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    CTI de puertas abiertas

    Sr. Director:

    Hace unos días escuché una entrevista en Radiomundo efectuada por Rosario Castellanos y Wilmar Amaral a un médico intensivista español, que cinco años atrás por razones personales dejó la profesión y se dedica a difundir un proyecto de humanización de la unidades de cuidados intensivos. Fue acompañado a dicha entrevista por la intensivista uruguaya Mariana Noya.

    Al respecto quiero aclarar que simplemente voy a emitir una opinión no especializada (soy abogada), sino como madre, que tuve que pasar por ese difícil momento de tener un hijo en estado muy grave internado en un CTI pediátrico de una mutualista, que integra el sistema de salud nacional.

    Me llevó a escribir estas líneas una razón que considero de total justicia para con aquellos profesionales, técnicos y funcionarios (intensivistas, licenciados en Psicología y en Enfermería, personal de enfermería, asistentes de servicio, etc.) involucrados de diferente manera alrededor de la atención de mi hijo.

    Sin lugar a dudas, todos, conformando un equipo profesional de salud de altísima sensibilidad humana, fueron capaces de transformar la ansiedad, angustia, temor y depresión del momento en una llama de esperanza de vida.

    La intensivista a cargo del CTI me explicó que esa era una “unidad de puertas abiertas”, motivo por el cual podíamos estar acompañando a mi hijo las 24 horas junto a su cama y que era su opción permanecer en los momentos más delicados cuando tuvieran que hacer maniobras invasivas. Seguidamente también nos explicitó que además de ser un derecho, estaba demostrado que ayudaba a la humanización y colaboraba en la recuperación de los pacientes.

    Fue así que decidimos junto a su padre acompañarlo en todo momento, incluso permaneciendo en varias maniobras con procedimientos técnicos delicados donde diferentes profesionales me permitieron observar la realidad con otra óptica, pues ahí pude percibir lo que es jugarse en la cancha por la vida de otros, sin flaquear, luchando con la muerte juntos.

    Por supuesto, seguramente todos no estamos preparados, pero como me dijo una joven médica intensivista de guardia en uno de esos momentos difíciles: “Su presencia, madre, me dio fuerza y mucha confianza a mí también para ejecutar todo el procedimiento”.

    Quiso el destino que la recuperación de mi hijo fuese muy rápida y hasta no tengo palabras de agradecimiento a todo el equipo de esa unidad, pero también durante nuestra estadía observé a esos intensivistas pediátricos actuar en casos que para mí eran muy difíciles de imaginar.

    Pude verlos manejar el dolor y la muerte con una especial sensibilidad, respeto a los pacientes pero también a sus padres y familias en momentos extremos, donde se requiere que el pasaje se efectúe con la mayor naturalidad posible. Tanto que me llamaron sumamente la atención por la capacidad de comunicación entre los profesionales y las respectivas familias en trances tan dolorosos. Esto es también parte de la humanización de los cuidados intensivos que es a lo que habría venido a disertar el español Gabriel Heras, dado que aparentemente no se hacía en nuestro país y que por algo había que empezar.

    Evidentemente, suponemos que habrá mucho por hacer y mejorar al respecto, desde una formación más focalizada de ciertos profesionales de la salud hasta una certificación futura de los CTI para estandarizar los procesos. No obstante, todo indica que no estaban debidamente informados los periodistas que hicieron la entrevista de ciertos avances muy significativos ya existentes en nuestro país.

    Basta entrar en Internet y se podrán también encontrar trabajos publicados específicamente sobre ese tema por varios intensivistas uruguayos en revistas en castellano e inglés, que incluyen hasta encuestas a los padres de los pacientes, que son referencia inevitable y que todo indica que ninguno de los participantes en la entrevista conocía.

    Es más, la indignación fue aún mayor cuando me enteré casualmente comentando con un médico amigo sobre el asunto, que hubo múltiples exposiciones por nuestros intensivistas en congresos médicos en Uruguay y en el exterior sobre la importancia de las Unidades de Terapia Intensiva de puertas abiertas, a fin de humanizarlas.

    Esto deja en mi opinión muy mal parados, primero, a los periodistas, por no informarse debidamente ni siquiera en fuentes abiertas sobre la realidad del país, previo a una entrevista sobre un tema especializado y por supuesto al expositor extranjero. No obstante, bienvenida una exposición más sobre un tema que debería incumbir también a las autoridades de salud del país, pues ya son varios los países que habrían promulgado por ley la humanización de los cuidados de las unidades de terapia intensiva especialmente a nivel pediátrico.

    Finalmente, consideramos que el propio Dr. Tabaré Vázquez o los parlamentarios, entre los cuales hay también varios médicos, que tienen la posibilidad de proponerlo como proyecto de ley, puedan sensibilizarse y se informen con los profesionales del país dedicados al tema sobre la importancia de “humanizar los cuidados intensivos”, y que por otra parte una prensa debidamente especializada se ocupe de apoyar el mismo con la debida difusión.

    Dra. Silvia Etchebarne Vivian