Supergoleadores: si goles son amores, estos son los más románticos de la historia

Pelé no metió mil, CR7 está al tope, a Luis Suárez le falta para entrar al Top Ten

Edson Arantes do Nascimento, más conocido como Pelé, sintió miedo. Podían ser los 65.157 espectadores presentes en el Maracaná. Podía ser la intimidante figura de Edgardo Gato Andrada, el internacional argentino que atajaba para el local, Vasco da Gama. Podía ser la presión de tener que anotar ese penal, para que su equipo, el Santos­, pasara a ganar el partido por el torneo Roberto­ Gomes Pedrosa, el antecedente del actual Brasileirão­. Podía ser que estaban empatados y que iban 33 minutos de la segunda mitad, casi dentro de lo que los relatores suelen llamar “tiempo sin retorno”. Podía ser todo eso y más. Ese 19 de noviembre de 1969, a las 23.23 de Río de Janeiro, todo el mundo del fútbol estaba pendiente de esa área, de ese punto penal y de ese arco del estadio más grande del mundo: Pelé, el mejor y más afamado futbolista del mundo, ídolo universal en épocas en las que internet era una utopía, estaba por convertir su gol número 1.000.

Pelé confesó luego, en una entrevista a la agencia EFE, que sintió miedo. A la tensión lógica de un penal decisivo se sumaba el hecho histórico. Sus compañeros del Santos, un equipo paulista al que convirtió en el mejor del mundo, se alejaron hacia la mitad de la cancha: si bien la idea era que ninguno le quitara protagonismo, tampoco ninguno iba a estar ayudándolo en un rebote en el caso de que el arquero atajara o lo devolviera uno de los palos. Por otro lado, todos los fotógrafos del mundo parecieron concentrarse detrás del arco de Andrada. Quizá algo también le remordió la conciencia: el penal cobrado por el árbitro Manuel Amaro había sido tan dudoso que más de uno pensó que el juez también quería ser parte de la historia.

Como sea, Pelé dio cinco pasos de carrera, paradinha al filo del reglamento incluida, y pateó contra el palo izquierdo de Andrada. El argentino llegó a tocarla pero no la pudo desviar. Gol. De penal pero gol. Gol mil. Los fotógrafos y los periodistas de campo invadieron la cancha en torno al astro. Veinticinco minutos aproximadamente demoró en reanudarse el partido. Poco importaba lo que siguiera. La historia había sido escrita.

<em> Según la autobiografía de Pelé, de 2006, el brasileño anotó 1283 goles en una carrera de 1367 partidos, en 21 años y 24 días. Sin embargo, la FIFA reconoce 757 goles en 820 partidos. Foto: AFP</em>

Según la autobiografía de Pelé, de 2006, el brasileño anotó 1283 goles en una carrera de 1367 partidos, en 21 años y 24 días. Sin embargo, la FIFA reconoce 757 goles en 820 partidos. Foto: AFP

La historia oficial. Según la autobiografía de Pelé, de 2006, el brasileño anotó 1.283 goles en una carrera de 1.367 partidos, en 21 años y 24 días. Sin embargo, esto no es estrictamente cierto: Pelé no anotó 1.283 goles ni mil goles. La FIFA, la entidad rectora del fútbol, le reconoce “apenas” 757 goles en 820 partidos. 

La explicación es que la FIFA toma para sus registros únicamente los goles oficiales anotados en clubes (en ligas, copas nacionales y copas internacionales) y en selecciones mayores (mundiales, eliminatorias, torneos continentales, torneos intercontinentales y amistosos ante sus pares). No considera los tantos anotados en partidos amistosos de clubes, categorías juveniles o campeonatos no oficiales. Hay que decir que la estadística no fue del todo confiable en buena parte del siglo XX. Y también hay que decir que fenómenos como el de Pelé, que se convirtió en una estrella en todo el planeta, hizo que el Santos y la selección brasileña montara giras por medio mundo, en las que el astro sumó goles y partidos por decenas. Vale consignar que su autobiografía es, por decirlo de alguna manera, laxa a la hora de contabilizar su potencia goleadora: además de anotar cuanto amistoso jugó, incluye partidos jugados por el combinado de San Pablo, por el Ejército de Brasil (en encuentros contra otras Fuerzas Armadas de la región), por el equipo del Sexto Grupo de Artillería Costera Motorizada, donde hizo el servicio militar, y por conjuntos totalmente circunstanciales como un combinado de jugadores del Santos y el Vasco.

