Nuevos espacios en Montevideo para encontrarse con los libros y el cine

Una mediateca con películas de todos los tiempos y géneros, una biblioteca orientada a literatura feminista, antirracista y ecologista, un espacio de libros infantiles y una plataforma virtual con más de 10.000 títulos acercan la cultura a niños y adultos

La Biblioteca Popular Juan José Morosoli inauguró en setiembre de 2022 una  sede renovada. Si bien lleva ya 30 años de vida, esta reapertura respondió al objetivo de darle el espacio de jerarquía que merecía. “Estaba en un rinconcito muy relegado, y tenía problemas de construcción; era una sala pequeña, se llovía”, explica Silvana Pissano, alcaldesa del Municipio B. “El concejo municipal aprobó los fondos para financiar una nueva construcción y nosotros lo trabajamos además con la Intendencia de Montevideo y con espacios públicos, porque esta biblioteca está enclavada en el corazón de la plaza Liber Seregni”, en Eduardo Víctor Haedo y Martín C. Martínez. El compromiso siempre fue que el Municipio B llevara adelante el proyecto de la mano del colectivo de amigos de la Biblioteca Popular Morosoli y del concejo vecinal 2; unidos forman la comisión de gestión de la biblioteca: “Tuvimos reuniones con 30 vecinos que durante el proceso fueron aprobando el proyecto arquitectónico”, contó Pissano. 

Foto: Lucía Durán

Foto: Lucía Durán

Esa es exactamente la definición de biblioteca popular, este concepto que tiene el factor barrial y lo participativo como ejes. Los vecinos fueron quienes conformaron esta biblioteca hace 30 años, y por eso ahora se habla de esta nueva etapa como una reinauguración. 

La renovada biblioteca abre sus puertas de lunes a viernes de 14 a 18 horas. Por lo general, por las mañanas reciben visitas de escuelas y por la tarde, después de las 18, tienen lugar actividades y debates como la charla Nuevas narrativas rurales, migrantes y de frontera, prevista para este viernes 26, y una actividad sobre poesía, planificada para el viernes 2 de junio. Recientemente se abrió un llamado abierto a proyectos culturales para escuchar nuevas propuestas.

Desde el año pasado se ha duplicado la cantidad de carnés de amigos de la Morosoli, es decir que el número de socios sigue creciendo. Cualquiera puede inscribirse para leer libros en sala o llevárselos a su casa; “ese es uno de los objetivos de las históricas bibliotecas populares, que los libros puedan ir a las casas de cada familia”.

“De repente entro y hay niñas con sus madres, migrantes, haciendo los deberes, buscando libros. Es fantástico lo que está pasando”, asegura la alcaldesa.

Foto: Lucía Durán

Foto: Lucía Durán

La semana pasada la biblioteca recibió una visita célebre: la de la filóloga y escritora española Irene Vallejo. El motivo se remonta a setiembre del año pasado, cuando en la reinauguración­ de la biblioteca Pissano citó en su discurso previo al corte de cinta una frase de El infinito en un junco, de Vallejo. “Yo tomaba de ella eso de que cada biblioteca es un pasaporte a un viaje sin retorno, porque el mundo se despliega por las vidas que podemos vivir a través de los libros”, cuenta la alcaldesa. Después, desde la biblioteca le escribieron a Vallejo para contarle de aquella mención, y ella respondió de inmediato. El encuentro se concretó en la reciente visita de Vallejo a Uruguay, en la que regaló a la biblioteca un ejemplar de la reedición de su primer libro, El silbido del arquero. La dedicatoria decía así: “Para la familia lectora  de la Biblioteca Popular Morosoli, esta historia sobre desarraigos, migraciones y exilios, sobre heroísmos verdaderos, con infinita admiración, Irene Vallejo”.

