N° 2038 - 19 al 25 de Setiembre de 2019
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáYa lo dijimos antes. A los columnistas de un semanario nos complica tener que ocuparnos de algún tema que puede cambiar sustancialmente en los días previos a su edición. Eso ocurre con este Torneo Apertura, iniciado el pasado fin de semana, y que disputará varias jornadas entre semana. Por poner un ejemplo, Nacional debutó goleando a Liverpool —flamante campeón del Torneo Intermedio— y confirmando así el notable ascenso de sus últimas actuaciones. Mientras que lo de Peñarol ante Defensor solo fue resaltable por volver a la victoria tras muchos partidos y por la grata aparición del chico Pellistri. Pero en un medio en el que los altibajos de los equipos suelen ser casi una constante, no es improbable que los partidos jugados entre ayer y hoy hayan modificado —o quizás no— ese panorama.
Por ello optamos por ocuparnos de los dos recientes partidos que disputara nuestra selección en esta fecha FIFA, que suele utilizarse como “banco de pruebas” en todo el mundo del fútbol.
Tabárez tuvo que afrontar esta actividad internacional sin sus tres figuras fundamentales: Suárez y Cavani en ofensiva y Godín en la defensa, a las que se sumó la de Stuani, poco antes de la partida del grupo. Parecía propicio para darles una nueva oportunidad a otros futbolistas del plantel habitual, e incluso para convocar a algunos nuevos, que habían hecho méritos para integrarlo. Fue el caso del lateral tricolor Matías Viña y de los exaurinegros Brian Rodríguez y Darwin Núñez, recientemente transferidos al exterior. También para la vuelta de Brian Lozano, después de una prolongada ausencia.
En el partido inicial ante Costa Rica apareció Muslera en el arco y Coates en la zaga, reemplazando a Godín, repitiendo Cáceres y Laxalt en ambos laterales. El mediocampo arrancó con Vecino, Bentancur y Torreira, con De Arrascaeta más adelante, y el debutante Brian Rodríguez con Maxi Gómez en la ofensiva. Aunque sin demasiado lucimiento, la justa victoria celeste (2-1) dejó algunas comprobaciones importantes. Así, en el primer tiempo, Torreira apareció como “tapón” delante de los zagueros, Brian Rodríguez casi como un cuarto volante, y solo Maxi Gómez como delantero. Y aunque la iniciativa fue más bien del rival, hubo algunos buenos intentos ofensivos, que nacieron en Bentancur, más dinámico y profundo que otras veces, o en algunos arranques veloces de Brian Rodríguez por la punta derecha. Y finalizando el primer tiempo, De Arrascaeta, de penal, puso en ventaja a nuestro equipo. Al inicio de la segunda mitad ingresaron Nández y Jonathan Rodríguez, y poco después, imprevistamente, llegó el empate de Costa Rica. Sin embargo, el elenco celeste —con los ingresos de Lozano, Valverde y el debutante Viña— estuvo más cerca de la victoria, la que finalmente llegó tras una excelente definición de Jonathan Rodríguez.
Ante Estados Unidos, Tabárez arrancó con algunas variantes en el equipo, respecto al partido anterior. Aparecieron Viña en el lateral zurdo y Valverde en la zona de volantes, con Jonathan Rodríguez en el centro del ataque, junto a Brian. De entrada una hermosa y veloz jugada colectiva dejó de cara al gol a Jonathan, que no pudo concretar y, con el paso de los minutos, el local pasó a dominar el partido, aunque sin demasiada profundidad. En el arranque del tiempo final se acentuó esa ofensiva y cuando estaba más cerca de la apertura, Valverde tomó un rebote en zona defensiva, enfiló velozmente hacia el campo contrario y habilitó a Brian Rodríguez, que llegaba por la punta, quien cambió la pelota hacia su izquierda, y con un tremendo zapatazo infló las mallas del arco rival. Un golazo propio de un jugador de auténtica jerarquía. Parecía que nuestro equipo tenía todo para ganar, pero se fue dejando estar, sin buscar asegurar la victoria, y además, el Maestro se durmió con los cambios (solo hizo tres, y uno, el de Maxi Gómez, apenas a tres minutos del final del partido). Y en una típica jugada “de carambola”, un delantero rival encontró una pelota boyando en la línea del arco y con el pecho empató el cotejo.
¿Cuál fue el saldo de estos dos partidos? Si se toman como una oportunidad para hacer pruebas, los resultados son relativos. Dadas las ausencias de Godín, Suárez y Cavani, las variantes se dieron fundamentalmente en el mediocampo. Lo más positivo en esa zona fue ver a Bentancur (la mejor figura en un balance general) con una muy superior proyección ofensiva, aunque siguiendo remiso en el disparo desde fuera del área. Con Valverde a su lado y Vecino más retrasado (y no al revés, como se vio en algunos pasajes), el equipo mostró una salida más prolija y un mejor enlace con los hombres de ofensiva. Claro que —y pudo comprobarse en varios pasajes de estos dos encuentros— por momentos costó recuperar el balón, cuando el adversario iniciaba su ofensiva, aunque Torreira o Nández (uno u otro) puede dotar a esa zona de un mayor equilibrio. En el orden individual, De Arrascaeta siguió sin poder encontrar su mejor ubicación dentro del campo, apareciendo muchas veces metido dentro del área rival, cuando claramente es mucho más útil llegando desde atrás (aunque, obviamente, la responsabilidad mayor en tal sentido la tiene Tabárez).
Defensivamente preocupa el actual nivel de Coates, cuya lentitud cuando debe salir a la descubierta se ha acentuado. Y sigue siendo ya hora de ocuparse en buscar alguna posible alternativa al respecto, apelando a algunos zagueros de las últimas selecciones juveniles. Lo mismo con el lateral derecho, por cuanto las últimas pruebas ensayadas no arrojaron un saldo positivo. Caso opuesto al del sector izquierdo, donde Matías Viña hoy parece disputarle la titularidad a Laxalt.
Ofensivamente, lo mejor fue la confirmación de que Brian Rodríguez puede ser ese acompañante por afuera que reclaman Suárez y Cavani desde hace tanto tiempo. También, que el otro Rodríguez (Jonathan) supo aprovechar la nueva oportunidad que se le diera. Porque si algo necesitan aquellos, es que la pelota les llegue bien jugada; sea por el sector central —que es lo que se espera de De Arrascaeta— o desde alguno de los extremos, con los dos exfutbolistas aurinegros.
Pero hay algo que no ha cambiado en estos partidos, y es que Tabárez sigue aferrado a un tipo de juego conservador, más de respuesta que de propuesta, rehusándose a tomar las riendas del encuentro, cuando ahora cuenta con varios futbolistas “de buen pie”, aptos para desterrar ese tradicional pelotazo desde el fondo, como preferente fórmula ofensiva.
Quizás la próxima fecha FIFA, en octubre (con sendos partidos ante Perú), cuando reaparezcan los futbolistas que esta vez no pudieron estar presentes, permita conjuntar su clase indiscutida con los nuevos aportes, ya insinuados en esta corta gira. Aunque presumo que el Maestro tendrá que seguir probando ¡hasta dar con la tecla!