El adiós a Rita Lee, un ícono de la música brasileña que avanzó rompiendo barreras

La artista falleció a sus 75 años debido a un cáncer de pulmón dejando atrás un legado eterno y una huella imborrable en varias generaciones

Ya quedó perdida, casi olvidada en el tiempo, pero la primera vez que Rita Lee tocó en Uruguay fue el 14 de setiembre de 2002. Su recital fue en el salón Copacabana del entonces hotel Conrad, en Punta del Este. Hacía un año que había salido a la venta Aqui, Ali, em Qualquer Lugar, conocido con el nombre alternativo de Bossa ‘n’ Beatles, donde la indiscutida reina del rock brasileño pasaba por el filtro de la bossa nova clásicos de los Genios de Liverpool, adueñándose para siempre de A Hard Day’s Night, dejándolo a la altura del With A Little Help Of My Friends de Joe Cocker como el mejor cover que podía hacerse de los más grandes. 

En ese entonces, esta artista iconoclasta nacida como Rita Lee Jones el 31 de diciembre de 1947, la que nació y nunca se fue de San Pablo, la hija de un dentista estadounidense, masón y amante de la ufología y de una pianista brasileña ultracatólica, la hincha fanática del Corinthians y su “democracia corinthiana” en plena dictadura, la que cruzó todas las fronteras con Lança Perfume (1980), ya tenía 31 discos grabados y estatura de mito. Y no se olvidaba de quién era, de lo que era y por qué lo era: una mujer que quiso meterse “con útero y ovarios” en el ultramachista rock brasileño, primero con su banda Os Mutantes, en la que estuvo entre 1966 y 1972, con Tutti Frutti luego y finalmente como solista, por ella, por ellas y para ellas. Para su colega Tom Ze, con quien compartió el llamado movimiento tropicalista, Rita Lee ofreció “la educación sexual más privilegiada a través de sus canciones” para generaciones de chicas, donde les habló de sexo “con canciones bellas, de una manera alegre, de una manera jocosa a veces, de una manera honesta, de una manera en la que Eros estaba más presente que Tanatos”, según dijo para el DVD Ovelha Negra, de 2008. 

Y ella reivindicaba ese rol en ese final de invierno puntaesteño, en una entrevista para el suplemento cultural Radar del diario argentino Página 12, publicada el 22 de setiembre de 2002. Romper barreras fue doloroso, pero entonces ya disfrutaba de la cosecha. “Para mí es muy importante (poner énfasis en ser mujer). Creo que es un up grade que tenemos en la vida. El mundo femenino, la existencia femenina, es mucho mayor, más completa y compleja, mucho más mágica. Yo siempre hablé de esto, hablo abiertamente de la menstruación, de la menopausia. Porque hasta hace un tiempo la mujer era solo la musa... Ahora ya no (…), ahora predominan las mujeres brasileñas que son puras tetas, culo y siliconas. Por eso me gustan mucho las opositoras: Marisa Monte, Cássia Eller, Zélia Duncan, Adriana Calcanhoto, Fernanda Abreu. Son todas band leaders, compositoras que no necesitan mostrarse físicamente de esa forma. Ahora, por fin siento que ya no estoy sola. Pasé mucho tiempo sola en otras épocas: era la única figura femenina que componía y que puteaba un poco. Ahora están estas chiquitas a las que yo siento como si fuesen mis nietas, sobrinas o hijas. Es maravilloso”, le dijo a la periodista Violeta Weinschelbaum.

<em> Entre Caetano Veloso y Gilberto Gil se para la inconfundible Rita Lee, toda una señal de status en la MPB. Foto: Vanessa Carvalho, AFP</em>

Entre Caetano Veloso y Gilberto Gil se para la inconfundible Rita Lee, toda una señal de status en la MPB. Foto: Vanessa Carvalho, AFP

A esa visita le seguirían dos más a Uruguay. El 14 de enero de 2006 volvería a Punta del Este y también (casi) a ese mismo lugar, solo que ahora al aire libre, en el marco del festival Conrad Live. Más adelante, ya había alcanzado los 45 años de trayectoria cuando actuó por primera vez en Montevideo, en el Complejo Cultural Plaza, el 23 de mayo de 2011.