La biblioteca tiene su acervo de décadas de libros, y en esta nueva etapa se han ido sumando ejemplares, fundamentalmente de escritoras uruguayas, con una línea marcada hacia la literatura feminista, antirracista y ecologista, y también con el acento puesto en los libros infantiles: “No olvidemos nuestro homenaje a Morosoli, a su Perico, tantas letras lindas y mensajes que dedicó a las infancias”. Además de sus propias adquisiciones, la biblioteca se nutre de donaciones; “todavía tenemos muchos estantes vacíos, así que seguimos recibiendo libros”.

También siguen trabajando intensamente en su campaña por sumar socios. 

Pájaro de fuego. Un pájaro hecho en mosaicos predominantemente rojos es el poderoso recibimiento de este espacio cultural inaugurado a fines del año pasado. La iniciativa es privada y su artífice es Sylvia Zuccolo, maestra especializada en Educación Inicial, volcada a la literatura infantil desde el gusto primero y desde la formación después. “Tuve hijos, y eso me acercó más a los libros, además de mi profesión. Siempre estuve muy enamorada de los libros álbum y cuando me mudé, hace un año, esta casa que es más grande me posibilitó armar este espacio”, cuenta Zuccolo.

Foto: Lucía Durán

Foto: Lucía Durán

La labor de Pájaro de fuego, como lo llamó, se centra en ofrecer talleres para colegios e instituciones con propuestas confeccionadas por Zuccolo y dos compañeras de aventura: Magdalena dos Santos, docente y tallerista de música, y Cecilia Canale, especialista en Primera Infancia y docente en Lenguajes Expresivos y Arte. Actualmente ofrecen un menú con varios talleres para niños de entre dos y nueve años; dos de ellos son de escritores de narrativa —uno sobre Anthony Browne y otro sobre Isol—, y dos de poesía —uno sobre Federico García Lorca y otro de poesía para niños más pequeños a partir de un libro de Adolfo Córdova. 

“Nos contactan desde los centros educativos, agendamos y los recibimos. Hacemos talleres de una hora aproximadamente en los que confluyen la literatura, la música y las artes visuales”, cuenta Zuccolo.

Foto: Lucía Durán

Foto: Lucía Durán

A la mano de los niños hay una gran variedad de libros álbum (ilustrados, en los que la imagen y los textos se complementan e interactúan entre sí) cuidadosamente seleccionados. Pero el que más atrae a los pequeños es el que da nombre al espacio. “Pájaro de fuego se llama el libro que me leían cuando era chica. Y cuando yo les cuento a los chiquilines que mi mamá me lo leía todas las noches y que lo conservé 30 años, y les empiezo a contar la historia, que era de un zar, que vivía hace muchos años, se enganchan y, con todo lo que tienen para ver, vienen a buscar este libro”, dice Zuccolo. “Yolanda Reyes es una escritora colombiana que habla mucho de cómo lo afectivo y la voz de una persona que está ligada emocionalmente al niño puede hacer tanto en la transmisión del gusto de la lectura y en formar a los niños como lectores. Eso lo veo yo cuando les cuento esta historia”. 

Foto: Lucía Durán

Foto: Lucía Durán

La colección de Pájaro de fuego tiene algunos libros ya deteriorados que la creadora del espacio conserva desde hace décadas. De algunos ha logrado conseguir nuevas ediciones, otros ya no se encuentran traducidos al español. Una de las premisas es que la propuesta de libros álbum que ofrece sea amplia y diversa, para abrir el abanico de lo que llega a manos de los niños. “Además, esto de la ilustración para mí es un viaje. Hay una escritora checa que se llama Kveta Pacovská que dice que el libro álbum es el primer museo que visita un niño, y tiene razón”. 

Mediateca Ronald Melzer. A fines de 2018 cerró el Video Imagen Club (VIC) y una legión de socios cinéfilos lo vivió como el fin de una era. Las razones eran de fuerza mayor: cerraba el complejo entero de Cinemateca Pocitos y el VIC compartía espacio con la institución. No era el primer golpe de este videoclub emblemático: cinco años antes había muerto su fundador, Ronald Melzer, crítico y productor de cine, y un tiempo después debieron mudarse desde su ubicación original, en Benito Blanco y Scosería, a la Cinemateca de Chucarro.

