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Romeo Taddei: "Hacer las canciones de mi padre es muy fuerte para mí; un poco lo sufro todavía"
El hijo del reconocido cantautor fallecido Claudio Taddei desembarca en la escena musical uruguaya con un concierto homenaje a su padre en el que participarán decenas de músicos, algunos que tocaron con él y otros más jóvenes que lo admiran
Romeo Taddei posa delante de proyecciones de obras de arte de su padre, Claudio Taddei, quien fue un destacado músico y artista plástico, fallecido en 2019.
Uno de los recuerdos más antiguos que tiene Romeo Taddei es estar en la cama, a punto de dormirse, abrazado a un pingüino de peluche, y ver a su padre que se acerca a darle las buenas noches. Más cerca en el tiempo, Romeo está en un asado en Montevideo, con una guitarra entre sus brazos y está cantando una canción de Charly García con su padre: “Vinimos a una Fiesta de la X, fue una de las últimas veces que él vino a tocar. Yo tenía 17 años y él me enseñó a tocar su canción Qué lástima en un fogón. Me acuerdo que yo estaba intentando hacer los acordes correctos y él se reía mucho. Entonces me dijo: ‘Hay que seguir metiéndole’”.
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Claudio Taddei murió el 9 de agosto de 2019 en Suiza. Tenía 52 años. Romeo recién había cumplido 22. De ese año proviene el recuerdo más nítido que menciona su hijo: “El último año me lo llevo en el corazón. Estuvimos muy cerca, estuve viviendo con él, allá en Ticino. Estaba la guitarra siempre a mano. Tengo el recuerdo de estar los dos haciendo Rezo por vos, de Charly. Yo tocando y él cantando, fogoneando en el sillón, tomando una birra”.
El miércoles 25 de marzo Claudio Taddei será homenajeado en el Auditorio Nacional del Sodre Adela Reta con un concierto tributo ideado y dirigido por Romeo, en el que participarán decenas de músicos uruguayos, con dirección musical del baterista Mateo Ottonello. Romeo cantará varias canciones de su padre, con una banda estable de cinco músicos: Ottonello en batería, Patricia Ligia en bajo, Fede Noll y Manuel Contrera en teclados.
Al frente de la lista de artistas invitados estarán su tía Rossana Taddei y su hermana, Dana. También subirán al escenario Alfonsina, Flor Sakeo, Fede Righi, Gustavo Etchenique, Hugo Fattoruso, Familia Núñez (tambores), Santiago Acosta, Agarrate Catalina, Gabriel Manzanares, Martín Morón, Gleisis Estrada y Alejandro Reyes. No están anunciados oficialmente, pero, según supo Galería, es muy probable la presencia de Ruben Rada y La Vela Puerca, dos presencias muy importantes en la carrera de Taddei. El primero como cantante invitado en su primer y consagratorio disco, La iguana en el jardín, y la segunda por ser la banda a la que Taddei produjo su primer disco, el legendario Deskarado.
En sus últimos años en el escenario, Taddei solía pintar en vivo. Por esa razón el concierto contará con una puesta en escena basada en su universo visual como artista plástico, con proyecciones de sus obras en pantallas. Las ganancias netas del show serán donadas al Instituto Nacional del Cáncer.
Romeo Taddei contó a Galería cómo llegó a convertirse en músico —Deiro es su nombre artístico—, cómo procesó el duelo de su papá viajando como mochilero por Sudamérica y cómo se alinearon los astros para que, después de dos intentos fallidos, se haya concretado el ansiado homenaje al músico que le cantaba canciones de cuna y que, cuando aún no sabía atarse los cordones, lo llevó a un estudio de grabación para cantar uno de sus mayores éxitos: Dormite tranquilo.
Romeo Taddei
En sus últimos años, Claudio Taddei solía pintar en vivo. El concierto contará con una puesta en escena basada en su universo visual como artista plástico.
Adrián Echeverriaga
¿Cuándo empezaste a compartir la música con tu papá?
