Rosario Corral, directora comercial de BBVA: “A un niño tenés que empezar a hablarle de lo que es el gasto y el ahorro”

• Nombre: Rosario Corral • Edad: 63 • Ocupación: Directora comercial de BBVA • Señas particulares: Estudió cuatro años de medicina y le gusta diagnosticar a otros y a ella misma, es apasionada de la decoración, se considera hiperactiva

Dos días antes de cumplir los 20, ingresó a Tesorería del banco y hoy ya tiene más de 40 años de carrera. ¿Cómo fue su trayectoria? Me había presentado a un concurso. Me acuerdo que estaba de viaje con mis padres y cuando volví, me llamaron. Entré en la parte de Tesorería y de ahí cada vez una cosa nueva. La relación con el Banco Central, hacer remesas, llamar por teléfono al interior con una operadora, viajar en blindado… Después también cubrí caja y así, sin saber mucho, me fui metiendo y conociendo cada área hasta que pasé a secretaría del Área comercial, me encargaron el Área de Banca Privada y después, por una reestructura, el Área Comercial y de Desarrollo de Negocios, que en ese momento era también la parte de Comunicación.

¿Y qué la motivó a lanzarse al mundo de la banca? No quería que mis padres me mantuvieran más, quería ser independiente. Siempre tuve esa búsqueda de crecer y de tirarme al agua en lo que fuera; me gustan los cambios y soy medio hiperactiva. Mi objetivo era ese, siempre adelante, y me servía hacer carrera. La trabajé siempre desde la humildad, rodeándome de personas que fueran mucho mejores que yo desde el punto de vista profesional, tratando de nutrirme de todos los equipos.

El área de los negocios siempre fue uno de los entornos laborales más masculinos… Era. Todavía queda camino pero eso está cambiando. No lo podés comparar con hace 20 o 30 años, la mujer no solo se está empoderando mucho más, sino que le están dando el lugar y se ve en todas las empresas. Hoy tenés más mujeres en puestos de liderazgo, pero todavía falta transformación, somos una sociedad medio conservadora. Ahora, la mujer se lo tiene que proponer, todo empieza por nuestras cabezas y esa barrera que nos ponemos. Tranquila que te va a dar el tiempo para todo, pero tenés que realmente querer. Nadie te va a ayudar a que cumplas con tus objetivos.

Hablando de tiempos, ¿cómo equilibra su vida personal con el trabajo? Es que no es la cantidad de tiempo que esté en casa, sino la calidad de ese tiempo que compartís con tus hijos, con tus amigos. Si sos medio perfeccionista o cumplidor a veces el trabajo te implica mucho desgaste, pero aunque estés cansado te levantás de la cama, y si me invitan a cenar a las 10 de la noche yo voy. No tengo pereza para eso. Creo que tenemos que sacarnos ese negativismo de uruguayo de los peros y los no.

¿Y cómo regula esa autoexigencia? Me exijo más de lo que debo. A veces tengo que controlarlo, porque así como soy de exigente conmigo misma a veces exijo a los demás. Pero con el tiempo fui aprendiendo a no proyectarme sobre los otros, y que no todos somos iguales y cada uno tiene su tiempo. En algún momento la autoexigencia era mayor por ser mujer porque tenías que probarlo, demostrar que se podía de la única forma que había: haciendo. Ahora todo fluye un poco más pero es eso, un tema de compromiso más allá de querer un cargo. Cualquier puesto lo desempeñaría con la misma intensidad. 

¿Alguna vez sintió como si el género eclipsara sus logros personales? No, la verdad es que entiendo que lo que pueda interesar sea la mujer en los negocios. Es lo que se quiere mostrar, que la mujer sigue creciendo y cómo se ha transformado en los últimos años. No me molesta representar esa transformación porque en definitiva esto soy yo, es mi propia vida.

¿Cuál es el valor de lo humano en el mundo bancario? En eso también ha habido un cambio. Todas las organizaciones, no solamente las del sector bancario, se están preocupando más por las personas. Hay cursos de manager tratando de que estos realmente cumplan su función, que es en definitiva ser un gestor de personas, con todas sus contrariedades. Eso es lo que nos falta como seres humanos en general, aprender a gestionar los conflictos. Cada vez va a haber más y más conflictos, no a escala bélica, sino laboral. Cualquiera de estas transformaciones en las formas de hacer las cosas de las que venimos hablando vienen acompañadas de nuevos conflictos. Hoy no sos líder porque te pusieron en esa posición y es incuestionable, sino que te lo ganás adaptándote a todas estas competencias de gestión.

¿Y cómo se lleva con la constante aparición de nuevas tecnologías? Son el futuro… bueno, ya son el hoy. Tenemos que cambiar nuestro chip, dejar de verlo como una amenaza y empezar a ser conscientes de todas las oportunidades que dan; hay que pensarlas como una herramienta de trabajo.

¿Considera que la formación escolar debería incluir más contenidos sobre educación financiera? Soy un poco crítica con la educación porque la escuela, el liceo tienen que educar para un futuro, y uno que viene muy diferente a lo que se pensaba. Yo creo que a un niño de escuela ya tenés que empezar a hablarle de lo que es el gasto y el ahorro porque eso también se va a trasladar a sus familias. Hoy los niños son los que corrigen determinadas cosas de sus padres y el entorno familiar. No sé si educación 100% financiera, pero sí enseñarles con otras metodologías a los niños primeras nociones de economía. El banco tiene un programa pensado así, se llama Creando Futuro y habla sobre ahorro, crédito y salud crediticia. Pero también hace falta trabajar un poco sobre la correlación de las materias. Geografía e Historia, por ejemplo, juntas tienen mucho más sentido.