Mercedes Estramil, Cecilia Ríos y María Gueçaimburu: tres autoras que vienen pisando fuerte en la literatura uruguaya
Mercedes Estramil, Cecilia Ríos y María Gueçaimburu: tres autoras que vienen pisando fuerte en la literatura uruguaya
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLas tres fueron distinguidas con premios literarios en los últimos años. Las tres nacieron en Montevideo, tienen entre 54 y 61 años, pero sus carreras son muy distintas. Mercedes Estramil es una de las escritoras más reconocidas del momento y hace años que su nombre es parte de las letras uruguayas. Cecilia Ríos se fue abriendo camino poco a poco, a pesar de venir de otro rubro. Y María Gueçaimburu apareció este año como una novedad en el mundo literario.
Escribir antes del papel
Mercedes Estramil
Los últimos dos años han sido muy fructíferos para Mercedes Estramil (Montevideo, 1965). Su novela Washed Tombs recibió el Premio Bartolomé en 2018, y publicó Mordida. "Creo que eso se debe a que han sido los dos años en que más tiempo le he podido dedicar a la escritura", dijo a galería.
En 1996 ya había sido distinguida con el Premio Narradores de Banda Oriental por su libro Rojo. Escribió cuentos, novelas y poemas. Por su trabajo en El País Cultural, Estramil lee distintos autores, pero entre sus preferencias se encuentran autores británicos y estadounidenses de la última mitad del siglo XX. A ellos se suman Alice Munro, Lucia Berlin y Margaret Atwood, entre otras.
Ahora se encuentra en una pausa literaria. "Estoy trabajando para adelante, pero despacio. Es necesario un descanso", explicó a pocos meses de la publicación de su último trabajo. "Las novelas se van escribiendo antes de llevarlas al papel. El trabajo más fuerte es pensar cada día. Un día te sentás y empezás a escribir", agregó.
"Este es el clásico almuerzo que empezó con la sopa de mamá. El lugar común dice que las sopas maternas están hechas con amor, y no dudo que algunas sí, pero otras están hechas con apuro, obligación, resignación y pena. Mi padre la sorbía con ruido, un gorgoteo que seguro venía del magma gallego de su infancia, donde los aparatos digestivos tenían que imponer como fuera la credibilidad de hambre. Si encontraba algún huesito lo escupía al suelo, alguien lo barrería. Como siempre, dije que no quería sopa y durante unos minutos escuché el silencio quebrado por el gorgoteo. Voy al baño, dije; en casa todo se anunciaba. Me ordenó sentarme y deslizó su plato a medio vaciar hasta mí".
Washed Tombs, Mercedes Estramil, Editorial Hum, 2017, 120 páginas, 350 pesos.
Premio Bartolomé Hidalgo 2018.
"Quería volver a estar entre hombres, entre amigos, comparar los bíceps, pelear, beber, velocidad y cada tanto llevarse a la cama a mujeres distintas, probarse con todas las posibles, buscar a la inexistente. La otra opción era rendirse a las horas. Había probado hacer una familia y no podía. Era un dicho de su abuela que quien no puede una vez no puede nunca. Quería volver a los once, doce, trece años, ver aquello desplegarse y lanzar en la pared, en la pileta del baño, sentir el poder y minutos después jugar a la bolita, pasar las hojas de la revista deportiva, llenarse de barro, desmontar una picadora. Leila sobraba, llegaba un punto en que sobraban todas y solo había que virar y desprender el lastre. Le puso la mano sobre el muslo izquierdo y apretó suavemente como queriendo decirle algo importante, pero no había nada importante que decir. Lo importante había quedado muy atrás".
Mordida, Mercedes Estramil, Editorial Hum, 2019, 126 páginas, 410 pesos.
Entre números y letras
Cecilia Ríos
Cuando tuvo que elegir una carrera optó por ser contadora, porque sabía que vivir de la literatura en Uruguay no sería sencillo. Hace más de tres décadas que trabaja con números, pero eso no le impidió mantener su gusto por las letras. Empezó escribiendo narrativa, luego se animó a probarse en la poesía, aunque al principio le daba vergüenza mostrarlo, y después incursionó en la dramaturgia.
En 2016, Cecilia Ríos (Montevideo, 1959) consiguió una mención en la categoría Poesía Inédita del Premio Onetti de la Intendencia de Montevideo y un tercer lugar en el Premio Nacional de Literatura en la categoría dramaturgia. Siguió presentando trabajos a concursos, y en 2017, con la novela Volver de noche, obtuvo el Primer Premio Lussich de la Intendencia de Maldonado. Un año después, con su libro de cuentos No fumes ni vayas a la guerra, fue distinguida con el Premio Narradores de Banda Oriental, compartido con María Gueçaimburu.
