Uno de los factores que explican
el fenómeno de envejecimiento poblacional a escala mundial es que
las personas cada vez viven más. No sucede igual en todos los países
pero, en general, los avances de la medicina y su relación con las
tecnologías han dado paso a un aumento de la longevidad.
Sí, las personas cada vez viven
más, pero no todas viven mejor. La última etapa de la vida muchas
veces se atraviesa entre discapacidades físicas o mentales,
fragilidad y distintos niveles de dependencia de cuidadores. “Existen
tantas formas de transitar la etapa de la vejez como personas hay en
el mundo”, opinó Eloísa Araújo, magíster en Gerontología y
creadora del proyecto Centro Diurno Gerontológico Gervital. Además,
explicó que, si bien el envejecimiento tiende a asociarse solo a la
etapa de vejez, las personas envejecen desde el día en que nacen.
Según la OMS, “a nivel
biológico, el envejecimiento es el resultado de los efectos de la
acumulación de gran variedad de daños moleculares y celulares que
se producen con el tiempo”. Existen recomendaciones, pero no
recetas infalibles para lograr la menor fragilidad y la mayor
independencia posible en la etapa de la vejez. Para López, las
claves son “la actividad física y la alimentación”, pero
también “un poco de amor propio”. Y con “amor propio” se
refiere, por ejemplo, a levantarse a las cinco de la mañana para
hacer un poco de ejercicio, aunque a veces cueste.
Envejecimiento
activo o saludable. Araújo
corta naranjas para preparar un agua saborizada en un dispensador
grande, como para que beban unas 10 personas. Calienta agua para un
té y apoya sobre una mesa de madera una bandeja con la tetera,
varias tazas y platos. Corta un budín en rodajas, prende una vela y
pone algo de música. Las sillas esperan reunidas alrededor de un
televisor que ya muestra una imagen de un juego con burbujitas con
letras que rebotan por la pantalla.
En la siguiente escena, un grupo
de personas mayores hace ejercicios en la silla. Cada una tiene un
aro que acerca y aleja de su torso varias veces. También mueven las
piernas. Después se reúnen en torno al televisor para hacer alguna
actividad lúdica y toman el té.
Ese compilado de videos que
figura en las historias destacadas de la cuenta de Instagram de
Gervital muestra un resumen de una tarde de martes. Esos días, entre
las 15:30 y las 18, Araújo recibe a un grupo de hombres y mujeres
mayores de 60 para estimular sus habilidades cognitivas y físicas,
socializar con otros y pasar un buen rato. A algunos los recibe y a
otros los pasa a buscar, porque Gervital también ofrece servicio de
transporte.
Los que pueden participar en esos
encuentros son personas con diferentes realidades, dependientes o
independientes. Ellos, por iniciativa propia o de sus familiares,
buscan tener un “envejecimiento activo” o un “envejecimiento
saludable”, conceptos que la OMS popularizó y puso como aspiración
para todos los países del mundo.
El envejecimiento activo es el
“proceso de optimización de las oportunidades de salud,
participación y seguridad que tiene como fin mejorar la calidad de
vida de las personas a medida que envejecen”. El saludable es el
“proceso de fomentar y mantener la capacidad funcional que permite
el bienestar en la vejez”.
Desde la gerontología (ciencia
que estudia los aspectos sociales, psicológicos y biológicos del
envejecimiento) se le hace una pequeña crítica a la definición de
la OMS de envejecimiento activo. “No incluye a las personas con
dependencia”, señala Araújo. “Estaría bueno que en esa
definición se integre también que, pese a que en una persona
existan limitaciones que la lleven a tener cierto grado de
dependencia, no significa que no pueda vivir de una forma activa y
saludable”, explicó a Galería.
Sí hay consenso entre la OMS, la
gerontología y la geriatría en que las determinantes del
envejecimiento activo son múltiples. Interviene la medicina, pero
también el contexto social, económico, ambiental, entre otras
cosas.
Viejos
son los trapos. En
octubre del año pasado, la revista británica The
Oldie quiso premiar a
la Reina Elizabeth II de Inglaterra nombrándola “anciana del año”.
Pero la reina rechazó el premio y su asistente privado envió una
carta al medio que decía: “Su Majestad cree que uno es tan mayor
como se sienta; como tal, la reina no cree que cumpla con los
criterios relevantes para poder aceptar el premio, y espera que
encuentren un destinatario más digno”.
La reina no se asumía “anciana”
o “vieja”. Si se toma la definición de vejez de la OMS, entonces
todas las personas mayores de 60 son viejas, porque están
transitando esa etapa de la vida. Pero decirle a alguien “viejo”
o “vieja” es como darle un cachetazo. El término da la idea de
algo improductivo, que ya no sirve. Tiene una connotación negativa.
