¡Hola !

En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
$ Al año*
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

¡Hola !

En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
$ por 3 meses*
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
* A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
stopper description + stopper description

Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

Suscribite a Búsqueda
DESDE

UYU

299

/mes*

* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

¡Hola !

El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

Patricia Pita: pionera en conquistar el Dakar

Es la primera piloto mujer de rally uruguaya en completar la travesía que desafío todos sus límites, la enfrentó al miedo y le marcó el camino

La ciudad portuaria de Yanbu al-Bahr está bañada por las aguas turquesas del mar Rojo; las de Dammam, por el golfo Pérsico. Para llegar de un punto al otro y completar la última edición del Rally Dakar hubo que recorrer 8.910 kilómetros de 14 etapas extremadamente exigentes por las dunas de Arabia Saudita entre el 31 de diciembre de 2022 y el 15 de enero de 2023. Las imágenes de esta legendaria competencia, la más famosa de su tipo y una de las más duras, omnipresentes para todo aquel que ama el deporte de los fierros, son de una belleza subyugante. Tanto, como para hacer olvidar que desde 1978 a hoy han muerto 26 corredores y mecánicos, así como 46 espectadores y periodistas por accidentes e infecciones de todo tipo. Pero claro, una cosa es mirarlo de afuera y otra estar ahí, donde lo único que hay que atender es el camino.  

“En el Dakar no sos consciente del lugar por donde estás corriendo. Estás tan concentrada en lo que estás haciendo que no te das cuenta por dónde vas”, dice a Galería Patricia Pita, varios días después de haber hecho historia. Nacida en Punta del Este el 3 de setiembre de 1988, Pato ha sido varias veces pionera: en 2012 fue la primera mujer uruguaya en competir en rally en el país; en 2018, ya yendo a probar su valía a Argentina, conformó el primer equipo femenino de pilotos, con Nadia Cutro, y ahora es la primera uruguaya en competir y completar la principal prueba de este deporte.

Ella recién podía apreciar lo hecho en la seguridad de los vivac, los refugios temporales improvisados para que los pilotos descarguen las tensiones luego de cada etapa, en las que pueden estar hasta 12 horas atrás de un volante, en las que se puede morir y renacer mil veces por problemas mecánicos, climas hostiles que incluyen inesperadas lluvias en el desierto, y que la noche sea más noche todavía si te sorprende entre las dunas de Rub al-Khali y sus 650.000 kilómetros cuadrados de arena. “Hay momentos, no tanto cuando estás en las dunas sino cuando pasás por los cañones, en que tenés unos segundos para admirar… pero no, lo cierto es que no tenés mucho tiempo de ver los paisajes”.

Recién en los vivac, porque la aventura significó una economía de guerra, incluyendo dormir en carpas y no alquilar un motorhome porque la plata era poca y no daba para lujos, podía repasar las imágenes de lo vivido. “¡No puedo creer, Ruben, que anduve por ahí!”, le decía al argentino Ruben García, copiloto, mecánico y único colaborador para salir adelante con el Can-Am X3 Maverick, una especie de vehículo arenero, con la velocidad máxima topeada en 130 kilómetros por hora, con el que compitió en la categoría T3. Era la hora de descansar —como se pudiera— y comer algo —pasta y refuerzos— para repetir la aventura al día siguiente.

“La experiencia del Dakar fue la mejor de mi vida”, dice hoy Patricia. “Es un antes y un después”. Esto es mucho decir en una mujer de 34 años que prácticamente nació arriba de un auto de rally —su padre, Jorge Pita, fue campeón uruguayo y sudamericano—, rompió muchas barreras y también más de una vez pensó en tirar la toalla. “Valió la pena el esfuerzo realizado el año pasado, durante todos los días, algunos buenos y otros malos. Hay que vivir el Dakar para entender lo que es el Dakar, es mucho más que automovilismo, más que manejar: te demanda mucha cabeza, pasás hambre, frío, miedo, sentís impotencia, fustración y terminás festejando pequeños logros. Te desafía los límites constantemente”. Y desde ya que el objetivo para este año es poder llegar al Dakar 2024. Y llegar mejor.

Preparando terreno. Cuando Patricia fue entrevistada por Galería el 28 de abril de 2020, ella dijo que correr detrás de los patrocinantes era “la parte más difícil” de su carrera, algo que siempre le resultó pesado. “Me transpiraba la mano cuando tenía que llamar a alguien para presentarle algún proyecto. Luego me di cuenta de que si no lo hacía yo no lo iba a hacer nadie. Esa es la realidad”, expresó. Incluso llegó a vender ropa para afrontar los costos de correr en Uruguay, en las sierras de Córdoba o en Chile. Todo fue difícil, más aún en un deporte sumamente machista en el que, paradójicamente, no existen impedimentos para que compitan hombres y mujeres a la vez. “Pensaban que por ser mujer no iba a andar rápido, que iba a ‘arrugar’”. Cuando comenzó, sintió que la veían como la nena de papá que quería entretenerse un rato. Una década después pudo tapar muchas bocas.

