¡Hola !

En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
$ Al año*
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

¡Hola !

En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
$ por 3 meses*
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
* A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
stopper description + stopper description

Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

Suscribite a Búsqueda
DESDE

UYU

299

/mes*

* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

¡Hola !

El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

Lourdes Rapalin: “Venimos de una cultura en la que la mamá es mamá y ahí se termina el mundo”

La empresaria, directora de Bethel Spa, vinculada a la actividad política, aboga por el autocuidado de las mujeres y la importancia de perseguir los sueños

Lourdes Rapalin es madre, empresaria—dirige Bethel Spa— y política —milita en el Partido Nacional y apoya en estas elecciones a Martín Lema—. Para ella, lo que una mujer tiene que priorizar es el cuidado de sí misma, de otra manera no podría cuidar, por ejemplo, a sus hijos. Rapalin cree que muchas mujeres que deciden poner en el mismo nivel su profesión y su familia sienten culpa: “Pero ¿cómo vas a cuidar si no estás dispuesta a cuidarte a vos misma?”, dijo. Aunque admite que ella misma sintió esa culpa, asegura que con el tiempo se fue dando cuenta de lo importante que es priorizarse.

¿De dónde cree que sale la idea de que cuidarse no está bien?

Venimos de una cultura en la que la mamá es mamá y ahí se termina el mundo. A veces los hijos también pasan factura.

¿Cómo cree que se logran limar esas diferencias?

No es fácil para nada, primero lo que hay que entender es que no está mal cuidar de una misma o cuidar la profesión. Cuando se entiende eso se eliminan esas culpas. Hace 20 años, cuando arrancamos con Bethel, los spa urbanos no existían. La gente creía que no iba a funcionar, que se trataba de un artículo de lujo. Con el tiempo nos fuimos dando cuenta de que no es así, se trata de un tema cultural. Una tiene que estar bien, se tiene que sentir bien y en ese momento todo cambia. Hoy en día se maneja mucho el bienestar corporativo, y nosotros hace mucho tiempo que ofrecemos a las grandes empresas el servicio para que sus empleados accedan al spa o al gimnasio.

¿Cuál es el cambio más grande que vio en estos años como empresaria?

Lo que estoy notando en estos siete u ocho años es que hay un gran movimiento en la mujer mayor de 50 años: se está cuidando más. Yo tengo la imagen de una mamá que a los 50 años era una señora con batón y ruleros; no está mal, pero era otra época. Ahora, con 54 años, me siento una mujer joven, activa y con ganas de seguir emprendiendo. Hace 10 o 15 años firmamos el contrato de alquiler por el local de Carrasco, recuerdo que los 10 años de contrato me parecían mucho, hoy estoy proyectando a cinco o 10 años para adelante. Esto también lo noto en el resto de la sociedad.

¿Cómo hace para que su vida de empresaria, madre y política se amalgame bien?

La única forma es ser organizada. Hay que aprender a decir que no. Yo aprendí a darme mis tiempos de tranquilidad, de disfrute. Hace unos años llegaban los fines de semana y estaba agotada. Aprendí que no hay tiempo mejor vivido que con la familia. Aprendí a estar donde quiero y con las personas que quiero, a no hacer nada por compromiso, ni conmigo ni con otras personas. Eso me ha llevado a que quizá no esté en tantos eventos. Aprendí a vivir una vida más profunda y no tan superficial.

El ambiente político es muy masculino. ¿Notó diferencias entre mujeres y hombres?

Esa diferencia se ve. Años atrás, cuando decían que las mujeres no teníamos oportunidades, yo aseguraba que no era tan así, no me daba cuenta porque dirigía mi propia empresa, en la que mi socio es mi esposo. Nunca me vi enfrentada a una situación en la que hubiera una desigualdad. Cuando empecé en la actividad política, me fui encontrando con el famoso techo de cristal y me di cuenta de la desigualdad. Veía cómo compañeras que merecían ocupar un puesto de toma de decisiones fueron dejadas de lado por hombres. Me puse muchas metas, una de ellas es la de la paridad. Se trata de una herramienta muy importante, ya sea con una ley de cuotas o de paridad. 

¿Qué consejo le puede dar a una mujer que quiere emprender un negocio o hacer política?

Primero que nada, lo que se piensa o sueña se tiene que hacer, nunca te puedes quedar con las ganas de hacer algo. La gente cree que emprender es color de rosa, pero emprender es empezar, caerte y levantarte. Las mujeres hoy no estamos solas, hay varias redes para conectarnos, aconsejarnos y guiarnos. Lo que nunca se puede hacer es permitir que alguien te diga que no se puede.