“Además de cumplir su promesa de desembarcar en Uruguay con ‘una caja de bombones musicales surtidos’, la reina brasileña del rock regaló a los montevideanos un show lleno de humor e historias, logrando una comunicación con el público como pocas veces se ve por estas latitudes”, se indicó en la web de El Observador al día siguiente. “Quédense tranquilos que no voy a hablar español, soy peor que Julio Iglesias hablando portugués”, dijo provocando la hilaridad de los asistentes. Ella misma —lentes como los de John Lennon, flequillo Stone, gracia adolescente a los 63 años, histrionismo natural— era un espectáculo. Con dotes de standapera, arrancó carcajadas sobre lo “mierda” que era envejecer: que la espalda, que el hígado, que el no poder levantarse para el teléfono… “Es un cliché: o el rockero muere de sobredosis… o soy yo”. Por supuesto, ahí estuvo la música con joyas como Agora Só Falta Você, Ovelha Negra, Doce Vampiro, Saúde, Amor e Sexo, A Hard Day’s Night, Lança Perfume, Mania de Você y Erva Venenosa.  

“Nunca estuve en Montevideo, es una locura estando al lado”, señaló también, generando en un audiencia totalmente entregada gritos de bienvenida y pedidos de retorno. “Volver… me piden volver y todavía no me fui, ¡qué amor!”.

No pudo volver. Un cáncer al que parecía ya había vencido y al que había bautizado Jair, en obvia alusión al expresidente brasileño Jair Bolsonaro, por quien no sentía el menor cariño, ganó finalmente la partida el 8 de mayo pasado, a los 75 años. Triste, opaca e inútil victoria, porque alguien que ya tenía pensado un epitafio tan brillante como “Ella nunca fue un buen ejemplo, pero fue una buena persona”, como indicó en su autobiografía de 2016, ya tenía ganado un lugar en la inmortalidad.

<em> En junio de 2018, la cantante presentó su libro favoRita en San Pablo, después de haber sacado su autobiografía en 2016. Foto: Cica Neder, AFP</em>

En junio de 2018, la cantante presentó su libro favoRita en San Pablo, después de haber sacado su autobiografía en 2016. Foto: Cica Neder, AFP

Una despedida a medida. El año siguiente al de su visita a Montevideo iba a ser el de su despedida de los escenarios paralelamente a la edición de su último disco, Reza. Pero nada salió como lo pensado. Claro que lo impensado ha sido una constante en su vida. Porque si el destino le tenía trazado a la pequeña Rita un cómodo camino como dentista o concertista de piano, luego de una infancia holgada en el coquetísimo barrio paulista de Vila Mariana, con una educación en un colegio francés que la hizo políglota, finalmente terminó sacudiendo todos los cimientos de la sociedad conservadora (y parte de la liberal también), cumpliendo con todos los clichés de una rock ‘n’ roll star, sexo (en todas las variantes imaginables) y drogas (todas las conocidas) inclusive; calmándose bastante, eso sí, luego del nacimiento del primero de sus tres hijos, en 1977. Lo cierto es que su vida sobre los escenarios terminó en una comisaría y con los patrocinantes yéndose en retirada.

Veinte mil personas se habían aglomerado para verla en Arcanjú (Sergipe) el 28 de enero de 2012, en el que había sido anunciado como el último recital de su carrera. Todo marchaba bien hasta que vio a la policía militar reprimiendo a varios asistentes. Primero intentó la diplomacia: “Ustedes son simpáticos, vayan a fumar un baseadinho (porro) por ahí, no se preocupen”. Luego, cuando vieron que lejos de tomarlo a bien los efectivos se desplegaron en torno al escenario, no ahorró palabras: “Tengo derecho a hablar, este piso es mío, este piso es mi despedida del vivo. Soy de la época de la dictadura. ¿Creen que les tengo miedo?”, además de lindezas tales como “caballos”, “perros” o “hijos de puta”. La madrugada después de la noche que iba a ser su despedida terminó detenida por “desacato” y “apología del delito”, y luego condenada a pagar una multa de 5.000 reales.