Para el Dakar se repitió la historia. Si bien tuvo que someterse a “preparativos muy importantes y entrenamientos especiales en lo físico, lo nutricional y lo psicológico”, esto último “lo más importante”, todo ello se hizo mientras se buscaba lo que era fundamental para poder ir a Dakar: plata. “A lo largo del año tuve que priorizar la búsqueda de sponsors y patrocinios, lo que insumió mucho, mucho (resalta la palabra) tiempo. La mente despejada para pensar en la carrera realmente la tuve en muy pocas ocasiones, más sobre fin de año, donde pude hacer un entrenamiento en tiempo récord”.

Competir en la categoría T3 del Dakar cuesta “desde 150.000 a 300.000 euros”. Tocó las puertas de empresarios y del sector público, desde la Secretaría Nacional del Deporte y Ancap al propio presidente de la República. En su cuenta de Twitter (@patopitarally) todavía está fijado un tuit del 22 de setiembre pasado donde pedía la ayuda de los internautas con un link para donaciones. “Nada es poco, todo suma”.

Patricia llegó con la cifra necesaria, aunque no hace falta decir cerca de qué extremo, mínimo o máximo, estuvo lo recaudado. Eso obviamente era una contra tan alta como las dunas, algunas de las cuales pueden tener más de 300 metros. “Fuimos con un presupuesto muy justo, por eso competimos sin asistencia en carrera, como sí tenía la mayoría del resto de equipos”. Cuando uno ve los camiones comiendo kilómetros de arena en el Dakar, debe saber que la mitad de ellos están compitiendo y otra mitad está para asistir a los competidores con personal mecánico, repuestos y todo lo que haga falta para seguir en carrera; a los que pueden pagarlo, claro. “Nosotros no contábamos con eso”, dice Patricia. “Y, obviamente, teníamos pocos recambios de repuestos”. Además, no tener un motorhome y dormir en carpa también aliviana el bolsillo; claro, también afecta el sueño. “Dormir en carpa te resta muchas horas de descanso, que en estas carreras valen oro”. Estas dos comodidades/necesidades son algo a atender para preparar mejor el Dakar 2024.

Foto: Lucía Durán. Producción: Sofía Miranda. Foto: Lucía Durán. Producción: Sofía Miranda.

“La preparación psicológica es todo”, asegura Patricia, muy agradecida a Diego Martínez, el profesional que la ayudó a mantener centrada la cabeza, en los tiempos que pudo dedicarse a ello; o sea, todo el que no le insumió buscar sponsors. “El trabajo que hicimos con él en apenas un mes fue lo que me preparó para la carrera. Trabajamos con meditación, respiración, visualización, entrenamiento cognitivo, de reflejos y memoria. Me ayudó muchísimo para prepararme de antemano para todas las situaciones negativas”.

Una prueba de fuego para saber cómo estaba parada fue haber participado en agosto en el Rally de Atacama, Chile, “lo más parecido al Dakar” en Sudamérica. Para Patricia, que ahí probó el tipo de vehículo que llevaría a Arabia, esa experiencia fue clave: “Aprendí mucho en el terreno sobre cómo salir de los problemas que te generen las dunas y la arena”. También fue la única mujer en participar. Y entre sus planes para este año también está regresar a probarse en el desierto chileno.

Superarse. El Dakar no es fácil. El camino de Patricia para llegar a él no lo fue. En realidad, todo el camino fue difícil. En 2018, como le comentó a Galería en aquella entrevista, mientras competía en Córdoba, se había quedado sin sponsors. Se desmotivó —quizá por primera vez en su vida— y largó la toalla. Una conferencia de mujeres en el deporte que se realizó en Montevideo en octubre de 2019, la International Women Sport Summit, le abrió (o le reabrió) los ojos. Ahí contó su historia y muchas chicas se acercaron a ella, a saludarla, a felicitarla, a alentarla, a pedirle que no se rindiera. “No me di cuenta de la importancia del camino que había recorrido; del lugar que me había ganado en el rally argentino”, el más importante de Sudamérica, contó. Ahí se percató de que más allá de la competencia y los logros, lo suyo pasaba por marcar un camino, y que tenía que seguir.

