Carmen Posadas presentó su libro Licencia para espiar

De niña se sentía una espía, contó Carmen Posadas en la presentación de su libro Licencia para espiar en el Centro Cultural de España (CCE) el 24 de mayo. Pasados los años, cuando a su padre le asignaron la Embajada en Moscú, tuvo contacto estrecho con espías porque controlaban su casa. Llegó un momento en el que los integrantes de la familia escuchaban a los espías porque hacían mucho ruido y los micrófonos andaban mal. “Ni siquiera se tomaban la molestia de disimular”, recordó Posadas.

Relató que la cocinera no entendía ninguna palabra de español y espiaba, y que había un operario que aseguraba que solo se ocupaba de sacar la nieve del techo en cualquier estación del año, pero en verdad era otro espía encargado de poner los micrófonos.

A raíz de esos contactos fue que la autora se inspiró para escribir su nueva obra, un relato entre la ficción y el ensayo. “La idea era hacer un recorrido del arte del espionaje desde la noche de los tiempos hasta el presente”, afirmó.

La presentación de la obra estuvo a cargo de la subsecretaria de Educación y Cultura, Ana Ribeiro, y del periodista Mauricio Rodríguez, quienes por casi una hora fueron recorriendo parte del texto y la vida de Posadas. Sobre el criterio de elección de las protagonistas, Posadas dijo que lo primero que hizo fue consultar un libro riguroso que terminó siendo muy aburrido, entonces descubrió que el espionaje tiene “una parte glamorosa que identificamos con James Bond, pero también tiene otra parte que es más gris, que es desde el señor que está delante de una pantalla, en el ciberespionaje”. Como ejemplo dio el caso de su hermana, a la que le ofrecieron un trabajo de espía que consistía en escuchar todo el día Radio Moscú, y no aceptó.

Ribeiro celebró la publicación del libro y preguntó sobre la doble tarea de la no ficción de reafirmar lo que el lector ya sabe y al mismo tiempo contar elementos nuevos que no se conozcan.

Sobre los rasgos que tienen en común las espías protagonistas del libro, aseguró que son “el arrojo” y “una gran inteligencia”. “Te estás jugando la vida permanentemente. Te equivocas y te matan”, subrayó.

Fotos: Lucía Durán