Juan Carlos Onetti y Raymond Carver se encuentran entre los autores preferidos de Ríos. "Pero el tema de los escritores es como el de los amores: van cambiando", dijo a galería. Vuelve a ellos cada tanto, aunque en el último tiempo se dedicó a leer a Samantha Schweblin, Mariana Enríquez, Mercedes Estramil y Daniel Mella.
"Hace muchos años, una amiga me contó del hijo que su prima había tenido en la adolescencia. El niño vivía en el campo con sus abuelos porque la madre trabajaba en la ciudad. Ella lo visitaba pocas veces, dos al año, a veces ni eso. El niño, al atardecer, sacaba su banquito y se sentaba en la puerta del rancho mirando el camino, esperándola, y se quedaba allí hasta la noche, todos los días. Esa imagen me llenó de tristeza y lo sigue haciendo. Yo soy igual que aquel niño: todas las noches espero que pase algo y, cuando llega la noche, me doy cuenta de que no ha sucedido".
Volver de noche, Cecilia Ríos, Estuario Editora, 2019, 120 páginas, 400 pesos.
Premio Lussich 2017 de la Intendencia de Maldonado.
"¿Adónde creen que iré? ¡Si no tengo a nadie! Todos están aquí, en estos parajes perdidos. No he ido a la capital en años. Los míos, los que me precedieron en la vida, ya no están. Nadie viene después de mí... y él tampoco está en este mundo. Todo parece intolerable: el frío del invierno, el agua del otoño, la humedad de la primavera, el verano asfixiante. Las tribulaciones diarias y las angustias nocturnas quedan sin solución, sin consuelo, en este desamparo en que las noticias me han hundido". (Tomado del cuento No fumes ni vayas a la guerra).
No fumes ni vayas a la guerra, Cecilia Ríos, Banda Oriental, 2019, 125 páginas, 460 pesos.
Premio Narradores de Banda Oriental 2018.
La ingeniera cuentista
María Gueçaimburu
Le gustaban las letras tanto como las matemáticas, pero decidió ser ingeniera civil. Sintió que con esa elección podía demostrar que estaba preparada para hacer una carrera muy asociada a los hombres. Con mucho "sacrificio y perseverancia" la completó y trabajó durante años en eso, hasta que decidió abandonarla para dedicarse a una microempresa.
Hace 15 años, Gueçaimburu (Montevideo, 1958) sintió que atravesaba una crisis vinculada a lo laboral y decidió dejarlo todo. "Por suerte, pude dejar de trabajar y empecé otro camino a través de la terapia y la escritura", contó a galería. Se inscribió en un taller literario de Napoleón Baccino y ahí retomó su gusto por las letras, si bien siempre había sido una lectora empedernida. Empezó a escribir y se animó a presentarse al concurso de Banda Oriental, en el que el año pasado fue ganadora del Premio Narradores por su primer libro de cuentos, Raras.
Se considera "bastante selectiva" en la lectura y por eso se inclina solo por "la buena literatura". Entre sus preferencias se encuentran Ítalo Calvino, Julio Cortázar y Juan Carlos Onetti. En su futuro tiene el proyecto de una novela, aunque admite que no avanzó demasiado. "La tengo ahí, recurro, pero después la abandono", cuenta Gueçaimburu, que también está enfocada en organizar actividades culturales y ciclos en clubes de lectura.
"En una cuadra de fachadas y techos planos, sin retiros entre casa y casa, con escasos árboles, veredas grises y rotas, ahí, en Comandante Braga, pegada a los fondos del Club Nacional de Football, plena Blanqueada, está la casa donde vivía mi abuela. La puerta de calle del conjunto de apartamentos siempre estaba abierta y daba paso a un pasillo largo con puertas y banderolas, a izquierda y derecha. El techo, en todo su largo: una claraboya. Yo entraba corriendo o saltando en un pie, intentando jugar a la rayuela en el complejo dibujo que hacían las cerámicas del piso. Así llegaba a la penúltima puerta de la izquierda, donde había un pequeño número 6: la casa de mi abuela". (Fragmento del cuento La casa de mi abuela).
Raras, María Gueçaimburu, Banda Oriental, 2019. 141 páginas, 460 pesos.
Premio Narradores de Banda Oriental 2018.