• Cotizaciones
    jueves 19 de marzo de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Cantegril Country Club (I)

    Sr. Director:

    De la lectura de las respuestas escritas del presidente del Cantegril Country Club, Daniel Weiss, publicadas por Búsqueda, aparte de la tergiversación de los hechos sucedidos a partir de la Asamblea Ordinaria de Socios del pasado 10 de enero, me ha sorprendido la recurrente utilización de calificativos para atacar a todos quienes considera sus críticos o adversarios: desde los socios que concurrieron en número muy significativo a dicha Asamblea, hasta los miembros de la Comisión Electoral que fuera votada sin oposiciones por la referida Asamblea y muy especialmente a quienes integramos la actual Comisión Directiva por la lista 11.

    Considero que la descalificación de quienes piensan distinto es un recurso que empobrece el debate de ideas y que resta autoridad a quien lo utiliza, ya que simplemente demuestra la ausencia de razones.

    No voy a referirme al relato ensayado por el Sr. Weiss sobre cómo transcurrió la Asamblea de Socios y la posterior actuación de la Comisión Electoral y las dificultades de todo tipo que encontraron sus miembros para cumplir con su mandato estatutario, por inexplicables decisiones de la mayoría de la Comisión Directiva. Pienso que el presidente de la Comisión Electoral, Dr. Edgardo David Michanie, ha sido suficientemente claro a ese respecto, en declaraciones a algunos medios, de la misma forma en que resulta muy ilustrativo todo lo que surge de la nota de Búsqueda. Simplemente diré que todos los socios debemos estar muy agradecidos a los miembros de la Comisión Electoral por una labor realizada con gran esfuerzo y con total desinterés y demostrando una real adhesión al Cantegril Country Club.

    Tampoco voy a extenderme sobre los ataques contra la Sra. Olga Izaguirre de Reddig, ya que imagino que ella también ejercerá su derecho a réplica. Solo diré que son ataques muy injustos, basados en suposiciones y prejuzgamientos y que la Sra. de Reddig es una excepcional dirigente y por sobre todo una dama, que merece otro tipo de consideración y respeto.

    En lo que respecta a la respuesta del empresario Weiss sobre la presunta sanción que me fuera aplicada por algunos miembros de la Comisión Directiva, le comento que, aun de tomar por ciertas en su totalidad las  expresiones que el Sr. Weiss me atribuye, difícilmente una persona con una mínima dosis de ecuanimidad y objetividad podría llegar a calificarlas como “agravios” que dieran mérito a una sanción. Pero sucede que una vez más el Sr. Weiss no se ajusta a la verdad en su relato: no me dirigí a él ni “a viva voz“, ni “delante de muchas personas”, ni “en el medio de la Asamblea”, ni con los términos que Weiss cita, ni, por supuesto, con ninguna mala intención. Lo único que si es correcto es que le dije que confiara en mí como abogado, a lo que agregué que, como le tenía afecto (lo que era cierto hasta el pasado 15 de enero), esperaba que terminara bien su Presidencia. En ese momento, y en los dos días posteriores a la Asamblea, a través de un intercambio de mails que yo creí sincero, hice un esfuerzo por convencerlo para que aceptara el mandato soberano de la Asamblea de Socios y no dilatara con maniobras la celebración de las elecciones. De todas maneras, nunca pensé que el asunto podía ir más allá de distintos puntos de vista y de un normal debate o intercambio de ideas y visiones entre socios y directivos representantes de diferentes listas, electos por los socios en elecciones cumplidas en su oportunidad de acuerdo al Estatuto y que, como resultado de las mismas, ocupan sendos cargos en representación de la mayoría y de la minoría.

    Por eso es que fue mayúscula la sorpresa que experimentamos los tres directivos electos por la lista 11 al comienzo de la sesión del pasado 15 de enero, cuando el presidente, sin previo aviso —ya que no había incluido ninguno de estos temas en el respectivo Orden del Día— armó una especie de Tribunal de la Inquisición, rodeado por algunos “amigos” ajenos a la Comisión Directiva, denunciando en primer término una presunta falta grave del gerente de Golf, Sr. Alejandro Zeballos, al negarse a saludar al gerente de Recursos Humanos cuando se le notificó la sanción de un día de suspensión por no haber concurrido a una reunión con asado mientras estaba trabajando en la cancha, a continuación, denunciando que el asesor jurídico del club también habría cometido serias irregularidades, lo que motivó el retiro de la reunión del Dr. Pablo Baeza tras leer su dictamen sobre las competencias estatutarias en materia de elecciones y finalmente proponiendo mi suspensión por el supuesto agravio. Ante tal exabrupto de quien se atribuyó la facultad de definir si había existido o no agravio, siendo al mismo tiempo el presunto agraviado, y luego de intentar expresar nuestras posiciones, los tres directivos de la minoría resolvimos retirarnos de la sesión. Tal como le manifesté al Sr. Weiss antes de retirarme, era demasiado evidente que la referida suspensión estaba únicamente motivada por su deseo de evitar que yo pudiera participar como candidato en la inminente elección de autoridades, lo que fue ratificado dos días después, cuando resolvió suspender por seis meses en sus derechos como socio a otro candidato de la lista 11 y actual integrante de la Comisión Fiscal, Sr. Alfredo Zilla.