La música estuvo siempre en mi casa, nos cantaba y nos enseñaba canciones. Cuando tenía 11 o 12 años me enseñó a tocar el cajón, y lo empecé a acompañar en toques chicos. A él le gustaba compartir, quería que yo empezara a hacer música, pero yo jugaba al fútbol y no le daba mucha bola. Eso de tocar era más para estar al lado de él y aparecer ahí.
¿Él insistía para que ustedes se hicieran músicos o les dio espacio para que eligieran su camino?
No, nunca nos insistió. Dana canta hermoso desde siempre. De los dos, ella es la artista. Yo jugaba al fútbol, nomás (ríe). Y le daba un poco a la batería y al cajón, hacía percusión, incluso candombe, que me encantaba.
¿El fútbol fue un proyecto? ¿Querías ser futbolista?
Sí, jugaba allá en Ticino. Jugué varios años en las inferiores del Lugano, el principal equipo de la ciudad, y en otros equipos. Fue un proyecto hasta que me vine a vivir acá, a los 13. Había arreglado una prueba en Peñarol, lo tenía hablado. Y al final no se dio. Cuando estaba por ir a probarme me lesioné un tobillo, después el otro, y la posibilidad del fútbol empezó a caer.
¿Claudio te iba a ver?
Sí, bastante seguido, cuando podía. Siempre me dio para adelante en eso también, pero sin insistir.
¿Cómo fue tu vínculo temprano con la guitarra?
Mi viejo me hizo una prueba de guitarra a los 8 o 9 años, me tuvo una hora con solfeo, y le dije “nunca más”, volví llorando a mi casa. Por un buen tiempo no toqué una guitarra. Allá no es tan común como acá eso de tocar la guitarra con amigos, entonces no toqué más. Recién en Uruguay volví a tocar. Todos tocaban y como yo era el hijo del artista me preguntaban: ¿tocás? Y yo decía: no. Ahí empecé a tocar entre amigos y noté que tenía facilidad. Después arranqué a tocar más metódicamente a los 21, cuando pasé la última etapa con mi viejo. En ese año me empecé a acercar a la música, me refugié en las canciones y a los 22 empecé a fluir en el canto.
Romeo Taddei nació en Montevideo. El 28 de febrero cumplió 29 años. Cuando tenía cinco le diagnosticaron cáncer a su papá y la familia se mudó a Suiza, primero en la parte francófona, y luego, hasta el comienzo de su adolescencia, en la llamada Suiza italiana, en Ticino, cuya principal ciudad es Lugano. Cuando sus padres se separaron, volvió a Uruguay con su madre, Verónica Blanco, y su hermana Dana. Se establecieron en Parque del Plata y Romeo cursó secundaria en el liceo Pablo Neruda de Atlántida. En 2018 volvió a Suiza con su hermana y acompañó a su papá en sus últimos meses de vida. Luego, la forma que encontró para procesar el duelo fue dejar todo e irse unos meses de mochilero.
“Cuando él murió largué todo, dejé todo lo que estaba haciendo. Tenía una vida bastante estable. Estaba en pareja y tenía trabajo. Me había formado como entrenador físico, trabajaba como personal trainer en el gimnasio de un hotel. Cerré todo y me fui de Suiza. Vine a Uruguay, armé la mochila y me fui a conocer Sudamérica”. Ese fue el modo en que inició su camino como músico. Con su mochila y su guitarra a cuestas recorrió Uruguay, Argentina, Brasil, Perú y Colombia. “En ese viaje me empapé de música y me di cuenta de que quería eso para mi vida”. Una noche en un fogón tuvo algo así como una revelación: “Cayó uno con una viola, se puso a tocar y pensé: qué mágico, quiero esto, quiero crear estas situaciones”.
Romeo Taddei
Romeo Taddei vive en Suiza, es entrenador físico, y su conexión real con la música empezó en la pandemia.
Adrián Echeverriaga
¿Cómo empezaste a componer canciones?
