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Paola Krum: “Las mujeres somos muy arriesgadas en nuestros vínculos”

Paola Krum llega a Montevideo el viernes 18 y sábado 19 con Las irresponsables, la obra en la que comparte cartel con Julieta Díaz y Gloria Carrá y que en Buenos Aires ya superó los 10.000 espectadores

Si alguien que conoce a Paola Krum —aunque sea superficialmente— decide ir a verla al teatro, no se lo debe comunicar por anticipado. “No me avises. No me gusta saber cuando va alguien en particular”, dice, contundente. Habiendo compartido con ella casi media hora de conversación telefónica en la que reconoció que se sigue poniendo inquieta antes de cada función, la hipótesis más viable es que esa reticencia a que alguien, aunque sea una persona del público, salga de su anonimato, tiene que ver con evitar nervios evitables. “Pero si vas, esperanos a la salida, y nos contás qué te pareció, porque de verdad que emocionalmente es una montaña rusa”, dice, refiriéndose a Las irresponsables, la obra teatral que la traerá a Montevideo, junto con sus coprotagonistas, Julieta Díaz y Gloria Carrá, el viernes 18 y sábado 19.

Al inicio de la llamada el celular suena apenas un par de veces y Paola Krum atiende. Dice que está llegando a su casa, que devuelve el llamado en cinco minutos, y así es. En esa casa vive con su hija, Eloísa Furriel, de 14 años. “Elo, estoy haciendo una nota”, le dice en un momento en que la chica le habla, y sigue contando de esta obra, en la que interpreta a Nuria, “una mujer que pretende que todo esté en su lugar, ordenado, que nada se salga de los carriles”, según relata. Nuria es una de las dos amigas decididas a apoyar a una tercera que está sufriendo una pena de amor. “A mi personaje se le ocurre llevarla a la casa de unos vecinos que tienen mucha plata en un barrio privado. Y a partir de ahí todo lo que sucede es totalmente inesperado y transforma totalmente a Nuria”. Los cuestionamientos entre lo que está bien y lo que está mal, la incondicionalidad, las frustraciones personales y la posibilidad de transgredir los límites autoimpuestos atraviesan la obra, mientras las tres irresponsables llegan a fronteras impensadas.

En la charla Krum habla, además, del implacable miedo que antecede a cada función, los vínculos entre mujeres, la autocrítica y las incertidumbres que conlleva su profesión.

Ya había coincidido en algunos proyectos con Gloria Carrá y Julieta Díaz, pero la amistad se consolidó ahora, con Las irresponsables.

Sí, no teníamos un vínculo tan íntimo como el que se armó ahora entre las tres. Fue una alegría encontrarme con personas maravillosas, honestas, simples y prácticas en el trabajo, con el ego bien colocado; es muy fácil trabajar con ellas, y creo que eso tiene que ver también con las elecciones que hace Javier Daulte (dramaturgo y director de la obra), que le gusta trabajar, y mucho. Es muy obsesivo con su trabajo, muy milimétrico. Yo ya había trabajado con él, ya sabía de esto, y de verdad me entusiasma. Él ve casi todas las funciones y siempre tiene algo para decirnos. Al principio las veía todas; te estoy hablando de los cinco primeros meses… todas (risas). Nosotras decíamos, ¡por Dios, un día que se vaya! (risas). Porque es como tener al papá ahí, mirando todo el tiempo. Pero la verdad es que también es tan lindo. Esta es una obra que él escribió, aparte de dirigir, entonces es también su bebé. 

Julieta Díaz, Paola Krum y Gloria Carrá protagonizan Las irresponsables, de Javier Daulte. Julieta Díaz, Paola Krum y Gloria Carrá protagonizan Las irresponsables, de Javier Daulte.

Ha sido un éxito no solo de público, de crítica también…

Impresionante. Uno no sabe cuando estrena una obra cuál va a ser la recepción. Nunca sabés. Y el día del estreno no es solamente el vértigo del estreno, sino saber cuál va a ser la respuesta también, porque pasás de algo que es casi un encierro —porque los ensayos son apenas con el director, asistentes de dirección y algún asistente más, y listo—, a que de pronto mostrás tu trabajo y ves qué sucede. Y fue buenísima la recepción, y eso nos puso muy contentas y nos relajó. Porque también te relaja ver lo que sucede con la gente.

Es la prueba de fuego.

Total. Son horribles los estrenos. 

¿Todavía no le perdió el miedo a la primera función?

Ni a la primera ni a las siguientes. Si la gente supiera... estamos ahí con Gloria antes de salir, atrás del escenario —porque ella y yo salimos por un lado y Juli por el otro—, y siempre decimos: “¿Puede ser que nos pongamos tan nerviosas antes de salir? ¡Somos unas señoras grandes, por favor! Ya se nos debería haber pasado esto”.

