Carlos Enciso, exembajador de Uruguay en Argentina, dirigente del riñón del expresidente Luis Lacalle Pou, hombre fuerte en Florida, departamento que gobierna por tercera vez, asume este jueves 23 la presidencia del Congreso de Intendentes. En una pequeña oficina en la Ciudad Vieja, que usa como sala de reuniones cada vez que va a Montevideo, Enciso asegura que, más allá de continuar la gestión en el cargo del intendente de Paysandú, Nicolás Olivera —de cercanía con el gobierno de Yamandú Orsi—, pretende marcar su propio perfil. Y que su impronta estará en subrayar la “asimetría” que observa en el respaldo que el Poder Ejecutivo le da, con inyecciones extrapresupuestales y créditos de organismos internacionales, a los departamentos metropolitanos respecto de los del interior profundo.
—Hay un año para darles un contenido a algunos temas de perfiles personales de cada presidente, pero también teniendo muy claro que hay que continuar y seguir lo hecho y andado por el anterior presidente, en este caso el intendente de Paysandú, Nicolás Olivera, de nuestro partido. Ya ahí hay una continuidad. Pero hay temas que tal vez se puedan mejorar o profundizar o innovar dentro del margen de mejora que tenemos. ¿Por qué digo esto? Porque fue un año que tuvo las negociaciones con el Poder Ejecutivo, las pulseadas con la OPP (Oficina de Planeamiento y Presupuesto), conversaciones en temas vinculados a las partidas, a los programas, al Presupuesto Nacional, donde están incluidos los recursos de devolución del gobierno central hacia las intendencias o hacia el interior, fundamentalmente. Y cumplido esto hay que seguir profundizando los temas que están en carpeta, ¿no? Sucive (Sistema Único de Cobro de Ingresos Vehiculares), los temas de contribución inmobiliaria, los temas vinculados a la mejora de la ejecución de las partidas del Fondo de Desarrollo del Interior. Tenemos algo importante, que es la ejecución de un fondo de inversión, que fue parte de la negociación que tuvimos en su momento con el presidente Yamandú Orsi. Ese es un fondo que les va a inyectar unos US$ 35 millones a las intendencias del interior. Pero también hay temas nuevos en nuestra agenda. Nosotros vemos cierta asimetría que hay con respecto, por ejemplo, a la apoyatura que está haciendo el gobierno central con créditos internacionales al área metropolitana. Y no ha sido contemplado con una política similar el resto de las 17 intendencias. Refresquemos: cuando se hablaba del túnel en 18 de Julio (en Montevideo), cuando se habla de una inversión importante en el área metropolitana, en Canelones y en Montevideo fundamentalmente, son créditos soberanos, con garantía soberana, que el país va a contraer, que ya están firmándose con CAF (el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe) y con el BID (Banco Interamericano de Desarrollo), y que son alrededor de US$ 800 millones. Bueno, yo no digo que tenga que haber una cifra similar, pero que tendría que haber una cifra importante para, por ejemplo, atacar una problemática que tenemos en las caminerías rurales y en aquel tema del “use-pague” que el Ministerio de Transporte va a querer instrumentar, y que hemos hablado algo con la ministra. Por ejemplo, para sustituir algunos ejes viales departamentales por el peso y el tonelaje de la forestación y de otros sectores, que hace insostenible que las intendencias puedan financiar ese mantenimiento, hay que cambiar el estándar de esas rutas y esas caminerías. Pongamos parte del dinero de las multas nacionales y departamentales, pero inyectémosle también un recurso extrapresupuestal para hacer más equitativa esa asimetría histórica entre el interior profundo y el área metropolitana.
—¿Se da demasiada prioridad a Montevideo y Canelones a la hora de repartir recursos?
