N° 2005 - 24 al 30 de Enero de 2019
N° 2005 - 24 al 30 de Enero de 2019
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl mundo cambia para todos, menos para los empleados públicos uruguayos. Ni la tecnología, la robótica o los nuevos modelos de negocios les hacen la más mínima mella. El Correo no escapa a esta situación. Lleva perdidos US$ 200 millones en los últimos años y los seguirá perdiendo. Ya ni el propio Estado contrata sus servicios, por malos e ineficientes.
El Correo hace años que debió haber cerrado. De más está decir que ya nadie envía una carta, sino que utiliza el mail. Las facturas de los servicios públicos, los estados de cuenta bancarios y la mayoría de las notificaciones privadas se hacen por medios electrónicos. Además, han crecido muchos servicios privados de correo y las propias empresas de transporte interdepartamental entregan correspondencia y paquetes a todo rincón del Uruguay.
¿Para qué existe el Correo? Dicen que para entregar correspondencia a lugares recónditos, donde otros operadores no llegan. Pero ¿es realmente así? Y aun si lo fuera, no justifica mantener una organización con cerca de 2.000 empleados, decenas de edificios y pérdidas millonarias para entregar cuatro cartas a algunos ermitaños.
Ya el Correo viene perdiendo clientes de todo tipo y color, no solo por los avances tecnológicos y la competencia, sino porque brinda un mal servicio. La frutilla de la torta ocurrió esta semana: el diario El País informó que en los últimos meses los funcionarios de el Correo Uruguayo realizaron “varios paros en reclamo, en especial, de ingreso de más personal. Esta medida provocó, entre otros, que productores ganaderos no accedieran a las caravanas que deben poner a los animales para asegurar su trazabilidad, dado que de su distribución es responsable el servicio postal estatal. Esto hizo que el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca decidiera dar los primeros pasos para rescindir el contrato que tiene con el Correo”.
Es increíble que, perdiendo US$ 34 millones en 2017 y casi 2.000 empleados, sigan reclamando “más puestos de trabajo”.
Cuando cerró la ONDA, en 1991, muchos decían que la gente iba a “quedar tirada” en algunos pueblos poco frecuentados. Lo mismo cuando se cancelaron los servicios de pasajeros de AFE. Nada de esto sucedió. Inmediatamente “la mano invisible del mercado” ajustó precios, cantidades y servicios. Ningún “gaucho” quedó varado.
Ningún país puede darse el lujo de despilfarrar US$ 200 millones en tareas que pueden hacer los privados, y menos el Uruguay, un país endeudado, con un déficit fiscal cercano a 4% del Producto Bruto Interno y que no cede, así como con un mal funcionamiento de servicios esenciales como la Policía, la Justicia y la infraestructura.
¡Cerrar el Correo ya! debería ser un reclamo permanente de los empresarios y trabajadores privados, quienes son los que, en última instancia, pagan los desmanes de los malos gobernantes.