Heide B. Fulton, embajadora de EE.UU.: “Estoy emocionada por ir al carnaval”

Nombre: Heide B. Fulton Edad: No declara Ocupación: Embajadora de Estados Unidos en Uruguay Señas particulares: Colecciona máscaras de diferentes culturas; sirvió al Ejército en Irak, donde conoció a su esposo; es entrenadora personal

Esta Navidad será diferente para usted, su esposo, James, y sus hijos, Anam-Cara y Cormac; ¿cómo celebrarán en pleno verano austral? Vamos a aprovechar para comer una parrilla al lado de la piscina, algo completamente diferente para nosotros porque tenemos una cabaña en Virginia Occidental, donde usualmente hace mucho frío, hay nieve y pasamos al lado de la estufa a leña con un vino caliente. Pero este año aprovecharemos el clima y el espíritu navideño de Uruguay en la piscina. 

¿Quién va a cocinar? A mí me encanta cocinar pero no tengo tiempo. La cocina me provoca un sentimiento de terapia que me relaja mucho. Posiblemente esta Navidad haya pecan pie y pastel de calabaza. Pero mi esposo es un asador muy talentoso, tiene un estilo diferente al uruguayo, pero está pidiendo sus cortes preferidos a un frigorífico y además está conociendo sobre los cortes locales. 

¿Y qué tradiciones navideñas conserva de su infancia? En casa siempre celebramos tradiciones germanas, por mi bisabuelo, que llegó a Estados Unidos desde Alemania. Por ejemplo, el calendario de Adviento, con el que cada domingo antes de la Nochebuena se conmemora un momento de reflexión y de compartir en familia. Después, cuando trabajé tres años en Alemania seguí la tradición de mi abuelo de coleccionar figuras de madera para abrir las nueces, los llamados cascanueces, y muñecos fumadores para incienso. 

¿Qué actividades comparte con sus hijos de 12 y 13 años? A mi hija le encanta montar a caballo, va cuatro veces a la semana, y mi hijo está aprendiendo a surfear y a navegar. Además, toca muy bien la batería. De hecho, en la presentación de la banda Antípodas del embajador de Corea mi hijo tocó con la banda que le precedió. 

Ahí también se animó a cantar, ¿dónde aprendió? No, no sé cantar, aunque mi esposo y yo venimos de familias musicales. Mi abuelo me enseñó a tocar el piano a los cinco años y fue organista en diferentes iglesias. Mis suegros cantan y tocan en un grupo de música celta y su tía fue profesora de coro en la escuela Juilliard de Nueva York por más de 40 años. Y esa noche canté porque fue especial, se dio más por la amistad con el embajador de Corea, Eun-chul Lee, y por su espíritu de inclusión. Pero no soy cantante (ríe). 

¿Cómo conoció a su esposo? Mi esposo es mi premio de la guerra, nos conocimos en Irak. Ambos estuvimos sirviendo en el Ejército y nos conocimos en un evento social. We shouldn’t have met!, no deberíamos habernos conocido, fue por casualidad…

¿Y por qué se casaron en Las Vegas? Queríamos planificar una boda regular con toda la familia, pero en determinado momento estábamos buscando puestos para el Departamento de Estado en el mismo país y necesitábamos tener el papel de casamiento. Entonces decidimos ir a Las Vegas con seis amigos y fue muy divertido. Elvis se reunió conmigo en nuestro hotel y fuimos a la wedding chapel en un Cadillac blanco descapotable, nos acompañó hacia el altar y nos cantó dos canciones, una fue Can't Help Falling In Love with You. Un año después, en la misma fecha, nos casamos con toda la familia en un castillo en Nueva York. Además, mi esposo me pidió matrimonio en un globo, él es muy romántico. 

Antes de unirse al Servicio Exterior, se desempeñó en Bagdad como oficial superior de enlace de la Fuerza Multinacional con la misión de asistencia de las Naciones Unidas para Irak. ¿Por qué eligió el Ejército? Principalmente mi motivo fue para recibir educación para entrar a la universidad, pero además tenía un muy buen ejemplo de un tío que estuvo en el Ejército. Él me hablaba de su experiencia, su estilo de vida, mudarse con la familia a distintos lugares, los sacrificios que implica… Entonces decidí aplicar a la beca ROTC, del Cuerpo de Entrenamiento para Oficiales de la Reserva, un programa universitario que prepara a jóvenes para que se conviertan en oficiales de las Fuerzas Armadas. Después de mi graduación entré al servicio activo, estuve tres años en Alemania, dos en Luxemburgo y un tiempo en Países Bajos. Cuando ingresé al Servicio Exterior, mantuve el vínculo como forma de seguir desarrollando mis capacidades de liderazgo. Mi experiencia en el Ejército me dio la oportunidad de pensar diferente y trabajar con otra gente y organizaciones. Cuando estaba en Camboya, en el Departamento de Estado, recibí la llamada para el servicio activo en Irak y regresé por casi un año y medio al Ejército, pero he mantenido ambas carreras al mismo tiempo. 

¿Y cómo fue esa experiencia en Irak? En cuanto al desarrollo profesional fue fantástica, es difícil servir en la guerra, nadie quiere ir a la guerra; pero cada nación tiene que tener la capacidad para protegerse y los soldados de Estados Unidos estamos comprometidos a respetar y sostener los valores de Estados Unidos. Para mí, fue muy útil ver este proceso en vivo. Además, yo estaba trabajando con las Naciones Unidas. Salí más comprometida con la idea de trabajar para prevenir un conflicto como este, para que la gente tenga las oportunidades, las capacidades y las herramientas necesarias para desarrollar una sociedad en paz y con posibilidades para proveer vidas mejores para sus hijos. 

¿Cuál es el objetivo de su misión en Uruguay? Fortalecer nuestros vínculos económicos, apoyar el sistema educativo, apoyar los programas de seguridad ciudadana para proteger al pueblo, porque una sociedad educada y protegida puede florecer económicamente. Y para nosotros, Uruguay es único en el hemisferio, país chiquito en un vecindario difícil, que tiene sus ventajas. Es un ejemplo, con instituciones fuertes, gente creativa. Nos gustaría que fuera un socio fuerte, de confianza, y seguimos buscando las herramientas para fomentar nuestras metas compartidas. 

¿Qué le gustaría conocer de Uruguay? Mi meta es viajar a cada departamento para entender esta sociedad que es muy variada. Me encanta hacer excursiones de hiking, pero no he tenido tiempo. Me encanta caminar por la rambla, pasar el tiempo con las actividades de los niños al aire libre y leer mucho. Lo que tengo pendiente es conocer el carnaval, como llegué en marzo me lo perdí. Estoy emocionada por ir al carnaval.