Son las 10:17 de la mañana del 10 de febrero de 2014. La señal llega desde Aiguá y es inconfundible: otro terremoto en territorio uruguayo. El país tiene actividad sísmica y por primera vez el Laboratorio de Geofísica y Geotectónica de la Facultad de Ciencias logró registrar terremotos de baja intensidad que afectaron al país durante marzo de 2013 y marzo de 2014.
Son “resultados notorios, son claros eventos sísmicos”, dijo a Búsqueda Leda Sánchez, geóloga y directora del Instituto de Ciencias Geológicas de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República.
El equipo está elaborando un informe oficial pero ya cuenta con los resultados preliminares. Según el informe del Observatorio Geofísico Aiguá (OGA), al que accedió Búsqueda, se trata de “23 sismos locales” —como el que ocurrió el 26 de junio a las 23:16—, eventos “muy pequeños que se localizan en un radio entre 40 y 80 kilómetros de la estación” ubicada en Aiguá. También identificaron explosiones de canteras y terremotos ocurridos en otros países.
Uruguay era el único país de América que no contaba con un sismómetro. Ahora, tras instalarlo y constatar que existe actividad sísmica, Sánchez redobla la apuesta. “Tiene que haber un centro sismológico nacional con una red, adquirir más equipos y empezar a funcionar como red con varios sismómetros. Tenemos que generar mayor conocimiento”, indicó Sánchez, doctora en Ciencias Geológicas.
Contar con esta información es útil para la industria minera y para Ancap, que explora la posibilidad de realizar explotación petrolera. “Si hacen explotación offshore en plataforma puede haber terremotos asociados. Hay que conocer si hubo movimientos, si hay desplazamientos, es importante”, destacó Sánchez. Con una red sismológica será posible “ver fracturas de rocas que se rompen, saber dónde se están gestando, ver si se puede hacer algo, analizar si la falla atraviesa una ciudad y si puede verse afectada”.
Registros históricos ya habían indicado que en Uruguay hubo terremotos. “Hubo, hay y habrá”, agregó Sánchez. El 26 de junio de 1988 desde Brasil (Assumpcão) se registró un evento sísmico con origen a 200 kilómetros al sureste de Maldonado y a 300 kilómetros del sureste de Montevideo. Fue de magnitud 5,2. Sánchez informó que a partir de los 4,5 ya es perceptible. Sin embargo, en Uruguay la población “no ha incorporado la percepción” y cree que en el país “no ocurren terremotos”.
Dónde.
“En doce meses tuvimos 23 eventos. Estos datos nos están diciendo que en Uruguay hay actividad sísmica. Hay que empezar a estudiarla y ver de dónde está viniendo para saber dónde se están liberando las tensiones que los producen”, aseguró Sánchez.
Los geólogos conocen la velocidad de propagación de las ondas sísmicas y esto les permite determinar a qué distancia de la estación de Aiguá ocurrió el sismo. Según los registros, todos los sismos ocurridos entre marzo de 2013 y de 2014 se situaron entre los 40 y 80 kilómetros de la estación sísmica, pero un sismo ocurrido a 80 kilómetros de Aiguá puede haber sucedido en cualquier punto de este radio. Para determinar exactamente el origen es necesario contar con un segundo sismómetro a no más de 150 kilómetros de Aiguá para cruzar los datos e identificar el punto exacto. Por el momento, Uruguay solo cuenta con uno.
Sánchez explicó que, si bien actualmente no pueden detectar el sitio exacto, el radio abarca zonas costeras de Maldonado y de Rocha y estas zonas se descartan porque se encuentran en un área estable. En el área arenosa “no hay contraste como para que haya grandes desplazamientos que generen terremotos”. Además hasta el momento no se han diagnosticado allí fallas costeras.
“Buscamos accidentes geológicos y al norte de Aiguá hay una zona del Cretácico —que comenzó hace 145 millones de años y terminó hace 65—. Son basaltos del último evento importante tectónico reconocido en el país. La cuenca cretácica sigue la de Santa Lucía y hacia el otro lado la Merín. Fue una zona que se abrió en el momento en que se abre América del Sur con África. Son las fallas más jóvenes”, detalló Sánchez.
Los 23 terremotos podrían venir de la zona norte de Lavalleja y sur de Treinta y Tres y abarcar un área con poblaciones como la de Zapicán y José Pedro Varela.