—Exactamente, y si vamos específicamente a esto último de los créditos, es una inyección fenomenal que tiene el área metropolitana, que no estamos en desacuerdo con que la pueda instrumentar, pero no se olviden de que también hay departamentos que hoy están precisando más inversión pública, más inversión genuina, privada, más desarrollo para los problemas de empleo, y no lo estamos atacando con igualdad. Es claro que en el interior del país, sobre todo el centro y el norte, hay un estancamiento demográfico. Es claro que hay un despoblamiento rural, endémico, estructural, y la población rural hoy está en un 5%. Queremos competir contra países europeos con el tratado de la Unión Europea. Hablamos de precios, pero no hablamos del tema de fondo, que es el ADN central, que es el trabajo en el campo. Italia, España y Francia andan del 18 al 20 y pico por ciento de población rural. Hoy el PBI (Producto Bruto Interno) de Uruguay es alrededor de US$ 84.172 millones, y los egresos presupuestales de las 19 intendencias son US$ 2.700 millones. O sea que representan el 3,2% del Presupuesto Nacional. Ahora, si vos vas a ver dónde se genera la riqueza, hay una incongruencia, porque la mayoría de la riqueza productiva del país agroexportador se genera del interior, pero en los presupuestos ves que estamos disminuidos. Acá hay una gran inequidad. Entonces, cuando el ministro de Economía habla de competitividad, perfecto, es más, el congreso hizo algún aporte; pero vemos que son medidas más de concentración burocrática que de impacto real en la economía profunda del interior. Está bien que nos preocupemos por la competitividad del exportador, pero ¿y la productividad atada al desarrollo? ¿Cómo generamos más desarrollo y equidad en el país para romper esa macrocefalia y esa concentración? Creo que esos son los temas que el congreso tendría que poner en el debate, y no es el lloriqueo por más partidas coyunturales, son temas de fondo que tal vez ameriten hasta tener algún cambio legislativo futuro.
—Va a suceder en el cargo a un compañero del partido como Nicolás Olivera, que tiene una buena relación con el presidente Orsi, incluso hasta cuestionada por algunos dirigentes del Partido Nacional. ¿Cuál es su relación con Orsi y cuál va a ser el diálogo que va a tener con el presidente?
—Estimo que es buena. En estos días vamos a pedir una entrevista para ponernos un poco en esta nueva agenda. Una cosa es la relación personal con el presidente como intendente que fue y que lo conocemos de hace muchos años y hemos cultivado esa camaradería que hay en el congreso, y otra cosa son las cuestiones concretas para el diálogo gobierno-intendentes, que todavía no se le ve totalmente las patas a la sota. Esto es parte de lo que te decía, parte de otras cuestiones que, esperemos, con esa visión que él también como intendente del interior ha tenido, puedan ayudar a desequilibrar cierta inercia en estos temas, y en otros vinculados a las gestiones y a la desconcentración de recursos que tiene que haber. Él sabe muy bien que las intendencias terminan tapando incendios de muchos organismos.
—A veces se habla de esa doble agenda que tiene el Partido Nacional de ser oposición y a la vez gobierno en muchas de las intendencias del interior. ¿Cómo evalúa usted esa tensión?
—Hay una gran parte del territorio nacional gestionada por intendencias blancas. Y vos no podés de arranque, y por un tema netamente de posicionamiento partidario, electoral, estar en contra de todo lo que proponga el gobierno central. Si me preguntás por la opinión de la gestión del gobierno, en algunos temas, o de algunos ministros, o que la economía no está bien, que la inseguridad, que estamos cada vez más complicados, que los temas de fondo del desarrollo, de la inversión, de la equidad del empleo, de la problemática del empleo, yo soy crítico a título personal. Pero ¿por qué tengo que usar mi opinión personal para abonar una discusión nacional que se da a veces en otras lógicas, con otros temas, y que me imposibilitaría tener un relacionamiento aceptable como gobernante con el gobierno central, que dependo, en un país centralista, unitario, de decisiones diarias de la buena relación con el gobierno? Eso no me lo voy a amputar. Marcaré diferencia si voy a una lista al Senado en su momento, o si estoy en un ámbito de campaña electoral, pero ahora no voy a estar generando debates que para la gente que me votó en Florida, y no solo los blancos, no construyen demasiado. El Congreso de Intendentes es el centro de gravedad, el centro político del país; es lo que no se entiende. Nosotros tendemos puentes físicos, en cada departamento, de hormigón pero también puentes políticos. Y eso es lo que les cuesta muchas veces entender a algunos dirigentes nacionales o a algunos legisladores que están en la gestión más vinculados a un titular, a un tuit, que a la problemática real de la gente.