    Con referencia al acta de una sesión de la Comisión Directiva del 2005, que yo presidía, en la cual se había fijado fecha para la Asamblea y para las elecciones, es uno de los puntos que justamente le aclaré al Sr. Weiss en el referido intercambio de mails de los días 11 y 12 de enero, cuando, respondiendo a su “ingenua” pregunta, le contesté que efectivamente podían haber habido ocasiones en que la Comisión Directiva hubiera fijado fecha para las elecciones en forma indicativa o tentativa, pero que, obviamente, esa fecha siempre quedaría supeditada a lo que resolviera la Asamblea o posteriormente la Comisión Electoral. Y mi respuesta, enviada desde Buenos Aires, fue de memoria, no mirando en el libro de actas lo que podía haber ocurrido una década atrás. Cabe agregar que de la elección realizada al final de mi Presidencia, en el mes de enero del 2006, participó una única lista, encabezada por Juan T. Moche, por lo que en esa oportunidad no se planteó ningún problema con la fechas.

    Adjunto copia de los mails intercambiados, en los que, como se podrá ver, el Sr. Weiss en todo momento se dirige a mí expresando su estima y despidiéndose con agradecimientos y expresiones de afecto, lo que resulta al menos curioso, si se tiene en cuenta que fueron escritos en los días inmediatamente posteriores a mi supuesto ”agravio” hacia su persona.

    Agrego también con respecto a mi “suspensión”, que la misma, hasta el día de hoy —a casi un mes de la fecha de la respectiva reunión de la Comisión Directiva—, no me ha sido debidamente notificada, al no habérseme proporcionado ni sus fundamentos, ni la grabación de la referida sesión, ni la copia del acta, a pesar de mis reiterados requerimientos. De todas maneras, si bien considero dicha sanción como un asunto menor frente a la delicada situación que vive el club como consecuencia de las acciones tomadas por la mayoría de la Comisión Directiva en las últimas semanas, quiero aclarar que la misma es nula tanto por razones de forma como de fondo y que así será acreditado en las instancias y en los ámbitos correspondientes.

    Nunca imaginé ni concebí que algún día un presidente de Cantegril Country Club pudiera llegar a cuestionar y resistir tanto lo votado por una Asamblea de Socios como lo resuelto por una Comisión Electoral en cumplimiento de sus funciones estatutarias e incluso lo dictaminado por el asesor jurídico del club. Y todo ello, con la única finalidad de que la elección de autoridades no se pudiera realizar, como se hizo siempre, durante el mes de enero, cuando la mayoría de los socios se encuentra presente.

    En mis más de cuatro décadas como socio de la institución tampoco nunca imaginé que algún día íbamos a tener que vivir una situación como la actual, con suspensiones y persecuciones contra socios que piensan diferente, con agravios contra los mismos, utilizando el mailing del club e impidiendo el ejercicio del legítimo derecho de respuesta, con guardias de seguridad, policías y patrulleros impidiendo el acceso al club a socios, con funcionarios atemorizados y con el insólito cierre de ambas sedes en plena temporada de verano, para evitar que los socios pudieran votar.

    Pero lo que más me asombra y entristece de las respuestas del Sr. Weiss es su referencia a los “uruguayos locales de Maldonado”, “que ahora gobernamos” el club. Considero que esas son expresiones muy desafortunadas y que seguramente habrán sido producto de un particular momento de irreflexión, ya que, además de reflejar el desprecio por una gran parte de los socios del club, que no viven en Maldonado y/o no son uruguayos, pero que, con su aporte y adhesión al club, contribuyen a su existencia y desarrollo, significa, al mismo tiempo, un desconocimiento de lo dispuesto en el artículo Vigésimo Cuarto del Estatuto Social, que expresamente prohíbe hacer distinciones “de razas, creencias y nacionalidades”.

    Con dichas expresiones, también parece olvidar el Sr. Weiss el hecho de que Cantegril Country Club fue fundado, hace casi setenta años, por un emprendedor argentino, como lo fue Mauricio Litman, y que tuvo, a lo largo de su rica historia, varios presidentes y excepcionales dirigentes de nacionalidad argentina y también algunos nacidos en Brasil y en otros países del mundo. Ni que hablar que el club también ha contado y cuenta con socios y dirigentes residentes en distintos puntos de nuestro país. Todos ellos siempre trabajaron y desarrollaron sus actividades sociales y deportivas en conjunto, sin preguntarse dónde habían nacido ni dónde vivían.

    Poco aportan también dichas expresiones al cumplimiento del Objeto Social del Club, consagrado en el artículo Segundo del Estatuto Social, que es el fomento y desarrollo de “actividades sociales, deportivas y turísticas”.

    Dr. Fernando Scelza

    // Leer el objeto desde localStorage