Foto: Lucía Durán
Influencias. La
otra marca es la voz de Lima, algo así como la de un crooner criollo,
que deriva de todo lo que oyó en su infancia: hasta el primer año de vida en
Melo, Cerro Largo, hasta los 10 en Rocha y desde ahí en Montevideo. En Rocha,
por influencia de su padre, Eduardo Lima, empezó a escuchar música brasileña,
Tropicalia: Joao Gilberto, Tom Jobin, Caetano Veloso, Gilberto Gil, Chico
Buarque e Ivan Lins. Por su madre, estaba Joan Manuel Serrat. “También escuché
mucha música de bandas sonoras: El Retorno de la Pantera Rosa, Fiebre de
Sábado a la Noche. Me gustan mucho las bandas sonoras, las sigo comprando.
La última que me compré fue Escape de Los Ángeles, de John Carpenter,
hará tres semanas”. En Melo, donde iba a visitar a sus abuelos, escuchaba
melódico internacional, como Roberto Carlos, Nino Bravo o Julio Iglesias. “Se
ve que algo de eso quedó en mí, por mi manera de cantar. Socio, además, hace
baladas. Y en Uruguay no se hacen muchas baladas. En el rock, menos todavía”.
A los nueve años, “de casualidad,
en el cine, mirando una película equivocada”, descubrió el hip-hop, con Run DMC
como uno de sus estandartes. Y el rock llegó ya cuando estaba en Montevideo,
con un walkman de regalo. Eran los años 80 y la emisora rockera por excelencia
era El Dorado FM, donde conoció a Guns n’ Roses, Midnight Oil, AC/DC y Níquel,
una de las primeras expresiones uruguayas que le llamó la atención, sobre todo
por el sonido. Su padre, Eduardo, que trabajaba en Galaxia FM (como antes había
estado en La Voz de Melo, donde conoció a la madre de Federico, y en Difusora
Rochense), le traía compilados de rock nacional: Los Tontos, Los Estómagos y
Los Traidores.
Y una marca más, si cuadra, es la
obsesión por el sonido. Si existen los ratones de biblioteca, Fede Lima puede
ser considerado un “ratón de estudio”. Además de músico, es locutor
publicitario, productor (estuvo tras las perillas en discos de No Te Va Gustar,
Maia Castro, Diego Martino, y planea hacer lo mismo con Julio Víctor González,
el Zucará) y docente de producción en el Conservatorio Sur. En los discos de
Socio se nota claramente cada instrumento, cada verso y cada matiz. “Desde
chico me gustaron los discos. Mi primer interés fue componer canciones,
grabarlas, hacer guitarras, coros y que otro las cantara. Como ninguno en mis
primeras bandas lo hacía, terminé haciéndolo yo. Pero de aquella curiosidad me
largué a producir, el ‘vivo’ vino después. El estudio es algo que podés controlar,
el vivo es la sorpresa. Al final, también lo terminé disfrutando”.
De las canciones de este disco (ver
final) ya se publicaron en las plataformas cuatro adelantos:
Iluminador, Despierto, Autos nuevos y Tinnitus. Para alguien que se
dice “enamorado” del formato físico, con artes de tapa, letras y fichas
técnicas, sigue costando acomodar el cuerpo. No hay más remedio. “Yo uso de
todo: Spotify, vinilo, CD, aún tengo algún casete al que le tengo mucho cariño.
De cualquier forma, la ficha técnica le gusta a determinado público nomás. Por
suerte, nosotros todavía vendemos muchos discos en los toques en vivo, eso es
algo que valoramos. Por lo demás, son vueltas del negocio, va todo fluctuando.
Ahora está el auge del single y el EP (extended play), ¡que son
formatos viejísimos! Fueron los Beatles los que valorizaron al disco. Capaz que
vuelve dentro de 10 años”.
Arranques y evoluciones. Hace 20 años se disolvía Loop Lascano, una de las
primeras bandas de Fede. Se fue sin haber editado un solo disco pero sí una
canción, Gris, que se transformó en un mojón histórico del rock
uruguayo, como una Milonga de pelo largo de principios del siglo XXI.
Fue una extraña manera de arrancar la carrera. Tanto lo fue, que terminó siendo
factor de disolución de un grupo que no supo cómo manejar tamaña masividad;
tanto, que a pesar de todo sigue siendo parte del repertorio de Socio.
“Fue algo muy adolescente, muy
inocente. Lo curioso era que en Loop Lascano, Gris era ‘la pobrecita’.
Teníamos más ambiciones musicales y a esa canción la teníamos ahí escondida.
Pero aprendimos mucho de ella, la importancia de la sencillez, de una idea
clara… En ese momento, esa masividad nos autodestruyó, no supimos qué hacer. A
mí me gustó mucho entender eso, salir del one hit wonder. Si bien luego
estuve en Miss Wichita, fue Socio que me permitió salir de eso. Siempre sentí
que había gente a la que le llegaba lo que hacía, pero fue Socio lo que me
permitió quitarme la ‘mochilita’ de Gris. Con ellos, empecé a
disfrutarla”.
Lo sabremos al final habla de
cambios, personales y grupales, de proyectos individuales a colectivos. Está
repleto de críticas “al capitalismo” que, más allá de los cambios que generó la
pandemia, es un sistema que parece seguir gozando de buena salud. Nacido en
charlas de café en medio de la incertidumbre, también es rico en referencias a
la cultura pop que tanto gustan al compositor (¡Lee Van Cleef llegó al rock
nacional!), ahora sazonadas con las preferencias musicales del resto de los
integrantes de Socio. “La malaria es disparadora de cosas”, reflexiona Fede.
