Este año, acompañaron a dos películas uruguayas minoritarias (con Uruguay como coproductor menor), Simón de la montaña y La sabana y la montaña, que participaron en la Semana de la crítica y en la Quincena de Realizadores. ¿Cómo fue la recepción de esas películas entre el público de Cannes que asistió a las proyecciones?
Se sintió, la verdad, todo el mundo muy alegre, muy agradecido. No es fácil tener un espacio en el Festival de Cannes, y menos un espacio tan lindo y tan bien ubicado como el barco. Fue como una novedad porque, además, les ofrecíamos a los productores tener sus reuniones en el barco.
Además, este año vino con nosotros a Cannes Micaela Tyler, ganadora del premio a Mejor cortometraje en la última edición de JIIFF por Fortezza (filmada en Italia). Ella participó en todos los encuentros que tienen que ver con el Short Film Corner y de todos los eventos de JIIFF. También vinieron el realizador y la productora de Migrar, otro de los cortos que quedó seleccionado en JIIFF. Lo que siempre ofrecemos a todos los cortometrajes que fueron seleccionados en nuestro festival es que vengan con nosotros a Cannes, les damos acreditaciones y los ayudamos con gestiones y demás. Pero el ganador tiene el premio completo: pasaje, hospedaje, todo.
Durante los días en los que la delegación del JIIFF estuvo en Cannes a bordo del Alhambra, recibieron a varias delegaciones de otros países y festivales de cine del mundo. ¿Qué alianzas o acciones conjuntas surgieron de esas instancias?
Con Locarno Pro (sector del Festival de Cine de Locarno, Suiza, dedicado a la industria) tuvimos una reunión para confirmar que vamos a seguir haciendo un taller que tenemos en alianza con ellos, de distribución y exhibición, que se llama U30. Con ellos, con quienes ya manteníamos un vínculo, porque hicimos la primera edición de U30 Latam en JIIFF el año pasado, tuvimos esa reunión para concretar y confirmar la segunda edición. Aprovechamos también para forjar nuevas alianzas, conocernos, cerrar y confirmar ciertas cosas que ya veníamos trabajando.
Además, a partir del acuerdo de coproducción que tiene firmado el JIIFF con el Reino Unido, este año continuamos la relación. La idea es conectar productores de allí con uruguayos para poder producir películas bajo el paraguas de este acuerdo.
¿Surgió algún vínculo, o al menos contacto, con algún país nuevo?
Sí, muchos. Por ejemplo, con México y Alemania. Ya teníamos vínculo con Colombia, Italia, República Dominicana, Reino Unido. España también se acercó. Ahora, como lanzamos un fondo que es para Iberoamérica, y España está incluida, su interés creció.
Una de las novedades de JIIFF en Cannes este año fue la presentación del Fondo Pfeffer del Sur, el fondo de capital privado más importante de Latinoamérica para el estímulo y el desarrollo de largometrajes de ficción, ¿cuáles son sus características?
Nosotros tenemos, dentro de la parte de industria, tres secciones. La primera es Generación J, que es para realizadores uruguayos que están comenzando o que acaban de terminar la universidad. Este año posiblemente lo enfoquemos más en guion, pero el año pasado fue pensado para dirección y producción. Después tenemos otra sección que es U30, enfocada en distribuidores y exhibidores latinoamericanos, que surge de la alianza que tenemos con el Festival de Locarno. Allí también se analiza el cine, la distribución, qué pasa con las películas una vez que están hechas. Porque nosotros sentimos, como festival, que se prioriza mucho la producción y el desarrollo de las películas, pero muy poco lo que pasa después, el momento en que se encuentran con la audiencia.
El fondo Pfeffer del Sur surgió pensando en el JIIFF Lab (un espacio creado para brindar asesoramiento y vinculaciones a proyectos de largometraje de ficción de todo Iberoamérica e Italia, que se encuentren en su etapa de desarrollo). Desde el año pasado, está abierto a proyectos iberoamericanos, porque contamos con el apoyo de Ibermedia. Siempre estuvo pensado para directores emergentes y este año vamos a seguir en esa línea, primeras o segundas películas. A través de este fondo se otorgarán 50.000 dólares a uno de los proyectos de largometraje de ficción seleccionado para participar en JIIFF Lab. El presupuesto máximo del proyecto no podrá superar 1.500.000 dólares, para poder mantener un cine que no sea mainstream. La idea es que sean proyectos en etapa de desarrollo con un mínimo de 25% de financiación asegurada al momento de postularse.
