De estreno, enamorada y con buena salud: Lena Dunham está muy bien

La actriz, guionista, directora y escritora estrenó en Sundance su segunda película, se casó con un músico peruano británico del que se la ve enamoradísima y por fin, después de algunas intervenciones, los problemas de salud le dan tregua

La actriz, guionista, directora y escritora estrenó en Sundance su segunda película, se casó con un músico peruano británico del que se la ve enamoradísima y por fin, después de algunas intervenciones, los problemas de salud le dan tregua

La vida personal de Lena Dunham siempre permea en su obra y, por algún motivo, eso se hace evidente aun cuando ella no lo explicita. Entonces está por un lado el valor que le da esa verdad a su trabajo, y por otro, en contrapartida, todos esos aspectos (de sus personajes, de sus historias) que llevan a preguntarse si cuando escribió, en uno de los primeros parlamentos de Girls (la serie de HBO que creó y protagonizó), que Hannah (la aspirante a escritora a la que interpreta) era “la voz de su generación”, se refería en realidad a ella misma. Cualquiera fuera la intención del contundente y ambicioso enunciado, Dunham se hizo un lugar, a sus 25, como una voz (de mujer blanca, de clase media alta-alta neoyorquina) a la que, cuanto menos, resultaba interesante escuchar.

La serie duró seis temporadas (2012-2017) y ese tiempo fue una verdadera montaña rusa para Dunham, que no desperdició oportunidades para desnudarse (literal y metafóricamente), mostrando sin tapujos un cuerpo no hegemónico y opinando sobre cualquier tema con la libertad y la impunidad de una niña privilegiada (es hija de dos artistas exitosos que viven en Manhattan) y compartiendo —a veces en exceso— detalles no solicitados de su vida en sus redes sociales y en su libro de memorias. Los haters no tardaron en aparecer y ella, después de librar unas cuantas batallas, cuando la serie llegó a su fin optó por desaparecer un tiempo de la escena artística.

Mientras en las redes abogaba por la necesidad de más información sobre la endometriosis —una enfermedad que padece desde muy joven— y mostraba el nacimiento y el fin de algunas relaciones, y seguía dando que hablar desde los ensayos que escribía muy esporádicamente para algunas publicaciones, muchos se preguntaban si el de ella sería uno de esos casos en los que el éxito llama a la puerta demasiado temprano, y así de temprano también se desvanece.

Sharp Stick, su segunda película (la primera, Tiny Furniture, precedió a Girls y ganó algunos premios), se estrenó en el último festival de Sundance. Las críticas han sido variadas. Pero algo quedó demostrado una vez más con las expectativas que despertó la película y es que cuando Lena Dunham habla, se la escucha.

Replegarse. Julio de 2018. Pasó un año del episodio final de Girls. Dunham disfruta (o atraviesa) un necesario distanciamiento del ojo público, que la ha sometido al mismo escrutinio que al resto de las figuras célebres pero que ha hecho un foco algo obsesivo en el peso que ella pierde y vuelve a ganar. Postea dos fotos en Instagram, una al lado de la otra, y hace una comparación: “A la izquierda: 138 libras, halagada todo el día, recibiendo proposiciones de hombres y apareciendo en la portada de un tabloide sobre dietas que funcionan. Además, enferma de los tejidos (padece el síndrome de Ehlers-Danlos) y de la cabeza y subsistiendo solo con pequeñas cantidades de azúcar, toneladas de cafeína y un botiquín de medicamentos. A la derecha: 162 libras, feliz, alegre y libre, elogiada solo por personas que importan por razones que importan, subsistiendo con un flujo constante de refrigerios divertidos y saludables, fortalecida por levantar perros y espíritus. Incluso esta guerrera de la positividad corporal a veces mira la imagen de la izquierda con anhelo, hasta que recuerdo el dolor imposible que me llevó allí y me puso de rodillas”.

Cuando empezó a emitirse Girls en 2012, antes de que comenzara a hablarse de positivismo corporal,quedó claro que Dunham estaba dispuesta a mostrar abiertamente su cuerpo imperfecto. Pero no todo el mundo estaba preparado para verlo, y se lo hicieron saber. “La gente tuvo una reacción muy rápida, fuerte y alérgica a mi apariencia, y me lo dejaron muy claro”, contó Dunham a The Hollywood Reporter. “Recibía mensajes, muchos, muchos, muchos de ellos al día, sobre cómo me veía. Cosas que a la mayoría de las personas nunca les habrán dicho en sus vidas (...): ‘Estás gordo, eres feo y mereces morir”. Aunque, según ella, “la gente” solía pensar que la habían criado como nudista, desnudarse frente a la cámara se trataba de una decisión vinculada al personaje, y a cómo quería que se vieran y sintieran las escenas de sexo en la serie. “Tenía todos los problemas con mi cuerpo que tienen todas las mujeres jóvenes. Simplemente no era tímida respecto a desnudarme”.

