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Lo sabremos al final: el nuevo disco de Socio, la banda de rock de Federico Lima

Históricamente, los tiempos duros son duros pero también musas. Shakespeare escribió varias de sus mejores obras en cuarentenas obligadas de fines del siglo XVI y principios del XVII en la Londres azotada por la peste bubónica, así como la Gripe Española de 1918 dio a luz un autorretrato de Munch. Lo mismo ya está pasando con el Covid-19.

Lo sabremos al final, el nuevo disco de Socio, es “el proceso de un grupo de personas durante la pandemia”, describe Federico Lima, vocalista y guitarrista de este proyecto musical que, pese a su nombre, nació en 2008 como plataforma para la carrera solista de quien también le supo poner la voz a Loop Lascano y Miss Wichita. En este proceso reciente, Socio terminó de transformarse en una banda. “Si bien era mi proyecto, creo que con ese nombre había dejado la puerta abierta”, ríe hoy.

Este disco, que el viernes 4 sale a la venta en formato digital en todas las plataformas y que el año próximo tendrá su edición física, es más una unidad temática que una colección de 10 canciones. Es eso y también un buen disco de rock. “Hay un concepto unificador atrás de él. Creo que eso no es nuevo, quizá el primer disco nuestro no lo tenía (Socio, 2008), pero los que lo siguieron sí (Aurora, 2010; Fan de Faith No More, 2014; Mini Glorias, 2015). Y en este caso es lo que vivimos durante la pandemia. Las canciones salieron de charlas de café entre nosotros mientras la vivíamos. ‘Che, ¿cómo vamos a salir de esta?’, preguntó uno, no recuerdo bien quién. ‘Y… lo sabremos al final’, dijo el Checo (N. de R. Enrique Anselmi, bajista, único miembro de Socio presente desde el inicio, junto con Lima). Ahí supimos que el disco ya tenía nombre”.

La salida de este trabajo resultó ser la excusa para hablar con Lima. La otra hubiera sido un recital “celebratorio”, originalmente previsto para este sábado 5, que finalmente se decidió postergar para una ocasión más propicia, en una fecha quizá menos recargada, o al menos en uno donde no haya que compartir público con No Te Va Gustar o el American Rockstars. “Este no era un buen momento para hacer un show, hay mucha cosa en la vuelta. Cuando lo pensamos originalmente salimos a buscar un lugar que estuviera disponible y lo único que encontramos fue la Sala del Museo, que es muy grande. ¡Se nos fue un poco de mambo! Todo el mundo está presentando shows y hay poca plata en la gente”, se sincera. La presentación oficial del nuevo disco no pasará de “marzo o abril” del año próximo, promete.

Fede Lima (48) sigue siendo el autor de las letras de Socio, que, sin embargo ,para este disco adoptó una dinámica de creación colectiva. “Fue algo que yo alenté que pasara. Eso derivó en algo mucho más rico porque tengo compañeros que saben más música que yo. Aportar más mundos a la creación te enriquecen y me significaron nuevos lugares para cantar. Yo lo concibo como un disco superior a los otros a nivel musical”. Además de Checo Anselmi, Socio hoy está integrado por el baterista Santiago Juan, el tecladista Gerardo González y el nuevo integrante, el guitarrista Sebastián Sebo Delgado, que entró por Federico Graña. El resultado es un trabajo sumamente ecléctico, con la conocida mezcla de pop-rock más baladas que ya son una de las marcas de fábrica.

Foto: Lucía Durán Foto: Lucía Durán

Influencias. La otra marca es la voz de Lima, algo así como la de un crooner criollo, que deriva de todo lo que oyó en su infancia: hasta el primer año de vida en Melo, Cerro Largo, hasta los 10 en Rocha y desde ahí en Montevideo. En Rocha, por influencia de su padre, Eduardo Lima, empezó a escuchar música brasileña, Tropicalia: Joao Gilberto, Tom Jobin, Caetano Veloso, Gilberto Gil, Chico Buarque e Ivan Lins. Por su madre, estaba Joan Manuel Serrat. “También escuché mucha música de bandas sonoras: El Retorno de la Pantera Rosa, Fiebre de Sábado a la Noche. Me gustan mucho las bandas sonoras, las sigo comprando. La última que me compré fue Escape de Los Ángeles, de John Carpenter, hará tres semanas”. En Melo, donde iba a visitar a sus abuelos, escuchaba melódico internacional, como Roberto Carlos, Nino Bravo o Julio Iglesias. “Se ve que algo de eso quedó en mí, por mi manera de cantar. Socio, además, hace baladas. Y en Uruguay no se hacen muchas baladas. En el rock, menos todavía”.

