N° 1905 - 09 al 15 de Febrero de 2017
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáNingún empresario medianamente serio se endeuda si no tiene un plan de repago y un claro propósito para esa inversión. Quienes se endeudan para pagar salarios o gastos corrientes, terminan teniendo grandes problemas; incluso llegan a fundirse.
Pero no es lo que piensa nuestro vicepresidente de la República, ex ministro de Industrias y ex presidente de Ancap, el licenciado sin título don Raúl Sendic. Para él, los gastos “sociales” en salud y jubilaciones, “pueden generar déficit, puede ser que las cuentas no nos cierran, pero la gente tiene que vivir mejor”.
Vivir mejor gastando más de lo que ingresa, es una ilusión pasajera. Es como las drogas: te hacen sentir bien mientras estás bajo sus efectos psicoactivos, pero luego hay que enfrentar la cruda realidad: pagar las cuentas. Y no lo están haciendo.
Continúa el egregio Sendic: “Podríamos tener las cuentas más ajustadas y mucha gente viviendo en la calle y muchos viejitos y ancianos tirados, como ocurre en otros países de América, pero nosotros no los tenemos”.
Ya Tabaré Vázquez, hace años, utilizó el mismo razonamiento: ante la opción entre invertir en carreteras o darle de comer a un niño, optó por el niño. Pero es un error. Si hubiera invertido en carreteras, hubiera generado puestos de trabajo genuinos, entre otros, para darle empleo al padre de ese niño. Además, al tener una carretera nueva, el comercio en esa zona se iba a dinamizar, los precios de los inmuebles a subir y los costos de transporte a bajar. De esa manera se genera empleo real y el niño podría comer de la mano de sus padres, no de la mano del Estado, ni de políticos demagogos.
Como ninguna familia sobrevive si “las cuentas no le cierran” o ninguna empresa sobrevive si sus ingresos son menores que sus gastos, la gente común entiende que no se puede vivir de prestado toda la vida. “No hay almuerzo gratis”, como decía Milton Friedman.
Con los países sucede lo mismo: vean la triste realidad de Venezuela, Argentina o Brasil… Los políticos “sensibles” (con plata ajena), generaron déficits crónicos que para cubrirlos, llevaron a aumentar los impuestos, generar inflación y subir los precios de las tarifas públicas. Uruguay hizo lo mismo y ahora estamos pagando la nafta más cara de América Latina, la energía eléctrica nunca bajó como prometieron y Antel sigue abusando de su monopolio. ¿Acaso esto lleva a que la gente “viva mejor”?
El déficit crónico que tiene Uruguay, es insostenible. En el año 2005, la deuda externa de Uruguay era de unos 19 mil millones de dólares, hoy es de más de 50 mil millones. Llegamos a un 4% del PBI de déficit. La fiesta se pagó con deuda.
Es muy preocupante que nuestros gobernantes no comprendan el ABC de una economía sana y sigan creyendo que con déficit, deudas, inversiones mal hechas y pérdidas millonarias en las empresas estatales, alguien puede vivir mejor. Es exactamente al revés.
Pero “no hay peor sordo que el que no quiere oír, ni peor ciego que el que no quiere ver”. Y, lamentablemente, nuestros administradores de la cosa pública están demostrando ser sordos y ciegos.