Crónica de una noche histórica con Ruben Rada

El músico celebra sus 80 años recorriendo su vasto repertorio de canciones emblemáticas junto a su familia, banda y amigos en cuatro conciertos agotados en el Sodre

Este jueves culminan los cuatro conciertos consecutivos con los que Ruben Rada y familia decidieron celebrar sus 80 años de vida (cumplió el 16 de julio) y 70 de intensa carrera artística. Si bien el repertorio de cada jornada mantuvo una estructura similar en canciones (más de una veintena), los espectáculos fueron variando según la lista de invitados. La experiencia tenía un antecedente inmediato, Parte de la historia, en 2019, show en el que Rada había trazado un repaso por sus primeros proyectos y las canciones de El Kinto, Tótem y Opa. Esta vez, el repertorio abarcó esas épocas, pero atravesó además su recorrido solista por Argentina y alcanzó los primeros años de su retorno a Uruguay.

Si bien Rada ha dado infinidad de conciertos, pocos han tenido un componente tan emotivo como estos, lo que mereció vivir por dentro el ritual y el proceso.

Son las 19.30 del lunes 21 de agosto. Aún resta hora y media para que se abra el telón del Auditorio mayor del Sodre, donde cada noche de forma anticipada más de 1.800 personas habían reservado su lugar. Rada y familia ya están en sus camerinos. El de Ruben no es exclusivo, el letrero “Rada y familia” en la habitación más próxima al escenario lo deja bien claro. Ese es el espacio de concentración personal y también la oficina central de los últimos ajustes. Allí está el Negro preparándose y calentando la voz. Entran y salen tanto Patricia Jodara, su esposa, como Matías, el segundo de sus hijos, quienes se encargan de las múltiples tareas de producción. “Es muy emocionante todo esto”, confiesa Matías. “Ayer, fue único porque tocaban juntos Ricardo Lew y Ricardo Nolé, de la banda que mi viejo tenía en Argentina (1981) y que a mí me influenció tanto. Fue un sueño realmente. Yo quizás lo viví con muchos nervios, igual. Estaba muy pendiente de que todo estuviese bien, porque el armado fue complicado. Pero bueno, el puzzle con los invitados se armó. Estamos todos muy contentos en el homenaje”.

Lucila y Julieta Rada festejaron junto a su padre en los coros.

Lucila y Julieta Rada festejaron junto a su padre en los coros.

Las giras y compromisos de cada invitado hacen que la grilla varíe según la agenda.

En un ínterin de absoluta soledad, golpean la puerta de Rada con ansiedad. Es Salvador, su nieto más grande (11), hijo de Lucila, que clama por entrar: “Abue, no me mates, pero necesito pasar al baño”. Del lado opuesto de ese corredor en el que confluyen varios camerinos están Lucila y Julieta, ultimando detalles de maquillaje y peinado con Luna y Rosario Viñoly. En el del medio, destinado a la cuerda de tambores, recostado junto a la puerta, esperando que los minutos transcurran, está el legendario Lobo Núñez, uno de los más veteranos, junto con Ruben. “De sus 80, yo llevo 40 con él”, apunta el percusionista y luthier. “Empecé en el 83 a molestarlo en los escenarios y hasta hoy lo hago. Es como mi hermano mayor. Como artista, como profesional, siento que jugué en primera toda mi vida. Pisé los mejores y más grandes escenarios de la región gracias a estar con una persona tan intensa e inmensa como Ruben”.

Lucía topolansky y José Mujica felicitaron a Rada por su cumpleaños y lo alentaron antes del debut del domingo.

Lucía topolansky y José Mujica felicitaron a Rada por su cumpleaños y lo alentaron antes del debut del domingo.

