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    ¿Y si a todos nos trataran como a UPM?

    N° 1938 - 05 al 11 de Octubre de 2017

    “Obra de tal modo que la máxima de tu voluntad siempre pueda valer, al mismo tiempo, como principio de una legislación universal” Immanuel Kant (1724-1804).

    Esta máxima kantiana es un principio filosófico que se aplica de la siguiente manera: piense qué sucedería si lo que usted va a hacer, lo hiciera todo el mundo. Si las consecuencias de sus actos son positivas, proceda; si no lo son, absténgase de hacerlo.

    Esto viene a colación por las demandas de UPM, para que le den ciertos beneficios impositivos, un régimen laboral especial y que construyan una infraestructura logística adecuada que permita viabilizar su inversión; la cual, sin tales prerrogativas, sería inviable.

    Ahora, si el gobierno está dispuesto a ceder en todo esto para el bien de UPM, ¿por qué no aplica el mismo régimen para todos los demás uruguayos?

    La respuesta es obvia y evidente: si cobramos bajos impuestos (régimen de zona franca), si invertimos en infraestructura (carreteras, trenes y puertos) y si mantenemos controlada a la horda sindical, sin dudas que UPM va a invertir. Pero con tales condiciones, seguramente también lo va a hacer el empresario local, un empleado que quiere independizarse o un estudiante que sueña con lanzar su start-up. Lo que es bueno para UPM, ¿es malo para el resto?

    Pero los frenteamplistas no pueden admitir semejante realidad. Es ir contra sus convicciones más profundas: el estatismo, los controles sobre la vida de los ciudadanos, el odio visceral a los empresarios, la lucha de clases o la planificación centralizada.

    Las razonables exigencias de UPM están dejando en evidencia el fracaso de las políticas socialistas, al igual que lo hacen Uber, Airbnb, la robótica, el trabajo a distancia sin fronteras o los bitcoins. Todas manifestaciones de la iniciativa privada para beneficio de los ciudadanos.

    ¿Se ha preguntado usted quiénes se beneficiarían y quiénes se perjudicarían si todo el mundo tuviera el mismo régimen que UPM? No lo dude: los grandes beneficiarios (como en todo sistema capitalista bien implementado) serán los eslabones “más débiles” de la cadena: los consumidores, los trabajadores y los empresarios pequeños y medianos.

    Imagine usted, señor tambero, señor comerciante o señor camionero, qué diferente sería su vida con las carreteras sin pozos y la gasolina a mitad de precio. ¿Se imagina cuánta más gente usted contrataría si pudiera despedir a los haraganes y premiar a los mejores, sin temor a que le ocupen su empresa o lo traten de “facho”?

    Y si pagara menos impuestos al Estado saqueador… ¿qué haría con ese dinero? No creo que compre un horno de cemento para dejarlo tirado, o construya un barco que no navega y menos invertiría en empresas sin futuro para “prenderle una vela al socialismo” (o a alguna otra religión esotérica). Seguramente lo invertiría en cosas útiles que agreguen valor.

    Los verdaderos países de primera no hacen otra cosa que crear las condiciones económicas, fiscales, jurídicas y laborales para que las UPM y los Juan Pérez puedan invertir sin ser saqueados y sin tener que pedir favores al gobernante de turno. Parten de la base de que si usted fue lo suficientemente inteligente, voluntarioso e innovador para saber ganar dinero, nadie mejor que usted mismo para saber dónde invertirlo.

    En cambio, en los países de cuarta se piensa diferente: creen que usted tuvo “suerte” al ganar dinero, que se aprovechó de otros o lo heredó. Por lo tanto, dejan en manos de un burócrata (que nunca arriesgó nada), o de un político (que jamás trabajó en el mundo empresarial), la decisión de qué hacer con el fruto de su esfuerzo, su talento y su afán.

    Volviendo a Kant. Si bajar impuestos y flexibilizar el mercado laboral es bueno para UPM y también es bueno para usted, para sus hijos, sus vecinos y sus clientes… ¿por qué los gobernantes socialistas no lo transforman en unamáxima de acción universal”?

    Piense. Y verá que, sin necesidad de aplicar mucho seso, ni mucho esfuerzo, encontrará la respuesta adecuada.

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