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Mike Stern: “La música me salvó de momentos muy oscuros”

El reconocido guitarrista de jazz vuelve a Montevideo para tocar con toda su banda el 5 de marzo en la Sala Zitarrosa

Quienes lo conocen saben de su enorme trascendencia artística, pero para quienes aún no, basta desplegarles parte de su legajo musical y mencionar que tocó con Miles Davis, Billy Cobham, Jaco Pastorius­ o Michael Brecker. 

Nació en Boston en 1953 y tempranamente, alentado por su madre, concertista clásica, comenzó su formación musical al piano. Sin embargo, en la adolescencia, incitado por las influencias del blues y el rock de los célebres B. B. King, Eric Clapton y Jimi Hendrix, se perfiló hacia la guitarra. A principios de los 70, cursó la Boston’s Berklee College of Music donde se encaminó hacia el jazz, inspirado en figuras como Wes Montgomery o Jim Hall. Pero ya en 1976, recomendado por Pat Metheny —de quien fue alumno en Berklee— Stern se unió a Blood, Sweat & Tears, una banda neoyorkina, ícono del jazz rock, en la que pudo mezclar todas sus influencias. 

Sin embargo, el hito artístico que cambiaría todo en su vida sucedió en 1980, mientras tocaba junto al legendario baterista Billy Cobham­. El excelso pianista Bill Evans había llevado a Miles Davis a su concierto para que experimentara en persona las condiciones de quien empuñaba la viola. El genio de la trompeta quedó impactado con su performance­ y lo convocó para formar parte de la banda con la que regresaría tras un parate de cinco años, durante los cuales estuvo recluido hasta reponerse de un grave accidente­ y rehabilitarse de una porfiada adicción a las drogas. Stern tocó con Miles durante cuatro años y tres discos: The Man with the Horn (1981), We Want Miles (1982) y Star People (1983). De hecho, en su autobiografía (Miles, coescrita con Quincy Troupe), Davis recuerda con detalle su primer concierto con aquella formación (en el Kix Nightclub de Boston, 1981) como uno de los más conmovedores de su carrera. Miles regresaba a la música dispuesto a concitar la atención y había consolidado una banda de músicos jóvenes­, que le aportaban un halo pop/rock a su veta jazzera. Por entonces, Stern rondaba los 28 años y vivía vertiginosamente su vínculo con la heroína. Tanto así que tras grabar Star People, el álbum en el que Miles revisita el blues, Mike fue expulsado de la banda. Miles­ lo comprendía, había desfilado por el mismo patíbulo, pero no podía seguir con él (más tarde volverían a girar juntos). El alejamiento fue duro, pasó del olimpo al purgatorio, pero cimentando una carrera que continuaría durante más de cuatro décadas. Un par de años después del distanciamiento, luego de una profunda depresión, concretó con sus amigos, el célebre bajista Jaco Pastorius y el saxofonista David Sanborn, la grabación de su debut discográfico solista, Upside Downside (1986). Desde entonces ha publicado más de 15 álbumes en solitario y una extensa lista de colaboraciones con Jaco Pastorius, Arturo Sandoval, Jim Hall, Michael Brecker y David Sanborn, entre tantos nombres célebres del género. De hecho, acaba de grabar un nuevo disco que saldrá en setiembre y en el que participan Richard Bona, Dennis Chambers y Antonio­ Sánchez, entre otros.

Forjado entre el rock, el blues y el jazz, Stern es un guitarrista versátil, capaz de sorprender con una escala exótica o disparar un groove potente y dominante. Para una audiencia aún ajena al jazz, proveniente quizás del rock, Mike es una buena puerta de entrada, y su Big Neighborhood (nominado al Grammy) puede ser el mejor aperitivo. Para los aficionados al jazz, su álbum Standards (And Other Songs), que le valiera la consagración como mejor guitarrista de jazz del año por la revista Guitar Player en 1993, es una apuesta asegurada. 

En medio de su gira sudamericana con escalas por Chile, Argentina y Uruguay, Stern se toma un rato para responder el cuestionario de Galería. Recibe las preguntas en inglés pero responde en español, para evitar una traducción equivocada. Lo asiste en la interpretación idiomática nada menos que Bob Franceschini, el saxofonista boricua con quien toca en Nueva York desde hace más de dos décadas. 

<em> Foto: Sandrine Lee</em>Foto: Sandrine Lee

Has venido al Uruguay en varias oportunidades, tanto con tu proyecto solista como con los Yellowjackets. ¿Qué es lo que más te ha impresionado de la música local? ¿Has podido conocer a alguno de los referentes musicales nacionales?

Si hay algo que lamento de las giras es no poder tener tiempo para escuchar artistas locales. La verdad es que de Uruguay recuerdo el candombe como algo que me llamó mucho la atención. Espero poder conocer más. 

El puente entre Miles Davis y tú fue nada menos que Bill Evans, quien lo llevó a un concierto que dabas con Billy Cobham. ¿Cómo sucedió aquello?

Tocar con Miles tal vez haya sido una de mis mayores influencias. Miles era un gran líder pero de pocas palabras. Tal vez ese sea su gran mérito. Aprendí a tocar lo más sincero posible, a estar siempre al servicio de la música. Creo que Miles es un artista grandioso, como Picasso o Dalí, que trascienden más allá de su arte, en este caso la música. Seguramente Miles haya influenciado no solo a músicos.

