Nº 2116 - 25 al 31 de Marzo de 2021
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn este peculiar fútbol de entrecasa, la definición de esta atípica temporada ya ha comenzado a aclararse (y seguramente lo estará enteramente, cuando —en 15 días— podamos reanudar este contacto semanal). Es que tras los impactantes resultados de esta última fecha, Liverpool ya se quedó anticipadamente con el Clausura (por lo que jugará la semifinal ante Rentistas, campeón del Apertura), restando solo por dilucidar la Tabla Anual, cuyo vencedor dirimirá con quien gane ese partido, el título de campeón uruguayo.
En lo previo se hicieron conjeturas sobre cuáles equipos podrían llegar a esa postrera instancia. Incluso, en un programa televisivo, se llegó a especular si a Nacional (casi seguro participante en ella, por su amplia ventaja en la tabla acumulada) le convenía perder ante Liverpool, para evitar así que su eterno (y hoy relegado) rival Peñarol, pudiera conquistar el actual Clausura. Y hasta se trajo a colación el siempre recordado —y polémico— gol de Carrasco ante Defensor (en la edición de 1997) que le dio una inocua victoria a Nacional, lo que a la postre permitió que Peñarol lograra acceder a la instancia definitoria de esa temporada y luego se alzara con el título en disputa, concretando así el tercer “quinquenio” de su rica historia.
Sin embargo, fue el propio equipo aurinegro el que se encargó de desactivar la eventualidad de algún manejo turbio en tal sentido. Peñarol tenía que ganar o ganar ante Plaza, para poder terciar en la definición del actual certamen. Y aun así, esperar a que el líder Liverpool no ganara su partido frente a Nacional, al día siguiente. Sin embargo, lo que efectivamente aconteció fue todo lo contrario. Aunque arrancó ganando, con un remate libre de Terans, una vez más (y ya han sido varias a lo largo de este torneo), no pudo sostener esa ventaja, pues a los pocos minutos, tras un insólito frangollo de su triángulo final, llegó el empate del equipo coloniense. Y a partir de entonces, el aurinegro no logró recomponer su línea futbolística y reencauzar el trámite en su favor. A esa flojedad defensiva se sumó un medio campo impreciso en la marca y sin ideas para abastecer a los hombres de ofensiva, los que se vieron permanentemente neutralizados por la firme marca rival. Así las cosas, a poco de iniciado el complemento, llegó el segundo gol de Plaza (tras un tiro de esquina que conectó sin marca uno de sus zagueros), y tras ello Peñarol descendió aún más en su nivel, incluso hasta en el mismo plano anímico. Y pocos minutos después, un mal pase hacia atrás de Torres generó un veloz contragolpe de un delantero rival, que se escurrió entre tres defensores aurinegros y fulminó a Dawson, liquidando anticipadamente el partido.
Mérito indiscutible para el equipo coloniense, que —nuevamente dirigido por Espinel— pudo repetir, en el propio estadio aurinegro, la victoria de mayo de 2016, que le permitiera ganar el Torneo Clausura de ese año. En tanto que Peñarol quedó ya sin chance de ganar algún título en la actual temporada, restándole solo la posibilidad —incierta a esta altura— de pelear por el segundo lugar en la Tabla Anual y así poder acceder, al menos, a la Copa Libertadores. Existe una muy honda y lógica preocupación en tiendas aurinegras. Sus hombres de mayor nombre y trayectoria no han respondido, y el peso del juego viene recayendo en sus figuras más jóvenes que, pese a su capacidad, aún no están en condiciones de asumir responsabilidades que les superan. Peñarol ha comprado mucho y mal, y no supo darle continuidad a ningún cuerpo técnico, desde un buen tiempo hasta la fecha (e incluso Larriera, el actual, puede correr igual suerte).
Sin embargo, —como ha sucedido otras veces— ese lógico desasosiego aurinegro se vio relativamente aliviado por el durísimo traspié que, al día siguiente, sufriera el eterno rival (aunque en rigor ello no favoreciera sus propias y menguadas expectativas de futuro). Sin duda alguna, Liverpool resultó ser el excluyente protagonista de la reciente etapa, al coronarse merecida y anticipadamente como campeón del Clausura, propinándole una estruendosa goleada a Nacional (repitiendo así —y con igual número de goles— su victoria en la Supercopa de enero del 2020). Y lo hizo tras una performance que, en especial en la primera media hora del partido, fue sencillamente perfecta. Se plantó en la cancha como si fuera el dueño de casa y dominó abiertamente el juego, desplegando un fútbol rápido, preciso y sostenido, dejando casi siempre desairada a la frágil defensa tricolor. Se notó allí mucho pizarrón y varias jugadas preparadas. A lo que se sumó una muy singular contundencia ante al arco de Rochet, que le permitió ponerse dos goles arriba en el tanteador, ya en los primeros 20 minutos de juego (que bien pudieron ser cuatro, pues Juan Ignacio Ramírez —el actual goleador del torneo— marró un par de goles “cantados”).
Ante esa notable exhibición negriazul, el equipo tricolor mostró una impotencia total. Su medio campo no paró a nadie, y ello hizo que el último sector defensivo se viera totalmente desbordado. Y arriba solo tuvo a Bergessio, esperando vanamente que le llegara alguna pelota bien jugada. El técnico Giordano intentó mejorar el panorama con un par de cambios, ya en el primer tiempo, pero solo obtuvo alguna respuesta en el incesante vaivén de Trezza por el andarivel derecho de la cancha. Aun así, cierto decaimiento del equipo visitante en la primera parte del complemento ambientó que se nivelara en algo el trámite del partido, e incluso hubo alguna jugada de peligro frente al arco de Lentinely. Pero con la batuta de Figueredo, su eximio conductor, Liverpool se rehízo y retomó el control del juego. Vino entonces un penal, que Ramírez tradujo en gol, y ya en los descuentos llegó el cuarto, para concretar un resultado tan importante como merecido.
¿Qué puede pasar en las dos fechas que faltan para el cierre del certamen? Creemos que Liverpool tiene todo para quedarse con el lauro máximo. En la semifinal enfrentará a un hoy deshilachado Rentistas que está luchando por no descender. Y viene de demostrar que actualmente es más que Nacional, si este gana la Tabla Anual y accede a las finales (no creemos que el cambio de Ligüera por Giordano mejore sustancialmente su actual bajo rendimiento). Por su parte, Peñarol deberá pugnar por el segundo lugar en la Tabla Anual para al menos acceder a la Libertadores (siempre y cuando Rentistas no acceda a la final). Interesa también la otra tabla, con Cerro y Danubio ya descendidos, y Boston River, Defensor y el propio campeón del Apertura, Rentistas, pugnando por zafar de esa problemática encrucijada.
¡Ese es hoy nuestro parecer! Lo que ocurra durante el inusual lapso que nos separa de la próxima columna, permitirá saber si esos vaticinios fueron ciertos.