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Una casa en la sierra de La Ballena inspirada en el paraíso

La residencia de Juan Carlos López Mena y Pilar Rey tiene 7.500 metros cuadrados construidos y el jardín japonés privado más grande del país

Sobre la sierra de La Ballena, con los mejores atardeceres y amaneceres, se encuentra la impactante casa de 7.500 metros cuadrados del empresario Juan Carlos López Mena y su esposa, Pilar Rey. Cuando el matrimonio compró la casa a Félix de Alzaga Unzué —obra del arquitecto Horacio Ravazzani—, en 1998, hacía 20 años que estaba abandonada. Los nuevos propietarios decidieron tirarla abajo y reconstruirla, con el objetivo de respetar el valor arquitectónico y conservar su historia.

El portón de entrada se inspiró en el árbol de la vida.El portón de entrada se inspiró en el árbol de la vida.
El argentino Fernando Matsui diseñó el jardín japonés.El argentino Fernando Matsui diseñó el jardín japonés.

La edificación actual se construyó en dos etapas, por dos arquitectos diferentes. En la primera intervino el arquitecto Julio César Ortega —que también diseñó los barcos de Buquebus— y la segunda etapa estuvo a cargo de Marcelo Daglio. “El desafío fue unir las dos arquitecturas sin que te dieras cuenta de que son dos partes. Desde afuera cada uno lo ve diferente: se ve como un barco, un Partenón­, y desde lejos se ve con distintas texturas”, comenta Rey.

La construcción duró cuatro años y cuando en 2002 se mudaron a Uruguay desde Argentina, con un hijo de 10 meses, la obra no estaba finalizada. En vez de verlo con dramatismo, les resultó “muy divertido” vivir en una casa con las escaleras sin terminar. 

Los interiores. La casa fue decorada por la familia, principalmente por López Mena, en el transcurso de un año. “Nos gusta­ mucho la decoración de estilo; si bien es una casa muy grande, es muy cómoda. En la primera parte está el living, comedor, escritorio y cocina, y arriba están los dormitorios, que es la parte íntima de la casa”, dice Rey. La residencia cuenta también con piscina, sala de juegos, spa, bodega y gimnasio.

La residencia cuenta también con piscina, spa y gimnasio. La residencia cuenta también con piscina, spa y gimnasio.
La bodega subterránea es la joya de la casa.La bodega subterránea es la joya de la casa.

La entrada principal está pintada de color verde manzana, con una colección de cuadros de aves. 

El living, en cambio, tiene un estilo inglés, con un bar en la entrada hecho por un carpintero argentino con decoración náutica. Para separar el living del comedor se colocó, para tapar las dos estufas, una boiserie de madera buscando seguir el estilo de la estancia.

Pilar Rey, en la entrada principal de la casa Pilar Rey, en la entrada principal de la casa

En la entrada del comedor y escritorio se destaca una escultura del ingeniero y escultor Guillermo Riva-Zucchelli. “Era un vecino y le tengo un cariño muy especial”, cuenta Rey.

En el escritorio de López Mena se integró una mesa de directorio, que traían de su casa anterior y que cumple más de una función: “La verdad es que muchas veces comemos acá, cuando somos 10 o 15 personas”, dice la dueña de casa.

En el lado izquierdo del hall principal está la cocina y un comedor a medida con sillas, de doble esterillado, para 22 personas. “Fue un invento de Juan Carlos”, cuenta Rey. Los cuadros que visten las paredes se compraron en remates y otras piezas ya eran parte de la familia. 

La cocina se pensó en su momento como cocina industrial, pero finalmente se optó por hacerla de aluminio. Dispone de tres hornos, previendo que, tal como sucedió, podría llegar a cocinarse para más de 50 personas. 

La mesa de la cocina, en tanto, pertenecía a la casa original: “Es el lugar donde más estamos, acá almorzamos y cenamos cuando­ estamos­ los más íntimos”, explica Rey. 

La mesa de la cocina es donde suele almorzar y cenar la familia. La mesa de la cocina es donde suele almorzar y cenar la familia.

La bodega subterránea es la joya de la casa. “Cuando vienen visitas y vuelven a pasar por el mismo lugar me dicen ‘esto no lo vi’, de tanta información que hay”, comenta Rey. La puerta de la bodega la compraron mucho antes de instalarse en Uruguay.

La sala de exposiciones, de 500 metros cuadrados, se abrió este año para una muestra privada.

La sala de exposiciones tiene 500 m2. La sala de exposiciones tiene 500 m2.

En el área de la piscina cerrada se puede ver una fosa, estilo romana, que se dejó especialmente para que se viera la profundidad y la altura de la casa. Al igual que en la sala de juegos, las piedras de una de las laderas del cerro se incorporaron al espacio. 

Las piedras de una de las laderas del cerro se incorporaron a la sala de juegos. Las piedras de una de las laderas del cerro se incorporaron a la sala de juegos.

La zona del cine está decorada con madera y alfombra azul, con las butacas amarillas al igual que sus columnas. En el centro del techo hay estrellas que simulan la noche.

La naturaleza. “Nos enamoró el bosque”, asegura Pilar respecto a la decisión de adquirir la casa. 

La terraza que da al lado oeste une una construcción y la otra, y desde allí se ve la laguna y los amaneceres, que la familia no cambia por nada. El área oeste da a la laguna; cuando compraron la casa podían verla, pero hoy los árboles se lo impiden.

Las rosas son parte de todas las terrazas, por ser una flor que Rey “ama”. Desde allí se puede ver el parque japonés, que se extiende por casi dos kilómetros cuadrados y está diseñado por el argentino de origen nipón Fernando Matsui, que trabajaba en el jardín japonés de Buenos Aires.

“Plantamos un árbol de roble rosado, y son árboles que tardan muchísimo en crecer, pero acá la tierra es fabulosa. Hay un microclima que todo lo que plantás crece”. 

El diseño del parque de la familia fue regalo precisamente del jardín japonés argentino. “En principio era un proyecto chiquito, pero cuando se estaba terminando Fernando preguntó quién iba a mantenerlo, y al final se quedó y hace 15 años que está con nosotros­”, cuenta Rey. Hoy el de la casa es el parque japonés privado más grande de Uruguay. “Ya empezamos a abrir al público para visitas puntuales”, aseguró la dueña de casa. “Fueron tantos los pedidos de escuelas de paisajismo que nos pidieron para venir que estamos invitando, para que vengan a conocer”.

Por sugerencia de Matsui, los árboles del parque tienen código QR para saber el tipo y obtener otra información de cada uno. 

Actualmente hay cuatro personas­ trabajando dentro de la casa y seis jardineros. “El secreto acá no es limpiar, sino ensuciar”, bromea Rey. “Este verano llegamos a tener 35 personas viviendo acá”.

La residencia se construyó en dos etapas y por dos arquitectos diferentes: Julio César Ortega y Marcelo Daglio. La residencia se construyó en dos etapas y por dos arquitectos diferentes: Julio César Ortega y Marcelo Daglio.

El portón de la entrada es obra de un artesano argentino. “Le llevó casi dos años hacerlo. Trajo todas las piezas y fue soldando las ramas una por una para formar el árbol de la vida”. Según cuenta Rey, el artesano se inspiró en el paraíso: “Cada vez que entro por el portón digo ‘entro al paraíso’, tal cual dice la Biblia. La sensación que me da es paz, tranquilidad. Es la casa que une a toda la familia”.