“¿Qué serías capaz de hacer por una amiga?”, dice el afiche de Las irresponsables. ¿Hasta dónde llegaría usted?

A lo que llegan estas creo que no (risas). Esto es una muestra de... ¿Viste lo que son las conversaciones entre las mujeres? Si hay una reunión de mujeres las cosas pueden llegar hasta una hondura, y nos podemos ir a unos límites, y ponernos a prueba… De verdad creo que las mujeres somos muy arriesgadas en nuestros vínculos. No quiero decir: los hombres son de tal manera, y las mujeres de tal otra, pero a veces puedo pispear en lo que son las conversaciones entre hombres y me parece que son un poco más limitadas en lo que tiene que ver con la intimidad de cada uno, como que son más recatados en ese sentido. Nosotras volcamos nuestra intimidad, la compartimos y nos aventuramos a hablar de temas muy profundos. Y creo que algo de eso se cuenta en la obra.

Ha dicho que es muy autocrítica. ¿Es verdad que no le gusta verse en la pantalla?

Sí, es como si no me reconociera, porque uno no está todo el tiempo mirándose, entonces hay gestos que desconocés; hay cosas que decís: ¿por qué dije eso? En la instancia de una nota, por ejemplo, uno no está superrelajado, hay un poco de nervio, capaz que decís una pelotudez, entonces no me gusta verme porque me siento muy estúpida. Además, porque no creo que sea nada muy importante lo que yo pueda llegar a decir. En este caso está bueno porque te estoy contando de mi trabajo, y de eso te cuento mi experiencia, lo que yo siento al respecto. En las notas uno puede estar más lúcido, menos lúcido, según el día, de dónde vengas, qué te pasa por la cabeza. Pero cuando te mirás trabajando mirás un montón de cosas. Mirás cómo saliste, te mirás las arrugas nuevas, mirás que justo ese perfil no está bueno, pensás por qué hiciste ese gesto. Uno se critica mucho, es natural criticarse. Capaz que hay gente que se disfruta muchísimo, puede ser (risas). Pero yo prefiero hacer mi trabajo y quedarme con la sensación, porque muchas veces me ha pasado que me encantó la sensación que tuve en una escena y después la veo y digo: ay no, pero yo tenía otra sensación. 

En una entrevista reciente hablaba abiertamente de sus finanzas, de lo dura que es a veces la vida de los actores. ¿Hay que tener un carácter particular para lidiar con esa incertidumbre?

Esa es otra cosa que te pasa en las notas. Vos hablás relajado de algo y después ponen: “El duro momento de Paola Krum” (risas). Yo conté que la estaba pasando bomba haciendo una obra que me encanta, y que hay un prejuicio cuando se cree que los actores son todos millonarios. Yo de verdad siento que soy una afortunada, tengo mucho trabajo, y tengo trabajo que me gusta; tengo la posibilidad de elegir inclusive, y creo que eso es algo de verdad extraordinario. Pero aun así, el trabajo es inestable, porque hay momentos en los que trabajás un montón, y hay momentos en los que si querés elegir, o no aparecen cosas que te gustan tanto, tenés que esperar. Entonces lo que hay que hacer —y no es que me cueste— es ser previsor. Cuando estás trabajando un montón y ganando bien no te la tenés que gastar toda, tenés que guardar para los momentos en que no estás trabajando tanto. Es una forma de vida que tiene que ver con la profesión que elegís, nada más. No es un trabajo estable que tenés tu sueldo esperándote a fin de mes. Y en la pandemia fue durísimo, porque no había nada de trabajo, no sabíamos qué iba a pasar, había mucha incertidumbre.

Su hija Eloísa sigue sus pasos. ¿La pone contenta? ¿Qué consejos le da?

Mi hija tiene un espectro muy amplio, pero tiene una inclinación muy fuerte por la música, y le doy todo mi apoyo. Siento que es muy afortunada por ser tan chiquita y ya tener una pasión tan concreta.

Me decía que sigue sintiendo nervios en los estrenos, a pesar de la trayectoria y la experiencia que tiene. ¿En qué otras cosas siente que no creció o maduró, que sigue siendo la misma de hace años?

¿Que me generen como una sensación de niñez, de principiante? Hay muchas cosas. Soy una persona muy culposa, y creo que la culpa es una sensación muy infantil, como si te hubieras portado mal. Cuando lo pienso un poco digo: pero qué pavada, a esta edad, todavía sentirme así. Pero bueno, me pasa.

Funciones: viernes 18 y sábado 19 a las 21 h en Teatro Movie. Entradas de 1.380 a 1.980 pesos.