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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSr. Director:
“¿A quie´n le importa la ciudad?”. Asi´ planteaba Mariano Arana, con su natural pasión y compromiso, la necesidad de contemplar a los habitantes de la ciudad como eje central de las políticas urbanas. Soy consciente de que esta visión es compartida por la actual intendenta de Montevideo, Carolina Cosse, a pesar de los problemas que debo denunciar públicamente en esta carta, por haber sido afectada drásticamente la calidad de vida de mi familia.
Con mucho esfuerzo y con los años he logrado construir mi casa en etapas, a medida que mi familia iba creciendo, en un pequeño predio de la calle Cambará en Carrasco Viejo, un “barrio jardín” con protección patrimonial.
En el mes de junio pasado, en un predio lindero, abrió un local gastronómico en una casa protegida patrimonialmente, con construcciones de servicio al fondo y con un patio abierto con mesas en el corazón de la manzana (a pocos metros de los dormitorios de mi casa). Ello fue realizado a pesar de las explícitas restricciones en la normativa departamental respecto a negar o condicionar implantaciones no residenciales “cuando de la misma pueden resultar molestias o perjuicio a los vecinos”.
Desde su apertura, llega a mi hogar música y ruido social en niveles mucho más altos que los permitidos por las ordenanzas vigentes. En ese contexto la Intendencia de Montevideo (IM) decidió, en agosto, no habilitar el uso del patio del local luego de que la Comisión de Carrasco y la División Protección de Patrimonio de la IM concluyeran que “tal y como se verifica en las denuncias y en los registros, no resulta viable desde el punto de vista urbano patrimonial a pesar de ubicarse en una zona reconocida como comercial al no presentar una adecuada dinámica de intercambio y alterar las cualidades urbano patrimoniales del área protegida donde se ubica”.
Pero luego de la inhabilitación del uso del patio el problema persistió, con niveles de ruido superiores a los permitidos. En seis meses presentamos más de 30 denuncias por ruidos molestos, que permitieron a la propia comuna constatar la irregular situación. La normativa departamental marca límites de 45 decibeles hasta las 24 horas y de allí en más de 38, las mediciones en mi casa han marcado picos de hasta 56 decibeles con el patio abierto y 54 con el patio cerrado. El pasado domingo, el único día en que el local cierra por las noches, se hizo una medición en mi casa y solo llegaron 35 decibeles de ruido.
Además, semanas atrás se instaló una aparente “carpa” o montaje de importantes dimensiones; se adujo que se trataba de “una prueba” e inspectores de la IM debieron instar a desarmar tal construcción.
Pese a todo esto, de acuerdo a información recibida, se estaría gestionando ante la IM una nueva construcción o montaje con carácter precario sobre el patio de referencia, aparentemente sin tener en cuenta las denuncias que constataron los altos niveles de ruido.
En paralelo, sin justificación alguna, a través de la repartición correspondiente, según comunicó uno de sus funcionarios, la IM ante nuevas denuncias no vendría a realizar más mediciones en mi hogar a pesar de todas las irregularidades ya constatadas y de no haberse tomado medidas más firmes por parte de la comuna. Así, el ejecutivo departamental renunciaría en forma unilateral a su rol de contralor y de policía territorial.
Si bien nuestras voces han sido escuchadas por diversos funcionarios, nunca recibimos respuestas escritas a nuestras más de 19 notas elevadas. ¡Hasta fue necesario solicitar un acceso a la información pública! Actualmente las molstias perduran y hay riesgo de que el local amplíe su superficie de uso sin las debidas garantías de control acústico, dadas las dificultades que se plantean técnicamente para lograr soluciones verdaderamente eficientes y seguras dentro de los rangos permitidos por las normas.
En síntesis, Sr. Director, nuestra aspiración como vecinos es que la IM contemple integralmente la complejidad del problema planteado, en consonancia con el legado de Arana, tema con el que creo sensible a la intendenta de Montevideo y a muchos funcionarios; pese a la persistencia del ruido molesto desde hace seis meses y a las señales concretas, van en sentido contrario.
Solo pretendemos que las actuaciones que se realicen se ajusten estrictamente a las buenas prácticas y principios precautorios, con las garantías procedimentales a favor de todas las partes, incluidos los vecinos afectados.
También se aspira a que, de mantenerse el local habilitado, la IM responda a nuestras denuncias y contralores de sonido por entenderse que ello forma parte de su obligación institucional, actuando más enérgicamente respecto a su mitigación.
En más de 50 años de actividad profesional como arquitecto, intenté asumir la transformación inteligente y sensible de la ciudad, con propuestas de futuro que contemplasen las claves locales y patrimoniales, incluida la salvaguardia física, pero también la salvaguardia social de sus habitantes, de su gente, como subrayaba Arana. ¡Hoy soy testigo y víctima de lo contrario!
Al respecto, Sr. Director, apelamos a la divulgación de esta nota para que en todos los niveles de la IM se vele por cumplir las normativas vigentes, las buenas prácticas de gestión integral de la ciudad, y se honre el necesario cuidado a sus habitantes, promoviendo la urbanidad y la armonía de actividades.
Arq. Thomas Sprechmann
Profesor emérito Facultad de Arquitectura, Udelar
Profesor titular de Proyectos de Arquitectura y
Urbanismo (1991-2015), FADU, Udelar
Reconocimiento a la trayectoria - premio nacional de Urbanismo 2015