Nos conocemos apenas, pero permitime que te tutee.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáMucha gente me pregunta con frecuencia de dónde saco temas para esta columnita de humor político que va rumbo al medio siglo.
Los políticos y su gestión han sido constante materia prima (constante y abundante) de los temas aquí tratados, pero realmente no sé qué haría si todos los bobalicones que no te entienden, siguen pidiéndote la renuncia, una y otra vez.
¡No se te ocurra renunciar, por favor!
Admitamos que el grupo de los que no te entienden bajaría considerablemente de número si te afeitaras el bigote ese que filtra tus declaraciones, así como los filamentos de la boca de las ballenas, que filtran el agua que ingiere el bicho (la ballena, no vos) para que quede allí su alimento. Pero el filtro de tu bigote frena irremisiblemente tus palabras, y en muchas de tus declaraciones, la cosa queda más o menos así.
—Mmmle dije que bbbya mmmle contestémm lo que nnnmmme preguntammm, señoritabbb, no seammm tan insistennntebbb.
¿Si te pago el barbero te afeitarías? En serio te lo digo.
Pero, más allá de los mmmbbbalbuceos de tus respuestas, lo más genial son las respuestas mismas.
Y que conste que te vengo siguiendo el tren, y solamente porque la competencia es grande, y también en esta cancha juegan Tabaré, tu socio el Perro, el inefable Pepe, la Mary July, el inolvidable Cánepa y, por qué no, otros competidores de otras tiendas, como el recién llegado (para quedarse) Juancito Sartori, el pelado Novick, además del otro pelado (ahora candidato), y qué sé yo cuántos más, es que no has sido un protagonista más recurrente.
Pero ahora me asusta cómo te están llevando la carga, y temo seriamente por tu alejamiento. ¡Aguantate piola!
En setiembre de 2012 le dijiste a la prensa que la mayoría de los homicidios eran cometidos por familiares, parejas, amigos y vecinos, y agregaste, textualmente “a la sociedad uruguaya le cuesta reconocer que el espacio familiar, concebido para el afecto, la protección y el cuidado, en miles de hogares se transforma en el lugar de mayor riesgo para la integridad de sus miembros”. Maravilloso.
Pero apenas unos meses más tarde, en febrero de 2013, cambiaste el discurso diciendo que la mayoría de los homicidios se debía a ajustes de cuentas entre delincuentes, y nos dijiste que el 40% de los finados tenían antecedentes penales.
Parafraseando a Groucho Marx, “estos son mis principios, pero si no les gustan, también tengo otros”.
En julio de 2014, cuando mataron al padre del Reja en el Géant, tu inefable socio integrante del Dúo Dinámico Jorge (el Perro) Vázquez te hizo parte del libreto simplista y conformista, cuando dijo que “si usted no es un delincuente que integra el crimen organizado ni tiene problemas familiares tiene pocas posibilidades de ser asesinado”. Mirá vos.
Tus juegos malabares con los porcentajes de reducción de hurtos y rapiñas, tirando al aire y haciendo piruetas con el famoso 30% que te endilgó don Tabaré, sin pensarlo mucho, han sido uno de los ejercicios más festejados de tu gestión. Creo que las últimas cifras registran un aumento del 80% en vez de una reducción del 30%, pero, bueno, las cifras no son lo tuyo, te la llevo.
En abril del 2015, tras la muerte de Lola Chomnalez, que no fue por un ajuste de cuentas, y no tenía antecedentes penales, después de ver desfilar las pruebas recogidas por tus muchachos en una caja de cartón con la marca de unas bananas importadas, dijiste textualmente “el trabajo de la policía ha sido bueno, estoy conforme, solo está faltando el resultado”. Hace cuatro años, Bicho, cuatro años.
En agosto de 2017, le dijiste a Emiliano Cotelo que una de las causas por las que había más asesinatos era porque “los conflictos entre delincuentes, donde hace algún tiempo se daban con tiros debajo de la cintura, ahora se dan por arriba de la cintura, y eso lleva a que el que está en el enfrentamiento pierda respeto por la vida”. Cervantes no lo podría haber dicho mejor. Cuestión de puntería, digamos.
Después un día les dijiste a los muchachos de este semanario que antes se consumía más pasta base, pero que ahora los narcos se concentraban en la cocaína, gracias al aumento del poder adquisitivo de los uruguayos. Fue como cuando el pelado Martínez dijo que el aumento de la basura en época de las fiestas era debido a que la gente compraba más comida y más regalos. Tal para cual…
En línea con lo que Jorge Vázquez dijo a El Observador: como las tarjetas de crédito hacen que haya menos dinero circulando, los delincuentes tienen que cometer más asaltos…
A Verónica Alonso le entraron los chorros por una ventana y dijiste que tenía que cerrar bien las ventanas, y a los deudos de Heriberto Prati, que murió defendiendo a una amiga que era asaltada, les dijiste que “aquel al que lo están rapiñando con un arma a la vista, me parece que no es conveniente resistirse”.
¿No te digo que lo tuyo es inefable?
Y no sigo con esta larga retrospectiva porque me quedo sin espacio para decirte cuánto te agradezco que no le hayan pasado llave y candado al Tano Morabito, protagonista de uno de los sainetes más logrados de tu gestión, que aguarda para completarse, que se te escabulla también el ruso que lo ayudó al tano, al que tenés seguramente alojado en la misma celda con ventana sin reja por la que el capo de la mafia calabresa se escapó des-pa-cito, justo cuando las cámaras no funcionaban porque se habían llevado el disco duro que registra imágenes para cambiarle las pilas, o algo así, sin dejar, claro, otro disco duro con pilas cargadas funcionando en su lugar.
Para peor, te mataron a varios policías y no fuiste al entierro de ninguno, ni vos, ni el presi, ni nadie del gobierno. Cuánto menosprecio, Bicho, no hay derecho. Y no es broma.
Te reitero igual que si te vas, me quedo sin buena parte de la materia prima que nos has regalado en estos largos años.
Y cuando cambie el gobierno, te voy a extrañar.