N° 1783 - 25 de Setiembre al 01 de Octubre de 2014
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLos empresarios cada vez quieren contratar menos empleados y más robots. ¿Por qué? Porque muchos empleados actúan como robots, sin las prestaciones, eficiencias y bajos costos de mantenimiento de estas máquinas.
Imagine que usted es el dueño de una fábrica de autos. Tiene la opción de contratar dos empleados (que le costarán unos cincuenta mil dólares por año) o comprar un robot por U$S 250.000 que le va a servir por 15 años, sin coffee breaks, 365 días 24 horas, y sin preocupaciones personales. Para fines del 2030 se estima que los robots van a tener una performance similar a un humano en la mayoría de los trabajos manuales.
Entonces, ¿qué tipo de empleado contrataría? La respuesta la da Anna Vital de Funders & Founders: los empleados emprendedores. Porque ya nadie querrá un empleado robot.
Si bien parece una contradicción hablar de “empleados emprendedores”, no es tal. Los empleados valiosos serán los que tengan iniciativa, resuelvan problemas, aporten ideas y vengan con una actitud positiva.
Varios factores han promovido al “empleado robot”: 1) el Estado uruguayo y sus miles de empleados públicos que se transformaron en el “aspiracional” nacional. ¿Quién no quiere tener un empleíto en el Estado o trabajar en un banco?; 2) una legislación laboral rígida, que ofrece muchos beneficios a cambio de pocos méritos; 3) un sindicalismo corporativista, que defiende a sus miembros sean buenos, regulares o malos; 4) unos empresarios que no diferencian a su personal, no premian los resultados, no estimulan la creatividad, ni crean un clima laboral motivante.
Con la soja a 550 dólares la tonelada, uno puede tener empleados robots y “dueños de empresas” en vez de empresarios. Con la soja a 350 dólares la tonelada, no.
Con el dólar en Argentina a 8 pesos, uno se puede dar el lujo de ser un poco ineficiente. Con el dólar a 15 pesos, no.
Con políticas proteccionistas (tanto hacia los empresarios como hacia los empleados robots) puede uno olvidarse de la calidad de gestión y del valor de la innovación. Con políticas que estimulan la competencia, no.
Las fantasías no son eternas. Ya vemos lo que sucede en Venezuela y Argentina. El “relato” se les va acabando y con él, irán muriendo los robots.
El problema será ver si habrá emprendedores para reconstruir lo destruido. ¿O ya se habrán ido?