Ahí volvió a querer preparar un auto, pero justo cuando tenía la motivación encendida el mundo se paralizó por la pandemia. En 2021 también colgó el casco, cansada de pelear contra molinos de viento. Precisaba una gran motivación para volver. Y la motivación fue la carrera más importante del rally.

“No debe haber piloto, por más experiencia que tenga, que no haya pasado miedo. Con esa sensación vas lidiando constantemente. El Dakar es una carrera extrema donde te enfrentás a tus propios miedos, a tu cabeza, tus limitaciones, al pánico. Lo lindo es poder seguir adelante, saber que te podés sobreponer, terminar una etapa y saber que te superaste”, cuenta.

Las dificultades estuvieron siempre. La largada fue un momento “hermoso” y “soñado”. Pero como la moneda tiene dos caras, la primera etapa también significó probar de qué estaba hecho el auto, su copiloto y ella misma en las peores condiciones imaginables. El único entrenamiento, el día anterior, no servía como unidad de medida. “Nos agarró la noche en dunas gigantes y solo teníamos las luces del auto. Los otros equipos tenían una barra de luces led. Nosotros ni siquiera sabíamos eso”, relata, y da miedo solo pensarlo.

La segunda etapa, más de 400 kilómetros de los cuales 180 fueron en la noche, con más de 12 horas al volante enfrentando dunas que no parecían terminar nunca, fue la prueba de que no había imposibles. Pero quizá lo peor fue el frustrado arranque de la etapa 4, en la ciudad-oasis de Ha’il. Una falla en la junta del motor no le permitió al auto salir del vivac, más allá de todos los esfuerzos realizados por ella, por Ruben y por el equipo Pro Racing Competiton que defendía, debutante en estas lides. “No pudimos largar en la etapa de hoy. Es una pena. Nos encontramos con una falla en el auto y no nos dio el tiempo de repararlo pese al gran esfuerzo que hizo el equipo. Para ser nuestra primera experiencia veníamos haciendo una gran carrera. Hoy toca esto y es parte de aprender”, dijo entonces en su cuenta de Instagram (también @patopitarally). La realidad era un poco más angustiante: “Sentía que se venía todo abajo”. Se la penalizó con tiempo y con no largar la etapa 5. De cualquier forma, su objetivo no era ganar, lo que resultaba impensable. “Lo que hice fue darle vuelta a la situación, sacar lo positivo, mentalizarme en terminar etapa a etapa de la mejor manera, sanos, sin penalizaciones ni pinchaduras y habiendo alcanzado todos los puntos de paso. Salir de todas las situaciones complejas te llenaba de energía y motivación. El lugar en el cual terminara pasó a ser irrelevante”. Y así fue.

En los prototipos ligeros, su categoría, 47 arrancaron la competencia y terminaron 39. Ella culminó en el lugar 36, por la penalización. Si se consideran todas las categorías (motos, camiones y los diferentes tipos de autos), ella quedó en el lugar 117 de 233 (habían largado 370).

Foto: Lucía Durán. Producción: Sofía Miranda. Foto: Lucía Durán. Producción: Sofía Miranda.

Soñar como camino. Este para ella es un momento de sentirse feliz y agradecida, antes de volver a subirse a un auto para competir en el Cross Country de Chile (donde, faltaba más, las mujeres suelen brillar por su ausencia) en abril. Atacama y el Rally Ruta 40, por la ruta más extensa de Argentina, son este año sus escalas previas al objetivo de repetir el Dakar. “Mi familia y mi pareja (Andrés), que me ayudaron con todo lo que pudieron, se bancaron muchísimos nervios, se merecen el mundo”. También agradece a sus sponsors, a sus encargados de prensa (Facu y Nacho) y de redes sociales (Tati). “Es increíble la cantidad de mensajes tan lindos que recibo, me llenan de orgullo y el corazón de amor”. Todo eso servirá como aliciente para emprender la tarea que, ya sabe, es la más ardua de todas: convencer a potenciales patrocinadores de que le abran la billetera.

En su proyecto, no todo es conseguir plata y subirse a un auto. “Yo hago una recorrida nacional por escuelas y liceos. Lo que hago es promover el deporte, que los deportes no tienen género, que hay que luchar por los sueños, que con trabajo estos se cumplen, demostrar que se puede”. Esta tarea comenzará, nuevamente, en marzo.

Patricia Pita es de profesión pionera. Sus “sueños”, palabra muy frecuente en ella, la llevaron a abrir espacios. Y en eso sigue. “Mis objetivos, mis metas, pasan siempre por dejar valores positivos. Yo trato de retribuir todo el apoyo que he estado recibiendo. Y también de seguir soñando, soñar en grande. Yo creo que esa es una buena manera de ayudar”.

// Leer el objeto desde localStorage