Primero tratando de aprenderme los temas de él. El plan era estar ahí, cantar sus canciones y tenerlo cerca. La primera fue Qué lástima, después Conserva tu luz y Dormite tranquilo. Yo soy el niño que canta en esa canción, algún día tenía que aprenderme ese tema (ríe).
¿Tenés recuerdos de esa grabación?
Del momento tengo como una imagen. Crecí viendo los videos y escuchando los casetes con las grabaciones que mi vieja guarda allá en Suiza. Es un viaje verte ahí de chico. ¡Wow, qué lindo eso! Los recuerdos se mezclan con los cuentos que he escuchado siempre de esas grabaciones, son recuerdos construidos entre todos. Ahora en este último año estuve explorando más aún en el cancionero de mi viejo y saqué varios temas nuevos; gracias a eso he mejorado bastante, porque para mí es un ídolo, es una bestia total el viejo.
¿Cuándo empezaste a escuchar su obra disco por disco, a entender las canciones y el sonido?
La primera vez que estuve acá en Uruguay escuché La iguana en el jardín (1995, que incluyó Estoy contento nena y la versión de Why Did You Do It?, de Stretch, dos éxitos instantáneos). Solo estando acá y escuchando esas primeras canciones te das cuenta de la impronta que dejó el viejo, cómo la gente habla de él. Acá me fui enamorando de sus canciones, fui conociendo en profundidad sus canciones viejas. Fui entendiendo de dónde venía ese sonido bien funky de los primeros discos. Y noté también la simplicidad que él le imprimía a su música. Encontré una entrevista que le hicieron en un diario, buenísima, y me encantó. Ahí habla de esa simpleza que yo estaba apreciando. Ahí la entendí más todavía. Son canciones de dos acordes. Why Did You Do It? tiene tres acordes. Es muy simple, pero la clave es el swing que tiene, con él y con Rada como invitado. Es genial.
¿Cómo te ayudó ese viaje de mochilero a procesar lo de tu viejo?
Bueno, pasé por varios períodos de oscuridad, tuve mis desbundes. Pero por suerte tenía la música, que siempre me ayudó. Y la música se instaló muy fuerte unos meses después, cuando llegó el Covid. Me volví para acá, estuve encerrado dos meses, me pasé tocando y cantando y experimenté un gran cambio en muy poco tiempo. También en ese tiempo empezamos a hacer música con Dana, y transitamos juntos ese proceso difícil de decidir si uno se dedica a la música cien por cien o comparte la música con otro trabajo, un equilibrio que no es nada sencillo encontrar.
Tenés una voz que recuerda mucho a Claudio. ¿Cuánto y cómo pesó en tu vida ser el hijo de Claudio Taddei?
Esa sensación pesada apareció sobre todo cuando empecé a cantar, cuando empezaron a salirme cosas parecidas a las de él. Sentía esa carga del “no puedo hacer cosas feas, cosas malas”. Pensaba en qué diría mi viejo si me viera haciendo esto o aquello. Tuve un período medio masoquista, sí. Por eso me resultó mejor empezar la carrera allá en vez de acá. La última cosa que quería, y que quiero, era aprovechar lo que hizo mi viejo para ser reconocido, para ser alguien en la música. Quiero que si eso sucede sea por mí. Entonces por eso busqué ese nombre artístico, Deiro, que une partes de mi apellido y mi nombre. Y empezar mi carrera musical en Italia me sacó bastante ese peso.
¿Cómo encaraste la tarea de interpretar las canciones de él ya profesionalmente?
Siempre le tuve un gran respeto a ese repertorio. Hacer esas canciones para mí es muy fuerte. Un poco lo sufro todavía. No tanto por lo que alguien vaya a decir de mí, eso no me importa tanto. Es algo que me pasa a mí con él. Si me equivoco, le digo en mi interior: “¡Perdón, viejo!” (ríe). Después lo pienso bien y entiendo que obvio, el error es parte del ser humano. Él mismo cambiaba las letras de sus temas todo el tiempo. Es parte del juego, pero soy muy exigente conmigo mismo.