Cuando murió en 2022, a los 82 años, Pelé seguía sosteniendo que había hecho 1.283 goles, ni uno más ni uno menos.

Este tipo de cuestiones no eran exclusivas de Sudamérica. El húngaro Lajos Tichy, quien en la década de 1950 fue bautizado como “el bombardero de la nación”, es considerado por la Rec.Sport.Soccer Stadistics Foundation­ (RSSSF), algo así como una Wikipedia de la estadística futbolística (cualquiera puede entrar y agregar datos y corregir), como el mayor goleador de la historia, con la disparatada cifra de 1.912 goles. Incluso le da la autoría de 201 goles en 85 jugados en la temporada 1959/60 para el Honved de Budapest. La FIFA, apelando al mismo criterio que en el caso de Pelé y de todos, le asigna una cifra sensiblemente menor: 293. Evidentemente, Tichy, que falleció en 1999 a los 63 años, jugó un montón enorme de partidos amistosos.

De por acá. Esa confusión ha llegado a todos los rincones del mundo. En Uruguay, nadie duda de que Fernando Morena (dios máximo del Olimpo de Peñarol) fue un monstruoso goleador. Sus biógrafos y sus fanáticos dudan sobre si en su carrera anotó 668 o 669 goles. De hecho, jugando para el Rayo Vallecano de España, el célebre relator Víctor Hugo Morales­ viajó expresamente a Europa para relatar su gol número 500, el 16 de diciembre de 1979. Sin embargo, la FIFA le reconoce exactamente la mitad: 334. 

El 4 de mayo de este año, con su hat-trick ante los New York Red Bulls, Luis Suárez superó la marca de 500 goles oficiales a nivel de clubes. El uruguayo pasó a integrar ese selecto grupo luego de romper redes con Nacional, Groningen y Ajax en los Países Bajos, Liverpool en Inglaterra, Barcelona y Atlético de Madrid en España, Gremio en Brasil y ahora el Inter de Miami en Estados Unidos. La suya es una cifra que se engrosa casi que todas las semanas. A eso hay que sumarle que el salteño de 37 años es el máximo goleador histórico de la selección uruguaya, con 68. Al momento de escribir estas líneas, la FIFA le registra 570 goles en su carrera profesional, en 950 partidos, sin contar amistosos, encuentros no oficiales, despedidas ni cosas raras; 570 goles posta, una cifra descomunal.

Y, sin embargo, el Pistolero no está en el top ten de los máximos goleadores de la historia. Según la FIFA, hoy está en la 13a posición. Para llegar a ese lugar, tendría que meter 52 goles más en partidos oficiales. Lo bueno para él es que quienes están en las posiciones 12a (Zlatan­ Ibrahimovic, sueco, 573 goles en 988 partidos), 11° (Max Morlock, alemán, 609 en 970) y 10° no juegan más. 

10. Eusebio, Portugal, 621 goles en 639 partidos

<em>Eusebio.</em>

Eusebio.

Antes que Paolo Futre, que Luis Figo y, por supuesto, mucho antes que Cristiano Ronaldo­, Eusebio fue el máximo ídolo futbolístico de Portugal, máximo goleador del Mundial de Inglaterra­ 1966, en el que su país alcanzó el tercer puesto, su mejor participación de la historia. Nació en Mozambique en 1942 cuando esta era una colonia portuguesa. Es el mayor anotador de la historia del Benfica, un grande de su país y de Europa. Eusebio debutó internacionalmente en el Estadio Centenario, de Montevideo, en el partido decisivo de la Copa Intercontinental de 1961, el 19 de setiembre de ese año en un Peñarol-Benfica que acabó 2 a 1 para los uruguayos. Fue el mejor de su equipo y su anotador, pero no pudo evitar la victoria y la conquista aurinegra. Murió en 2014, a los 71 años.

