Zoe Gotusso: “Mis canciones soy yo hablando y poniendo voz a mis sentimientos”

Tras grabar su primer disco como solista en Uruguay, la cantante cordobesa presentó un sencillo que se volvió un símbolo de esperanza en plena cuarentena y la posicionó como una promesa de su generación en Argentina

Hay canciones vacías y otras que narran búsquedas personales. En cualquier manifestación artística, una obra puede estar escrita a partir de frases, personajes y relatos ficticios. O puede estar cargada con la historia y las emociones del autor. En este segundo grupo se encuentran las creaciones de Zoe Gotusso, la cantante cordobesa de 23 años que hasta hace unos meses era casi desconocida y que está conquistando a los millennials -y más allá- del Río de la Plata con letras inspiradas en su camino de autoconocimiento.

Tras dar sus primeros pasos en la banda juvenil Salvapantallas, Zoe colaboró con artistas de su generación como Louta y Luqui, se instaló en Montevideo por unos meses y se dispuso, antes de la pandemia, a componer y grabar su primer disco solista. Pero no estaba sola: tuvo el apoyo de Juan Campodónico y la colaboración de artistas como Hugo Fattoruso, Martín Ibarburu y Nico Arnicho. "Mi música y mi camino tienen que ver con lo que pasa en mi vida, con cómo estoy creciendo y con quienes me rodean. El disco tiene nombre y me lo estoy guardando; soy tan geminiana que capaz lo cambio", advierte. Lo único seguro es que su primer sencillo, Ganas, se presentó hace unas semanas y se transformó en una suerte de himno pegadizo que sacudió las listas de Spotify en Argentina y viajó con la misma velocidad a Uruguay.

La canción es fresca, sencilla, honesta. Y es una síntesis del recorrido desde que dejó su casa en Córdoba, se mudó a Buenos Aires y más tarde se instaló en Montevideo con el objetivo de encontrar su voz. Este año iba a debutar en el festival Lollapalooza, pero los planes cambiaron por la pandemia y tuvo su primera gran presentación, este último fin de semana, en el Cosquín Rock. Por las medidas sanitarias, el concierto se transmitió desde un Luna Park vacío y ella sintió el desafío de hacer un show más íntimo. "Ahora estamos volviendo a lo simple, a lo pequeño", aseguró en una entrevista telefónica con galería a la salida de un ensayo. "Al principio de la cuarentena no tenía creatividad, pero después me enamoré de la tranquilidad de mi casa y de la soledad. Bajé un cambio. Hace tres años que no paro y me lo tomé bien desde el privilegio. Me alimento de mis canciones y en la cuarentena me di cuenta de las zonas de privilegio que manejo", asegura.

¿Por qué elegiste presentar Ganas en plena cuarentena?

Antes de sacar un tema quería sacar un disco. Tenía escritas las canciones, solo tenía que mejorarlas y producirlas. Hice el disco entero y cuando estábamos en esta situación, vi que Ganas hablaba de introspección y una búsqueda personal. Yo tenía otro simple en mente, pero me pareció la mejor canción que podía sacar para lo que estábamos viviendo. Me parecía un lindo momento para tener ganas de salir, de ver pelis, de conectar con el otro.

En esta canción hablás de la relación con tus padres y contás un diálogo con tu madre donde dicen frases como "sos así, sos así". ¿La letra se remonta a conversaciones que han tenido?

Es un diálogo con padres. Ellos han tenido un rol muy importante en mi camino y, más allá de lo que diga la canción, me parecía lindo que aparecieran en mis composiciones. Es una forma de decirles a mis viejos que soy esto, que soy así. Y no es que ellos no me entiendan: son los que más me apoyaron. Los fines de semana en mi casa ponían los volúmenes muy fuertes y me entraron discos en la cabeza. Yo fui una niña cordobesa que creció con un piano y una guitarra, y nadie lo usaba tanto como yo. Me enamoré de la música.

Tus padres te impulsaron a dejar la facultad para dedicarte a la música. ¿Cómo fue?