Los fundadores de JIIFF, Martín Cuinat, Fiona Pittaluga, Mariana Rubio y Pablo Mazzola, junto a sus principales benefactores, John y María Pfeffer, en el lanzamiento del fondo de financiación que lleva su apellido. ¿Qué significa este fondo para el JIIFF?
Este premio es de los primeros que da prestigio e inicio a esta bola de nieve en la que se empiezan a sumar otros fondos. Un 25% es algo bastante sencillo de confirmar, más que nada para un primer filtro. El año pasado se presentaron 80 proyectos iberoamericanos sin que existiera el fondo Pfeffer del Sur. Imaginamos que este año, con el fondo, va a ser increíble la cantidad de proyectos que se presenten. Son primeras y segundas películas pero un poco más avanzadas, no en etapa inicial. Por lo menos para hacer un pequeño filtro.
Si el fondo lo obtiene un proyecto uruguayo, queda acá. Si lo gana un proyecto de otro país de Iberoamérica, se tiene que asociar con un productor uruguayo para recibir el premio. Entonces, de alguna manera, sigue quedando en Uruguay, por lo menos una parte minoritaria. Con esto motivamos la coproducción, este semillero de proyectos, para que también vengan otros países a conocer y coproducir.
¿Cuándo se abren las postulaciones?
Vamos a hacer el anuncio oficial en julio en Uruguay y ahí vamos a abrir la convocatoria.
¿Cómo surgió la idea del Fondo Pfeffer del Sur?
Era algo que veníamos pensando hace tiempo, esto de involucrar los fondos privados en el cine. Y es algo que entendemos que tiene su ciclo de vida: se dio en el momento en que se tenía que dar. Porque a veces uno cree que es muy fácil y está todo este dinero, toda esta gente con poder adquisitivo en José Ignacio. Pero es todo un proceso de entendimiento e interés para participar en el cine de una manera más activa. Siempre que termina el festival tenemos una reunión con todos los benefactores, que son varios, en la que hacemos un análisis de qué estuvo bueno, qué necesitamos para mejorar. Las prioridades que tiene JIIFF para crecer. Entre esos puntos surgió este fondo. Sentíamos que en Uruguay un fondo como este iba a mover la aguja de manera impresionante, y la idea era que se sumaran varios benefactores.
Con María y John Pfeffer siempre tenemos una reunión como para cerrar, porque ellos son los principales benefactores. Este año, en esa reunión nos dijeron que ellos querían bancar ese fondo solos. La cifra que habíamos pensado, de 50.000 dólares, ellos la querían aportar. Entonces empezamos a pensar juntos la idea, el nombre. Así surgió Pfeffer del Sur, que nos gustó a todos, y creo que va a ser un nombre que va a quedar en la historia.
Desde JIIFF siempre dicen que la instancia de participación en el Festival de Cannes es donde se empieza a definir lo que va a ser la próxima edición. Además, en 2025 también cumplen 15 años de historia. ¿Qué se puede adelantar?
Con tantos eventos y locura, los tres programadores tuvimos tanto trabajo que, si bien en los tiempos libres íbamos a ver películas, no pudimos ver tantas como otros años. Pero nos pareció que lo prioritario era lo que estábamos haciendo, entonces la idea es pedir que nos manden los links e ir viendo películas a lo largo del año. Hemos visto cosas buenas, interesantes, que estamos debatiendo. También queremos ver qué pasa en los festivales de Venecia, San Sebastián, Locarno y otros que van a venir y hacer un repaso de lo que pasó en Sundance y Berlín. Desde el lado de la programación, estamos en eso. Después, con la parte de industria, sentimos que lo que se logró fue tan tan grande que estamos en un momento muy bueno para los 15 años del JIIFF. Sentimos que estamos acompañados por la industria, en general, y que somos reconocidos por lo que estamos haciendo.
¿En qué aspectos siente que hubo una evolución y un crecimiento del festival en estos 15 años?