9. Jimmy Jones, Irlanda del Norte, 647 goles en 614 partidos

<em>Jimmy Jones. </em>

Jimmy Jones. 

Sí, en su carrera, que fue de 1946 a 1965, hubo más goles que partidos jugados. En épocas en las que jugar al fútbol en Reino Unido podía ser una profesión de riesgo, sufrió una fractura tras ser agredido por... hinchas rivales­. Ídolo­ del desaparecido Belfast Celtic­ y del Glenavon, ganó varios títulos locales, fue goleador del campeonato norirlandés 10 años seguidos, pero apenas jugó tres partidos con su selección. Fuera de las islas británicas, es un absoluto desconocido. 

8. Robert Lewandowsky, Polonia, 673 goles en 980 partidos, aún en actividad

<em>Robert Lewandowsky. Foto: AFP</em>

Robert Lewandowsky. Foto: AFP

Esta estadística puede variar en cualquier momento, ya que este hombre nacido en Varsovia­ hace 35 años aún sigue jugando, alimentando su sed goleadora en el Barcelona de España. Es estrella en una época en la que las estadísticas (goles, asistencias, contacto con el balón, área de calor) reinan y que un viejo y mal pronunciado “centrofouar” pasaron a llamarse killer del área. Como sea, eso ha sido él en su país natal, en Alemania (donde es ídolo del Borussia Dortmund y el Bayern de Múnich) y máximo goleador de su selección. En 2020 era el nombre cantado para ser premiado con el Balón de Oro con que la revista France Football distingue al mejor jugador del mundo. Sin embargo, la pandemia canceló la distinción. 

7. Ferenc Puskas, Hungría, 704 goles en 718 partidos

<em>Ferenc Puskas. Foto: AFP</em>

Ferenc Puskas. Foto: AFP

El abdomen prominente de Pancho Puskas ya retirado y jugando un partido de veteranos es una imagen icónica. También refleja una característica personal: cuando en 1958 fue fichado por el Real Madrid tenía 12 kilos de más. Su pasado realmente recomendaba ponerlo a dieta: era la máxima estrella de una de las mejores selecciones del mundo, oro olímpico en 1952 y subcampeona del mundo en 1974. Hijo de su tiempo, la Guerra Fría lo tuvo dos años sin jugar. La invasión soviética a su país en 1956 lo encontró a él y a su equipo de entonces, el Honved­, en el extranjero. Como no quiso regresar, fue acusado de “traidor a la patria” por la URSS y sancionado por la FIFA por dos años. De no haber pasado esto, hubiera marcado muchos más goles. Caído el régimen comunista, volvió a Budapest, donde murió en 2006, a los 79 años. 

6. Gerd Muller, Alemania, 735 goles en 793 partidos

<em>Gerd Muller. </em>

Gerd Muller. 

Preservado por su familia, quien fue conocido mundialmente como el Torpedo pasó sus últimos años ausente, con pocos momentos de lucidez, sin recordar sus épocas de gloria. Murió en 2021, a los 75 años, seis después de que se hiciera público que sufría Alzheimer. Dicen que le brillaban los ojos cuando le ponían un video con sus años como estrella mundial, que vaya si fueron muchos: fue campeón de todo con su selección, que entonces era Alemania­ Federal, y con su equipo de casi toda la vida, el Bayern Munich.

