• Cotizaciones
    sábado 21 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    “Nada por aquí, nada por allá”

    Nº 2126 - 10 al 16 de Junio de 2021

    Vale aclarar que, dado que esta postergada fecha de las eliminatorias abarcaba dos partidos con pocos días de diferencia, optamos por comentarlos en forma separada, luego de cada uno de ellos. Lo que no quita que finalmente hagamos una valoración conjunta de esta actual frustrante realidad de nuestra selección.

    Aquí

    Históricamente Paraguay nunca ha sido un rival fácil, pero pensábamos —y lo dijimos en una columna anterior— que los últimos antecedentes favorables, jugando como local, nos hacían prever un buen arranque en la reanudación de estas eliminatorias sudamericanas para el Mundial de Qatar, que nos pudiera ubicar ya en zona de clasificación. ¡Pero nos equivocamos!

    El equipo de Tabárez jugó un mal partido, repitiendo —aunque con una alineación renovada— las falencias ya habituales en los últimos tiempos. Aunque, por las bajas conocidas, la conformación del equipo pareció ser la adecuada, volvió a quedar de manifiesto que el Maestro no logra conseguir el mejor rendimiento de sus dirigidos, entre otras razones, por no ubicarlos en los puestos donde mejor rinden en sus respectivos equipos. Por ello, pese a conformar un medio campo con futbolistas probadamente talentosos, nunca ha logrado solucionar ese mal endémico, que es la falta de generación de fútbol del medio del campo hacia adelante. Es que Valverde, Bentancur, y Vecino estuvieron otra vez muy lejos del nivel que se les conoce. Y nuestros dos hombres de área (Luis Suárez, esta vez con Jonathan Rodríguez) no pudieron recibir una sola habilitación que les colocara en situación más o menos favorable ante el arco rival. Y cuando el técnico “se la jugó” dándole ingreso al chico Torres —al que no pareció pesarle su debut con la celeste—, excluyó a Jonathan Rodríguez, de modo que Suárez volvió a tener que debatirse en solitario ante la fuerte y compacta zaga guaraní, sin poder generar ninguna chance de gol que permitiera quedarnos con los tres puntos en disputa.

    No hicimos méritos suficientes para ganar, aunque ello bien pudo haber ocurrido de no haber mediado un grosero error de quienes operaban el VAR (y también del juez Roldán, que optó por no verificar visualmente la indicación que recibía) anulando un gol perfectamente lícito de Jonathan Rodríguez en el primer tiempo por una posición adelantada, aunque ostensiblemente pasiva, de Viña. La ulterior sanción de los responsables de ese engendro es clara muestra de que ese gol era legítimo, por lo que el resultado del partido bien pudo ser otro. Y si se hubiera ganado, el siguiente ante Venezuela, como visitante, se podría haber encarado sin la perentoria necesidad de recuperar esos puntos malogrados como local.

    Allá

    Para el cotejo ante Venezuela, el técnico le dio una distinta conformación al equipo, aunque sin arriesgar en demasía. Torreira sustituyó a Bentancur, que estaba suspendido, y arrancó jugando con Facundo Torres, en lugar de Viña. Si pretendía darle mayor profundidad al equipo, no lo logró. Salvo una media vuelta lejana de Suárez, bien conjurada por el arquero rival, y algún tibio intento del chico Torres, el elenco celeste reiteró los mismos defectos del partido anterior. La zona de volantes no generó ninguna habilitación certera y profunda a los hombres de ofensiva, volviendo a mostrar una notoria y llamativa imprecisión en los pases. Y sorprendieron, en esa primera parte del cotejo, algunas salidas a destiempo de los zagueros centrales en las pocas veces que fueron exigidos por la tibia ofensiva del rival. Tanto que un choque entre Godín y Giménez, al saltar con un delantero rival, le permitió a este vencer a Muslera con un potente disparo. Fue tal el desconcierto de nuestros zagueros que no llegaron a darse cuenta de que el autor del gol se había llevado el balón con ambas manos; lo que sí fue advertido por el VAR, que hizo que el juez brasileño anulara la conquista y nuestros corazones recuperaran su ritmo normal. El primer tiempo se fue sin pena ni gloria, lejos del rendimiento que se esperaba del equipo celeste.

    Los cambios que hizo Tabárez para el segundo tiempo no parecieron ser los más lógicos si se pretendía tener mejores argumentos para procurar ese triunfo que necesitábamos: Nández ingresó por Vecino y Viña lo hizo por Jonathan Rodríguez, que había pasado inadvertido en la mitad inicial. Pero no se notó mejoría alguna en el rendimiento del equipo hasta que en el minuto 68 Nicolás de la Cruz entró por Torres (que no repitió lo hecho en su debut). Sin hacer nada del otro mundo, el recién ingresado supo proyectarse en profundidad por el sector izquierdo del ataque, y en una de esas incursiones habilitó muy bien a Viña, que estrelló su remate en la cara del golero rival, en la única jugada clara de gol en todo el partido. Aunque también la tuvo Venezuela, ya cerca del final, y fue magníficamente conjurada por Muslera.

    Ahora sí, en una valoración conjunta de estos dos partidos, la conclusión es que Tabárez sigue sin poder lograr un rendimiento colectivo mínimamente adecuado como para aspirar a un mejor resultado. Aún queda mucha tela por cortar, cuando pensábamos —y así lo dijimos— que, como mínimo, podíamos quedarnos con cuatro puntos, obtuvimos solo dos. Y si a la postre quedamos en zona de clasificación fue porque nos beneficiaron los resultados de los partidos jugados por quienes tenían esa misma aspiración.

    Si no se cambia la pisada, la chance de clasificar empieza a comprometerse. Jugadores ubicados fuera de los puestos en los que juegan habitualmente, nula creación en el medio campo, Suárez solitario y perdido en el área rival (incluso ejecutando las penas lejanas, cuando debería capitalizarlas dentro del área) y una defensa que, en la parte central, parece haber perdido el entendimiento que antes exhibía. Tabárez sigue sin dar en la tecla, y nadie a su lado se anima a avisarle que la cosa viene mal barajada. Incluso para esa Copa América que ahora aparece en el horizonte más cercano. Es cierto que no ha podido trabajar con el equipo desde hace tiempo por la falta de “fechas FIFA”, pero eso les pasó a todos sus colegas, que son mucho más nuevos en sus cargos. Lo que rompe los ojos es que el rendimiento celeste en ambos partidos fue decepcionante. La paciencia que se le tiene al Maestro parece a esta altura agotada. Y alguien debería advertirle que lo único que puede mantenerlo en su cargo casi vitalicio es una excelente Copa América.

    Por cierto, nuestras expectativas para estos dos partidos por eliminatorias se hicieron trizas. Tanto aquí como en Caracas. Como esa muletilla de los magos cumpleañeros, cuando quieren demostrar que no tienen consigo ese objeto, que luego aparecerá increíblemente en sus manos: “Nada por acá y nada por allá”. ¡Y así la cosa no funciona!

    // Leer el objeto desde localStorage