El domingo, poco antes del concierto debut, los camerinos estaban algo convulsionados. Pepe y Lucía (Mujica y Topolansky) habían pasado a saludar y alentar al homenajeado. Pero el lunes todo tiene una cadencia normal. Desde bastante rato antes ya andaba por allí Lobito Lagarde, bajista de Tótem, la banda que Rada conformó en los 70 con Eduardo Useta, Enrique Rey, Chichito Cabral y Roberto Galletti. “Para mí Rada fue uno de los primeros músicos con los que empecé a hacer cosas”, recuerda Lobito a Galería. “Yo comencé muy jovencito, con 13 años. Rada conocía a mi hermano Antonio, bajista fundador de El Kinto y venía muchas veces a ensayar a casa. Cuando cumplí 16 años comenzamos con Tótem, y ya en el 71 sacamos nuestro primer disco. Hasta que me fui del país en el 73, estábamos casi todo el tiempo juntos. Desde entonces somos amigos”.

Más de 20 músicos deambulan por el lugar y también bailarines, dejándose tentar por algunos bocados servidos en la mesa. Afuera se desata un diluvio invernal, las ropas húmedas de quienes llegan dan cuenta de la mojadera.

La celebración por los 80 de un músico y compositor tan legendario como Rada no es un evento más para nadie. El clima previo es de reencuentro, de charlas, abrazos y bromas, como las que siempre habitan en el mundo de Rada. Pero también hay nervios, ansiedad e inquietud porque todo resulte de acuerdo a lo planificado. Minutos antes de las 21, el técnico Tato Castro advierte a todos la proximidad del comienzo, mientras Matías Rada les anuncia que la banda ingresará apenas culmine el video de apertura.

Los primeros temas se mantienen incambiados durante los shows: Las manzanas, la composición que Rada hizo en el trayecto a la rambla mientras se realizaba el ciclo de música y poesía Musicasión en El Galpón; Don Pascual, el emblemático tema de El Kinto que compuso Mario Chichito Cabral, y Mejor me voy, el tema que Rada compuso con Mateo a mediados de los 60. El lunes cantó de invitada la actriz y cantante argentina Julia Zenko, pero el domingo fue Laura Canoura la convidada para entrar a escena. “La canción la eligió él, y fue un privilegio. Yo pensé que íbamos a cantar algunas de las otras que yo he interpretado de su repertorio, como La rutina mata o Terapia de murga, pero me propuso hacer esta belleza de Mateo y salió divina. El público estaba feliz y aplaudidor. Es un show superlargo, no sé cómo hace para aguantar”, dice Canoura. El concierto supera las dos horas y si bien Rada entra y sale del campo visual, no abandona jamás el escenario. El bloque de Tótem es donde se producen los primeros cambios en la banda. Sale Nacho Mateu e ingresa Lobito Lagarde al bajo, para versionar Biafra y Heloísa, a las que Rada presenta con detalle y entre la ovación de la platea. Minutos después llega el bloque de Opa en el que recorre Mind Project y Montevideo, dos de las joyas de Magic Time, el álbum que Rada grabó en el 87 con los Fattoruso y Ringo Thielmann en Estados Unidos, y en el que alcanzaron mayor identidad sonora.

Laura Canoura fue invitada a cantar el tema Mejor me voy, de Eduardo Mateo.

Laura Canoura fue invitada a cantar el tema Mejor me voy, de Eduardo Mateo.

Inmediatamente después es turno de Ricardo Nolé, pieza fundamental del trayecto musical de Rada por Argentina, quien conforma hoy, junto con Lagarde y Nelson Cedrés, los Rada’s Old Boys, un trío de jazz que versiona exquisitamente los temas de Ruben. Cedrés es uno de los músicos que acompaña a Rada desde hace más tiempo (26 años), cuando en el 97 el Negro conformó una nueva banda para instalarse definitivamente en Uruguay. Ha grabado como baterista más de una veintena de discos de Rada, desde Miscelánea negra hasta Candombe con ayudita de mis amigos. “Rada es un artista muy completo, tiene casi todos los perfiles y los maneja de manera increíble”, responde. “Yo soy un agradecido de tocar con él y compartir tanta energía. Siempre es un aprendizaje grande. Fijate que además de ser percusionista, y haber tocado la batería, Rada compartió años con Roberto Galetti, Santiago Ameijenda u Osvaldo Fattoruso. Les he robado muchos piques. Todos han sido grandes bateristas y creadores en el instrumento. Todos sumaron una impronta, principalmente en el candombe beat que es nuestra gran diferencia”.

