"Hace años que abracé mis contradicciones, no me siento interpelada más que por mí misma"

Nombre: Irene Delponte • Edad: 37 • Ocupación: pastelera y comunicadora • Señas particulares: estudió Ciencias Políticas y Comunicación; fue host de un local de tatuajes y piercings en Rosario; le encanta la ropa de diseñador.

Nombre: Irene Delponte • Edad: 37 • Ocupación: pastelera y comunicadora • Señas particulares: estudió Ciencias Políticas y Comunicación; fue host de un local de tatuajes y piercings en Rosario; le encanta la ropa de diseñador.

¿Cree que existen los placeres culposos?

Sí, los tengo. Me gusta mucho la mayonesa industrial, que no es mayonesa, me gusta comerla con arroz, atún de lata y choclo de lata. Me encanta la cuarto de libra con queso, doble. Son placeres culposos en tanto, de alguna manera, filosóficamente o éticamente me opongo.

¿Siente la presión de comportarse siempre acorde a lo que predica?

Me pasó que me increparan en una cadena de comida rápida. Una persona me reconoció y me dijo: “No puedo creer que estés acá”. Fue el tupé y la falta de respeto, diría Moria. Yo no lo conocía. Hace años que abracé mis contradicciones, no me siento interpelada más que por mí misma. Igual hay cosas con las que no transo, sobre todo en lo político.

La han criticado por ser feminista y fanática de Maradona. 

Me parece horrible que te hagan eso. Creo que hay una cuestión de clase. Si sigo mirando películas de Woody Allen, que están buenísimas, y a un montón de otros varones, ¿por qué tengo que cancelar a Maradona? Además, no estoy a favor de la cultura de la cancelación. La vida está llena de contradicciones, ahora hay un feminismo de redes sociales que te exige ridículamente que seas intachable. Hay mujeres que son muy liberales para muchas cosas, como por ejemplo, la prostitución, pero después si te maquillás o te depilás, te increpan. 

En 2018 sus alfajores se hicieron famosos a nivel local. ¿Cómo se dio ese fenómeno?

Cuando empecé con el alfajor de Santé mi idea era que no fuera ni fino, ni un alfajor megaindustrial comprado. El alfajor no tiene que ser pretencioso, con masa sablée ni sucré. Es casi una comida callejera y por eso lo hicimos con una masa que es con grasa vacuna, que es lo más ordinario, pero es rica. Como cuando comés tortafritas, no las querés hechas en aceite de oliva, la gracia es que sea así. El ímpetu que tuvo creo que también tiene que ver con que no había algo así en el mercado, con mucho dulce de leche, que eso le daba impacto visual. Había cola de gente en la puerta de Santé antes de que abriera para no quedarse sin el alfajor, se empezó a correr la bola de que estaba bueno. 

Incluso se los ha llevado a uno de sus ídolos, Adrián Dárgelos, el cantante de Babasónicos.

Un día Adrián, en una prueba de sonido en La Trastienda, pidió un alfajor. Preguntó cuál era “el alfajor” que tenía que probar. Era un sábado y yo al otro día me iba de viaje. Estaba preparando las cosas en mi casa, me escribió la productora de La Trastienda y me dijo: “Ya mismo venite que Adrián Dárgelos quiere probar un alfajor”. De la galera me puse a hacer la masa, la cociné, los hice en tiempo récord y se los llevé. Me quedé a escuchar la prueba de sonido. Y ahí quedó, La Trastienda me llama cuando vienen músicos, entre ellos Patti Smith. Es divertido, le da una personalidad rockera al alfajor, que tiene que ver conmigo.

Es hincha de Rosario Central. ¿Iba a la cancha cuando vivía allí?

Fui desde que pude entrar, a los 11 años, con mi padre. Después con amigos, con el que era mi novio. Vivía a pocas cuadras de la cancha y era socia del club, nadaba ahí. Cuando perdían me enojaba, me entristecía. Después me separé un poco del fútbol por el feminismo, por “lo tóxico del fútbol”, pero ahora me estoy amigando de nuevo. A mis hijos no les interesa el fútbol, me hace gracia porque lo viven a través de Ibai Llanos. Conocen al Kun Agüero por gamer.

Como feminista, ¿es más difícil ser madre de dos varones?

No me lo cuestiono mucho, los crío naturalmente. Crecí en una familia que, para la época y para lo que era mi ciudad natal, era bastante progre. Mi pareja también refleja eso. 

Creo que vivimos un momento que está buenísimo para las mujeres, más allá de todo lo terrible que sigue sucediendo, estamos mucho mejor que hace 10 años. Hoy no basta con ser un hombre promedio para ser el mejor, hoy tenés que pelearlo porque estamos nosotras. Yo creo que si Cortázar tuviera 45 años hoy, no sería Cortázar. 

Es fanática de las comedias románticas. ¿Cuál es su favorita?

Clueless, es cero pretenciosa. Mi madre odiaba las novelas y cuando ella, que es psicóloga, se iba a atender pacientes, me miraba todas, eran mi escuela. Veía cómo te podías enamorar de alguien diferente. El arquetipo de las telenovelas era pobre-rico o bueno-malo. Y en el caso de Clueless era una chica más banal y un pibe que usaba remeras de Greenpeace. Además —esto no lo pensé en su momento, lo pienso ahora— él no la trataba mal.

¿En qué ciudad del mundo se come mejor?

En Turín, pero Italia en general es insuperable.

Este año va a hacer un viaje de la costa oeste al este de Estados Unidos. ¿Siempre soñó con hacerlo?

Yo nací cuando todavía estaba la guerra de las Malvinas y, no es que en mi casa estuviera prohibido lo que viniera de Inglaterra, pero había cierta tensión. Entonces crecí muy consumidora de cosas de Estados Unidos. Mi padre es músico y tiene una banda de jazz, es fan de Glenn Miller, de Bob Dylan. Le debo mucho a Estados Unidos. Fui muchas veces, estudié ahí, aprendí ahí. Y esta vez le quiero rendir un homenaje a eso que no se ve, voy a ir a Phoenix, Albuquerque, Nueva Orleans, destinos que capaz que no son tan turísticos pero tienen mucha historia, muchas cosas ricas y mucho más en común con nosotros de lo que creemos.