Sí. Me acuerdo que un día estábamos comiendo, charlando y yo estaba medio enroscada porque tenía que rendir. Mi padre se acercó y me dijo que lo dejara, que siguiera con la música y lo hiciera bien. Yo había empezado a estudiar Comunicación Audiovisual y ahí conocí a Santiago (Celli, de Salvapantallas) y a fin de año ya había empezado a viajar por la provincia, estábamos en toques. Fue un piletazo hacerlo en ese momento, pero las palabras de un padre o una madre que te apoyan así son hermosas.

Pasaste de hacer covers de Fito Páez y Charly García a colaborar en Ayer te vi con Louta y a ser la protagonista de toques más íntimos. ¿Sentís que hacer música es una especie de juego?

Es que soy autoperformática. En este disco todas son mis historias; mis llantos y mis alegrías están volcadas ahí. El juego no sé si pasa por ir cambiando o porque soy dinámica, pero soy así en la vida. Puedo ser amiga de un loco y tener una amiga muy tranquila. Soy muy geminiana (risas). Soy mutante y siempre conecto con gente que está vibrando en la misma. Suelen ser medio personajes. De repente aparezco en mundos muy distintos; colaboro con Louta, bailamos, nos emocionamos y después voy y canto con Santi Motorizado, que es retranquilo. Me invita el que sea y estoy. Yo voy mutando y me es sincero, es un juego y me divierto.

En medio de esta cuarentena, el gobierno argentino les permitió a los artistas tener ensayos y trabajar en pequeños grupos. ¿Encontraste un salvavidas en los ensayos?

La verdad es que me hacen rebien. Yo no salgo de casa y cuando voy a los ensayos les digo a los chicos que me pone muy contenta el plan. Nuestros ensayos no son técnicos; somos tres personas con teclados, ideas, ganas. Es un momento llevadero. Mi primer show iba a ser el Lollapalooza y, como ahora cambió, no quería armar toda la banda sino hacer algo más íntimo. Armamos un trío hermoso, suave y chiquito. Ahora estamos volviendo a lo simple, a lo pequeño.

¿Cómo viviste el encierro?

Lo viví bastante bien. Soy una privilegiada porque acá estamos hace meses en encierro y yo lo pasé en condiciones bastante buenas. Tengo una guitarra, comida, mi cama y mi reproductor de música. Y ya con eso soy bastante feliz. Me pega el sol en el balcón y listo. En los primeros días me volví un poco loca porque tenía otros proyectos; había formado la banda, había preparado el disco, pero me adapto lo mejor que puedo. Estoy dentro de mi mundo y creo canciones.

¿Te costó que fluyera la creatividad entre cuatro paredes?

Me recostó. Me acuerdo que me hablaban mis amigos y me decían "recomponés, ¿no?" y yo no podía. La verdad es que estaba muy trancada y ya venía de seis meses sin escribir. Pero en esta cuarentena hubo algo de introspección -que puede ser bastante peligrosa y loca-, entré en armonía y empezaron a fluir las canciones. También saqué Ganas y eso hizo que volviera a componer. Pero, claro, me costó fluir en creatividad porque no hay estímulos ni experiencias. No pasa nada.

Tal vez no hubo vida afuera, pero sí pasaste por un proceso de introspección.

Claro, estos meses me sirvieron para tocar la guitarra, leer libros que me hacen bien, empecé canto, que no hacía, y doblé la apuesta: me salí de la zona de confort y dije: "Voy a hacer esto bien". Aproveché el tiempo para estar lista para cuando se abran las puertas del mundo. A veces me paso todo el día tocando la guitarra y estoy avanzando. Mis canciones soy yo hablando y poniendo voz a mis sentimientos. Me va bien ese lugar de tranquilidad y el contraste con bandas de más ruido; yo siempre estuve en una sintonía más relax.

Varias veces mencionaste que sos de géminis. Dicen que las personas de este signo son versátiles y tienen la capacidad de adaptarse a distintos ambientes, pero a veces les cuesta encontrarse consigo mismas. ¿Te sentís identificada?

