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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáCreo no equivocarme si digo que todos estamos muy satisfechos con la gestión de Marcelo Bielsa como director técnico de la selección uruguaya de fútbol porque es un gran entrenador y un excelente estratega, pero no hubiera alcanzado esos logros si no hubiera contado con un equipo de alto nivel técnico donde se destacan Ugarte, Valverde, los dos Araujo, Josema, De la Cruz, Darwin, Luis Suárez y otros que sería largo identificar.
Lo mismo sucede con la conducción política de un país. El Dr. Luis Alberto Lacalle Herrera fue un destacado presidente, entre otras razones porque supo rodearse de un muy buen equipo. Para conducir su política exterior, recurrió a dos especialistas de altísimo nivel: primero, a Héctor Gros Espiell y, luego, a Sergio Abreu. Al influjo de esos dos eximios cancilleres se obtuvieron importantes logros, entre los que destaco el dragado de los canales de Martín García, el Tratado de Asunción, constitutivo del Mercosur, y el tratado de Santa Cruz de la Sierra, que permitió desarrollar la hidrovía Paraguay-Paraná. En ese período me desempeñé, en forma honoraria, como presidente de la delegación uruguaya ante la CARU (Comisión Administradora del Río Uruguay) y puedo avalar la excelente conducción de nuestra política exterior que le cupo al presidente Lacalle Herrera.
Otro de los importantes logros de su gestión fue en el puerto. Cuando asumió la primera magistratura del país, el Puerto de Montevideo era un puerto sucio, caótico, que las navieras trataban de evitar, y con conflictos laborales casi permanentes. Para solucionar ese difícil y complejo problema acudió a un economista de enorme talento como sin duda lo es el Dr. Ignacio de Posadas Montero, que, consultando a casi todos los vinculados al quehacer portuario, fue inspirador de la Ley 16.246 de 1992 o Ley de Puertos, que fue el revulsivo que transformó al Puerto de Montevideo en una importante palanca de desarrollo de nuestro país. Incluso recurrió, para que presidiera el Directorio de la ANP, a otra personalidad con gran experiencia en temas portuarios como lo fue el ingeniero Eduardo Álvarez Massa.
Su hijo el Dr. Luis Alberto Lacalle Pou es un excelente líder, con un excepcional índice de popularidad y un justo prestigio internacional, pero en las áreas que he mencionado no fue tan acertado como su padre en la selección de las personas que debían ocupar la Cancillería y la administración portuaria.
En efecto, lo del embajador Bustillo no requiere mayores comentarios; en cuanto al Dr. Juan Curbelo, como presidente del Directorio de la ANP, en estos cuatro años de gestión ingresó en un laberinto de errores y de afirmaciones falsas a las que me he referido y que, lamentablemente, deberé seguir refiriendo, por el efecto, particularmente, nocivo que están teniendo en la operativa portuaria de nuestro país.
Por fortuna, el cambio que se ha producido, recientemente, en la conducción de nuestra política exterior ya está arrojando logros muy importantes. Esperemos que suceda algo similar en el ámbito acuático y portuario.
Dr. Edison González Lapeyre