En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Lourdes Rapalin: “Venimos de una cultura en la que la mamá es mamá y ahí se termina el mundo”
La empresaria, directora de Bethel Spa, vinculada a la actividad política, aboga por el autocuidado de las mujeres y la importancia de perseguir los sueños
Lourdes Rapalin es madre, empresaria—dirige Bethel Spa— y política —milita en el Partido Nacional
y apoya en estas elecciones a Martín Lema—. Para ella, lo que una
mujer tiene que priorizar es el cuidado de sí misma, de otra manera
no podría cuidar, por ejemplo, a sus hijos. Rapalin cree que muchas
mujeres que deciden poner en el mismo nivel su profesión y su
familia sienten culpa: “Pero ¿cómo vas a cuidar si no estás
dispuesta a cuidarte a vos misma?”, dijo. Aunque admite que ella
misma sintió esa culpa, asegura que con el tiempo se fue dando
cuenta de lo importante que es priorizarse.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
¿De
dónde cree que sale la idea de que cuidarse no está bien?
Venimos
de una cultura en la que la mamá es mamá y ahí se termina el
mundo. A veces los hijos también pasan factura.
¿Cómo
cree que se logran limar esas diferencias?
No
es fácil para nada, primero lo que hay que entender es que no está
mal cuidar de una misma o cuidar la profesión. Cuando se entiende
eso se eliminan esas culpas. Hace 20 años, cuando arrancamos con
Bethel, los spa
urbanos no existían. La gente creía que no iba a funcionar, que se
trataba de un artículo de lujo. Con el tiempo nos fuimos dando
cuenta de que no es así, se trata de un tema cultural. Una tiene que
estar bien, se tiene que sentir bien y en ese momento todo cambia.
Hoy en día se maneja mucho el bienestar corporativo, y nosotros hace
mucho tiempo que ofrecemos a las grandes empresas el servicio para
que sus empleados accedan al spa
o al gimnasio.
¿Cuál
es el cambio más grande que vio en estos años como empresaria?
Lo
que estoy notando en estos siete u ocho años es que hay un gran
movimiento en la mujer mayor de 50 años: se está cuidando más. Yo
tengo la imagen de una mamá que a los 50 años era una señora con
batón y ruleros; no está mal, pero era otra época. Ahora, con 54
años, me siento una mujer joven, activa y con ganas de seguir
emprendiendo. Hace 10 o 15 años firmamos el contrato de alquiler por
el local de Carrasco, recuerdo que los 10 años de contrato me
parecían mucho, hoy estoy proyectando a cinco o 10 años para
adelante. Esto también lo noto en el resto de la sociedad.
¿Cómo
hace para que su vida de empresaria, madre y política se amalgame
bien?
La
única forma es ser organizada. Hay que aprender a decir que no. Yo
aprendí a darme mis tiempos de tranquilidad, de disfrute. Hace unos
años llegaban los fines de semana y estaba agotada. Aprendí que no
hay tiempo mejor vivido que con la familia. Aprendí a estar donde
quiero y con las personas que quiero, a no hacer nada por compromiso,
ni conmigo ni con otras personas. Eso me ha llevado a que quizá no
esté en tantos eventos. Aprendí a vivir una vida más profunda y no
tan superficial.
El
ambiente político es muy masculino. ¿Notó diferencias entre
mujeres y hombres?
Esa
diferencia se ve. Años atrás, cuando decían que las mujeres no
teníamos oportunidades, yo aseguraba que no era tan así, no me daba
cuenta porque dirigía mi propia empresa, en la que mi socio es mi
esposo. Nunca me vi enfrentada a una situación en la que hubiera una
desigualdad. Cuando empecé en la actividad política, me fui
encontrando con el famoso techo de cristal y me di cuenta de la
desigualdad. Veía cómo compañeras que merecían ocupar un puesto
de toma de decisiones fueron dejadas de lado por hombres. Me puse
muchas metas, una de ellas es la de la paridad. Se trata de una
herramienta muy importante, ya sea con una ley de cuotas o de
paridad.
¿Qué
consejo le puede dar a una mujer que quiere emprender un negocio o
hacer política?
Primero
que nada, lo que se piensa o sueña se tiene que hacer, nunca te
puedes quedar con las ganas de hacer algo. La gente cree que
emprender es color de rosa, pero emprender es empezar, caerte y
levantarte. Las mujeres hoy no estamos solas, hay varias redes para
conectarnos, aconsejarnos y guiarnos. Lo que nunca se puede hacer es
permitir que alguien te diga que no se puede.