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Trouville Icon: una nueva mirada sobre las posibilidades de la Rambla

Un proyecto arquitectónico del estudio Humphreys & Partners Architects de Montevideo, liderado por Walter Hughes, pensado para la punta de Trouville.

“Al parecer, una de cada cinco personas elige vivir en ciudades situadas junto al agua y, cualquiera sea la razón, siempre ha existido un vínculo entre la actividad económica y la apertura que los frentes costeros pueden aportar a esas poblaciones. Sin embargo, muchas ciudades de todo el mundo no aprovechan esto para generar revitalización”. Esta reflexión de la empresa multinacional de ingeniería y desarrollo de proyectos globales Arup lleva a plantear un ejercicio de orden. Si cerramos los ojos y evocamos un lugar junto al agua que merezca los adjetivos de vibrante y moderno, con diversidad de actividades disponibles para todo público, alto valor cultural y arquitectónico agregado, atractivo para el turismo y para locales, donde se puede pasar un rato en un museo, un restaurante, un deck con reposeras cómodas, hacer compras, asistir a eventos o leer el diario tomando un café con una vista excepcional, ¿qué lugar viene a la mente?

Un lugar que sea el “must go” moderno cuando se visita la ciudad, una alternativa contemporánea que reúna el diseño de una experiencia y el entorno, con una gestión a la altura de sitios reconocidos a escala global, que interceptan la idea de “waterfront” diferencial, con propuestas de tiempo libre de calidad, a donde siempre se desee volver.

¿Qué vemos bajo esas premisas? ¿Ocean Drive en Miami?, ¿Brooklyn Bridge Park en Nueva York? ¿Puerto Madero en Buenos Aires? ¿La Barceloneta? ¿Copenhague con su infinita propuesta lúdica a lo largo de sus canales?

¿Alguien piensa en... la rambla montevideana?

Un punto de partida obsoleto. Cien años pasaron desde su titánico trazado inicial y pocas han sido las novedades. La rambla de la capital uruguaya trasciende por su calidad paisajística dada, pero poco se le ha aportado en valor de gestión, mantenimiento o renovación de propuesta en su larga vida.

La experiencia es meramente de paso, no para quedarse, con equipamiento urbano pobre, ausencia de sombra, de vegetación, de propuestas gastronómicas que inviten a quedarse. Veinte kilómetros de oportunidades excepcionales desperdiciadas en cuanto a posicionamiento de la ciudad en el mundo y visibilidad turística, de inversiones, comerciales, arquitectónicas y culturales que nos damos el lujo de ignorar, pero aplaudimos cuando lo disfrutamos en el exterior.

La ventaja de soñar en grande es que a ese sueño se le puede dar forma de anteproyecto, que luego funciona como puntapié para que las cosas sucedan. Tal es el caso de Walter Hughes, arquitecto uruguayo, chief innovation officer (CIO) del estudio Humphreys & Partners Architects (HPA), con sede en Dallas, una firma líder en proyectos residenciales multifamiliares en Estados Unidos.

En la trayectoria de Hughes figuran logros como haber sido seleccionado en el Uber Elevate Summit 2018, un foro sobre el transporte aéreo en las ciudades, en el que expuso un concepto de terminal vetical para taxis aéreos eléctricos que resultó finalista. Otra muestra del sesgo explorador del estudio es el proyecto denominado Bio Scrapers, presentado en el concurso E-Volo y seleccionado como Editor´s choice, diseñado para un área estratégica en la línea costera de Chicago: tres torres vidriadas con vistas sobre el lago Michigan con funciones de hotel, marina deportiva, espacios comerciales y de oficinas, unidades residenciales y transporte multimodal, basado en un puerto de E-VTOL.

Esos proyectos fueron desarrollados en la sede que HPA tiene en Montevideo, donde trabajan 58 profesionales locales (de un total de 300, incluyendo a la oficina central en Dallas, Texas), a quienes recientemente se les encomendó el desafío de repensar un enclave de la rambla montevideana: la punta de Trouville. El resultado es un proyecto de líneas futuristas al que llamaron Trouville Icon.

Galería conversó con el arquitecto Hughes acerca de esta iniciativa que promueve una discusión necesaria que le debemos a la ciudad.

¿De qué se trata Trouville Icon?

Trouville Icon propone un gran proyecto de usos mixtos para Montevideo, un nuevo nodo urbano de alto impacto por su escala y ubicación, que integra edificios y espacios verdes en un lugar emblemático de la rambla de Montevideo. Una zona privilegiada por sus vistas panorámicas, en el entorno de un barrio consolidado y de gran densidad, como es Pocitos, y que a su vez tiene buena accesibilidad desde casi todos los barrios de la capital. Buscando consolidar el potencial de Montevideo como capital de servicios del Mercosur, este proyecto propone localizar un gran centro de convenciones (que la ciudad hoy no posee), así como un centro cultural de usos múltiples, rodeados de espacios verdes y paseos urbanos. El diseño arquitectónico de Trouville Icon busca una fusión entre la innovación y el respeto por el entorno natural. Con líneas modernas y una fachada de vidrio que permite que la luz natural inunde sus espacios, el centro cultural ofrece unas vistas panorámicas inigualables del Río de la Plata y la rambla. El centro de convenciones, el otro gran edificio del complejo, se ubica debajo de un gran espacio verde de leve pendiente hacia el mar. El proyecto busca la integración armoniosa con el paisaje costero y propone a su vez múltiples espacios exteriores de diferentes características, además de continuar el clásico paseo peatonal de la rambla bordeando el Río de la Plata y uniendo la playa Pocitos con la rambla de Punta Carretas.

