La educación financiera, un aprendizaje que llegó tarde, pero para quedarse

Aprender a gestionar el dinero desde niños tiene un impacto positivo en la vida; en el mundo, las escuelas cada vez lo enseñan más. Uruguay va en ese camino

—Mamá, ¿me comprás esto?

—No.

—¿Y esto?

—Tampoco.

—¿Por qué?

—Porque no tengo plata.

—¡Y sacá del cajero!

Ir al shopping o al supermercado con los hijos puede ser agotador. “¡Como si el cajero fuera mágico!”, remató la anécdota Carolina­ Chifflet, magíster en Finanzas y directora académica de Negocios Internacionales de la Universidad de Montevideo (UM), que luego de padecer varias veces esta situación, tuvo una inspiración. “Me tocó los principios y con una amiga empezamos a ahondar sobre educación financiera y a averiguar qué había en el mundo”. Así descubrieron que “tímidamente” empezaban a aparecer iniciativas en distintos países. Incluso, se encontraron con que las pruebas PISA habían comenzado a evaluar las competencias financieras de los adolescentes de aquellos países que se animaran a someterse a examen, algo que Uruguay­ todavía no hizo.

Ni cortas ni perezosas, decidieron comenzar a trabajar en el tema para facilitar estos conocimientos a los niños uruguayos. En un primer momento, pensaron en crear algún videojuego, pero finalmente la idea se concretó en talleres sobre educación financiera para cuarto, quinto y sexto de escuela. Dictaron los primeros entre finales de 2017 y principios de 2018, con el objetivo de enseñar desde la experiencia de la vida cotidiana, tratando de hacerlos lo más lúdicos posibles.

“Empezás a ver que los chicos ya desde primaria entienden, empiezan a captarlo. Eso es lo que hoy se llama alfabetización financiera­. Es parte de la vida diaria. Desde el día en que cobrás un sueldo nunca más te despedís de mirar los números”, dijo Chifflet a Galería.

Con el tiempo, su amiga se desvinculó del proyecto, pero ella siguió firme dando talleres e investigando sobre el tema. Su preocupación por la alfabetización financiera ha echado raíces en la UM, que este año, a instancias suyas, se convirtió en la primera institución uruguaya en ser miembro afiliado de la Red Internacional de Educación Financiera (INFE) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), un estado reservado para organizaciones no gubernamentales, sin fines de lucro, fundaciones o academias  interesadas en la educación y los conocimientos financieros. Esto implica, entre otras cosas, que la UM puede ser consultada por documentos que emite la OCDE y participar de su comité técnico.

Poder transformador. “La educación financiera es una habilidad esencial para prosperar en la sociedad actual”, sostiene la referente mundial en el tema Annamaria Lusardi, economista italiana y profesora de la Universidad de Standford. A su entender, la alfabetización financiera en la infancia tiene un poder transformador, dado que abre puertas que quizás el contexto del niño no haría por sí solo.

Algo similar sostiene Rodrigo Álvarez, experto­ en finanzas personales y productor del podcast Neurona Financiera. “Como adultos funcionales es fundamental saber gestionar el dinero. Es una habilidad que debería ser primordial, porque nos guste o no, no importa la ideología que tengamos, vivimos en un mundo donde el dinero es importante”, señaló a Galería.

Para Álvarez, el dinero es “una herramienta que nos permite alcanzar cosas”, y por la relevancia que tiene en nuestras vidas deberíamos aprender a gestionar el dinero desde la niñez; sin embargo, no forma parte de ningún programa educativo, ni en Primaria, ni en Secundaria, ni en la facultad ni siquiera en un doctorado. “Terminamos aprendiendo por imitación de nuestros padres, que, a su vez, aprendieron de los suyos. De esta manera, terminamos normalizando comportamientos que son insalubres para nuestras finanzas”.

“Tenemos que entender que si controlamos nuestros gastos, vamos a tomar decisiones reales, que van a repercutir en nuestra vida en general. Las personas que tienen mejor gestión financiera tienen mucho menos preocupaciones, a la larga producen más y van a ser más felices ellos y sus familias”, agregó.

Un paso más profundo en este aprendizaje supone utilizar el dinero como herramienta para diseñar una vida. “Vivimos en función de cosas que nos van pasando, pero es muy difícil parar la pelota y preguntarse si realmente es así como queremos vivir. Mi posición es que nosotros deberíamos diseñar una vida y vivirla. Para hacerlo, una herramienta fundamental es el dinero, que deberíamos usar en pro de nuestros objetivos”, explicó. A su entender, este concepto también se debería comenzar a enseñar en la niñez. A modo de ejemplo, dijo: “Soy de la idea de que mis hijos pueden hacer lo que quieran, pero tienen que entender que aquello que decidan hacer (o estudiar) cuando sean grandes, tiene una dimensión financiera y les va a tener que generar capital para poder vivir”. 

Pequeños aportes. Convencida del poder transformador de la educación financiera en la vida de las personas, a Chifflet no le bastó con ofrecer talleres en escuelas y colegios, sino que vio la necesidad de ayudar en la formación de los maestros. Fue así que el año pasado, en conjunto con la Facultad de Humanidades y Educación de la UM, organizó un taller de capacitación para docentes tanto del sector público como privado. “Para enseñar a los niños necesitás capacitación pedagógica, por eso quisimos empezar a dar apoyo a los maestros. En la medida en que ellos lo incorporan, lo pueden transmitir mejor a los niños“, explicó. A principios de este año se impartió otro a cargo de Kim Fatten, una especialista de Fulbright que visitó la universidad. Por otro lado, actualmente, un grupo de expertos de la UM trabaja en la elaboración de una guía de abordaje de estos temas que sirva como insumo para los maestros.