A los nueve años, “de casualidad, en el cine, mirando una película equivocada”, descubrió el hip-hop, con Run DMC como uno de sus estandartes. Y el rock llegó ya cuando estaba en Montevideo, con un walkman de regalo. Eran los años 80 y la emisora rockera por excelencia era El Dorado FM, donde conoció a Guns n’ Roses, Midnight Oil, AC/DC y Níquel, una de las primeras expresiones uruguayas que le llamó la atención, sobre todo por el sonido. Su padre, Eduardo, que trabajaba en Galaxia FM (como antes había estado en La Voz de Melo, donde conoció a la madre de Federico, y en Difusora Rochense), le traía compilados de rock nacional: Los Tontos, Los Estómagos y Los Traidores.

Y una marca más, si cuadra, es la obsesión por el sonido. Si existen los ratones de biblioteca, Fede Lima puede ser considerado un “ratón de estudio”. Además de músico, es locutor publicitario, productor (estuvo tras las perillas en discos de No Te Va Gustar, Maia Castro, Diego Martino, y planea hacer lo mismo con Julio Víctor González, el Zucará) y docente de producción en el Conservatorio Sur. En los discos de Socio se nota claramente cada instrumento, cada verso y cada matiz. “Desde chico me gustaron los discos. Mi primer interés fue componer canciones, grabarlas, hacer guitarras, coros y que otro las cantara. Como ninguno en mis primeras bandas lo hacía, terminé haciéndolo yo. Pero de aquella curiosidad me largué a producir, el ‘vivo’ vino después. El estudio es algo que podés controlar, el vivo es la sorpresa. Al final, también lo terminé disfrutando”.

De las canciones de este disco (ver final) ya se publicaron en las plataformas cuatro adelantos: Iluminador, Despierto, Autos nuevos y Tinnitus. Para alguien que se dice “enamorado” del formato físico, con artes de tapa, letras y fichas técnicas, sigue costando acomodar el cuerpo. No hay más remedio. “Yo uso de todo: Spotify, vinilo, CD, aún tengo algún casete al que le tengo mucho cariño. De cualquier forma, la ficha técnica le gusta a determinado público nomás. Por suerte, nosotros todavía vendemos muchos discos en los toques en vivo, eso es algo que valoramos. Por lo demás, son vueltas del negocio, va todo fluctuando. Ahora está el auge del single y el EP (extended play), ¡que son formatos viejísimos! Fueron los Beatles los que valorizaron al disco. Capaz que vuelve dentro de 10 años”.

Arranques y evoluciones. Hace 20 años se disolvía Loop Lascano, una de las primeras bandas de Fede. Se fue sin haber editado un solo disco pero sí una canción, Gris, que se transformó en un mojón histórico del rock uruguayo, como una Milonga de pelo largo de principios del siglo XXI. Fue una extraña manera de arrancar la carrera. Tanto lo fue, que terminó siendo factor de disolución de un grupo que no supo cómo manejar tamaña masividad; tanto, que a pesar de todo sigue siendo parte del repertorio de Socio.

“Fue algo muy adolescente, muy inocente. Lo curioso era que en Loop Lascano, Gris era ‘la pobrecita’. Teníamos más ambiciones musicales y a esa canción la teníamos ahí escondida. Pero aprendimos mucho de ella, la importancia de la sencillez, de una idea clara… En ese momento, esa masividad nos autodestruyó, no supimos qué hacer. A mí me gustó mucho entender eso, salir del one hit wonder. Si bien luego estuve en Miss Wichita, fue Socio que me permitió salir de eso. Siempre sentí que había gente a la que le llegaba lo que hacía, pero fue Socio lo que me permitió quitarme la ‘mochilita’ de Gris. Con ellos, empecé a disfrutarla”.   

Lo sabremos al final habla de cambios, personales y grupales, de proyectos individuales a colectivos. Está repleto de críticas “al capitalismo” que, más allá de los cambios que generó la pandemia, es un sistema que parece seguir gozando de buena salud. Nacido en charlas de café en medio de la incertidumbre, también es rico en referencias a la cultura pop que tanto gustan al compositor (¡Lee Van Cleef llegó al rock nacional!), ahora sazonadas con las preferencias musicales del resto de los integrantes de Socio. “La malaria es disparadora de cosas”, reflexiona Fede. Pero la malaria todavía no ha terminado de irse, completa. “Yo no veo que este sea un buen momento popular para el rock. Ahora volvió al under, cosa que me parece bastante sana porque lo va a revitalizar. De esta forma, está volviendo a tener el mensaje de rebeldía que siempre tuvo. Y este disco de Socio es un disco de rock con todas las letras”.

Lo que sí Fede nota de vuelta es un regreso “del hip hop y derivados” luego de veinte años. Eso está muy lejos de disgustarlo, ya que es un amor de infancia que comenzó de casualidad en un cine en Rocha. Sin embargo, el de hoy es un hip hop distinto, transicional, acorde a estos tiempos. “Antes era una música bastante misógina. Hoy, si bien sigue siendo hedonista hay una corriente feminista que está cambiando las reglas. Eso me parece fabuloso, está bueno que eso pase con la música. Todo lo que sea evolución a mí me va a encontrar como un soldado”.