Me pasa que puedo confundirme siendo tan cambiante. No es desde la mentira, pero con una persona me sale un mundo y con otra vuelco mi humor, mi intelectualidad. A veces me pierdo en preguntarme quién soy. Más de chica he llorado al preguntarme quién era y hace mucho no me hacía esa pregunta. Ahora siento que tengo los pies en la tierra y entendí que los cambios eran sinceros. Hoy estoy más firme.

Al otro lado del teléfono, Zoe Gotusso suena entusiasta y responde rápido. Piensa, repite, vuelve a lo mismo. Lo cierto es que los cambios la han acompañado siempre. "Me gusta lanzarme piletazos", resume con gracia. El año pasado, y en el mejor momento de Salvapantallas, la cantante presentó tres canciones solista y se separó del dúo. "La decisión de irme me costó. A veces se cierran ciclos y empezamos a hacer cosas nuevas. Fue un proceso que ahora estoy sanando. No es que estoy mal, pero hay cosas internas que cuestan y se trata de entenderse a uno mismo", dice.

Para encontrar su voz, Zoe se conectó con el productor Juan Campodónico, se fue de Buenos Aires y se instaló por dos meses en Montevideo, en un apartamento sobre la rambla de Punta Carretas. Allí trabajó el álbum que había compuesto en su monoambiente porteño y está por salir a la luz. "Es un proceso. Por un lado está la voz física, que el cuerpo y los músculos producen, y por el otro está la del alma. Yo creo que las dos están en búsqueda. Mi profesora de canto me ha dicho que me faltan unos años para que cambie y mi voz mental también está en eso", asegura.

¿Cuándo se contactaron con Juan Campodónico? ¿Cómo fue el trabajo en su estudio?

A Juan llegué porque en el living de mi casa había discos de Jorge Drexler que me flasheaban y me acuerdo que al darlos vuelta, decían su nombre en letras negras. Ahí me lo quedé. Era una persona que nos latía ya con Santi, pero le mandamos un correo hace cuatro años y las sintonías eran distintas. Ahora su nombre volvió a aparecer y entendió mi música muy bien. Somos de mundos parecidos, yo siempre sentí que él era el que me hizo que quisiera crear canciones.

Decís que Montevideo es mágico. ¿Por qué?

Tengo muchos recuerdos. Antes ya había tenido viajes con amigos y familia a las costas uruguayas. Me pasó que conecté con Jorge Drexler -uno de mis músicos preferidos- y me encanta el candombe. Cuando estuve viviendo ahí me encariñé más porque estábamos a 30 minutos del estudio y todos los días mirábamos el atardecer por la rambla. Me gustaba poner los pies sobre la arena en la playita y Juan nos llevaba todos los días a conocer un lugar nuevo para ir a comer. En mi celular me escribí un mapa con lugares para salir y tomar cafecitos; es un lugar al que pienso volver.

En tu trabajo fusionás el bossa con el candombe. ¿Te interesa trabajar especialmente los ritmos latinos?

Siempre fue lo que se escuchó en casa, es lo más dulce. Claro que había rock nacional e internacional y me tocaba un montón, pero hay algo en la música de raíz de los lugares y los clásicos que me atrae. No es que me voy a quedar en el tiempo, pero mi mente y mi cuerpo funcionan así. Traigo ritmos como el tango, el bossa y el candombe porque me encantan. Voy arrastrando nuestros ritmos. Me siento reñoña y poco actualizada aunque siempre escucho cosas nuevas.

¿Qué querés decir con "ñoña"?

Solo es un buen adjetivo. Habla de una persona que estudia mucho algo que la apasiona, y a mí esto me apasiona. Yo me pregunté qué tipo de artista quiero ser hace seis meses. Ahora me hago preguntas que antes no me hacía. Más allá de la música, es un camino mío. Puede ser música, puedo ser yo hablando. Mi música y mi camino tienen que ver con lo que me pasa en mi vida, con cómo estoy creciendo y con quienes me rodean. Y ahora me siento bien, me siento en una linda búsqueda. Yo trato de acordarme de disfrutar aunque a veces es muy difícil. Hay que soltarlo y ya.