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Victoria Díaz, directora ejecutiva de la AUF: "El deporte es una carta que me ha ayudado a estar donde estoy"

 Nombre: Victoria Díaz • Edad: 47• Ocupación: Directora ejecutiva de la AUF • Señas particulares: Fue campeona uruguaya de esgrima, entró a la AUF a los 20 como secretaria, casi siempre va a trabajar de jean y remera, se considera una “mamá pulpo”.

  
Frente al hotel donde se queda en Catar hay un shopping. Dicen que eso podría representar un problema para usted.
Es un shopping de marcas de lujo, por lo tanto no hay tanto problema porque no voy a comprarme nada. Es cierto que cada vez que viajo compro alguna cosa para las nenas, tengo una de 11 y otra de 13. En Montevideo a veces paso seis meses sin ir a un shopping, porque no me dan los tiempos. Incluso a veces si tengo que comprar algo, tengo amigas que viven en el shopping y les digo: “Che, necesito tal cosa, fijate, sacame fotos”, y me las compran. Pero más que nada para mis hijas. Para andar en mi vida soy muy sencilla.

Sus hermanos son 15 y ocho años más chicos. ¿Era la hermana “cuida”? Fui la mamá de mis hermanos y de todos. Y hasta hoy sigo siendo la mamá de todos. De ahí sale esa faceta de estar atrás de todo, de cuidar a todo el mundo. Siempre estoy pendiente de solucionar los problemas acá, en mi casa, en la de mi madre, en lo de mis hermanos. Intento a veces relajarme, pero una vez que sos así es muy difícil. Y acá en la AUF pasa lo mismo; estoy pendiente de cosas de las que a veces no tendría ni que estar pendiente. Estoy trabajando para cambiarlo.

Ahora que está en el Mundial por primera vez, ¿ también está en todo? Sí. Por ejemplo, en Uruguay, en los partidos de la selección yo nunca estoy en el palco. Siempre me meto en la cancha, voy, vengo, miro las luces, esto, lo otro. Porque después cuando vienen los problemas, si estás sentada en el escritorio no entendés nada. Siempre estoy muy metida en la cocina. Me encanta hacerlo así. Ahora para el Mundial estuve metida hasta en el tema de la carne. Ya sé cuántos kilos, qué carne, quién es el proveedor. Firmamos un convenio con Inac y todo lo manejan ellos, pero de última si pasa algo, estoy con toda la información. Soy medio mamá pulpo. Me siento más cómoda, más tranquila y segura de que las cosas salen bien.

¿Ha hecho terapia? Sí. La primera vez que hice terapia fue en el segundo parto. Fue complicado y estuve en el CTI, casi me muero. Me costó muchísimo superar eso. Lo necesité porque cada vez que hablaba del tema sentía físicamente los dolores que había sentido o sentía que me moría de alguna forma otra vez. Por suerte, ya hablo del tema sin ningún problema. Y después en algún momento también he hecho terapia, porque hay cosas que a veces es más fácil hablarlas con alguien más neutral que con alguien que estamos mano a mano. Me hizo bien y me ha hecho crecer muchísimo, darme cuenta de lo que tiene valor y lo que no tanto.

Compitió en esgrima durante más de 10 años y ganó varias medallas sudamericanas. ¿Por qué dejó? Llegó un momento que me quería recibir y no podía. Trabajaba acá (desde los 20 años), daba clases de esgrima, más la facultad. Llegó un momento en el que tenía que optar. Con 32 años ya quería formar una familia.

Su padre una vez tuvo que pedir un préstamo para que viajara a una competencia de esgrima en Martinica.Sí, yo había sacado una medalla acá en Uruguay y después resultó que había un campeonato panamericano en Martinica. Tenía 18 años, no sabía ni dónde era Martinica, me llegó una invitación para ir y papá dijo: andá. Sacó un préstamo que pagó durante un año y pico para comprarme el pasaje y allá no tenía hospedaje. Me quedé en un gimnasio, que era donde se hacía la competencia; recuerdo que de noche me daba pila de miedo. Era una gurisa sola viajando, y los 18 de ahora no son los mismos que hace veintipico de años atrás. Al final saqué una medalla, fue la medalla que más me costó por todo el sacrificio de llegar allá.

¿Qué tanto se maquilla? Poco, nada, solo para eventos puntuales porque considero que también hay que estar prolija. Si vos tenés una fiesta y vas de alpargatas no le estás dando la importancia a eso y a la gente que está atrás de ese evento. También soy bastante discreta para arreglarme. Ser discreta también me ayuda a sentirme cómoda.

¿Por qué no fue a los mundiales anteriores? Nunca quise ir porque las nenas eran chicas. Para mí es importantísimo ese rol de mamá, de estar presente. Hoy me animo a irme porque ya están más grandes, y a su vez ya he probado hacer algunos viajes por trabajo de 10, 12 días y bueno, la pasan bien. Funciona. Aparte, mi esposo se encarga mucho de ellas y tiene más disposición de tiempo.

¿Dónde quedó su faceta deportista? Hoy estoy acá gracias al deporte. Si no hubiera sido por el esgrima en particular, no sé si hubiera sido tan fácil estar acá, porque el deporte te da esa constancia, que te caigas y te levantes, que tengas esa fuerza para seguir todos los días, porque a veces como deportista te gusta lo que hacés, pero hay días que estás cansado y más en Uruguay, donde a veces tenés que trabajar, estudiar, hacer mil cosas. Es una carta que me ha ayudado a estar donde estoy. Pero lamentablemente me pasó que dejé de hacer esgrima y no volví nunca más. Deporte hago poco, casi nada. En 2017 tuve una operación muy grande de columna, me paralizó todo un costado de la pierna y estuve como seis meses en recuperación con andador. Había perdido totalmente la movilidad. Gracias al deporte me recuperé porque el médico decía que no iba a volver a caminar.