5. Romario, Brasil, 745 goles en 962 partidos

<em>Rosamario. Foto: AFP</em>

Rosamario. Foto: AFP

Ya son tiempos modernos. Como en Brasil los equipos juegan muchos más partidos que los oficiales y la carrera de O Baixinho duró de 1985 a 2009 en ligas de todo tipo, quien en algún momento fue considerado el mejor 9 del mundo está impulsando una campaña para que la FIFA le reconozca que —a su criterio— metió más de mil goles (como Pelé); más exactamente, 1.002. Para su tranquilidad, con los que hizo fue suficiente: con sus tantos, Brasil fue campeón de América y del mundo y que fuera ídolo en Brasil, Holanda y España (y en todo el mundo). Tipo de carácter complicado, el técnico de la selección brasileña no quería convocarlo en las eliminatorias para el Mundial de Estados Unidos 1994. Como la clasificación estaba difícil, lo convocó para el partido decisivo, en el Maracaná y ante Uruguay el 19 de setiembre de 1993. Desgraciadamente para la Celeste, Brasil ganó 2 a 0 con dos goles suyos. Al año siguiente fue la figura del torneo ganado por la Verdeamarelha.

4. Pelé

Ya está, ya se habló, remitirse a la primera parte de esta nota.

3. Josef Bican, Austria, 805 goles en 530 partidos

<em>Josef Bican. </em>

Josef Bican. 

¿Quién? Como sea, para la FIFA tiene más de 1,5 goles por partido. Una bestialidad. Nacido en el Imperio austrohúngaro en 1913, comenzó a jugar descalzo y fue parte del Wunderteam­ (“equipo maravilla”), como era llamada la selección austríaca en la década de 1930. Fue goleador en su país y en Checoslovaquia. También fue cinco veces seguidas el máximo goleador de Europa, entre 1940 y 1944. Claro, fueron años de la Segunda Guerra Mundial, en un territorio donde había cosas más importantes que atender. Quizá por eso la RSSSF le asigna 1.813 goles. Lo cierto es que para la FIFA fue, por décadas, el mayor goleador de todos los tiempos, hasta que aparecieron dos monstruitos que rompieron todo...

2. Lionel Messi, Argentina, 833 goles en 1.059 partidos

<em>Lionel Messi. Foto: AFP</em>

Lionel Messi. Foto: AFP

No, en este párrafo no van a encontrar nada nuevo sobre la Pulga. De hecho, puede que la estadística haya cambiado, porque a sus casi 37 años (los cumple el 24 de junio) sigue haciendo goles a lo tarado en una liga —la MLS de EE.UU.— pensada para que jugadores como él hagan goles a lo tarado. En Barcelona fue dios casi desde que debutó y ahora en Argentina, a fuerza de ganarlo todo, pasa lo mismo. Si se cuentan los goles con selecciones juveniles argentinas y en partidos amistosos a nivel de clubes (los no oficiales para la FIFA), ya lleva 1.256. Casi como Pelé y a nada de pasarlo.

1. Cristiano Ronaldo, Portugal, 891 goles en 1.221 partidos

<em>Cristiano Ronaldo. Foto: AFP</em>

Cristiano Ronaldo. Foto: AFP

Ídem caso anterior. Y más todavía tomando en cuenta que —como Messi— juega en otra liga (la de Arabia Saudita) pensada para un retiro glorioso, metiendo goles de a pares y llenando la cuenta bancaria de petrodólares. A sus 39 años es el atleta mejor pago del mundo, según Forbes. Logró que el acrónimo CR7 sea conocido en el mundo. A diferencia del argentino, con quien polarizó el mundo del fútbol en la última década y media, no salió campéon del mundo con su selección; a su favor hay que decir que tuvo una excelente actuación en tres grandes de Europa: el Manchester­ United inglés, el Real Madrid español y la Juventus de Italia. Posiblemente cuando leas esto (o la semana que viene, o la otra) ya haya roto la barrera de los 900 goles y de 630 millones de seguidores en Instagram.

Una posdata: los goles son la mayor emoción del fútbol, pero no son todo el fútbol. La mejor prueba de esto es que Diego Maradona “apenas” metió 345 goles oficiales computados por la FIFA. Y para muchos es el mejor futbolista de la historia.