Lo que se siente es que hicimos las cosas bien. Siempre, nuestro espíritu es “pequeños pasos pero sólidos”, y también mantenernos en “poco pero bueno”, no ir a lo masivo, como estos festivales que tienen 400 películas. Eso también está buenísimo, pero es otro perfil. Queremos crecer en calidad en lugar de cantidad. Hubo muchísimo crecimiento sin la necesidad de tener cantidad. Crecimos desde las películas que proyectamos, los debates que se hicieron al día siguiente, los invitados, la devolución de los espectadores, su compromiso, el entusiasmo de toda nuestra audiencia, la competencia de cortos, la parte de industria. Fuimos adaptándonos a las necesidades que detectábamos. Hasta los 10 años hicimos una remada muy grande, todo el equipo. A partir de los 10 años de JIIFF sentimos que hubo un cambio. Un poco fue gracias a María y a John, que entre 2020 y 2021, que no se sabía qué iba a pasar, que los sponsors estaban dudando si seguir apoyando o no, y en general se inclinaban por el no, ellos nos dijeron que el festival no podía no hacerse. Nos ayudaron a asegurar nuestra continuidad. Después de ahí se empezaron a sumar otros aliados y el crecimiento, que en esos primeros 10 años fue pasito a pasito, se sintió doble, año a año. Además, creció el interés de Uruguay y el internacional. Siempre supimos que teníamos un espacio muy bueno para potenciar la internacionalización. Ahora sentimos que se ve a JIIFF como ese espacio que tiene las puertas abiertas para pensar cuáles son las maneras de mejorar o de hacer crecer a la industria nacional e internacional.
Alhambra fue el nombre del barco que ofició de sede para la delegación del JIIFF y la ACAU durante su estadía en Cannes. La agenda del JIIFF en Cannes 2024
El primer día a bordo del barco en la ciudad costera francesa, los fundadores del JIIFF realizaron un kick-off junto con toda la delegación uruguaya, dieron la bienvenida a todos los compatriotas y abrieron un espacio para intercambiar sobre los proyectos y planes de cada uno. En esa misma jornada, en la noche, se realizó un cóctel première de la película Simón de la montaña.
El segundo día hubo reuniones y encuentros durante el día, y de noche se celebró un cóctel con representantes de la plataforma de streaming y distribuidora Mubi, con la que el JIIFF mantiene un vínculo desde hace algunos años. Efe Cakarel, creador y CEO de la plataforma, es “un gran amigo” de JIIFF, según Fiona Pittaluga, y el Festival de Cannes es el evento anual que les permite reencontrarse.
El tercer día se realizó el almuerzo de lanzamiento del fondo Pfeffer del Sur. De noche, el equipo del JIIFF participó en una gran fiesta organizada por Mubi.
El 17 de mayo, el barco celebró la Uruguay Cocktail Party, una fiesta con 70 invitados. “Durante toda la semana, el objetivo era mostrar el espíritu de Uruguay y José Ignacio, traer algo diferente. La gente que venía a una reunión o encuentro no podía creer que tenía la oportunidad de salir un poco del mercado, respirar aire, viento. Es lo que nos gusta transmitir de Uruguay: que tiene esos espacios para reflexionar”, dijo Fiona a Galería. Durante esa misma jornada, se realizaron varios encuentros de coproducción entre delegaciones uruguayas y de otros países.
El chef Andrés Viñales, del restaurante La Huella de José Ignacio, cocinó en vivo y con productos nacionales para los invitados de la Uruguay Cocktail Party a bordo del Alhambra el 17 de mayo. Al día siguiente, se organizó un encuentro con festivales de diferentes partes del mundo para contar y presentar la próxima edición de JIIFF. Fue un almuerzo con programadores y directores artísticos de algunos de los festivales más importantes del mundo para generar puentes, trabajar en conjunto y dar a conocer el festival uruguayo.
Entre los últimos eventos, a bordo del barco se organizó un encuentro con los sectores de industria de distintos festivales. El faro fue la quinta edición de Working JIIFF, que se realizará del 22 al 26 de enero de 2025 en el marco de la 15ª edición del JIIFF. “Encontramos mucho para hacer en común”, aseguró Fiona.
Volver triunfantes
Una de las películas que acompañó y promocionó la delegación del JIIFF recibió un importante premio en el Festival de Cannes. Se trata de Simón de la montaña, coproducida entre Uruguay, Argentina y Chile. Producida por Mother Superior, del uruguayo Ignacio García Cucucovich, participó en la Semana de la Crítica, una de las competencias más importantes del festival francés, y recibió el premio mayor, el Grand Prix.
Simón de la montaña tiene como protagonista a Lorenzo Ferro (conocido por su papel en El ángel) y está dirigida por el argentino Federico Luis. Cuenta la historia de un joven que se integra a un grupo de personas con discapacidad cognitiva fingiendo ser uno de ellos y a espaldas de sus padres.
El filme se estrenó el 15 de mayo en Cannes, y la noche previa se celebró un cóctel première a bordo del barco del JIIFF, en el que participó el equipo de producción, junto con representantes de la ACAU.