N° 2064 - 19 al 25 de Marzo de 2020
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl mundo entero está viviendo horas de honda preocupación ante una pandemia de ribetes insospechados. Quizás, por aquello tan manido de que en nuestro pequeño país, las cosas llegan siempre más tarde que en otros lados, el temido Coronavirus se ha hecho presente hace apenas unos días. Por lo que contamos con la relativa ventaja de poder afrontarlo con mayor información y experiencia, que aquellos países afectados primariamente.
Entre las medidas preventivas adoptadas por el gobierno se dispuso la paralización de toda la actividad deportiva por tiempo indeterminado. El torneo Apertura ha quedado trunco, al igual que la Copa Libertadores, al tiempo que se pospusieron la primera fecha de las Eliminatorias sudamericanas para el Mundial de Qatar y la próxima edición de la Copa América.
Esta lógica paralización nos ha dejado sin la habitual materia prima para estas columnas. Acaso pudimos ocuparnos hoy de los eventuales beneficios de esta pausa, para que tanto Forlán como Munúa dispusieran imprevistamente de un tiempo adicional para afianzar sus respectivos esquemas tácticos; o para que el Maestro Tabárez pueda contar con Suárez, Torreira y Maxi Gómez, que estaban descartados para el primer tramo de las Eliminatorias. Sin embargo, consideramos inapropiado hacerlo, cuando nuestro país todo está viviendo un momento tan delicado. Pero, independiente de ello, creo también entender que nuestros habituales lectores suelen buscar en esta columna un motivo de distensión, en la certidumbre de que aquellos temas de mayor significación –como éste que hoy nos inquieta- están bien cubiertos en las otras secciones de Búsqueda, enfocados además por especialistas del más alto nivel.
¡Hablemos pues de fútbol aunque las canchas hoy estén desiertas! Con ese fin me permito someter a vuestra consideración (e invitándoles a hacer otro tanto) una selección ideal con los mejores futbolistas uruguayos que he visto jugar en nuestro medio; desde la década del 50’ (ordenada según el clásico esquema táctico de 1-2-3-5). A la que quizás pueda seguir otra similar, aunque con futbolistas extranjeros.
¿Comencemos! En el arco indiscutiblemente Ladislao Mazurkiewicz. Desde su sorpresiva aparición, en un partido decisivo ante el Santos de Pelé, en Buenos Aires, mostró luego su enorme clase, tanto en Peñarol como en la selección uruguaya. Su brillante actuación en el Mundial de Inglaterra le catapultó a la fama, al punto de considerársele como el sucesor del legendario ruso Lev Yashin. Aunque de contextura mediana ganaba siempre en las pelotas aéreas, y sabía ubicarse donde lógicamente iría la pelota, sin necesitar de voladas espectaculares para ponerle un candado a su arco. De los que le siguieron, destaco a Rodolfo Rodríguez y a Fernando Álvez. En la zaga central, por derecha (aunque también brilló del lado opuesto) aparece William Martínez. Proveniente de Rampla Jr. se adueñó de la titularidad y la capitanía en Peñarol durante muchos años. Suplente de Matías González en el Mundial de Brasil, fue más tarde figura insustituible en la selección uruguaya por más de una década. Complementaba su corpulencia y reciedumbre con una técnica depurada (y los más veteranos lo comparaban con el legendario “Mariscal” Nazzazi). Algún escalón más abajo ubico a Jorge Manicera, un dechado de exquisitez para salir siempre jugando desde su área. Del lado izquierdo Hugo De León. Llegado a Nacional desde Rivera, se adueñó prontamente de la titularidad. Fue un típico ganador, tanto en nuestro medio como en Brasil. Resaltaba especialmente su fuerte personalidad y don de mando. En orden de méritos, le sigue Diego Godín, cuyo actual ciclo en la selección uruguaya ha sido muy valioso.
En el lado derecho de la línea de medios ubico a Edgardo González. Iniciado como volante (o entreala) en Liverpool, pasó luego a Peñarol, siendo partícipe de un ciclo exitoso en la década del 60. Fue un adelantado como lateral, pues a la marca en su sector, sumó una por entonces poco usual y depurada proyección ofensiva. Detrás suyo, aunque con características muy similares, me inclino por Víctor Diogo. Me hace muy difícil elegir al clásico centre-half de mi preferencia. Es casi imposible soslayar la épica figura del gran Obdulio Varela (al que vi en acción unos cuantos años), pero me inclino por Néstor “Tito” Goncálvez, el caudillo que le sucediera en Peñarol y en la selección. Fuerza, temperamento y buena técnica, para liderar una época pletórica de triunfos para su club de siempre. Algo más abajo coloco al tricolor Rúben González, poseedor de una desusada riqueza técnica. Julio Benítez aparece en el lateral izquierdo, ampliamente descolgado del resto. Tuvo una aparición fulgurante en Racing y, siendo apenas un botija, en la selección mayor ante Argentina. Poseía una clase depurada y una exótica proyección ofensiva, que hicieron eclosión en el Barcelona, del que fue ídolo, hasta su muerte injusta y prematura. En orden de méritos ubico luego a Ricardo Pavoni.
Para la punta derecha del ataque sobran los candidatos. Pero opto por Alcides Edgardo Ghiggia, y no solo por ser el autor del gol más importante de nuestra historia futbolística. Era un eximio velocista y gran definidor, a lo que le agregó un sinnúmero de virtudes, durante su larga y exitosa campaña en Italia. Detrás suyo aparecen dos futbolistas brillantes, pero de distintas características: Julio César Abbadie y Luis Cubilla. Como entreala de ese lado, Pedro Virgilio Rocha aparece despegado del resto, pues es la síntesis perfecta de todo lo que tiene que tener un futbolista. Un excelente dominio del balón, gran capacidad para el pase, y un furibundo remate con ambas piernas. Fue crack en nuestro país y también en un Brasil, con enormes jugadores. Detrás quedan dos magníficos futbolistas, como: Julio Pérez y Javier Ambrois. En el centro del avance coloco a otro campeón del mundo Omar Oscar Míguez, poseedor de una técnica depurada y una picardía inigualable. Sin embargo, con el paso del tiempo, dos futbolistas se han colocado muy cerca en esa preferencia. Primero Fernando Morena y su insuperable capacidad goleadora. Y después Luis Suárez, que es una mezcla explosiva de todas las virtudes que debe tener un delantero, para figurar entre los mejores del mundo. El clásico puesto del Nº10, tiene un dueño indiscutido: Juan Alberto Schiaffino. Un inteligente estratega, adelantado para la época, que supo ser una estrella imperecedera en Italia. El mundo del fútbol lo ha colocado en el nivel de Pelé, Eusebio, Maradona y el propio Messi. Con otras características, algo más abajo incluyo a Ildo Maneiro y a Rúben Paz. Y cerrando la ofensiva, Rúben Sosa, mezcla explosiva de velocidad, esquives a la carrera y goles, ganándose su lugar sobre Carlos Borges y Julio César Morales.
Esta es solo mi selección; no mejor ni peor que la de cualquiera de nuestros lectores. Pero por un rato pudimos deja de lado la preocupación por esta Pandemia, que nos toca tan de cerca.