Y ¿de qué distintas maneras influyeron en ti los encuentros musicales con Billy Cobham­ o Jaco Pastorius?

Creo que lo que más rescato es que son músicos que tocan con el corazón, que tienen un compromiso muy profundo con su música. Tocar con Jaco fue muy especial. Fue un amigo muy cercano al que extraño mucho.

¿Cuán duro fue para ti que Miles Davis te haya desafectado de su banda en los 80? ¿Cuánto sirvió aquella experiencia para ser consciente de una verdadera rehabilitación?

Te diría que la música me salvó de momentos muy oscuros, concentrarme en ella y mi familia fueron los principales soportes.

Kind of Blue (1959) y Maiden Voyage (1965) fueron los primeros discos que te inspiraron en el mundo del jazz. Con Miles pudiste tocar durante varios años. ¿Con Herbie­ Hancock­ llegaste alguna vez a trabajar?

Sí, toqué con Herbie en una grabación con Michael Brecker. Creo que el tema se llama Don’t Try This at Home. Herbie es definitivamente uno de los grandes músicos de la historia.

<em> Trip es el último disco de estudio de Mike Stern.</em>Trip es el último disco de estudio de Mike Stern.

Comenzaste imitando referentes en la guitarra como B. B. King, Jimi Hendrix y Eric Clapton. ¿Quién de ellos crees que fue insuperable?

No lo sé. No creo que la música sea una competencia donde alguien tenga que batir a otro. Tomé lo que pude de cada uno de ellos, son tres de los más importantes guitarristas de la historia, sería muy triste quedarme solo con uno de ellos. 

Supongo que siempre se trata de un proceso dinámico, pero ¿en qué momento notaste que habías definido un sonido propio?

Tal vez cuando saqué mi primer disco solista empecé a proponer mi leguaje, sonido y música. Sin embargo, te diría que es una búsqueda infinita en la que sigo intentándolo hasta el día de hoy.

¿Qué álbum le recomendarías a alguien que quiere ingresar al jazz desde una puerta rockera y cuál a aquel que ha definido hace tiempo su preferencia por el jazz?

No tengo un disco de jazz preferido, hay tantos… Pero me encanta Sonny Rollins y por supuesto Miles —sobre todo sus discos de jazz más clásicos—, pero todo lo que hizo Miles me gusta; John Coltrane, McCoy Tyner, Herbie­ Hancock o Wayne Shorter, gente de la cual aprendí el vocabulario del jazz. Podría recomendar Smoking at the Half Note, de Wes Montgomery­ con el trío de Wynton Kelly (Jimmy Cobb en batería y Paul Chambers en contrabajo). ¡Amo esa grabación! Podría nombrar también un disco de George Benson, It’s Uptown, que es increíble; Kind of Blue de Miles­, Jim Hall in Berlin (It’s Nice To Be With You)… Son tantos…

Respecto al mundo del jazz y el rock es una pregunta difícil, porque también hay mucho. Soy de la generación que mezcló el jazz con el rock. Muchos estudiantes dicen que se metieron con el jazz porque pudieron identificarse con nuestra forma de tocar, lo que tomo como un acercamiento. John Scofield toca mucho blues y a veces rockea, Pat Metheny también, hoy en día nadie está al margen de tocar rock o blues si viene del jazz. Cuando empecé a tocar con Miles mi estilo no era aceptado por los críticos tradicionales de jazz, quizás porque estaba­ haciendo algo nuevo. Hoy en día muchos guitarristas de jazz incluyen otros estilos en su forma de tocar. Siempre les digo a los estudiantes que escuchen a Jim Hall, Wes Montgomery­, Joe Pass, o George Benson porque esos son los que no puedes obviar.

<em> Foto: Sandrine Lee</em>Foto: Sandrine Lee

Hay quienes creen que la música es infinita, y otros que piensan que la música ya está hecha y solo es posible encontrar nuevas combinaciones. ¿A cuál de estos grupos perteneces?

Siempre habrá lugar para nuevas voces, y nuevas propuestas. A veces son procesos más largos o resultan de transiciones, pero sé que siempre llegará algo fresco.

Regresas con una banda norteamericana y algunos integrantes de Argentina. ¿Qué características le aporta eso a tu música en vivo?

Tendremos un combo explosivo; les recomiendo que se ajusten sus cinturones. Juan Chiavassa es un batero que toca conmigo en NYC y con quien hemos girado por todo el mundo. Es muy explosivo y sutil a la vez. Bob Franceschini­ es uno de mis saxofonistas preferidos y tengo la suerte de tocar con él desde hace más de 20 años. De Javier Malosetti me impresionó todo lo que vi de él, y me han hablado maravillas. Esta será la primera vez que toquemos juntos. Leni (Magdalena Thora) no solo es mi mujer, sino una guitarrista exquisita (toca además el ngoni, una especie de pequeño laúd africano y canta muy bien). Todos ellos harán su aporte a mis composiciones, así que estoy muy feliz. Será un combo de jazz, funk, rock y quién sabe, hasta música africana, daremos más que un 100%. 

Mike Stern Band, 5 de marzo, 21 h, Sala Zitarrosa. Artista invitada: Barbara Jorcin. Localidades de 1.600 a 2.200 pesos en Tickantel.