Luego de Malísimo, aquella canción que abría su disco Radeces (1975), que jamás alcanzó a presentar oficialmente en vivo, llegó el turno de Dedos, el emblemático tema de Tótem que compuso E. Useta y Rada escribió a puño y letra. Para la ocasión, en el debut, invitó a Emiliano Brancciari, quien asistió en medio de su gira solista y confesó a Galería: “Esta invitación está dentro de los puntos más altos en mi carrera. Cantar con uno de los músicos que más admiro desde chico, y en una fecha tan importante, es sumamente emocionante para mí. Me llena de orgullo. Tótem fue una banda que escuchamos mucho cuando empezábamos con NTVG, por eso en 2007 lo invitamos a cantar Dedos en el Estadio Charrúa. Esta vez fue idea de él y me llamó personalmente para invitarme”.

“Esta invitación está dentro de los puntos más altos en mi carrera”, dijo emiliano Brancciari a Galería.

“Esta invitación está dentro de los puntos más altos en mi carrera”, dijo emiliano Brancciari a Galería.

Rada está radiante, jocoso y agradecido del cariño global. Aprovecha cada presentación para hablar de sus excompañeros y agradecer a su madre y familia. El primer día, además de Mujica y Topolansky, estaba la intendenta de Montevideo, Carolina Cosse, en las primeras filas y también colegas como Jorge Nasser, Martín Buscaglia y Cacho de la Cruz, gran responsable de su comienzo en la música con los Hot Blowers.

La intendenta de Montevideo Carolina Cosse pasó por el camerino a saludar al homenajeado.

La intendenta de Montevideo Carolina Cosse pasó por el camerino a saludar al homenajeado.

Además de los saludos y cánticos de feliz cumpleaños de la platea, Rada recibe desde la pantalla gigante el abrazo de alguno de sus amigos de la música: Fito Páez, Andrés Calamaro, Daniela Mercury, y hasta Hugo Fattoruso, compañero en Hot Blowers, Opa, socio musical y productor de alguno de sus trabajos, quien lo define como: “Un genio. Tiene el regalo de la voz y la lapicera, y la facilidad de la melodía. Como compositor me asombra y nos deja a todos atrás”.

El concierto recién promedia la mitad del repertorio y otro de los invitados se prepara para entrar a escena. Se trata de Sebastián Teysera, quien acaba de llegar de gira con La Vela Puerca y está feliz de interpretar la reciente versión de El Viejo, el popular hit de la banda desde principios de siglo, hecho milongón esta vez por Rada.

“Es un placer y un honor estar acá”, señala Teysera a Galería. “Su música me trae muchos recuerdos de niño; se escuchaba mucho en casa de mis viejos. Para mí era inimaginable cantar con Rada. Me toca cantar El Viejo, una versión en candombe. Fue muy graciosa la llamada que tuve para el disco: Enano, mirá, estoy haciendo un disco Con ayudita de mis amigos. Pero como mis candombes nunca fueron un éxito, lo que hice fue agarrar los éxitos de mis amigos y hacerlos candombe, a ver si me termino el baño de una vez. (Risas) Yo pienso mucho en si a las canciones les gusta ser versionadas, y creo que a El Viejo le gustó. Que él cante “viejo divino” a los 80 enciende un poco de magia”.

Junto al Enano Teysera ingresa también el virtuoso guitarrista Poly Rodríguez, quien con Matías Rada y Gustavo Montemurro en el acordeón, interpretan La Trampera de Troilo, mientras dos bailarines recorren el proscenio.