Con Jemima Kirke, Zosia Mamet y Allison Williams compartió Lena Dunham seis años el set de Girls, la serie que la catapultó. Con Jemima Kirke, Zosia Mamet y Allison Williams compartió Lena Dunham seis años el set de Girls, la serie que la catapultó.
El papel en Girls fue una de las primeras participaciones relevantes de Adam Driver en Hollywood. El papel en Girls fue una de las primeras participaciones relevantes de Adam Driver en Hollywood.

El año 2018 fue uno de quiebre para Dunham: después de años de exposición dejó la televisión, la relación de cinco años con el músico Jack Antonoff llegó a su fin, entró a rehabilitación por el uso abusivo de ansiolíticos y los dolores que le generaba la endometriosis la forzaron a hacer un cambio de perspectiva. “Me he acostumbrado a la idea de que hay momentos en los que mi cuerpo no va a funcionar para mí y lo único que voy a tener son libros y escritura y mi relación con mi trabajo y hacer arte”, dijo en ese momento.

Así como en 2014 relató en un ensayo para The New Yorker su pasaje por las diversas terapias, desde su infancia hasta la adolescencia —cuando le diagnosticaron TOC— y la adultez, seis años después optó por el mismo recurso para contar el proceso que vivió, después de pasar por una histerectomía, respecto a la maternidad, primero pensando en adopción y después en fecundación in vitro y subrogación de vientre. “Se autodenominan guerreras de la FIV. (...) Hacen pulseras con dijes con las tapas de los frascos de medicamentos (una enfermera me animó a guardar la mía para “un proyecto de arte o algo así”) y exhiben las docenas de jeringas necesarias para llevar adelante el proyecto de hacer una persona”, escribió en Harper’s Bazaar. “Hay muchas cosas que puedes corregir en la vida: puedes terminar una relación, volverte sobrio, ponerte serio, pedir perdón, pero no puedes obligar al universo a darte un bebé que tu cuerpo te ha dicho todo el tiempo que era imposible. Los animales débiles mueren en el bosque mientras sus compañeros de manada corren delante. Los huevos fallados no eclosionan. No puedes forzar a la naturaleza”, aseveraba. La pieza movilizó a algunas lectoras, pero no cayó bien a otras, que se sintieron aludidas pero no representadas por las palabras de Dunham, que calificaron de críticas y faltas de compasión. Con ella, la controversia siempre está a la vuelta de la esquina.

En 2018 pasó por una histerectomía después de años de sufrir los dolores de la endometriosis. En 2018 pasó por una histerectomía después de años de sufrir los dolores de la endometriosis.

Confinarse. La pandemia encontró a Lena Dunham viviendo en Londres y a punto de filmar la que pensaba que sería su segunda película, Catherine, Called Birdy, una adaptación al cine del libro favorito de su niñez (había adquirido los derechos ni bien ganó algo de dinero con Girls). Pero el rodaje se canceló y a la semana contrajo Covid. Dadas las circunstancias, volvió a sentarse a escribir.

A fines de enero se estrenó en el Festival de Sundance el resultado de ese trabajo, que acabó siendo su segundo largometraje: Sharp Stick. Dunham, que escribió y dirigió el filme, designó como cabezas de departamento a mujeres; y teniendo en cuenta que en la historia abunda el contenido erótico, dio gran relevancia al rol del coordinador de intimidad, una figura relativamente reciente en los rodajes, que se ocupa de conversar con los actores la escena y coreografiar sus movimientos. Una red de seguridad para los actores y para ella misma.

La autorreferencia está, una vez más, presente en Sharp Stick a través de la protagonista, Sarah Jo (Kristine Froseth), una joven que a los 17 años ve postergado su despertar sexual al atravesar una histerectomía, y que reinicia ese proceso de autodescubrimiento a los 26, cuando tiene su primera experiencia sexual con el padre del niño del que es babysitter (Jon Bernthal). Dunham es la esposa de él, embarazada, y Jennifer Jason Leigh ofreció una superelogiada interpretación como la madre de la chica.

El director y comediante Judd Apatow fue uno de sus mentores y quien la ayudó a que Girls se concretara. El director y comediante Judd Apatow fue uno de sus mentores y quien la ayudó a que Girls se concretara.
La actriz es hija de dos exitosos artistas neoyorquinos: Laurie Simmons y Carroll Dunham. La actriz es hija de dos exitosos artistas neoyorquinos: Laurie Simmons y Carroll Dunham.
Militante del partido Demócrata, en 2016 estuvo con Chelsea Clinton y America Ferrera en la Convención Nacional Demócrata en Philadelphia. Militante del partido Demócrata, en 2016 estuvo con Chelsea Clinton y America Ferrera en la Convención Nacional Demócrata en Philadelphia.