La dictadura, para ella, además de haberla combatido con música, le significó la peor noche de su vida. Eso fue en 1976 cuando, estando embarazada, fue llevada detenida tras habérsele encontrado maconha (marihuana) en su casa. Hasta hoy jura y perjura que esa droga (al menos esa en particular; ella nunca tuvo empacho en admitir que se metió en el cuerpo cuanta cosa había por ahí) no era suya. 

<em> La popular Xuxa fue a expresar su dolor en el velatorio en el Planetario de San Pablo. Foto: Isaac Fontana</em>

La popular Xuxa fue a expresar su dolor en el velatorio en el Planetario de San Pablo. Foto: Isaac Fontana

Por supuesto, no se merecía ese final de los escenarios. Como ese disco, el último de su carrera, estaba vendiéndose bien, decidió que otra sería su despedida y armó una gira. La cita fue el 4 de noviembre de 2012, en la Explanada de los Ministerios de Brasilia. Luego de cantar Lança Perfume, se puso de espaldas a las 25.000 personas, se bajó los pantalones y mostró las nalgas. No era algo nuevo en ella: lo había hecho en Río de Janeiro poco tiempo atrás, y ni siquiera es algo que hoy por hoy ranquee alto en la escala de las transgresiones. Curiosamente, eso le valió críticas de algunos de sus fans: “Mostrar la bunda en el escenario es un acto de amor, del tiempo en que el rockero tenía cara de malo, y vos todavía no habías nacido”, le contestó a uno, un tanto moralista de más, que la cuestionó en las redes sociales. 

Pero más allá del rechazo de algún almita sensible en exceso, esa travesura le costó la salida de varios auspiciantes un tanto puritanos de más. “Alégrense, reaccionarios. Perdí el patrocinio de un banco porque mostré la bunda”, subió a Twitter el 28 de noviembre 2012. “Nunca tuve padrinos, nunca fui amiga de directivos, nunca recibí incentivos, nunca calenté los sillones. Adiós, minitour Reza”, concluyó.

Pero siempre hay un pero y en el caso de Rita Lee una vuelta. Se subió finalmente por última vez a un escenario el 26 de enero de 2013, en el Vale do Anhagabau, en San Pablo, durante los festejos de los 459 años de la mayor ciudad de Brasil. No hubo incidentes.

Jair. Cuando ya había llegado el turno del sosiego, cuando disfrutaba del matrimonio con su segundo esposo, Roberto de Carvalho, quien además de componer y tocar en su banda también habia sido su pareja desde 1977 y el padre de sus tres hijos (una estabilidad inesperada para alguien tan alocado), cuando se dedicaba a sus libros infantiles, a su vegetarianismo, a su activismo por los animales y a sus proyectos radiales, un control de rutina al que se sometió en el hospital Albert Einstein de San Pablo arrojó que tenía un tumor maligno en un pulmón. Era mayo de 2021. Brasil estaba sumido en una pandemia a la que la política sanitaria del presidente Jair Bolsonaro no hacía sino empeorar.

Encaró la enfermedad como se suponía que iba a hacerlo. Ella, que había sido rubia y pelirroja, que parecía que tenía un sol furioso en la cabeza, aparecía en las redes sonriente y con el pelo corto y canoso. Con esa sonrisa se la vio en setiembre de 2021, cuando concedió una entrevista para O Globo, algo inusual en estos últimos años. 