Para Araújo, el error de la
reina fue tomar esa connotación negativa. “Porque era vieja y
estuvo viviendo de una manera maravillosa su vejez. Entonces, no
asociaba que esa etapa se podía vivir de esa manera”, opinó. La
gerontóloga publicó en su momento un video en la cuenta de
Instagram de Gervital compartiendo su opinión sobre este episodio y
dijo: “Todos queremos llegar a viejos, pero nadie quiere serlo”.
Ser viejo no tiene por qué ser
malo si se asocia el término solo con estar transitando una etapa
vital. Uno es niño cuando vive su niñez y, entonces, es viejo
cuando vive su vejez. Sin embargo, en las últimas décadas en
Uruguay se adoptó el término “persona mayor” para referirse a
los mayores de 65 con palabras más neutrales.
Una
nueva forma de vivir la vejez. Con
el objetivo de cuidar a los mayores, muchos familiares o personas
cercanas tienden a hacer las cosas por ellos y así sobreprotegerlos.
Uno de los primeros signos de la vejez es el enlentecimiento de los
ritmos. Una disminución de la velocidad para trasladarse, para
comer, para realizar varias actividades cotidianas. A veces, en los
entornos de las personas mayores falta paciencia. Otras veces se los
trata como niños.
El eslogan con el que se presenta
Gervital en su página web es “Una nueva forma de vivir la vejez”,
un concepto que la gerontóloga fundadora define como “atender la
dimensión social, emocional, cognitiva, psicoafectiva, física,
estética, corporal, espiritual y ética”, de las personas mayores.
Darles participación en actividades y decisiones sobre sí mismos o
sobre su hogar, por mínimas que parezcan, los hacen sentirse
funcionales, útiles. Y algo que todavía funciona y es útil es lo
contrario al concepto peyorativo de “viejo”.
Araújo resalta la importancia de
“promover la autonomía de la persona”, más allá de si se trata
de alguien dependiente o independiente. Por ejemplo, en el nuevo
centro diurno de Gervital se promoverá que los asistentes colaboren
en la preparación del té, en el orden de la cocina o incluso en las
decisiones sobre qué comer. Este tipo de cosas también son
aplicables y recomendables en cualquier sitio donde resida una
persona mayor. “Capaz que no puede hacer una torta, pero lo hacés
partícipe haciendo que bata el huevo. Quizás no bate el huevo
espectacular, pero no importa, estás promoviendo su sentimiento de
autonomía”, ejemplificó.
En la actualidad existen centros,
talleres, actividades y otras alternativas para evitar que el
residencial sea la única opción para aquellas personas mayores que
ya no pueden vivir solas. En muchos casos, las familias optan por
asignarle un cuidador, ya sea un servicio de acompañante, un
particular o incluso uno de los propios integrantes de la familia.
Pero quienes ejercen este rol también necesitan descansos y momentos
de ocio y recreación. Poder ofrecer a los ancianos un espacio de
talleres y actividades fuera de su lugar de residencia es también
lograr ese respiro que los cuidadores necesitan.
La buena alimentación y el
ejercicio físico son fundamentales para lograr un envejecimiento
saludable. Pero, tal como agrega López, igual de importante es el
amor propio y, vinculado con eso, la autoestima. En todas las
personas, pero en especial en las mayores, se trata de un concepto
que está ligado de forma estrecha a su funcionalidad, a sus
vínculos, a su integración en la sociedad.
Es habitual que las personas
mayores sientan que la tecnología los ha sobrepasado. Quienes son
abuelos, muchas veces se enfrentan con que una parte importante de la
vida de sus nietos está en las pantallas, en los dispositivos, en
las redes sociales. Y a ellos les cuesta adaptarse a esas nuevas
tecnologías.
López tiene un vínculo muy
estrecho con sus tres nietos varones, que lo llaman “Tata”. Sabe
usar WhatsApp y es una de las vías por las que mantiene una
comunicación constante con ellos. Sin embargo, siente que en lo
tecnológico tiene “un debe grandísimo”. “Me hubiera gustado
preocuparme un poco más en su momento”, lamentó.
La gerontóloga entiende que las
tecnologías hoy cumplen este rol integrador para las personas
mayores y destaca la importancia de que se les enseñe a usar un
celular o una tablet para comunicarse con sus familiares y allegados.
Pero, además, añade que existen actividades con lentes de realidad
virtual y consolas de videojuegos que pueden ayudar a enlentecer su
deterioro cognitivo, ejercitar su memoria y otras habilidades del
cerebro.
La
nueva forma de vivir la vejez, para Araújo, tiene que ver también
con “aceptar las limitaciones” de las personas mayores, “poder
ver y descubrir las fortalezas, alimentar su sentido de vida,
promover la participación activa, creativa y la motivación para el
aprendizaje constante”.