¿Evitás la imitación de su forma de cantar o sale en forma natural?
Es mi voz natural. Nunca pienso en imitarlo. Trato de hacerlo lo mejor posible, es una interpretación del original. Tampoco es mi plan por ahora revisitar los temas. Por ahora no me interesa tomar una obra del viejo y hacerla mía. No estoy para esa todavía, no me da. Mi versión pasa por mi voz. Él tenía su forma de cantar y trato de hacerla lo más parecida posible pero a mi manera.
Él tenía un gran dominio de recursos vocales, como el falsete, la impostación lírica, y los explotaba mucho. ¿Los practicás también?
Algunos me salen naturalmente, otros las estoy practicando. Quiero tener esas herramientas para poder usarlas cuando las necesite. Me doy cuenta de que mi voz es más delicada que la suya. Él era un poco más rockero, manejaba muy bien el grito del rock. En algunos momentos explotaba. A mí esa parte no me pertenece tanto. Creo que soy más tranquilo. Me gusta explorar, investigar y ver qué puedo incorporar. Estoy en una etapa de aprendizaje. Investigando aprendés a conocer tus cuerdas vocales, probás esto o lo otro y decís: opa, nada mal, capaz que esto queda bien.
Romeo Taddei
Romeo y su hermana Dana participaron en el programa de televisión X Factor, en Suiza.
Adrián Echeverriaga
¿Cómo surgió Deiro y cómo viviste en Italia tu participación, con gran éxito, en un reality show en televisión?
Cuando volví a Suiza, en plena pandemia, enseguida pasaron cosas. Subimos un video con Dana a las redes de Rossana, mi tía, cantando su canción Poder sonreír, que es muy popular acá. Y así, de la nada nos invitaron a cantar al programa de televisión italiano X factor, que es parecido a La voz. Dudamos mucho con Dana, no teníamos ningún tema bien grabado, nunca habíamos cantado juntos en público. Era como mucho tirarse sin red a la televisión italiana para millones de espectadores.
¿Qué cantaron?
Poder sonreír y una versión de un tema italiano, a guitarra y dos voces. Claro, es un formato en el que ellos deciden todo. Te cortan el tiempo. Nos pedían que mandáramos 15 temas de un día para el otro. Nosotros no teníamos 15 temas, cantábamos hacía pocos meses y teníamos cinco temas. Les dijimos: nosotros tenemos esto, elijan ustedes y vamos. Y terminó bien, quedamos bastante bien parados.
Y después te fuiste a Roma.
Después de X factor me llamaron de un sello en Roma y firmé un contrato por dos años. Ahí era Romeo Taddei todavía. Lo cierto es que prometieron rosas y todas las flores, pero no hicieron casi nada. Y bueno, ta, experiencia. Al fin y al cabo viví dos años en Roma (ríe). Volví y empecé mi camino, y en 2024 nació Deiro.
Dijiste que aún te sentís un artista virtual, que necesitás más boliche, escenario, carretera. ¿Cómo proyectás el futuro cercano?
En el último año y medio he tocado mucho en Suiza. Y acá ya hice mis primeros toques. Es algo que deseaba mucho. Allá venía tocando algunos temas míos y covers, del viejo y de otros. Ahora ya no quiero más cantar covers, alguno de él capaz que queda, pero me quiero concentrar en lo mío. Acá estoy haciendo solo temas míos, muchos que no grabé todavía pero los tengo a guitarra y voz. La idea es seguir creando, grabando, publicando y sobre todo tocando.
¿Está en tus planes un proyecto de disco de canciones de Claudio?
Por ahora no. Puede ser en un futuro, ¿por qué no? Me lo estoy planteando un poco desde que estoy acá, en realidad.
Hace poco se subió el disco Cebras, nácar y rubí, y ahora la obra de Claudio está completamente disponible en plataformas. ¿Piensan publicar algo en vinilo, aprovechando el regreso de este formato?