La bajada de cortina del VIC implicó que Gabriel Massa, entonces responsable del videoclub, hiciera lugar en su casa para unos 10.000 DVD: “La idea era tratar de encontrarle algún espacio a la colección completa, en un lugar que fuera accesible a aquella gente a la que le podría interesar”, cuenta Massa, distribuidor y programador de cine. Después de hacer gestiones por redes sociales y medios de comunicación en busca de algún centro cultural o institución pública o privada interesada, apareció en escena Gabriel Peveroni, coordinador de Montevideo Audiovisual (del Departamento de Cultura de la IM). Llevó más de un año darle forma a lo que desde setiembre de 2022, cuando abrió sus puertas, es la Mediateca Ronald Melzer, ubicada en el Castillo del Parque Rodó (junto a la preciosa biblioteca infantil María Stagnero De Munar) con el objetivo de difundir y fortalecer la cultura cinematográfica. Y también el de crear una comunidad de personas interesadas en el cine.

Foto: Adrián Echeverriaga

Foto: Adrián Echeverriaga

El servicio es gratuito. Cualquier persona puede acceder a las películas y los libros de cine de la mediateca registrándose con un documento y una constancia de domicilio. Desde ese momento pueden retirar hasta dos películas y un libro por vez, y tienen una semana para devolverlo. “Podés hacer un ciclo del cine que te guste; te llevás un par de películas de determinado director y un libro que tenga que ver con eso”, propone Massa, coordinador de la mediateca. Pero claro que se puede retirar solo libro, o solo película. El vastísimo catálogo incluye desde filmes de Méliès y Lumière hasta los estrenados en 2018, pasando por todos los clásicos y las películas de autor más relevantes hasta ese año. La idea es seguir actualizando el repertorio con las más recientes.

“Hoy me siento muy satisfecho de haber tomado la decisión de no desarmar la colección. Los DVD sueltos no tenían valor y la colección de 10.000 títulos sí, más allá de que el formato comercialmente estaba perimido. Sin duda es la colección más importante del país en un formato físico, estaba bueno mantenerla. Fue una odisea personal”, dice Massa.

El asunto del formato no es menor en un momento en que las plataformas de streaming han dejado a los reproductores de DVD juntando polvo en los racks. Sin embargo, el catálogo de la mediateca invita a volver a ponerlo en uso. “En streaming lo que está es lo que la gente en primera instancia demanda. Si querés ir a momentos importantes o películas menos conocidas de la historia del cine, no es tan sencillo. Tenés que piratear o tratar de encontrarlas en algún lado, conseguir los subtítulos. Acá hay muchísimas películas que es muy difícil poder verlas en streaming”.

Foto: Adrián Echeverriaga

Foto: Adrián Echeverriaga

La mediateca tiene además un calendario de charlas pensadas como un lugar de reflexión y para generar conocimiento sobre cine uruguayo. En ellas participan realizadores, guionistas, críticos y escritores para conversar y debatir sobre sus oficios.

Los martes y jueves la mediateca abre de 12 a 16.30, y los sábados de 10 a 14. Ese día por lo general la charla programada tiene lugar dentro del horario de la mediateca, para que el plan sea completo. “El sábado de mañana es un paseo relindo. La gente viene con el café, el mate, se sacan una película, un libro, tienen la posibilidad de disfrutar una charla y el entorno es divino”, dice el coordinador. El sábado 3 de junio a las 11 de la mañana el tema será la adaptación al cine de Fahrenheit 451, para lo que se exhibirá el filme y luego se analizarán los vínculos entre la obra literaria de Ray Bradbury y la película de François Truffaut. El sábado 17 la charla será sobre películas del pasado reciente recuperadas a 50 años del golpe, y el sábado 24 está previsto el homenaje 10 años sin Ronald Melzer, en el que se analizará su obra crítica, la importancia del VIC y el rol de productor y distribuidor de esta figura emblemática del pasado reciente del sector cinematográfico.