Hay que remarcar que sí puede dotarse a la ciudad de infraestructura atractiva con amplias áreas de uso mixto soterrado, resultando en un paisaje incluso muy superior al actual, que valorice las visuales y oportunidades de la zona para sus residentes y para visitantes por igual.

Se puso especial cuidado en no causar perjuicio a la primera fila de departamentos existentes, de ahí la baja altura y los espacios verdes ondulados. Esa primera fila tendrá incluso realzado su patrimonio o valor catastral con un paisaje diferencial, tal como lo han demostrado otros casos de actualización de frentes costeros con arquitectura de vanguardia. A la noche, un entorno con paisajismo e iluminación diseñados al milímetro serán el contrapunto de lo preexistente, donde hoy reina la oscuridad.

Esta nueva propuesta se posicionaría como un referente cultural, de servicios y arquitectónico en la región, fusionando la creatividad, el diseño y la diversidad artística en un entorno que celebra la belleza natural de Montevideo.

Más allá de lo paisajístico, ¿qué aportes menos visibles suelen tener este tipo de desarrollos para el lugar?

La llegada de Trouville Icon a Montevideo representa una inyección revitalizadora para la ciudad en múltiples frentes. En primer lugar, este centro cultural y nodo de negocios se erigirá como un faro de atracción turística y cultural, magnetizando a visitantes locales e internacionales. Esta afluencia turística no solo dinamizará la economía local a través del gasto en hospedaje, alimentación y entretenimiento, sino que también promoverá una mayor visibilidad de Montevideo en el contexto internacional.

Además, Trouville Icon será un motor de crecimiento económico sostenible. La generación de empleo en sectores como turismo, hotelería y gestión cultural se traduce en oportunidades laborales y desarrollo profesional para los habitante de la ciudad. El ­centro ­será un catalizador para la industria creativa local y brindará oportunidades para artistas, emprendedores y profesionales del sector cultural.

Desde una perspectiva ambiental, Trouville Icon establece nuevos estándares de sostenibilidad. La implementación de prácticas ecológicas y la promoción de la educación ambiental fomentarán una mayor conciencia y responsabilidad ecológica en la comunidad local. El compromiso con energías renovables, gestión de residuos y espacios verdes contribuirá a una ciudad más ecológica y habitable.

Por último, el centro cultural será un espacio de encuentro y crecimiento comunitario. A través de su variada programación y sus iniciativas de educación artística, se fomentará la cohesión social y el enriquecimiento cultural.

¿Qué oportunidades de innovación y posicionamiento de la ciudad en el mundo podrían explotarse con este tipo de iniciativas?

Dentro del proyecto se contempla una amplia gama de opciones de transporte y comunicación para garantizar la accesibilidad y comodidad de los visitantes. Se prevé la integración de estacionamientos subterráneos con acceso directo al centro cultural, lo que facilitará la llegada en vehículos privados. Además, se promoverá el uso de medios de transporte sostenibles, como estaciones de bicicletas y espacios para vehículos eléctricos. Para aquellos que prefieran el transporte público, se habilitarán paradas de ómnibus cercanas y se fomentará la integración con el sistema de transporte colectivo de la ciudad.

En términos de comunicación digital, se implementarán tecnologías avanzadas, como conexión wifi de alta velocidad 5G y aplicaciones móviles que mejoran la experiencia del visitante y facilitan la interacción con las exposiciones y eventos.

Trouville Icon busca además preservar el entorno natural a través de iniciativas sustentables. Esto incluye la implementación de tecnologías eficientes para el ahorro energético y programas de reciclaje enfocados en reducir la huella de carbono, no solo durante la ejecución de las obras, sino durante su uso. Además, se promoverá la educación ambiental para la comunidad local con talleres y charlas para la protección de la franja costera y su fauna local. A su vez, el centro cultural promoverá la biodiversidad mediante la creación de espacios verdes y jardines con flora nativa.

¿Qué tipo de experiencia se propone con este concepto y cómo impactaría su dinámica con respecto a lo que hay ahora?

Trouville Icon tiene la ambición de convertirse en un nodo de negocios de primer nivel en Montevideo, un lugar donde convergen las oportunidades comerciales y la creatividad cultural. Este espacio no solo ofrecerá un entorno propicio para la cultura y las artes, sino también una tierra fértil para el desarrollo empresarial y el networking estratégico.