Pero la malaria todavía no ha terminado de irse, completa. “Yo no veo que este
sea un buen momento popular para el rock. Ahora volvió al under, cosa
que me parece bastante sana porque lo va a revitalizar. De esta forma, está
volviendo a tener el mensaje de rebeldía que siempre tuvo. Y este disco de
Socio es un disco de rock con todas las letras”.
Lo que sí Fede nota de vuelta es un regreso “del hip hop
y derivados” luego de veinte años. Eso está muy lejos de disgustarlo, ya que es
un amor de infancia que comenzó de casualidad en un cine en Rocha. Sin embargo,
el de hoy es un hip hop distinto, transicional, acorde a estos tiempos. “Antes
era una música bastante misógina. Hoy, si bien sigue siendo hedonista hay una
corriente feminista que está cambiando las reglas. Eso me parece fabuloso, está
bueno que eso pase con la música. Todo lo que sea evolución a mí me va a encontrar
como un soldado”.
Portada de Lo sabremos al final, nuevo disco de Socio
Diez canciones catárticas en pandemia
Despierto. “La canción alude a un cambio social, fue un
momento parteaguas, una bisagra. Hay valores viejos que se están manteniendo
pero incluso la religión está siendo revisada. ¿Qué cambié yo? Socio pasó de
ser un proyecto solista a uno grupal, incluso encontramos una forma en común de
salir de la crisis, como hacer un fondo común para todos. Nos transformamos en
una banda en ese disco. Antes éramos amigos, sí, pero la realidad nos hizo
pensar las cosas de otra manera. ‘Hoy luchás por estar despierto / cosechar
donde fue desierto’, como dice en una parte, es buscarle la vuelta a las
situaciones límite. Salir juntos”. El brasileño Thedy Corrêa, de Nenhum de Nós,
colabora en las voces en esta canción.
Iluminador. “El baterista
(Santiago Juan) trajo la música y el que lleva la banda es el tecladista
(Gerardo González), que tiene muchas influencias ochenteras. Fue una de las
primeras canciones que empezamos a ensayar porque sabíamos que iba a hacer
incluida. En total hicimos más de veinte canciones de las cuales elegimos 10.
Hay otras 10 que no están descartadas, pero que no las queremos mostrar ahora.
¡Nos quedó un disco entero afuera!”.
Autos nuevos. “El baterista trajo el riff y un par de
acordes, yo hice el estribillo y en cinco minutos estaba hecha. Bien de zapada,
la más rápida que hicimos. Es un homenaje velado a El hombre de la calle,
de Jaime Roos, la persona que se levanta y la lucha todos los días, que espera
el bondi y lo salpican los autos nuevos que pasan, el capitalismo visto como
‘un monstruo feroz de metal’”.
Lee Van Cleef. “Lee Van Cleef era el del bigote, el Malo
(En El Bueno, el malo y el feo, de Sergio Leone). Parte de la melodía la
tenía grabada en 2002, ¡yo tengo un stock de cosas guardadas! Es una
historia de amistad, del amigo que anda mal y chupa. Es una canción de
mostrador. ‘Hizo milagros un café / acompañar para entender’. ‘Son las heridas
que / curamos juntos otra vez / con una sonrisa a lo Lee Van Cleef’. Es lo que
hemos hecho todos: bancar a un amigo en la mala. Habla de que nunca se sabe de
qué lado de la mesa podés estar. Y todo lo solucionás con una sonrisa como la
de Lee Van Cleef, que sonreía cuando todo estaba mal”. Federico Blois aporta
percusión.
Fotos en Marte. “Fue la letra más
difícil de escribir, me llevó como dos meses. Yo leí La danza de Shiva, de Juan
Grompone, que propone que el capitalismo se va a terminar en 2060 porque no va
a poder abarcar nada más. Sin embargo, creo que no esperó que llegara al
espacio, ahora que hay multimillonarios planeando viajes al espacio. Imaginé a
dos pobres pescando a la encandilada para comer y, mientras, haciéndose
preguntas existenciales. ‘Conversación / dentro del mar. / Fe y resplandor para
cenar. / ¿Dónde está Dios? / No sé. / Constelación, / poca señal, / fotos de
Marte en el celular. / ¿Ya se vendió? / No sé, / hablan de hacer un hotel / a
un millón de años luz de acá’. Ese es el concepto”.
Tinnitus. “Suena como el ‘viejo’ Socio, es un tema que
está boyando desde la época de Aurora (2010), armada pero sin letra”.
Sangre y amor. “La trajo el bajista
(Checo Anselmi). Es sobre evolución, dos vampiros a la que la luz no les hace
nada, que se animan a salir de la oscuridad”.
Tus calles y las mías. “Nosotros siempre metimos baladas, cuando acá el
ambiente parece muy mojigato para eso. Esta habla de la familia, de construir
una esquina ‘entre tus calles y las mías’. Es una canción personal, va por ahí.
Yo estoy en pareja, todavía sin hijos, ¡estoy en eso!”.
Loli. “Es una ‘balada de clase trabajadora’. Quería
darle una vuelta de tuerca al género, salir de lo idílico y llevarlo a lo real:
irte a buscar al laburo, hacerte la comida para que la lleves en un tupper. Es
también una canción muy personal que empezó como un juego con mi novia y
terminó en esto. La tarareaba cuando la iba a buscar al trabajo”.
Un zombie más. “La música la trajo el tecladista. Habla de gente sometida
al sistema que tiene la oportunidad de salir, de tener conciencia y de
encontrarse con más gente que piensa lo mismo. ‘Regresé, / peleé para tener la
ocasión de vivir de nuevo, / pero bien’. ‘Qué bueno volver a vivir de verdad. /
Un zombie más, que no / le gusta el final’. Cierra el disco de forma similar a
como empieza”.