A mí me encantaría hacer un vinilo de La iguana en el jardín, que acaba de cumplir 30 años. Se lo planteé al sello (Bizarro, dueño del catálogo Orfeo) y estaría genial hacerlo, me encantaría.
Hubo dos intentos frustrados de hacer este homenaje a Claudio. ¿Cómo surgió y cómo se concretó esta idea?
Ya estaba desesperado (ríe). Hubo que perseverar. Desde hace mucho tiempo que quería producir un homenaje al viejo acá en Uruguay. Pero con el duelo primero y lo de Italia después se fue estirando. No sabía bien dónde apoyarme desde allá. Nunca había hecho ni un espectáculo ni nada acá. Primero intenté con personas cercanas, amigos y conocidos del viejo. Era difícil que encajaran las piezas. Entonces, después de dos veces que no se pudo, en la tercera se armó un gran equipo y se está dando. Se anunció y casi sin difusión se agotaron las entradas. Estoy muy agradecido a mis amigos que me ayudaron y la gente. Es un signo de lo querido que es por el público uruguayo. Lo sentimos todos muy presente al viejo. Es como que está acá con nosotros. Todo el amor, el cariño que hay hacia él me hace feliz.
Armaste una banda fija, vas a cantar canciones de Claudio y hay varios cantantes invitados. ¿Cómo armaste el espectáculo?
Casi todos los músicos tocaron con el viejo. La idea también era que hubiera músicos jóvenes, porque él siempre apoyó a los nuevos. Quise que estuviera en el escenario la energía de la admiración de los músicos. Esa es la esencia de este homenaje: retribuirle la alegría y la belleza que nos dio con su voz y con sus canciones. La idea es que hable su música.
¿Creés que este concierto también pueda abrirte un camino posterior acá en Uruguay?
Sí, me encantaría. Estoy viviendo en Suiza, tengo mi proyecto allá pero me gustaría venir seguido a tocar acá. También sigo trabajando allá como entrenador. Cada vez que vengo me veo con mis amigos de Parque del Plata y siempre sale algún partido de fútbol 5.
Romeo Taddei
Romeo Taddei empezó su carrera musical en Italia bajo el nombre artístico, Deiro, que une partes de su apellido y su nombre.
Adrián Echeverriaga
Tenés varios tatuajes. ¿Alguno es de una pintura del viejo?
Algunos, los que tengo en el brazo derecho son del viejo. Son partes de diferentes cuadros suyos que fui repartiendo. Yo le decía que en un concierto suyo me podría pintar a mí como obra en vivo. A él le gustaba hacer eso en los conciertos. Entonces yo me imaginaba en el escenario solo con una calza, y que me pintara todo, y después me tatuaba los dibujos que me gustaran. Él me decía que no, que yo estaba loco. Mi primer tatuaje me lo dibujó él, en vida. El resto me los hice después.
Así que el brazo con el que tocás la guitarra está dibujado por él.
Sí, tenés razón (ríe).No lo había pensado. Y de hecho el dibujo se parece un poco a una guitarra.
“Cuando él (su padre)murió largué todo, dejé todo lo que estaba haciendo. Tenía una vida bastante estable. Estaba en pareja y tenía trabajo. Me había formado como entrenador físico, trabajaba en el gimnasio de un hotel. Cerré todo y me fui de Suiza. Vine a Uruguay, armé la mochila y me fui a conocer Sudamérica”. Ese fue el modo en que inició su camino como músico.
“En el último año y medio he tocado mucho en Suiza. Y acá ya hice mis primeros toques. Es algo que deseaba mucho. Allá venía tocando algunos temas míos y covers, del viejo y de otros. Ahora ya no quiero más cantar covers, alguno de él capaz que queda, pero me quiero concentrar en lo mío”.
Fotos: Adrián Echeverriaga.
Producción: Sofía Miranda Montero y Guillermina Servian.
Agradecemos al equipo del Sodre y a H&M por su colaboración en esta producción.