Avanzar. Así como en 2020 escribiría un ensayo sobre la maternidad, dos años antes había narrado en primera persona su desoladora pero civilizada ruptura con el músico Jack Antonoff. “Nos sentamos en la cocina que compartimos por casi cuatro años y nos miramos en silencio, reconociendo lo que nadie quería decir”, escribía en uno de los primeros párrafos de su ensayo para Vogue. Después de los cinco años que duró su relación más significativa, Dunham se encontró de nuevo experimentando la vida en solitario. “Por un momento exquisito, en lugar de llorar la pérdida de mi pareja, lamenté la pérdida de mi valentía. Solía ????no tener problemas para mirar a la cara a la anfitriona (del restaurante) cuando decía: ‘Solo uno para la cena, gracias'”.

Pasaron tres años antes de que se cruzara con Luis Felber, el músico peruano británico que conoció a través de amigos en común y con quien se terminó casando en setiembre de 2021, ocho meses después de la primera cita. “En enero, todo lo que tuiteé fue sobre cómo los hombres son básicamente frijoles refritos con forma humana. Lo que estoy diciendo ahora es que nunca dejen de esperar a que ocurra el milagro, chicos”, escribió en la red social.

Fue tal la conexión que, así como había hablado en Vogue de su ruptura con Antonoff, escribió sobre su reluciente y prometedora historia de amor con Felbe, sobre sus inseguridades y todo aquello de lo que no se sentía merecedora o capaz de recibir: “Luché contra la sensación de que historias como esta no pertenecían a mujeres como yo. ¿Qué tipo de mujeres? Mujeres imperfectas. Mujeres angustiadas y torturadas. Mujeres gordas. Sabía, intelectualmente, que este tipo de pensamiento era arcaico y me lo impuso un sistema en el que no creo. Pero en ese momento, era imposible no ver una cuenta corriente de zorras de Instagram que parecían más merecedoras de su cuidado, atención y muy buen cabello”. En esas mismas páginas cuenta que ya hablaron de adopción.

Lena Dunham se casó en setiembre de 2021 con Luis Felber, un músico que conoció a través de amigos en común. Lena Dunham se casó en setiembre de 2021 con Luis Felber, un músico que conoció a través de amigos en común.

Aunque se rumorea la posibilidad de una continuación de Girls —siguiendo una tendencia a la que recientemente adhirió Sex And the City con And Just Like That—, Dunham dijo que de momento no es una opción. Otros proyectos ocupan su vida además de la concreción de Catherine… Actualmente está trabajando en el guion de Mob Queens, una miniserie para HBO, siguiendo con su vínculo con la cadena, y también firmó con la compañía Mattel un contrato para escribir y dirigir la película de la muñeca Polly Pocket, que protagonizará Lily Collins. “Polly Pocket fue responsable de incontables horas de escapismo infantil para mí. Me dio un pequeño mundo de magia y autonomía para narrar, por lo que es bastante poético abordar estas mismas ideas ahora como directora”, aseguró.

Al mismo tiempo está escribiendo su segundo libro de memorias. El primero, Not That Kind of Girl, no pasó desapercibido y disparó alguna que otra polémica (una de ellas a partir del pasaje en el que cuenta que a los siete años inspeccionaba con curiosidad los genitales de su hermana bebé). Dunham ya está habituada a los cuestionamientos y a las demostraciones de odio (contra su cuerpo, su forma de pensar, su manera de expresarse). Ha cometido errores mediáticos, ha hecho declaraciones poco felices; es lo que pasa cuando a muy corta edad alguien muy opinionado tiene la convicción de que su voz importa y, además, tiene acceso a micrófonos. También ha pedido disculpas por cada uno de esos pasos en falso (la falta de diversidad del elenco de Girls, su apoyo inicial a Murray Miller, uno de los guionistas de la serie, acusado de violación por una menor, y la lista sigue).

Con el tiempo, aprendió a nadar contra la marea. “Siento una gran empatía con la gente que comete errores. Llegó un punto en el que estaba disculpándome por respirar. Eso diluye el significado de las palabras. Me encantaría que la próxima década se tratara menos de disculparse y solo de hacer arte abiertamente”. El eterno debate entre corrección e incorrección política en el arte tiene en Dunham una activista por el no.

Sobre su última película, que también despertó comentarios por el vínculo que plantea entre una mujer joven y un hombre mayor y casado, habló en la revista Rolling Stone: “Sabes que son personajes de una película, ¿verdad? Se nos permite disfrutar de esto. No es que tu vecino esté engañando a su esposa (con la niñera), y tú estás guardando el secreto. Pueden simplemente verlo y sentirlo, muchachos”, dijo. 

Parece que los años y la experiencia le sentaron bien.