Portada de Lo sabremos al final, nuevo disco de Socio Portada de Lo sabremos al final, nuevo disco de Socio

Diez canciones catárticas en pandemia

Despierto. “La canción alude a un cambio social, fue un momento parteaguas, una bisagra. Hay valores viejos que se están manteniendo pero incluso la religión está siendo revisada. ¿Qué cambié yo? Socio pasó de ser un proyecto solista a uno grupal, incluso encontramos una forma en común de salir de la crisis, como hacer un fondo común para todos. Nos transformamos en una banda en ese disco. Antes éramos amigos, sí, pero la realidad nos hizo pensar las cosas de otra manera. ‘Hoy luchás por estar despierto / cosechar donde fue desierto’, como dice en una parte, es buscarle la vuelta a las situaciones límite. Salir juntos”. El brasileño Thedy Corrêa, de Nenhum de Nós, colabora en las voces en esta canción.

Iluminador. “El baterista (Santiago Juan) trajo la música y el que lleva la banda es el tecladista (Gerardo González), que tiene muchas influencias ochenteras. Fue una de las primeras canciones que empezamos a ensayar porque sabíamos que iba a hacer incluida. En total hicimos más de veinte canciones de las cuales elegimos 10. Hay otras 10 que no están descartadas, pero que no las queremos mostrar ahora. ¡Nos quedó un disco entero afuera!”.

Autos nuevos. “El baterista trajo el riff y un par de acordes, yo hice el estribillo y en cinco minutos estaba hecha. Bien de zapada, la más rápida que hicimos. Es un homenaje velado a El hombre de la calle, de Jaime Roos, la persona que se levanta y la lucha todos los días, que espera el bondi y lo salpican los autos nuevos que pasan, el capitalismo visto como ‘un monstruo feroz de metal’”.

Lee Van Cleef. “Lee Van Cleef era el del bigote, el Malo (En El Bueno, el malo y el feo, de Sergio Leone). Parte de la melodía la tenía grabada en 2002, ¡yo tengo un stock de cosas guardadas! Es una historia de amistad, del amigo que anda mal y chupa. Es una canción de mostrador. ‘Hizo milagros un café / acompañar para entender’. ‘Son las heridas que / curamos juntos otra vez / con una sonrisa a lo Lee Van Cleef’. Es lo que hemos hecho todos: bancar a un amigo en la mala. Habla de que nunca se sabe de qué lado de la mesa podés estar. Y todo lo solucionás con una sonrisa como la de Lee Van Cleef, que sonreía cuando todo estaba mal”. Federico Blois aporta percusión.

Fotos en Marte. “Fue la letra más difícil de escribir, me llevó como dos meses. Yo leí La danza de Shiva, de Juan Grompone, que propone que el capitalismo se va a terminar en 2060 porque no va a poder abarcar nada más. Sin embargo, creo que no esperó que llegara al espacio, ahora que hay multimillonarios planeando viajes al espacio. Imaginé a dos pobres pescando a la encandilada para comer y, mientras, haciéndose preguntas existenciales. ‘Conversación / dentro del mar. / Fe y resplandor para cenar. / ¿Dónde está Dios? / No sé. / Constelación, / poca señal, / fotos de Marte en el celular. / ¿Ya se vendió? / No sé, / hablan de hacer un hotel / a un millón de años luz de acá’. Ese es el concepto”. 

Tinnitus. “Suena como el ‘viejo’ Socio, es un tema que está boyando desde la época de Aurora (2010), armada pero sin letra”.

Sangre y amor. “La trajo el bajista (Checo Anselmi). Es sobre evolución, dos vampiros a la que la luz no les hace nada, que se animan a salir de la oscuridad”.

Tus calles y las mías. “Nosotros siempre metimos baladas, cuando acá el ambiente parece muy mojigato para eso. Esta habla de la familia, de construir una esquina ‘entre tus calles y las mías’. Es una canción personal, va por ahí. Yo estoy en pareja, todavía sin hijos, ¡estoy en eso!”.

Loli. “Es una ‘balada de clase trabajadora’. Quería darle una vuelta de tuerca al género, salir de lo idílico y llevarlo a lo real: irte a buscar al laburo, hacerte la comida para que la lleves en un tupper. Es también una canción muy personal que empezó como un juego con mi novia y terminó en esto. La tarareaba cuando la iba a buscar al trabajo”.

Un zombie más. “La música la trajo el tecladista. Habla de gente sometida al sistema que tiene la oportunidad de salir, de tener conciencia y de encontrarse con más gente que piensa lo mismo. ‘Regresé, / peleé para tener la ocasión de vivir de nuevo, / pero bien’. ‘Qué bueno volver a vivir de verdad. / Un zombie más, que no / le gusta el final’. Cierra el disco de forma similar a como empieza”. 

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