Montemurro es mucho más que el tecladista de la banda. Tiene el control musical desde la derecha. Gustavo toca con Rada desde hace casi dos décadas y trabaja periódicamente con él en el estudio Las Manzanas, que tienen a medias.

Entre los bastidores están todos, quienes ya cantaron y quienes aún no han ingresado: gramillero, mama vieja, murga y demás invitados celebran cada canción con aplausos que llegan desde bambalinas.

El siguiente bloque abre con Matías, el nuevo embajador, el funky jazz que Rada grabó en el 87 (Siete vidas) cuando nació su hijo, quien hoy lo acompaña desde la guitarra y los coros: “La propuse yo originalmente, pero luego vi que no era tan conocida y la sacamos”, confiesa Rada hijo. “Hay que pensar en el público general. Pero cuando lo invitamos a Ricardo Nolé a tocar el piano, él dijo: ‘Yo quiero tocarla’, y volvió a entrar a la lista”.

De ahí en más se pica la fiesta y Rada comienza a agitar el baile en la platea. Temas como Candombe para Gardel o Terapia de Murga abonan la pista y el público se pone mayormente de pie. A la veintena de músicos, se suma el coro de la Gran Muñeca que tiene a Pablo Pinocho Routin entre sus filas y a Edú Pitufo Lombardo como director sin galera. “Es un gran privilegio estar hoy acá. Rada, un maestro de la música popular uruguaya”, señala a Galería el músico y arreglador. “Ver a Rada con la misma energía de siempre me pone superfeliz y cruzarme con tantos músicos que admiro, como Ricardo Nolé, es un privilegio en vida. Rada sobrevuela por varios géneros musicales y la murga no es la excepción”, asegura Lombardo.

La murga permanece para hacer los coros de Mi país, el tema que Rada compuso en el año 2000, al tiempo que Lobo Núñez tira unos pasos junto a Ruben y entona los coros a lo Lobarotti, tal como Drexler le bautizó un día.

León Gieco fue uno de los amigos invitados al show, la amistad entre ambos tiene más de 50 años.

León Gieco fue uno de los amigos invitados al show, la amistad entre ambos tiene más de 50 años.

Luego de Mundo entero, aquel tema de Miscelánea negra donde se lucen al coro Julieta y Lucila, llega el turno de otro de los invitados internacionales que asistió al show las primeras dos noches, León Gieco. El vínculo entre Rada y León data desde hace más de medio siglo. “Para mí tocar con Rada es tocar con un amigo”, precisa Gieco a Galería. “Lo conozco desde el año 72, cuando con Tótem se presentó en el festival B.A.Rock. Yo le pedí disculpas públicamente, porque le tiraron de todo. Toda la monada quería escuchar a Vox Dei y yo le dije: ‘Argentina te debe un montón de cosas. Tu banda Tótem sonó mejor que Santana’. Así le pagamos antes y le seguimos pagando ahora. (Risas) El me regaló una armónica Walter para tocar sertaneja”.

Gieco se remonta a principios de los 80 y despunta una canción emblemática de su repertorio, La cultura es la sonrisa. Luego, hace unos versos de Cinco siglos igual, aquella canción publicada hace más de tres décadas que Rada confiesa le emociona hasta las lágrimas. El argentino cierra su participación con Rock de la calle, el tema que abría el disco La Banda (1980), cuarto álbum solista de Rada y el primero en editar en Argentina. “Mi padre me decía, / no olvides la lección / La música no tiene / fronteras ni nación”.

El tramo final llega con los hits musicales que Rada creó, junto con Cachorro López —productor y exbajista de los Abuelos de la Nada—, Cha cha muchacha y Muriendo de plena con el que entonó los versos de despedida.

La fiesta sigue entre abrazos y felicitaciones en el back del Sodre, donde comparten una cena entre amigos y familia.

FUENTE: nota.texto7