La misa abierta con la que se conmemoraron los 50 años del milagro de Los Andes

Octubre 13. Decenas de personas reunidas en el gimnasio del Colegio Stella Maris, medios de comunicación transmitiendo en directo y los sobrevivientes que conmocionaron al mundo entero. Como en 1972, la historia se repite 50 años después. Los mismos jóvenes, que ahora lucen canas, se reencontraron en el mismo lugar en el que se brindó la conferencia de prensa que anunció su regreso tras sobrevivir al accidente aéreo en la cordillera de los Andes.

La emoción fue el denominador común entre quienes compartieron esta celebración, que conmemoró medio siglo de la tragedia que a la vez fue milagro. El encuentro comenzó con unas palabras de los brothers Thomas O’Connell y Eduardo McArdle, directores del Colegio Stella Maris en aquella época. Ambos recordaron detalles de esa experiencia y destacaron la importancia de los valores transmitidos a través del deporte, y particularmente del rugby, en cuanto al trabajo en equipo, la solidaridad y la perseverancia. “Esta noche estamos celebrando la vida. La vida de los que han quedado ahí y de los que sobrevivieron. Pero sobre todo estamos celebrando esos valores”, reflexionó McArdle. También invitó a los protagonistas a recordar nombres de profesores de ese entonces, siendo Carlitos Páez dueño de la memoria más privilegiada.

Luego de la oratoria tuvo lugar una misa abierta encabezada por el cardenal Daniel Sturla. Frente a los sobrevivientes, familiares y amigos (incluida una delegación de chilenos que viajó especialmente), el sacerdote definió la historia de los Andes como un “cántico de amor”, en el que “no hubo lugar para el egoísmo, el desánimo ni el individualismo”. Además, Sturla habló de la importancia de la fe en las situaciones límites, destacando la entrega y la solidaridad del grupo. “El amor no fue solo un sentimiento. Fue decisión y actitud. Fue también capacidad de organizarse, de buscar alternativas. No valía la competencia sino la colaboración, el espíritu de equipo”.

En la eucaristía participaron familiares de los sobrevivientes y fallecidos en el accidente, mientras que sus nietos y bisnietos acompañaron llevando dos banderas históricas del Colegio Stella Maris y del equipo de rugby Old Christians Club. Este momento fue uno de los más emotivos de la noche y antecedió a las esperadas palabras de uno de los protagonistas, Gustavo Zerbino: “Nunca hubo tanta gente en una misa del 13 de octubre. Quiero agradecer a los que están en el cielo y hoy bajaron para estar entre nosotros”, se refirió con emoción a los compañeros que quedaron en la montaña. También invitó a los presentes a brindar un aplauso para Roberto Canessa y Fernando Parrado, los expedicionistas que atravesaron la cordillera en busca de ayuda.

Finalmente, se compartió una carta enviada por el papa Francisco, en la que definió a los sobrevivientes como “profetas de la esperanza” que pudieron “hacer memoria y apelar a la educación recibida”. Durante toda la misa acompañó la interpretación del coro del colegio, integrado por algunos familiares directos de fallecidos.

fotos: Lucía Durán