<em> El 26 de enero de 2013 San Pablo cumplió 459 años y los festejó con un show de Rita Lee, el último de su carrera. Foto: Nelson Almeida, AFP</em>

El 26 de enero de 2013 San Pablo cumplió 459 años y los festejó con un show de Rita Lee, el último de su carrera. Foto: Nelson Almeida, AFP

“Hice un pacto con el universo, con el Creador, con los ‘seres de luz’, que no me iba a frenar el tener cáncer de pulmón. Tuve radioterapia y ahora tengo quimioterapia. Los exámenes son geniales. Pero no es fácil. Vi a mi madre pasar por esto: quimioterapia, radiación... y, hace 45 años, la medicina era muy diferente. Entonces, cuando el médico dijo que necesitaba tratamiento, lo primero que pensé fue: ‘¡Lo sabía!’ ¿Sabés por qué? Por las señales que recibí. Sabía que algo iba a pasar. ¿Cuántas veces he dicho que tendría que pagar algún ‘peaje’ de vida? Tenía una agitación tras otra: ‘Deja de fumar. Has estado fumando desde que tenías 22 años, déjalo ahora’. (…) Con la pandemia, con ese ánimo bajo que sumergió al mundo, no hay manera de no afectarse: empecé a fumar el triple que antes. Tengo esta cosa católica, la culpa, y seguí faltándome el respeto. Y cuando el médico dijo: ‘Tienes cáncer de pulmón’, cerré los ojos y pensé: ‘Travieso, sarcástico’ “.

Para abril de 2022, su familia anunció en las redes que Rita había vencido al cáncer. Pero poco más de un año después, el maldito Jair dio el zarpazo final. El dolor de fans y colegas, dentro y fuera de Brasil, ha sido muy intenso y profusamente consignado. 

“Cuando muera, me imagino las palabras de cariño de los que me odian. Algunas emisoras de radio pondrán mis canciones sin pagar derechos, los colegas dirán que se me echará de menos en el mundo de la música, quién sabe, a lo mejor hasta le ponen mi nombre a una calle sin salida”, escribió en su autobiografía. “Los fans, esos sinceros, levantarán las portadas de mis discos y corearán Ovelha Negra. Las televisiones ya deben tener bajo la manga un resumen de mi trayectoria para mostrarlo en los telediarios y saldrá una pequeña nota en el obituario de algunas revistas. En las redes sociales, algunos dirán: ‘Eh, yo creía que la vieja ya se había muerto jaja’. Ningún político se atreverá a asistir a mi velatorio, ya que nunca he estado en el estrado de ninguno de ellos y me levantaría del ataúd para abuchearlos”.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva decretó tres días de duelo. Sí fue al velatorio en el Planetario de San Pablo el diputado estadual Eduardo Suplicy, del Partido de los Trabajadores (PT), el mismo del mandatario. Jair Bolsonaro no hizo ningún comentario. 

<em> El 26 de enero de 2013 San Pablo cumplió 459 años y los festejó con un show de Rita Lee, el último de su carrera. Foto: Padurado, AFP</em>

El 26 de enero de 2013 San Pablo cumplió 459 años y los festejó con un show de Rita Lee, el último de su carrera. Foto: Padurado, AFP

El mayor éxito

Divertido, pegadizo pero para nada pegajoso y tremenda y maravillosamente sensual (o directamente sexual), Lança Perfume, del disco Rita Lee de 1980, fue el mayor éxito internacional de la carrera de la brasileña. Tanto, que dejó de ser una gran estrella de consumo interno. Para todos aquellos no embebidos de su música, es posiblemente la canción que más asocien con ella.

“El hecho de ser hija de inmigrantes me da la sensación de ser turista en Brasil. Nunca quise hacer carrera afuera, ni siquiera cuando Lança Perfume hizo furor en Francia. Lo mío está en Brasil. Descubro Brasil todo el tiempo, y ese dinamismo proviene del tropicalismo”, dijo en la citada entrevista a Página 12.

Lança Perfume, compuesto por Rita y su segundo marido, Roberto de Carvalho (el primero, Arnaldo Batista, también fue compañero de correrías musicales, ya que integraba Os Mutantes), “homenajea” a un aromatizador de ambientes que, por su mezcla de éter y cloroformo, terminó siendo usado como droga recreacional. La desinhibición que generaba su inhalación la hizo muy popular en los carnavales cariocas. Viendo que era usada mucho más para esto que para aromatizar las casas (además de ser muy inflamable), el gobierno brasileño lo terminó prohibiendo en 1961.

Una selección de lo mejor de Rita Lee se puede escuchar en esta playlist.

FUENTE: nota.texto7