—¿Les cuesta a los dirigentes de Montevideo entender esa lógica?
—Exacto. Yo no los critico, cada uno a lo suyo, pero vivir y dejar vivir, porque después cuando hay elecciones esperan los votos del interior, recorren, van, y el interior muchas veces salva la petisa.
—¿Cómo se para frente a la discusión de la Rendición de Cuentas? La coalición republicana ya dijo que no la va a acompañar, pero ha ocurrido que el Ejecutivo va a buscar justamente los votos en esta buena relación con los intendentes y con la línea que les pueden bajar a sus representantes en el Parlamento.
—En principio no hay nada que comprometa las gestiones municipales o que genere algún problema con el Congreso de Intendentes. Con esa salvedad, es un debate que se dio en la bancada parlamentaria, que tiene su autonomía. Hay matices, algunos legisladores plantearon tomar la postura definitiva un poquito más adelante de la discusión. Algunos hablan de que fue prematuro. Pero no es una discusión nuestra porque no nos involucra en ninguna decisión importante. Si vos me decís a nivel personal, a nivel político, puedo tener alguna opinión, pero no como Congreso de Intendentes.
—¿Y cuál es su opinión personal?
—Me da la impresión de que tal vez se quedó muy reactivo al inicio, cerrando puertas que en la discusión particular se podían estar dando de mejor forma. Y tiempo para no votar siempre hay. Pero no he estado en el proceso interno porque es algo que está encapsulado más que nada en el Parlamento.
—Tiene una estrecha relación con el expresidente Luis Lacalle Pou, ¿qué espera de su próxima aparición en un acto político, el 9 de agosto?
—Conociendo un poco el paño, estimo que va a hacer algún diagnóstico general de la situación del país, algún mensaje más de largo plazo, no tanto en la coyuntura partidaria, gobierno, oposición y demás. No dudo de que va a marcar las diferencias claras que hay con el gobierno, pero estimo yo que la expectativa es ver sobre el trazo grueso hacia el 29. Por más que tampoco son tiempos de definiciones electorales, pero hay una buena expectativa, sobre todo en el contacto que puede haber con toda la gente, en una suerte de ausencia autodefinida por él en la diaria, a nivel partidario, y que es un reencuentro con la militancia, en eso lo veo muy positivo.
—¿Cómo evalúa la conducción del Partido Nacional? ¿Se hace difícil con ese liderazgo en ausencia?
—Es difícil. Yo mismo estoy en el directorio sin participar de las sesiones, porque también mi agenda de gestión de Florida y demás me absorbe, pero de todas maneras ha habido una costumbre de que los presidentes de los directorios, por lo menos en los últimos años, son los líderes y no necesariamente los referentes sectoriales o candidatos, como se dio en este caso con Álvaro (Delgado). Estimo yo que el año que viene va a ser un año clave de diseño, de campaña electoral y de cómo se van a conformar los diferentes sectores en un partido que precisa de mucho dinamismo, muchas listas al Senado, muchos candidatos a diputados, teniendo en cuenta que prácticamente se perfilaría en el candidato único.
—¿No necesita un contrapeso el Partido Nacional en las internas? Porque sería un escenario inédito que no haya una elección interna con alguien que se le anime a Lacalle Pou. ¿Cree que es necesario?
—A ver, es una pregunta que capaz la pueden responder mejor los cientistas políticos, que analizan con datos científicos, con encuestas o un focus group, a ver si hay un nicho dentro del partido que hoy no se sienta 100% representado por Lacalle, y si eso puede tener una expresión electoral medianamente digna o interesante. Porque candidatos testimoniales no se precisarían. Ahora, capaz que algún otro buen sparring puede haber. No lo sé.
—No lo ve hoy.
—Hoy no lo veo, pero sería cuestión de analizarlo como partido. Y es una decisión o una opinión del propio candidato principal, que es Luis Lacalle. Esta pregunta la debe tener más clara.