¡Hola !

En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
$ Al año*
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

¡Hola !

En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
$ por 3 meses*
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
* A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
stopper description + stopper description

Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

Suscribite a Búsqueda
DESDE

UYU

299

/mes*

* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

¡Hola !

El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

Anita Álvarez de Toledo: ¨A mi hija le hice el regalo que yo siempre quise: ser uruguaya¨

Nombre: Anita Álvarez de Toledo • Edad: 45 • Ocupación: cantante y DJ • Señas particulares: tiene más de 18 tatuajes, vivió al lado de la casa de Frida Kahlo en México y estudió kabbalah con un rabino.

Nombre: Anita Álvarez de Toledo • Edad: 45 • Ocupación: cantante y DJ • Señas particulares: tiene más de 18 tatuajes, vivió al lado de la casa de Frida Kahlo en México y estudió kabbalah con un rabino.

Conduce Punta Vibes en Bohemia FM. ¿Qué le gusta de la radio? Es una contradicción porque no tengo el hábito de escucharla. Mi madre escuchaba esos programas de la mañana que hablan y hablan. Me parecía un horror, por eso le agarré rechazo. Escucho Bohemia porque es pura música y de la buena. El año pasado tuve otro programa, de tres horas de charla. Nunca lo hubiese escuchado (ríe). Me engancho solo si me gusta y ubico a quien habla, como con Ronnie Arias. Acá en Uruguay soy bastante ignorante sobre la radio, me falta conocer. 

¿Escucha podcasts? Sí, sobre meditación y ciencias neurológicas. 

¿Qué le gusta de enseñar canto? 

El encuentro, la lectura que hago de la persona y la conexión que se genera. Veo por dónde puedo entender su sensibilidad para que se entusiasme. 

¿Qué recuerdos tiene de sus giras con los grandes de la música argentina? Un constante agradecimiento. Siempre fui consciente de lo que me tocó vivir y, gracias a eso, lo viví con mucha presencia mental y emocional. Desde que empecé a cantar con Fito (Páez) a los 23 años y empezaron a abrirse puertas, sabía que era parte de algo muy grande. Haber tocado recientemente con No Te Va A Gustar fue increíble. 

¿Cuándo empezó a tocar música como DJ? Desde siempre soy la que pone música en las juntadas o en la van de ida y vuelta a los shows. En el 98 pasé música durante el verano, en un boliche nuevo de La Barra. Iba con mis CD y mi equipo en un carry on. Me tomaba la combi para ir y volver. En 2004 empecé de manera más seria. 

¿Tiene un género musical favorito? No. Depende del momento que esté viviendo, si justo conocí a un artista o salió un disco que me pegó muy fuerte... Cuando voy a la montaña me gusta escuchar el rock n roll duro, Led Zeppelin. 

¿Es de las que dicen que la música de antes era mejor? No me gusta caer en eso, me gusta estar siempre aggiornada porque hay cosas maravillosas. Me gusta buscar constantemente, y lo mejor no pasa por los charts mundiales o las principales radios. 

¿Por qué se mudó a Uruguay? Siempre fue mi hogar de alma y corazón. Mi madre creció en el campo de Trinidad. Veníamos desde diciembre a marzo y lloraba cuando volvía a Argentina. Decía que quería vivir acá de grande. Todos mis amigos eran locales, me hacía la uruguaya y puteaba a los argentinos, siempre fui la falsa uruguaya (ríe). A mi hija le hice el regalo que yo siempre quise: ser uruguaya (ríe)

¿Qué le gusta de vivir en Punta del Este? El contacto que tiene con la naturaleza y cómo todo se acompasa con ella, el país entero y los uruguayos. Eso es lo que salva la cabeza y el corazón. Si no estás conectada con la naturaleza, terminás en una carrera de hámsteres. Buenos Aires es hermosa pero le da la espalda al río. Poder ver el horizonte como en Uruguay te da aire y perspectiva, eso allá se pierde. 

Foto: Gastón Tricarico. Foto: Gastón Tricarico.

¿Siempre quiso ser madre? Nunca, jamás. Hasta tenía un discurso antimadre: “Las mujeres que quieren ser madres no tienen un propósito real, ponen toda su energía en otro ser humano que después le van a quemar la cabeza porque no se sienten realizadas”. Decía barbaridades y las creía con mi sangre, creía que una mina embarazada era inferior. Después cambié y quise ser madre. Ahora no entiendo nada, soy un par de tetas con una especie de bicho maravilloso que aprende, habla, imita, se mueve, tiene personalidad, sus planteos y, con solo dos años, un carácter que no puedo creer. El nivel de amor que siento es algo que nunca imaginé que pudiera existir. No hay palabras para transmitir el amor que uno conoce a través de un hijo. Yo escuchaba esto de la gente y les refutaba diciéndoles que era un reflejo suyo y de su ego. Ahora me di cuenta de que pasa por algo absolutamente cósmico, quedás arrasada. Es hermoso. 

¿Qué enseñanza le gustaría pasarle a su hija Ella? Que siempre confíe en su instinto. La sabiduría absoluta está ahí. Que no tenga que recurrir a afuera para buscar nada, que vaya para adelante. Es la única manera de vivir feliz, estando alineado con lo que uno siente. 

¿Qué es lo más “loco” que ha hecho por amor? De pendeja me obsesionaba con los pibitos que me gustaban. Empecé a surfear porque me gustaba uno. Me compré la tabla, el traje y entraba al agua para verlo (ríe). Hasta me aprendí el número de la patente de su motito porque eran todas iguales, recorría la costa y podía saber en qué playa estaba (ríe)

Dicen que es audaz y siempre va para adelante. ¿Se siente así?

Sí. Me mando como un elefante para adonde sea. Es una característica de Aries. Mi instinto me toma por completo, no soy nada analítica. 

¿Cree en el zodíaco? Sí, me anoto a todo lo que estudie lo no tangible. Hasta estudié kabbalah con un rabino por tres años. 

Es muy activa en las redes sociales. ¿Le gusta expresarse por ese medio? Sí. Más que nada en Twitter. Me divierte como loca y el desafío de decir algo en 120 caracteres me parece espectacular. 

¿Cuál fue su primer tatuaje? Una tobillera de flores que me dibujó una amiga a los 16 años. Les dije a mis padres que era temporal, después llegó el verano y se dieron cuenta de que seguía ahí (ríe). Me escapé del colegio con dos amigas, el tatuador fumaba cigarrillos Parisienne, de tabaco negro. Del dolor fumé cuatro mientras me tatuaba (ríe). Dolió tanto que no pude pisar por una semana, decía que me había esguinzado. Los últimos dos que tengo me los hice en México, durante una noche donde tomé mucho mezcal (ríe).

¿Cómo fue vivir en México? Te rompe la cabeza, es entrar en una película de surrealismo constante. Después de vivir en La Roma, me mudé a Coyoacán, que es más mexicano, con construcciones del 1500 o 1600, vivía en la misma manzana que la casa de Frida Kahlo.  

// Leer el objeto desde localStorage