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Desde un té con amigas o un cumpleaños en el jardín de la casa hasta importantes fiestas organizadas por marcas internacionales para miles de personas se pueden resolver con un toldo o una carpa adecuada para la ocasión. Estas herramientas no solo permiten prever la tan inconveniente inestabilidad del clima, sino que aportan belleza y elegancia al encuentro.
Un experto en este tema es Juan Pablo Chato Fernández, que desde 1996 viene trabajando en el rubro con su empresa El Alero. Comenzó compartiendo local con su hermano en la calle Serrato y en 2002 agregó a su oferta de toldos y carpas, sillones, puffs, mesas ratonas y todo tipo de amoblamiento para eventos.
Las carpas pagoda son traídas de Alemania y pueden ser de 3x3, 4x4, 5x5 y 6x6 metros. También están las carpas para grandes eventos, de hasta 1.250 metros cuadrados, con capacidad para unas 4.000 personas bailando o 1.200 cenando. La cualidad de esta carpa es que no tiene ninguna pata en el medio, por lo que es como un gran hangar. Fue traída especialmente a Uruguay hace tres años para una fiesta de una marca de whisky en el Museo Oceanográfico.En verano, el mayor caudal de trabajo se traslada al Este, con las fiestas y eventos empresariales que ocurren, especialmente, en los primeros días de enero. Con la experiencia de haber trabajado para las grandes fiestas que se hacían hace años en el balneario, Fernández es uno de los proveedores fijos de las reuniones que organizan los brasileños en Punta del Este durante la Réveillon, esos días que van desde Navidad hasta el 6 de enero. Además de fiestas que precisan carpas de gran metraje, por esos días suele haber muchas reuniones privadas en los jardines de las casas con pagodas para unas 70 personas. Otros eventos estivales que también precisan de estos servicios son el Festival de Jazz en el tambo El Sosiego o encuentros puntuales en el parador La Huella de José Ignacio.
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Las carpas se alquilan por evento, y se arman y desarman en el día, o pueden quedar fijas por una temporada en caso de que sean alquiladas por empresas para exhibición de productos, por ejemplo. Más allá de las carpas, El Alero alquila todo lo que se puede necesitar en cualquier tipo de actividad: sillones de dos o de tres cuerpos, blancos o negros, mesas ratonas, puffs, mesas altas con banquetas, champagneras, separadores de carriles y hasta pupitres para congresos.En 2005, cuando su empresa ya estaba afianzada en el rubro, Fernández recibió el ofrecimiento para asociarse a un emprendimiento de alquiler de equipos de aire acondicionado portátil: Frío-Calor. Con este nuevo servicio ha trabajado para grandes edificios y encuentros, como el Palacio Estévez o la cumbre del Mercosur. Como en todos los negocios, en este las cosas también han ido cambiando. Los antiguos cañones y honguitos han sido suplantados por nuevos equipos de mejor tecnología.
También en 2005, Fernández compró el local donde El Alero funciona actualmente, en El Dorado 81 entre Av. De las Américas y Camino Carrasco, en Paso Carrasco. En esta nueva sede abrió una tercera empresa de depósitos individuales para almacenar mercadería, muebles, la mudanza del campo o lo que se precise. Son más de 50 boxes, cada cliente tiene su llave y los puede abrir y cerrar las veces que desee entre las 8 y las 20 horas.