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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl dinero que Udelar destina a la promoción de estudios de postgrado mediante becas, debe respetar obviamente ése carácter. Sin ser jurista es fácil diferenciar: los salarios, abundantemente legislados, implican deducciones obligatorias, seguros sociales, previsiones, etc. Las becas no aportan a seguridad social, están limitadas en su duración y destino, y es por consiguiente correcto el rechazo del CDC de la Udelar a una solicitud inapropiada de extensión.
El episodio no debiera dar para más.
Sin embargo, Claudio Paolillo desde su columna central, dedica tiempo y espacio contra dicho rechazo. Reconoce que la/el beneficiaria/o “si no puede atender una beca pagada por los ciudadanos (...) que no cobre mientras esté abocado a otras urgencias”.
De acuerdo. Pero Paolillo, al tiempo que nos dice una cosa, nos dice la otra: en este caso, “esa persona...¡está contribuyendo a salvar la especie!”.
Es por lo menos desconcertante, tras haber coincidido tantas veces, leer a Paolillo reclamar (¡y en éstos términos!) para la Sra. Natalia Genta en Udelar lo que fustiga para la radio Quebracho o la inauguración de la desulfurizadora en Ancap o el Arena en Antel o el departamento privado para el ministro de Transporte, o la cancha de baby fútbol en OSE o en fin...
No fue con magia que se han generado los excesos de gastos a los que estamos asistiendo en todas las reparticiones estatales. Fue con argumentos en un todo similares a éstos: muy a la moda, muy políticamente correctos... y muy engañosos.
Es claro que debieran arbitrarse recursos y plazos que permitan proteger a Natalia y su seguramente preciosa/o niña/o, mantener su dedicación al postgrado, salvar la especie y prever los futuros casos similares. No les faltará inventiva a los distinguidos letrados: pero que no sea a costa de una defraudación (como se hizo en este caso y sostuvo la Prof. Batthyàny, suplente del decano de Ciencias Sociales) o de la adulteración del normal entendimiento (como propone Paolillo). Porque de ser así, la solución es más maligna, más insidiosa que el problema.
Es comprensible la motivación de Paolillo: no pudo resistir la tentación de fustigar a la Udelar con argumentos muy de moda. Ciertamente, abundan (¡sobran!) decisiones casi escandalosas en la Udelar. Recientemente, el rechazo al mero estudio de un financiamiento PPP para la modernización de la planta física del Hospital de Clínicas. La resistencia a homenajear a Vargas Llosa, el persistente silencio respecto de Venezuela, el actual silencio respecto de Ancap. La vieja Udelar, que supo ser ejemplar, es hoy una caverna rica en acomodos, concursos fallidos, etc., etc.
Pero esta vez, la Udelar ha decidido correctamente. Tal vez faltó completar presentando soluciones a futuro.
Igual: no creo que el rechazo persista. Me permito vaticinar que, lamentablemente, confusiones como la de Paolillo van a frustrar (o disimular calladamente) la decisión del CDC, y la Sra. Genta terminará (¡ya lo hizo!) percibiendo de la Universidad recursos y auxilios a su embarazo y puerperio, para los cuales una uruguaya común o trabaja y tiene al Fonasa o debe recurrir al Mides.
Desde un enfoque epistemológico, estamos ante razonamientos aparentemente lineales pero a poco de analizar, elementalmente incorrectos. El especialista en estos razonamientos no es Paolillo: es Mujica. El daño que su didáctica le deja a nuestro país es enorme, y perdurable. Ruego que Paolillo no se haya contagiado.
Ing. Claus Fitermann
CI 976.210-6