Bajo la misma óptica, los talleres que Chifflet­ ofrece en escuelas y colegios también­ intentan ser un apoyo para los docentes. Por esta razón, previo al taller les facilita material para que puedan ir trabajando el marco teórico y abordando los temas con más soltura. En la hora y media que dura el taller, cada niño recibe billetes y una planilla, donde deben identificar el ahorro, la donación y el consumo, tres conceptos básicos de finanzas. “Enseguida empiezan a captar; como el ahorro les genera interés, empiezan a cambiar consumo por ahorro”, subrayó. Para la magíster en Finanzas, también es importante que los niños empiecen a familiarizarse con el concepto de donación. “Está bueno que lo incorporen, hay que ayudar a los demás, es nuestra responsabilidad”.

A su vez, con un grupo de exalumnos de la UM, Chifflet elaboró una serie de talleres virtuales sobre la temática que presentó al Plan Ceibal para incluirlos en su plataforma. Sobre esto todavía se encuentra a la espera de una respuesta. “Son pequeños aportes desde distintos frentes. Los talleres en escuelas, por ejemplo, son una experiencia muy marginal, debería ser mucho más abarcativa. Lo bueno es que los niños les van contando a sus padres, que también lo pueden ir incorporando”, aseguró.

Los jóvenes lo piden. La inclusión de educación financiera en los programas escolares y liceales también ha sido un tema considerado entre las autoridades de la educación. La transformación educativa impulsada por el actual gobierno establece, en el Marco Curricular Nacional de 2022, el lineamiento de trabajar temáticas que respondan a las necesidades y a las situaciones de la vida cotidiana de los estudiantes, entre ellas, la educación financiera. De hecho, en un proceso de consulta a estudiantes de bachillerato denominado Reimaginar la Educación, que llevaron adelante ANEP y Unicef el año pasado, los conocimientos financieros vinculados a la vida cotidiana fueron uno de los más demandados por los estudiantes.

Verónica Zorrilla de San Martín, de la División de Planeamiento Educativo de ANEP, adelantó a Galería que ya desde 2023 la alfabetización financiera forma parte del plan de trabajo de educación básica integral (desde los tres años hasta noveno de Primaria). No obstante, aclaró que esto no quiere decir que en cada año haya un programa específico de educación financiera. Por el contrario, se trata de un contenido que se encuentra en el programa de Matemática, pero que el docente debe trabajar de forma transversal, integrándolo con las demás áreas de conocimiento, a través de metodologías activas que respondan a problemas y desafíos de la vida cotidiana.

“El plan de trabajo de educación básica integral es un continuo y en ese continuo se va trabajando educación financiera, desde los tres años”, manifestó. A modo de ejemplo, señaló que en el programa de cinco años se establece trabajar con el sistema monetario de forma lúdica. En el programa de primero de escuela se suma el tema del dinero, billetes y monedas. Más adelante, se enseña sobre activos y bienes. Cuando son más grandes y llegan a séptimo se trabaja porcentajes y descuentos.

Subrayó que entre las cinco competencias básicas que el programa de Matemática de Educación Básica Integral establece que el estudiante debe desarrollar en estos años, se encuentra la de “reconocer y utilizar conceptos comerciales, económicos y financieros, con el fin de comprender su impacto en la vida diaria y decidir de forma racional”.

En tanto, este año se comenzó a trabajar la alfabetización financiera en Educación Media Superior. Así es que en primer año (cuarto de liceo) se cuenta ahora con una asignatura específica que desafía a los estudiantes a aprender los conceptos de ahorro, crédito y deuda. A partir de ellos, se los invita a avanzar en lo que significa ahorrar para invertir, la responsabilidad financiera, los riesgos de endeudarse y la toma de decisiones. En este sentido, adelantó que este año se trabajará en el armado de los programas de segundo y tercero de Educación Media Superior.

Para el armado de todos estos programas, los equipos de ANEP han trabajado en conjunto con otros equipos externos consultores, entre ellos, uno del Banco Central del Uruguay (BCU) y otro del Plan Ceibal. Este último con el objetivo de poner las nuevas tecnologías al servicio de la alfabetización financiera. A su vez, con el BCU también se trabajó en la formación de los docentes, adaptando el curso de Economía y Finanzas para docentes que ofrecía el banco, para que este pudiera otorgar créditos de ANEP a aquellos que quisieran cursarlo.

Salud financiera. Álvarez, que desde hace varios años viene promoviendo la alfabetización financiera desde su podcast, celebró la iniciativa de ANEP de incluir estos conocimientos en los programas escolares y liceales. “Así como en su momento le dimos una computadora a cada uno de los gurises y hoy, 20 años después, estamos viendo los resultados superpositivos­, con la educación financiera va a pasar lo mismo”, expresó. “Si nosotros les enseñamos a gestionar el dinero a los niños, de acá a 20 años vamos a ver los resultados: los números de endeudamiento y de incobrables que vemos hoy en estadística financiera van a mejorar muchísimo”, explicó.

A su entender, esto beneficiará a toda la sociedad, ya que al vivir menos estresadas por el dinero, las personas van a ser más productivas, el endeudamiento y la mora van a ser menores y, por lo tanto, las tasas de interés también. En definitiva, el sistema va a ser más prolijo y la salud financiera de la sociedad será mayor.

FUENTE: nota.texto7