto de Miami, aportan un toque de diseño, textura, una sensación de livandad y no compiten con las sillas del comedor. 
La cocina, que en el plano original estaba separada del estar y del comedor, se integró sin fisuras. La barra, de gran importancia, es el lugar donde se come cotidianamente.La cocina, que en el plano original estaba separada del estar y del comedor, se integró sin fisuras. La barra, de gran importancia, es el lugar donde se come cotidianamente.

Ania, además, es una especie única de diseñadora de interiores que plasma su vida tan cosmopolita en los hábitats que concibe: imágenes de belleza que va atesorando, un conocimiento profundo de nuevas culturas y ese entrenamiento que exige adaptarse a nuevas realidades de la mejor manera posible. Esa capacidad de disfrutar de lo que la vida le presenta también forma parte de su ADN. Respetuosa de la opinión de los otros, le gusta escuchar los gustos y las necesidades de cada cliente, sin atarse a una tendencia. Más allá del estilo que aplique —y maneja varios con maestría—, Ania dice que es esencial lograr espacios donde reine la armonía, la tranquilidad, la serenidad, condimentos necesarios en estos tiempos acelerados que vivimos.

En hall de acceso, una foto con predominio del azul amalgama con el mar que se ve a través de las ventanas.  En hall de acceso, una foto con predominio del azul amalgama con el mar que se ve a través de las ventanas. 

Además, es experta en los preceptos del feng shui, milenario sistema filosófico chino basado en el habitar consciente y armónico del espacio. “Ayuda mucho a equilibrar energéticamente usando los cinco elementos: fuego, tierra, metal, madera y agua. Trato de aplicarlo siempre en mis proyectos, es una parte esencial de cómo logro armonizar los espacios. Por ejemplo, en el dormitorio, la cama tiene que estar mirando a la puerta, pero en forma indirecta. También evito el número cuatro porque es sinónimo de muerte en la cultura china”, detalla.

El cuarto principal, de medidas muy generosas (54 m2), está bañado de luz natural que se cuela a través del ventanal con vista al mar.  El cuarto principal, de medidas muy generosas (54 m2), está bañado de luz natural que se cuela a través del ventanal con vista al mar. 
En el segundo dormitorio la nota saliente la da la alfombra curva, que rompe con la rigidez de las líneas rectas que dominan la arquitectura de este departamento.En el segundo dormitorio la nota saliente la da la alfombra curva, que rompe con la rigidez de las líneas rectas que dominan la arquitectura de este departamento.

Otra de las claves para armonizar el espacio surgió a partir de una manera particular que tiene de trabajar. “Este es mi secreto: siempre tomo como punto de partida la integración del exterior con el interior. La ventana funciona como un cuadro: cuando miro afuera, lo de afuera entra en el interior. Yo veo el mar y veo esos colores, y evito, naturalmente, los colores que desarmonizan, como el rojo, que no se integra con el exterior”.

En los baños la diseñadora enteló y sumó un espejo iluminado por detrás que “da un toque de diseño y ambientación En los baños la diseñadora enteló y sumó un espejo iluminado por detrás que “da un toque de diseño y ambientación". 

En este departamento, con dos dormitorios en suite (el segundo cumple también la función de home office) apostó principalmente por usar tonos sutiles. “La tendencia de diseño interior en Miami es monocromática en su esencia, así que fui dando identidad y calidez al espacio utilizando capas de colores: hago muchas, y dentro de las mismas gamas, usé el taupe (una combinación de gris y beige con tintes marrones) en cinco tonos. Cuanto más saturado, más cálido es. Después, agregamos el negro para darle acentos un poco vanguardistas, el mostaza, que representa al sol, y los tonos de la tierra, que siempre armonizan con lo que ves afuera. No te podés equivocar: es la paleta más fácil para trabajar”.

Ania Agardy. Ania Agardy.

Gran acierto también fue la transformación que le aplicó al acceso, colocando una pared hecha con pilares de madera fina que logran una línea divisoria muy sutil. “La entrada al departamento daba a un plano abierto que integra cocina, comedor y living. Todo se mezclaba con todo, y ¿cómo vas a estar comiendo en el comedor mirando la puerta de entrada? Esos pilares dejan pasar la luz: ves que hay algo detrás y dividen sin perder la amplitud del espacio abierto. Fue lo último que se colocó ya que, al principio, hubo mucha oposición a esa idea que para mí era la más importante y suma alto diseño al espacio. A veces hay que hacer este ejercicio con el cliente: como interioristas, nuestro trabajo es guiarlos y ayudarlos a visualizar el espacio con las ideas que proponemos. Logré convencerla y le encantó como quedó”.

Queda claro que a veces solo hace falta arriesgar un poco para obtener mejores resultados.

Fotos: cortesía de Supress Agency