“En un año de medidas encontramos 23 terremotos de baja magnitud; suponemos que fueron todos de baja magnitud porque nadie se ha quejado”, comentó. No es posible determinar la magnitud de los eventos sísmicos uruguayos “por falta de estaciones”, según el informe de OGA. Para contar con más detalles sobre los terremotos será necesario instalar una serie de sismómetros. El segundo ya está en Uruguay.
Primeros.
El segundo sismómetro estará ubicado en el predio militar de Paso del Rey en Sarandí del Yi antes de fin de año y contará con el apoyo del Servicio Geográfico Militar, que tiene estaciones permanentes GPS en el lugar. El ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, ya firmó la autorización.
“Apuntamos a formar una red sísmica nacional y lo correcto es que esté en un predio del Estado. Debemos asegurarnos la permanencia en el sitio”, comentó Sánchez. El sismómetro de Aiguá se encuentra en un predio privado próximo al cual comenzará a funcionar en unos meses un parque eólico que podría afectar las mediciones. Por estos motivos se considera la posibilidad de trasladarlo a otro predio militar próximo, como el ubicado en La Paloma, Rocha. Ahora el grupo se encuentra a la espera de financiación de paneles solares para “minimizar perturbaciones” eléctricas.
El sismómetro de Aiguá fue un préstamo de Brasil. El nuevo “es el primer sismómetro uruguayo, el segundo del país pero el primero nuestro”, destacó Sánchez. El uruguayo, que actualmente se encuentra en la Facultad de Ciencias, fue adquirido por 11.600 dólares con fondos del Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas (Pedeciba) con el aporte de 5.000 dólares de Ancap.
Los académicos recibieron apoyo técnico y económico de México, Brasil, Argentina, Costa Rica y Alemania, pero para montar una red nacional será necesario contar con cinco cargos fijos de técnicos y profesionales que incluyan a tres personas preparadas para analizar los datos que recibirán de los sismómetros uruguayos durante las 24 horas.
“Hoy no tenemos la posibilidad de estar las 24 horas mirando las señales sísmicas y procesando los datos, no podemos ir al día porque no nos da la cantidad de gente. Necesitamos un servicio sismológico, una estructura nacional con el aporte del Estado. Así como otros países nos han ayudado, necesitamos que el Estado nos apoye porque hay que abordarlo como un tema de desastres en el país”, destacó Sánchez.
La idea del equipo de trabajo liderado por Sánchez, y en el que trabaja la estudiante Patricia Gallardo, es continuar con el análisis de datos por semestres, una tarea grande para un equipo pequeño que se está capacitando en el exterior mediante cursos que tienen un costo elevado.
Canteras.
El sábado 23 de agosto el Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile registró un sismo de magnitud 6,2 localizado a 37 kilómetros al norte de Valparaíso a las 00:45 horas. En Aiguá el sismómetro lo registró, la señal fue muy clara y llegó 21 minutos después de ocurrido en Chile.
“Detectamos explosiones de canteras, sismos regionales y telesismos, que son los más distantes”, informó Sánchez. Desde Aiguá se pueden registrar terremotos de diversos continentes; las ondas suelen llegar unos 20 minutos después de ocurrido el terremoto en el sitio de origen. Según el informe de OGA, la mayoría de los terremotos regionales pertenecen a “la región límite de la placa andina” (cordillera y precordillera) y los telesísmicos —a más de 1.000 kilómetros de distancia— se registran cuando tienen magnitudes mayores a 6,5. Ya a partir de magnitudes 3,8 son perceptibles desde edificios. El sismómetro también ha registrado explosiones de canteras que generan un “diseño de las ondas” diferente a las de los terremotos.
Conexión.
El viernes 22 de agosto por la tarde se escucha una señal de advertencia en la oficina de Sánchez en el piso 13 de la Facultad de Ciencias, en Malvín Norte. Parece un mensaje de texto pero no lo es. Se trata de un aviso de terremoto en vivo. Esta vez fue en Irak, próximo a la frontera con Irán, con una magnitud de 5,4. Los avisos llegan todos los días de distintas partes del mundo. Es que los científicos comparten la información que se genera en los distintos puntos del planeta y ahora Uruguay también aporta la suya.
Los datos del sismómetro de Aiguá son compartidos a la red Iris (la red Incorporada de Instituciones de Investigación en Sismología), que recibe los datos de todos los equipos que en el mundo forman parte de los centros de investigación. Los científicos de todo el mundo pueden ahora acceder a los datos uruguayos por primera vez. De todos modos, Sánchez aclaró que las conexiones no son sencillas y hay problemas de conectividad a resolver para reportar sin interrupciones.