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    miércoles 12 de junio de 2024
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    Cacho Etcheverry

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    Sr. Director:

    Cuando cumplió los 80, el Cacho Etcheverry invitó a muchos amigos. Por cierto que los tenía. Buen salón, varias mesas con mantel blanco y todo lo necesario para que sus festejantes lo pasaran muy bien. No era difícil. El invariable buen humor de Cacho siempre lo hacía todo más fácil. Puso una condición: ningún regalo de cumpleaños para él. Los invitados solamente deberían asistir con un alimento no perecedero. Después de la fiesta, uno de los curas del comedor que los franciscanos mantienen desde hace añares en Maldonado y Minas, llegó hasta el hogar de Cacho y Carmen para recoger lo que bien venía para sus diarios comensales. Ahí está pintado Roberto Etcheverry Delmonte, como lo anunciaban en su época del informativo de radio Carve. Y también su esposa, la gallega Carmen, exobrera textil llegada desde La Coruña solamente con madre y hermanito. La guerra civil le había arrebatado al papá.

    Cacho Etcheverry era “modelo 1942”, un hombre de trabajo y de gremio, bien uruguayo. En Cutcsa, donde se desempeñó en el área de administración; como violinista de orquestas de tango; como profesional de prensa, trabajó en Carve, el periódico Últimas Noticias, Agencia France Press, Canal 5, entre otros medios periodísticos. Estuvo en la Secretaría de Prensa y Difusión de Presidencia de la República (Sepredi), hoy Secretaría de Comunicación Institucional de la Presidencia, durante la administración de Luis Alberto Lacalle, cargo al que accedió por su profesión y en el que su labor siempre fue positivamente valorada por los periodistas uruguayos. Cuando la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU) en 1996 inició “un cambio sustancial”, según sus propias palabras, fue secretario general del sindicato al que siempre había pertenecido e integró la directiva sindical hasta 2004. Fue un período de concreción de logros gremiales en el que su bonhomía mitigaba las asperezas propias de un sindicato. El lunes 1° de mayo le envié un saludo como habitualmente nos lo hacíamos en esa fecha, y, muy extraño, no hubo respuesta. Debí sospechar que los 48 kilos que estaba pesando podrían haber agravado su salud ya muy debilitada. Cuando me llama mi hermano desde Montevideo este jueves 4 de mayo para decírmelo, registro que en el perfil del WhatsApp de Cacho dice: “Última vez hoy a las 15.32”.

    Cacho Etcheverry desde siempre estuvo vinculado a Liverpul (con u). La última fotografía que me envió tomada en el Estadio Centenario durante el encuentro Liverpool-Corinthias por Copa Libertadores, tiene como pie de foto:

    “Tres generaciones hinchando por el Negro de la Cuchilla… Esa foto es del otro 3... en contra... jaaa... pero hoy anduvimos bien”, por el 3 a 1 favorable ante Boston River, y la sonrisa del Cacho junto a su hijo Alejandro y el nieto mayor.

    Fue uno de los que impulsó el basquetbol negriazul de mediados de los sesenta en el Estadio Belvedere, tiempos de Delor, Roig, Guerrero, Juan Carlos Martínez, Stratta, y tantos más. Cacho Etcheverry integraba la directiva negriazul. Y esa pertenencia al deporte la mantuvo siempre. Años después, fue designado delegado de los clubes en CAFO, presidió la Comisión de los 100 años de la camiseta celeste, el clásico atuendo deportivo uruguayo en competencias internacionales, usado por primera vez en 2010 en el Estadio de Liverpool de la calle Julián Laguna. Esa calle, querido Cacho, que ya no te verá caminarla, desde la parada de Carlos María Ramírez donde tantas tardes de domingo te dejaba el ómnibus, y esperanzado con un triunfo te faltaba tiempo para llegar hasta el segundo portón.

    A Carmen, Alejando y tus nietos, vaya un apretado abrazo.

    Hugo Machín

    CI 1.312.624-1

    Cartas al director
    2023-05-10T19:44:00