“Es rentable tener una mujer al frente de una organización porque tiene ventajas competitivas”

Carolina Abuchalja, directora general de EDU School y directiva de UDE, reflexionó sobre las cualidades que hacen a un buen líder

¿Líder se hace o se nace?

¿Qué distingue a un buen líder? ¿Qué diferencia al liderazgo femenino del masculino? Esas son algunas de las interrogantes que Carolina Abuchalja, directora de EDU School y directiva de la Universidad de la Empresa (UDE), busca responderse en su constante estudio sobre liderazgo, un tema que la apasiona.

Licenciada en Marketing, con un máster en Educación y otro en Administración de Empresas, Abuchalja compartió sus reflexiones al respecto, al tiempo que contó algunos de los rasgos que la definen como líder. 

¿Qué cualidades definen a un buen líder?

Un líder tiene que primero saber escuchar a la gente con la que trabaja, tomar en cuenta las cosas que le dicen, y si puede, incorporarlas. Eso hace que los demás tomen como propios los objetivos porque hay ideas de ellos involucradas en el camino a seguir para alcanzarlos.

Hay que tener iniciativa, ser innovador, tener capacidad de análisis y resolución de problemas, flexibilidad, adaptabilidad al cambio y un importante desarrollo de las habilidades blandas. 

¿Se nace líder o se hace líder?

En lo personal, creo que se nace líder. Pero está probado que se pueden aprender herramientas de liderazgo. Hay otras que son innatas, que por más que las estudies, no las vas a adquirir. Un ejemplo sería la empatía, porque no te pueden enseñar a escuchar a alguien y ponerte en el lugar de esa persona. Sí te pueden enseñar a comunicarte mejor, a gestionar mejor los conflictos y a resolver problemas.

¿Cómo se define como líder?

Trabajo formalmente hace 30 años y me ha tocado ser líder natural, hasta que llegué a cargos directivos en los que tuve que ejercer liderazgo. A mí me gusta trabajar en equipo y escuchar, porque eso te da muchos insumos. Soy de dar consejos y ofrecer un espacio de intercambio para la persona, no el empleado. Muchas veces vienen a mí con problemas que tienen y buscamos la forma de resolverlos. Ese es el trabajo de un psicólogo, pero hago algunas veces de psicóloga. Trato de motivar al personal y de formarlo, para que todos estén seguros de lo que están haciendo. En resumen, me considero integradora. Firme, pero participativa e integradora. 

¿Cómo se logra el equilibrio entre ir en busca de los objetivos propuestos y ser cercano al personal? 

Poniendo límites, marcando la cancha. A las personas con las que trabajás tenés que ponerles ciertos parámetros entre los que se pueden manejar. Les das la posibilidad de tomar decisiones, les das confianza, y eso hace que se sientan cómodos, te respeten y te admiren. Ellos saben que a la hora de la verdad, si las cosas no están funcionando y hay que ser un poco más firme, ahí no soy psicóloga y se marca lo que está bien y lo que está mal. 

¿Qué beneficios tiene para una organización tener una mujer al frente?

Es una pregunta que nos hacemos todos. ¿Una mujer en un cargo de dirección tiene ventajas competitivas? Hay estudios que demuestran que las mujeres en cargos directivos generan una rentabilidad de un 50% mayor a la producida por hombres. Eso demuestra que quizás la mujer no deba ser impuesta por cuotas. Es rentable tener una mujer porque tiene ventajas competitivas. 

Somos socialmente iguales, pero biológicamente distintos. Las mujeres tenemos virtudes naturales en la comunicación no verbal, somos multitarea, tenemos una mayor conexión emocional, somos más empáticas y somos generalmente mejores trabajando en equipo y resolviendo conflictos. Esto no quiere decir que la mujer sea mejor que el hombre. Los dos son importantes y en la sinergia de ambos se logra el mayor éxito.