“El VIC que yo conocí cuando empecé a trabajar, que llevaba adelante Ronny, era un espacio de encuentro. La gente iba a buscar una película e iba a bolichear, a apoyarse en el mostrador y hablar de cine. Con las diferencias obvias que existen hoy día, la idea del espacio es recuperar un poco ese espíritu de charla, hablar sobre cine, recomendar películas, o simplemente venir a conversar”. 

Biblioteca virtual

A fines de 2018 las puertas intangibles de Biblioteca País se abrían para que todos los ciudadanos con cédula de identidad uruguaya pudieran pedir ebooks prestados y leerlos desde cualquier dispositivo. “Empezó como una manera de democratizar el acceso a la cultura y disponibilizar el recurso para todos”, dice María Teresa Zulaica, coordinadora de Biblioteca País, de Ceibal.

Hoy la colección cuenta con más de 10.000 recursos para público infantil, juvenil y adultos, entre libros, audiolibros, material didáctico y textos educativos. Aproximadamente cada tres meses renuevan el catálogo para mantener la biblioteca “viva”, y lo hacen añadiendo tanto novedades editoriales como sugerencias de lectores. “Ponemos mucho el foco en atender los intereses de los usuarios”, dice Zulaica. El énfasis está puesto, también, en la literatura nacional: “Nos parece algo superimportante, sobre todo por lo que representa para la conformación de la identidad cultural, que esas obras estén ahí”. En las estanterías virtuales de Biblioteca País se puede encontrar entonces un buen mix entre literatura nacional y del mundo; entre lo que tiene que formar parte de una biblioteca y las novedades.

En el caso de los audiolibros, si bien representan solo alrededor de 10% de la colección total de la biblioteca, están prácticamente siempre prestados. “Nos damos cuenta de que hay gente que lo demanda, así que la idea es seguir ese camino de aumentar la colección”.

Además de los audiolibros, la plataforma tiene una serie de opciones de accesibilidad que permiten desde convertir en audio el texto —de manera que cualquier recurso se hace accesible, aunque el audiolibro es una experiencia diferente—, hasta cambiar el contraste, la disposición y el tamaño del texto o elegir una fuente específica (como OpenDyslexic, que mitiga algunos errores de la lectura frecuentes en la dislexia). 

El sistema es igual que el de una biblioteca física. Si el libro que se solicita está disponible, se puede acceder a él inmediatamente y por 21 días. Se lo puede leer ya sea en línea (en la web o las aplicaciones que existen para Android e iOS) o descargarlo para tenerlo disponible sin conexión. “Para el sistema educativo nos parecía importante dar el acceso offline a los recursos”, dice la coordinadora de la biblioteca. 

Si el recurso que se quiere solicitar está prestado el usuario hace una reserva, entra en fila de espera y, cuando está disponible, la biblioteca le envía un aviso por mail o una notificación de la aplicación y tiene 48 horas para tomarlo. Si no lo hace, pasa al siguiente usuario en la fila. En caso de que no alcancen los 21 días para leer el libro, se puede renovar el préstamo. “Es como se hacía antes, pero sin tener que ir hasta la biblioteca a devolverlo, se devuelve solo”, dice Zulaica.

En cuanto a los usuarios, si bien el grueso son estudiantes, hay un porcentaje bastante alto de usuarios de Biblioteca País que se registraron a través del formulario con su cédula y que son asiduos lectores. “Llevamos casi 2,5 millones de préstamos desde que empezó a funcionar la biblioteca”, dice su coordinadora.

A propósito del Día Nacional del Libro, Biblioteca País propone un reto de lectura colectiva, para lo que invitan a toda la población a participar. El objetivo es llegar al medio millón de minutos de lectura entre el 22 y el 31 de mayo. “No hay que inscribirse, simplemente hay que elegir un libro y leer dentro de la aplicación, a ver si conseguimos esa meta”. Está hecha la invitación. 

FUENTE: nota.texto7