Contará con modernas salas de conferencias equipadas con tecnología de vanguardia, ideales para la realización de eventos empresariales, simposios y reuniones de alto nivel. Además, dispondrá de áreas de coworking y espacios colaborativos diseñados para fomentar el intercambio de ideas entre emprendedores, startups y profesionales de diversas disciplinas. También se convertirá en un destino para ferias comerciales, exposiciones y encuentros empresariales que no solo atraerán a líderes de la industria, inversores y empresarios, sino que también proporcionarán una plataforma para que las empresas locales muestren sus productos y servicios al mundo.

¿Cómo sienta precedente con respecto a una visión escalable, o de conexión con otros polos de reactivación que surjan en esos 20 km disponibles para imaginar?

Este proyecto se propone como catalizador para una visión a largo plazo de un espacio que hoy es solo una vereda junto al mar, sin ninguna intervención en casi toda su vida operativa. No ha habido una planificación integral ni actualización de la arquitectura lindante a la rambla desde los años 80, cuando se completó su imagen de borde. Hay algunos puntos aislados como el Museo Oceanográfico o Kibón con entornos y gestiones que no aportan diferencias de disfrute más allá de eventos puntuales. Si no surgen propuestas innovadoras, el espacio continúa siendo solo una vereda junto al río, con asientos incómodos y una propuesta pobre para locales y visitantes. En muchos lugares como Oslo y Hong Kong se ha apostado con éxito a grandes proyectos con una calidad de arquitectura tal como para convertirse en íconos que sirven también como posicionamiento. Nuestra ciudad está hambrienta de varias de esas funciones planteadas, de un espacio integrador que suponga un paseo de todos los días a toda hora, algo que sume participación e integración social para el barrio en particular y la ciudad en general.

¿Qué se requeriría de conjunción de roles privados y públicos para hacerlo realidad, por ejemplo, para 2030?

Este tipo de intervenciones necesariamente requiere una participación y gestión mixta público-privada. La primera como contralor del bien público y la privada para aportar los fondos apostando a un rédito de actividad económica. Además, deben sumarse comisiones de vecinos y alcaldías que aporten su visión de identidad local para hacerlo sostenible y funcional a las necesidades de la población.

¿Cómo se hace posible este tipo de proyectos en otras ciudades, porque acá, más que por temas financieros, nunca se logra la gobernanza para impulsarlos?

El Estado es quien debe proveer las condiciones para que él mismo y los privados puedan actuar en condiciones adecuadas de retornos de inversión, como los TIF (financiación de incremento de impuestos, por su sigla en inglés) que hacen posibles en otros lugares.

(N. de R.: El TIF permite a los gobiernos locales invertir en infraestructura pública y otras mejoras por adelantado, capturando el aumento previsto en el futuro de los ingresos fiscales generados por el proyecto. Este enfoque de financiación es posible cuando un nuevo desarrollo es de una escala suficientemente grande y cuando se espera que su finalización dé como resultado un aumento considerable en el valor de los bienes inmuebles circundantes, como para que los ingresos incrementales resultantes de impuestos locales generados por el nuevo proyecto puedan respaldar una emisión de bonos.)

¿Cuántos profesionales trabajaron en la propuesta?

Trouville Icon fue desarrollado por los arquitectos Enrique Cohe, María I. Morató, Gabriel Chanquet, Massimiliano Fraga, Juan Arana, Gabriel Cabrera y Gonzalo Acuña.

Origen y evolución de los ?frentes costeros.

Los frentes costeros están fuertemente vinculados a la identidad y la historia de una ciudad. La mayoría de las ciudades crecieron alrededor del agua, pero estos lugares de nacimiento eran como el patio trasero de servicios de vocaciones industriales que fueron rechazados por ser incompletos, contaminados y de mala reputación.

Ahora, desde Abu Dhabi hasta Londres y Brisbane, los frentes costeros se han reimaginado como activos cívicos vitales. Esto presenta una oportunidad ideal para lanzar campañas de creación de lugares que involucren a toda la comunidad en la configuración de espacios públicos que reflejen sus aspiraciones.

Es importante recordar que crear lugares significa más que solo agregar características distintivas o interesantes a una ubicación. Se trata de crear espacios que inciten a la gente a hacer algo más que mirarlos, generar actividad a la que queramos sumarnos, conectándonos con otras personas.

La clave para garantizar que los lugares prosperen es satisfacer las necesidades de sus residentes, más que centrarse en las demandas de los automóviles, los ingenieros de tráfico o los promotores inmobiliarios. La forma de hacerlo es creando espacios públicos multidimensionales y de usos múltiples: lugares atractivos con muchas cosas para hacer, para que público de todas las edades y procedencias quieran reunirse allí. Y cuando la gente se mezcla y permanece, la magia sucede. El secreto está en prestar atención a cómo la gente utiliza realmente los espacios frente al mar.